Lo que el running hace en tu cerebro
Los beneficios psicológicos de correr van mucho más allá de sentirnos bien después de hacer ejercicio. Cuando alguien empieza a correr, normalmente piensa en las piernas, en mejorar la resistencia, en respirar mejor o en conseguir hacer cada vez más kilómetros.
Pero hay algo mucho más interesante que ocurre mientras corres y que no siempre vemos.
Tu cerebro también está entrenando.
Y quizá por eso, cuando llevas un tiempo corriendo, ocurre algo curioso: un día sales sin tener demasiadas ganas, empiezas a correr y, cuando vuelves a casa, te encuentras mucho mejor de lo que estabas antes de salir.
Entonces aparece la pregunta:
¿Y tú por qué corres?
¿Para ponerte en forma? ¿Para perder peso? ¿Para preparar una carrera? ¿Para desconectar? ¿Para sentirte mejor?

Probablemente, la respuesta sea diferente para cada corredor.
Pero existe algo que muchos tienen en común: correr puede modificar cómo nos sentimos.
Correr no solo entrena tus piernas
El running es una actividad física que implica prácticamente a todo el organismo. Aumenta la frecuencia cardíaca, activa los músculos, modifica la respiración y exige al cuerpo adaptarse continuamente al esfuerzo.

Pero también activa diferentes mecanismos relacionados con el cerebro y el sistema nervioso.
Mientras corres, tu organismo libera y modifica diferentes sustancias relacionadas con la percepción del esfuerzo, la motivación, el estado de ánimo y la sensación de recompensa.
Por eso, correr no consiste únicamente en desplazar un cuerpo de un lugar a otro.
También es una experiencia cerebral.
Y eso puede explicar, al menos en parte, por qué muchas personas terminan una sesión de running con una sensación de bienestar que no tenían antes de empezar.
Endorfinas: las famosas sustancias del bienestar
Durante mucho tiempo hemos escuchado que correr produce endorfinas y que estas son las responsables de la felicidad que aparece después de hacer ejercicio.
La realidad es algo más compleja.
Las endorfinas son sustancias producidas por nuestro propio organismo que participan en la regulación del dolor y pueden contribuir a modificar nuestra percepción del esfuerzo y del malestar.
El ejercicio físico puede estimular la liberación de endorfinas.
Pero actualmente sabemos que la sensación de bienestar después de correr no puede explicarse únicamente por las endorfinas.
En esta experiencia intervienen también otros mecanismos relacionados con el sistema nervioso, entre ellos los endocannabinoides, que pueden participar en esa sensación de calma, bienestar y menor percepción del estrés que algunas personas experimentan después de hacer ejercicio.
Así que aquella idea de que «correr te hace feliz porque libera endorfinas» tenía una parte de verdad, pero hoy sabemos que la historia es bastante más interesante.
¿Por qué después de correr te sientes mejor?
Sales a correr cansado, preocupado o con la cabeza llena de cosas.
Durante los primeros minutos quizá no tienes ninguna sensación especial. Incluso puedes pensar:
«¿Quién me mandaría a mí salir hoy?»
Pero poco a poco encuentras tu ritmo.
La respiración se estabiliza.
Dejas de pensar en todo lo que tenías pendiente.
Empiezas a prestar atención a tus pasos, al paisaje, a la música o simplemente a tu respiración.
Y cuando terminas, algo ha cambiado.
No necesariamente estás eufórico.
Pero muchas veces estás más tranquilo, despejado y satisfecho.

La actividad física puede producir cambios agudos en el estado de ánimo y reducir temporalmente la sensación de estrés. Y el running, al ser una actividad rítmica y repetitiva, puede favorecer además momentos de concentración y desconexión de las preocupaciones cotidianas.
Es uno de los motivos por los que muchos corredores dicen:
«Correr me limpia la cabeza».
Correr y dopamina: la satisfacción de conseguirlo
Otro elemento interesante es la dopamina, un neurotransmisor relacionado con la motivación, el aprendizaje y los sistemas de recompensa.
Cuando te marcas un objetivo y lo consigues, tu cerebro registra esa experiencia.
