DEPORTE E INCONTINENCIA URINARIA

El 14 de marzo se celebra el Día Internacional de la Incontinencia Urinaria, la cual afecta a 400 millones de personas a nivel mundial y a unos 6,5 millones de españoles. En concreto, una de cada cuatro mujeres mayores de 35 años y uno de cada cuatro hombres de más de 40 años sufren pérdidas de orina.

¿Por qué el deporte puede producir pérdidas de orina?

El ejercicio físico solicita la actividad de nuestro periné, pero esto no significa que lo estemos musculando. Es decir, cuando hacemos deporte, y, en realidad, cuando realizamos cualquier esfuerzo (sea deportivo o no), estamos aumentando la presión ejercida sobre el suelo pélvico, solicitando la activación de la musculatura para contrarrestar esa presión, y es esto lo que puede producir las pérdidas de orina. Estornudar, toser, reír, saltar, levantar pesas, correr… son algunos de esos esfuerzos que un periné debilitado puede no ser capaz de contrarrestar.

El suelo pélvico es un conjunto de músculos situados en la base de la pélvis cuya función es la de sostener el útero, la vejiga y el intestino grueso. También alberga la salida de la uretra, la vagina y el ano.

Hablamos entonces de incontinencia urinaria de esfuerzo, definida como la pérdida involuntaria de orina que tiene lugar durante un esfuerzo, en el que se produce un aumento repentino de la presión abdominal.

La práctica de algunos disciplinas deportivas fomenta más que otras el riesgo de pérdidas de orina. Deportes como el atletismo, el baloncesto, el voleibol o la gimnasia deportiva y todos aquéllos donde se realicen saltos repetidos (running, tenis, padel, aerobic,…) solicitan en gran medida el periné y necesitan una intensa activación de los músculos de la cintura abdominal.

Deportes como correr, jugar al pádel o al tenis y ejercicios que impliquen saltos, como los burpees, el CrossFit, etc. tienen un impacto directo y muy fuerte en el suelo pélvico.

Si una mujer tiene unos abdominales muy tonificados, aumentará la presión interna sobre los órganos abdominales (intestinos, estomágo, hígado…) y pélvicos (útero, vejiga), es decir, los empujará hacia abajo. Si la musculatura del suelo pélvico no está trabajada, no está tonificada, provoca que el esfinter uretral, por donde sale la orina, esté debil y no pueda cerrase cuando por ejemplo,  se salte, se corra, se cargué peso,  se lancé una jabalína  o simplemente se ría.

Estas contracciones repetidas de los abdominales desarrollan la musculatura abdominal pero, a la vez, van ejerciendo una presión sobre el periné que, en caso de encontrarse debilitado, no tardará en claudicar, produciéndose pérdidas de orina que, en consecuencia, limitarán las actividades deportivas.

Toda mujer que practique ejercicio, tanto de forma ocasional como a un alto nivel, puede verse afectada por la incontinencia urinaria de esfuerzo si se da la situación anterior.

La incontinencia urinaria entre mujeres al correr o saltar es mucho más frecuente de lo que puedas imaginar a pesar del secretismo y tabú con el que se lleva habitualmente.

El ejercicio físico se convierte en una verdadera relación amor-odio cuando las mujeres presentan una disfunción de suelo pélvico.

Quizás ahora no te parezca grave tener, a veces, un pequeño escape de orina, pero piensa que un suelo pélvico debilitado sometido habitualmente a hiperpresiones, impactos y malas posturas puede desembocar en un prolapso de órganos pélvicos y entonces puede ser ya demasiado tarde para dar marcha atrás.

Pero dejar de practicar tu deporte favorito tampoco es la solución, más aún cuando los múltiples beneficios físicos y psíquicos que proporciona la práctica habitual de deporte están más que demostrados.

La incontinencia urinaria de esfuerzo entre mujeres que practican deporte no debe ser considerada “normal y habitual”, sino que debe ser tratada igual que se tratan con preocupación y seriedad otras lesiones y se intentan prevenir para poder continuar con la práctica de ese deporte.

Y ENTONCES…¿QUE HACEMOS?

La fisioterapia de suelo pélvico es la primera opción que debes considerar, sin descartar otras alternativas según tus síntomas.

