Golpe de calor y medicación: los fármacos que aumentan el riesgo si corres
Cuando pensamos en golpe de calor durante el running, solemos fijarnos en la hidratación, la hora de entrenamiento o la ropa técnica. Hay un factor que se nos escapa con frecuencia y que, como farmacéutica, veo repetirse en consulta: la medicación que tomamos a diario también puede alterar nuestra capacidad de regular la temperatura corporal.
¿Por qué algunos fármacos aumentan el riesgo de golpe de calor?
El cuerpo se enfría principalmente mediante el sudor y la vasodilatación cutánea (el flujo de sangre hacia la piel para liberar calor). Cualquier fármaco que interfiera en alguno de estos dos mecanismos —o que altere el equilibrio de líquidos y electrolitos— reduce nuestro margen de seguridad frente al calor. Y ese margen se estrecha todavía más cuando se le suma el esfuerzo físico de correr.
Fármacos a vigilar si entrenas con calor

- Diuréticos. Favorecen la pérdida de líquidos y electrolitos, justo lo que necesitamos conservar para sudar de forma eficaz.
- Anticolinérgicos y antihistamínicos de primera generación. Reducen la sudoración, uno de los mecanismos de defensa más importantes frente al calor.
- Antipsicóticos. Además de su efecto anticolinérgico en muchos casos, pueden interferir directamente en el centro de regulación de la temperatura del cerebro.
- Betabloqueantes. Limitan la vasodilatación cutánea y la respuesta cardíaca necesaria para disipar calor.
- Estimulantes (incluidos algunos descongestivos y ciertos pre-entrenos). Aumentan la producción de calor metabólico y pueden provocar vasoconstricción.
- ISRS y otros antidepresivos. El riesgo es menor en uso habitual, pero aumenta si se combinan con otros fármacos serotoninérgicos.
Esta lista no es exhaustiva, ni significa que debas dejar de correr si tomas alguno de estos medicamentos. Significa que conviene extremar precauciones.
¿Tengo que dejar de correr si tomo alguno de estos medicamentos?
No necesariamente. Tomar alguno de estos medicamentos no significa que tengas que dejar de correr. Pero sí puede ser necesario adaptar tu entrenamiento cuando hace calor y conocer cómo puede afectar tu tratamiento a la capacidad de tu organismo para regular la temperatura.
El riesgo depende del medicamento concreto, la dosis, el motivo por el que lo tomas, tu estado de salud, la intensidad del ejercicio y, especialmente, de las condiciones ambientales: temperatura, humedad y duración del entrenamiento.
Si tomas medicación de forma habitual y vas a correr con temperaturas elevadas, consulta con tu médico o farmacéutico si tu tratamiento puede aumentar tu sensibilidad al calor. En muchos casos, unas sencillas medidas de prevención pueden permitirte continuar haciendo ejercicio con seguridad.
Evita, especialmente durante una ola de calor, entrenar en las horas de mayor temperatura. Reduce la intensidad si notas que el esfuerzo habitual se hace más difícil de lo normal y presta atención a síntomas como debilidad, mareo, dolor de cabeza, náuseas, confusión o desorientación.
Y algo fundamental: nunca suspendas, reduzcas ni cambies la dosis de un medicamento por tu cuenta para poder correr con calor. Si un tratamiento puede aumentar el riesgo de problemas relacionados con las altas temperaturas, será un profesional sanitario quien valore si es necesario realizar algún ajuste.
Porque correr y tomar medicación no tienen por qué ser incompatibles. La clave está en conocer el tratamiento, respetar las señales de tu cuerpo y adaptar el entrenamiento a las condiciones de cada día.
Qué hacer si corres y tomas medicación

- Consulta con tu farmacéutico si tu tratamiento puede afectar a la termorregulación; es una pregunta que agradecemos que nos hagáis.
- Hidrátate de forma proactiva, no solo cuando tengas sed.
- Aprende a reconocer los síntomas de alarma: confusión, piel caliente y seca, ausencia de sudoración, mareo intenso. Ante cualquiera de ellos, para y busca ayuda.
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Este riesgo no es exclusivo de los runners. Los pacientes crónicos y polimedicados —muchos de ellos usuarios de sistemas de dosificación personalizada como los de Fagor Healthcare— comparten el mismo problema de fondo: fármacos que alteran la termorregulación, en un cuerpo que ya de por sí tolera peor el calor. Si te interesa esa otra cara de la moneda, puedes leer más en su blog: golpe de calor en las personas mayores, como prevenirlo y que papel juega la medicacion
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