La farmacia comunitaria es un punto de apoyo cercano para todas aquellas personas que practican ejercicio físico o quieren iniciarse en la actividad deportiva.
La práctica de ejercicio físico siempre es aconsejable, siempre que se adapte a la edad y al estado de salud de cada persona. El farmacéutico, como profesional sanitario accesible, puede ofrecer un consejo individualizado que ayude a mejorar la seguridad y el rendimiento en la actividad física.
Muchas veces hemos hablado ya de los beneficios del deporte, entre los cuales podemos destacar:
- Mejora de las defensas generales del organismo
- Mantenimiento o mejora del funcionamiento de los órganos vitales como el corazón y los pulmones
- Mejora del tono muscular, la fuerza, el equilibrio y la resistencia
- Mejora del estado de ánimo y reducción del estrés
Hidratación, sales minerales y tipo de ejercicio:
Lo que cualquier persona que practica deporte debe tener en cuenta es que, en ejercicios de resistencia como salir a correr, la reposición de agua y sales minerales es fundamental para evitar la deshidratación y la aparición de calambres.
En este contexto, las soluciones de rehidratación oral, bebidas isotónicas o productos con electrolitos pueden ser un apoyo útil en entrenamientos prolongados o en condiciones de calor.
En farmacia es habitual recomendar productos con sodio, potasio y magnesio en personas que realizan ejercicio de forma regular.
En cambio, en trabajos de fuerza, la alimentación debe asegurar una ingesta adecuada de proteínas, ya que estas contribuyen a la recuperación y mantenimiento de la masa muscular.
El papel del farmacéutico en el deporte:
El farmacéutico, como profesional sanitario, debe proporcionar un consejo adaptado a cada tipo de persona que realiza ejercicio físico.
En el ámbito de la farmacia comunitaria, es especialmente importante conocer las comorbilidades del paciente (diabetes, hipertensión, colesterol elevado, etc.) para poder recomendar el tipo de actividad física más adecuada.
También puede orientar sobre la hidratación, la suplementación y la prevención de lesiones, siempre desde un enfoque de seguridad y evidencia.
Ejercicio físico y patologías: el caso de la diabetes:
Por ejemplo, en personas con diabetes, es importante medir los valores de glucemia antes de empezar la actividad física.
Los valores deben ser seguros antes del ejercicio (habitualmente entre 100 y 250 mg/dl, dependiendo del caso clínico y la pauta individual).
Si el ejercicio es prolongado, puede ser necesario ajustar la ingesta de hidratos de carbono para evitar hipoglucemias.
El ejercicio aeróbico regular, como el running o caminar a ritmo moderado, ayuda a mejorar la sensibilidad a la insulina y a controlar mejor los niveles de glucosa.
Ejercicio, salud cardiovascular y perfil lipídico:
Un entrenamiento de resistencia como el running ayuda a disminuir los niveles de presión arterial sistólica y diastólica.
Además, realizar ejercicio aeróbico de forma regular y moderada:
- Aumenta el HDL (colesterol “bueno”)
- Disminuye el LDL
- Reduce los triglicéridos
Esto contribuye a mejorar la salud cardiovascular global y a reducir el riesgo de enfermedad metabólica.
Alimentación y base nutricional del deportista:
La dieta mediterránea es un modelo nutricional idóneo para personas activas, ya que aporta un equilibrio adecuado de nutrientes.
Se basa en el consumo de:
- Aceite de oliva como principal grasa saludable
- Pescado, fuente de ácidos grasos poliinsaturados
- Legumbres, cereales, hortalizas y frutas
Una buena base nutricional es fundamental para obtener buenos resultados en la actividad física y mejorar la recuperación.
Suplementación en deporte: el caso del magnesio:
En el ámbito deportivo, uno de los suplementos más utilizados es el magnesio.
El magnesio es un mineral esencial que participa en funciones como la conducción nerviosa, la contracción muscular y la regulación de la presión sanguínea.
Las necesidades de magnesio pueden aumentar con la práctica de ejercicio físico intenso o prolongado.
En algunos casos, se ha observado que puede ayudar a mejorar la función muscular y reducir la aparición de calambres, aunque su suplementación debe individualizarse y no generalizarse.
En farmacia existen diferentes presentaciones, como comprimidos, sobres o combinaciones con vitamina B6, que pueden adaptarse a las necesidades de cada persona.
Prevención de lesiones y cuidado de la piel en el deporte:
Desde la farmacia también se ofrecen consejos para prevenir lesiones deportivas y favorecer una práctica segura.
En algunos casos, puede recomendarse material ortopédico adecuado según el tipo de lesión o sobrecarga, así como el uso responsable de antiinflamatorios cuando sea necesario.
También es importante insistir en la higiene tras el ejercicio físico, ya que la sudoración excesiva puede alterar el manto hidrolipídico de la piel.
Esto puede favorecer:
- Deshidratación cutánea
- Irritación o prurito
- Infecciones fúngicas como el pie de atleta
- Onicomicosis (hongos en las uñas)
- Infecciones en pliegues cutáneos por maceración
En deportistas, especialmente aquellos que usan calzado cerrado de forma frecuente, es recomendable mantener una correcta higiene, secado adecuado y, en algunos casos, utilizar productos específicos de prevención.
En farmacia es habitual recomendar sprays antifúngicos, polvos secantes o cremas hidratantes específicas para el cuidado del pie del deportista.
Conclusión:
La farmacia comunitaria está siempre al lado del deportista y de cualquier persona que quiera cuidar su salud a través del ejercicio físico.
El consejo farmacéutico permite adaptar la actividad física a cada persona, mejorar la seguridad del entrenamiento y prevenir problemas relacionados con la hidratación, la nutrición, la suplementación y la piel.
La combinación de ejercicio físico, alimentación adecuada y acompañamiento sanitario es clave para mejorar la calidad de vida y el bienestar general.
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