Entender la relación del suelo pélvico con los músculos del core, con el diafragma, conocer la importancia de la corrección postural, saber identificar los músculos concretos que hay que trabajar, comprobar que los esfínteres, la vejiga o los intestinos funcionan correctamente, descartar motivos hormonales (menopausia, progesterona, posparto) o endocrinos, es parte del trabajo global de diagnóstico que, junto a nuestro especialista, debemos conseguir para lograr una rehabilitación adecuada del suelo pélvico.

El trabajo del suelo pélvico debe integrarse en nuestras vidas como un hábito de salud más.

Según estudios recientes, más de la mitad de mujeres que practican deportes como footing, aerobic, steps, artes marciales o baloncesto… sufren ocasionales escapes involuntarios de orina, debido a un debilitamiento del suelo pélvico por una presión excesiva sobre esta la zona. “Una mujer con un abdomen fuerte ejerce mucha presión sobre su vejiga, y si el esfínter no está preparado para aguantar la presión, se producen pérdidas de orina”, explica la Dra. Montserrat Espuña, Presidenta de la Sección de Suelo Pélvico de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y miembro del Comité de Expertos del Instituto Indas.

Al contrario de lo que se suele pensar, la incontinencia urinaria no es sólo cosa de mujeres mayores; de hecho el envejecimiento es sólo uno de los factores de riesgo que favorecen la aparición de esta patología, así como también lo son la obesidad, el estreñimiento, el embarazo, el parto y el deporte de impacto.

Los famosos ejercicios de Kegel nos pueden ayudar mucho:

Como cualquier otra parte del cuerpo, la vejiga también requiere un entrenamiento para mantener una forma física óptima. Por este motivo, desde el Instituto Indas recomiendan tonificar los músculos del suelo pélvico con unos ejercicios de contracción denominados Ejercicios de Kegel, un entrenamiento específico cuyo objetivo es mejorar la función de la musculatura y su capacidad de contracción y continencia.

 ¿Cómo realizar los Ejercicios de Kegel correctamente?:

El Instituto Indas da una serie de recomendaciones para practicar estos ejercicios de una forma correcta y eficaz:

  • La disposición de los músculos del suelo pélvico alberga tres anillos: alrededor de la uretra, otro alrededor de la vagina, y el último alrededor del ano. Contráelos de delante a atrás y después relájalos.
  • Contrae los músculos de alrededor de la uretra, la vagina y el ano, y aprieta hacia adentro y arriba, tratando de mantener la contracción durante unos cinco segundos y a continuación relaja los músculos durante un tiempo semejante al que han estado contraídos. Repite este ejercicio hasta un máximo de 10-12 contracciones.
  • Otra forma de hacer la contracción es imaginar que cada sección del tubo muscular que forma tu vagina es una planta diferente de un edificio. Procura tensionar cada sección del tubo muscular de tu vagina subiendo suavemente el ascensor hasta la primera planta, mantenlo durante un segundo y suba hasta la segunda planta. Así tantas “plantas” como puedas. Y después hacia abajo.

Para mejorar los síntomas de escapes involuntarios de orina con los esfuerzos, se ha demostrado que la práctica de estos ejercicios es eficaz, si se hacen estas 10-12 contracciones unas 2- 3 veces al día. Es importante realizar estos ejercicios lentamente, sin forzar ni sentir dolor, respirando con normalidad y evitando contraer el abdomen, las nalgas o los muslos. Lo importante es hacerlo bien, ya que un número menor de repeticiones bien hechas es más beneficioso que muchas repeticiones incorrectas.

Si quieres conocer qué puedes hacer para reducir el impacto al correr, estos son los aspectos esenciales que deberías considerar:

  • Evitar los terrenos duros como el asfalto o los carriles bici.
  • Aumentar la cadencia a unos 180 pasos (90 cada pie) por minuto.
  • Evitar caer sobre el talón.
  • Evitar las cuestas abajo.
  • Reducir la distancia de carrera.
  • Llevar zapatillas que se adapten a la pisada.
  • Cuidar la postura.
  • Evitar el sobrepeso.
  • Contrarrestar el impacto y las hiperpresiones de cualquier deporte con ejercicios de fortalecimiento de la musculatura del suelo pélvico.
  • Entrenar el core con ejercicios hipopresivos con un entrenador personal cualificado que conozca tus circunstancias y adapte tu entrenamiento para que no resulte lesivo.

Hemos extraido información de las siguientes webs:

  • www.doctissimo.com
  • www.ensuelofirme.com
  • www.pelvimax.com
  • www.webconsultas.com

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