Puede ser algo tan sencillo como:
- correr tus primeros 3 kilómetros;
- completar 5 kilómetros sin parar;
- conseguir entrenar tres días esta semana;
- mejorar tu marca;
- terminar una carrera;
- subir aquella cuesta que antes tenías que caminar.
No todos los objetivos tienen que ser grandes.
De hecho, los pequeños progresos pueden ser extraordinariamente importantes para mantener la motivación.
Tu cerebro aprende que el esfuerzo puede tener una recompensa.
Y eso puede ayudarte a repetir la conducta.
Sales a correr.
Consigues tu objetivo.
Te sientes satisfecho.
Y vuelves a querer correr.
Poco a poco, el entrenamiento deja de ser una obligación y puede convertirse en un hábito.
¿Por qué correr puede reducir el estrés?
Este es uno de los beneficios psicológicos de correr que muchas personas descubren después de incorporar el running a su rutina
Vivimos rodeados de estímulos.
Trabajo, responsabilidades, pantallas, mensajes, preocupaciones, ruido…
Y muchas veces nuestro cerebro continúa trabajando incluso cuando nuestro cuerpo está sentado en el sofá.
Salir a correr puede proporcionar un espacio en el que la atención se dirige hacia algo mucho más sencillo: respirar, avanzar y mantener un ritmo.
Eso no significa que correr elimine los problemas.
Pero sí puede proporcionar un momento de desconexión y ayudar a regular el estrés.
Además, la actividad física regular está relacionada con numerosos beneficios para la salud física y mental.
Por eso, cuando hablamos de los beneficios del running, no deberíamos quedarnos únicamente con músculos, corazón, peso o resistencia.
También debemos hablar de cerebro y bienestar emocional.
El famoso «subidón del corredor»
Seguro que has oído hablar del llamado runner’s high, o «subidón del corredor».
Se utiliza para describir una sensación de bienestar, calma o incluso euforia que algunas personas experimentan durante o después de correr.
No todos los corredores lo sienten.
Y tampoco aparece necesariamente después de cada entrenamiento.
Pero cuando sucede, puede resultar muy llamativo.
Durante mucho tiempo se atribuyó principalmente a las endorfinas. Sin embargo, la investigación científica ha puesto de manifiesto que los endocannabinoides también pueden desempeñar un papel importante en esta experiencia.
Esto ayuda a entender por qué algunas personas describen el running casi como una forma de «liberar la cabeza».
No es magia.
Es fisiología.
Correr también puede ayudarte a dormir mejor
El ejercicio físico regular puede contribuir a mejorar la calidad del sueño en muchas personas.

Y aquí aparece otro círculo interesante.
Duermes mejor.
Te recuperas mejor.
Tienes más energía.
Entrenas mejor.
Y probablemente tengas más ganas de volver a salir a correr.
Pero también funciona en sentido contrario.
Si entrenas demasiado, especialmente si no respetas los descansos y la recuperación, puedes terminar acumulando fatiga.
Por eso, más running no siempre significa más beneficios.
El descanso también forma parte del entrenamiento.
El running como momento para ti
Hay corredores que salen a correr con música.
Otros prefieren escuchar un podcast.
Algunos corren acompañados.
Y otros necesitan estar completamente solos.
Pero todos pueden encontrar algo parecido: un espacio de tiempo reservado para ellos mismos.
Durante esos minutos nadie te está pidiendo nada.
No tienes que responder mensajes.
No tienes que terminar un informe.
No tienes que hacer la compra.
Solo tienes que correr.
Y quizá esa sea una de las razones más importantes por las que algunas personas terminan enamorándose del running.
No corren únicamente para conseguir una determinada marca.
Corren porque durante esos kilómetros se sienten bien.
¿Correr puede convertirse en una adicción?
Aquí conviene hacer una distinción.
Que te guste mucho correr no significa que tengas una adicción.
Disfrutar del entrenamiento, esperar con ilusión una carrera o sentirte mejor después de correr forma parte de una relación saludable con el ejercicio.
El problema aparece cuando la necesidad de entrenar empieza a imponerse sobre todo lo demás.
Por ejemplo, cuando se continúa entrenando pese a una lesión importante, cuando se siente una enorme culpa por descansar o cuando el ejercicio interfiere con el trabajo, las relaciones sociales o la vida cotidiana.
Entrenar más no siempre significa entrenar mejor.
Escuchar al cuerpo también forma parte de cuidar la mente.
¿Y por qué corres tú?
- Quizá corres para perder peso.
- Quizá porque quieres preparar tu primera carrera.
- Quizá porque te gusta competir.
- Quizá porque quieres estar en forma.
- Quizá porque quieres compartir kilómetros con tus amigos.
- O quizá porque has descubierto algo que no esperabas: que después de correr eres una versión un poco mejor de ti mismo.
-
-
- Más tranquilo.
- Más despejado.
- Más satisfecho.
- Más presente.
-
Y esa puede ser una razón tan válida como cualquier otra.
Correr es mucho más que sumar kilómetros
Cuando pensamos en los beneficios del running solemos hablar de resistencia cardiovascular, fuerza muscular, control del peso o salud metabólica.
Y todos ellos son importantes.
Pero existe otra parte que no siempre aparece en las estadísticas de nuestro reloj deportivo.
Cómo te sientes.
Porque un entrenamiento no siempre tiene que terminar con una marca personal.
A veces el objetivo es simplemente salir.
Moverte.
Respirar.
Desconectar.
Volver a casa y sentir que el día pesa un poco menos.
Quizá por eso, cuando alguien te pregunta:
«¿Y tú por qué corres?»
La respuesta no sea solamente «porque quiero estar en forma».
Quizá corras porque tu cuerpo necesita movimiento.
Pero también porque tu cerebro necesita ese momento.
Y porque, después de unos kilómetros, algo dentro de ti parece decir:
«Ha merecido la pena».
Preguntas frecuentes
¿Correr realmente aumenta las endorfinas?
El ejercicio puede estimular diferentes respuestas neuroquímicas, incluida la liberación de endorfinas. Sin embargo, el bienestar asociado al ejercicio no depende únicamente de ellas. También intervienen otros mecanismos, como los endocannabinoides y los sistemas relacionados con la recompensa y la regulación del estado de ánimo.
¿Por qué me siento más feliz después de correr?
La actividad física puede producir cambios en el estado de ánimo y reducir temporalmente la percepción del estrés. Además, conseguir objetivos deportivos y dedicar un tiempo a desconectar de las preocupaciones cotidianas puede contribuir a esa sensación de bienestar.
¿Correr ayuda a reducir el estrés?
Sí. La práctica regular de actividad física puede ayudar a gestionar el estrés y favorecer el bienestar psicológico. En el caso del running, además, el carácter repetitivo y rítmico de la actividad puede facilitar momentos de concentración y desconexión.
¿Qué es el «runner’s high»?
Es una sensación de bienestar, calma o euforia que algunas personas experimentan durante o después de correr. No aparece en todos los corredores ni en todos los entrenamientos y parece estar relacionada con diferentes mecanismos neuroquímicos, entre ellos los endocannabinoides.
¿Hay que correr mucho para obtener beneficios psicológicos?
No necesariamente. No existe una distancia mágica que haya que alcanzar. Lo importante es encontrar una cantidad de actividad física que puedas mantener de forma regular y compatible con tu estado de salud, tu condición física y tu recuperación.
En resumen
Correr no solo entrena tu cuerpo. También puede cambiar cómo te sientes.
Endorfinas, endocannabinoides, dopamina, regulación del estrés, sensación de logro, desconexión, rutina…
Son piezas diferentes de un mismo puzzle.
Y quizá ahora, cuando te pongas las zapatillas y salgas a correr, puedas hacerte una pregunta diferente.
No solamente:
«¿Cuántos kilómetros voy a hacer hoy?»
Sino también:
«¿Cómo quiero sentirme cuando vuelva a casa?»
Porque al final, quizá esa sea una de las mejores razones para correr.
¿Y tú por qué corres?
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Reblogueó esto en Teresa Bonniny comentado:
Super post de farmarunning sobre motivacion y running.