GOLPE DE CALOR: síntomas, tratamiento y prevención en corredores

El golpe de calor en el deporte es una emergencia médica que puede aparecer de forma rápida e inesperada en plena carrera. No es una molestia menor por el calor, es una situación con riesgo vital si no se actúa en
los primeros minutos.

Este artículo es el complemento clínico de → Deporte en verano con calor: guía completa para entrenar seguro

golpe de calor en corredores

Qué es exactamente el golpe de calor por esfuerzo

El golpe de calor presenta unos síntomas que pueden aparecer de forma rápida e inesperada en plena carrera. No es una molestia menor por el calor — es una emergencia médica con riesgo vital si no se actúa en los primeros minutos. En este artículo te explico, como farmacéutica especializada en deporte, cómo reconocerlo, en qué se diferencia del simple agotamiento por calor, y qué debes hacer si le ocurre a alguien a tu lado en una carrera

Durante el ejercicio intenso, los músculos generan calor a un ritmo 15–20 veces mayor que en reposo. En condiciones normales, el cuerpo disipa ese calor principalmente a través del sudor. Cuando el mecanismo de sudoración falla —por deshidratación severa, humedad ambiental muy alta, o sobrecarga térmica acumulada— la temperatura interna puede subir 1°C cada 5 minutos. A 40°C las células comienzan a sufrir daño. A 41,5–42°C el daño se vuelve potencialmente irreversible.

Cómo se diferencia del agotamiento por calor: la clave diagnóstica

La confusión entre ambos cuadros es el error más frecuente en carreras populares, y puede costar una vida. La distinción más fiable en el campo, sin termómetro rectal, son dos signos juntos:

Ausencia de sudor + alteración del comportamiento = golpe de calor hasta que se demuestre lo contrario.

síntomas del golpe de calor
El agotamiento por calor es el estadio previo: el cuerpo aún suda, el deportista está consciente y coherente aunque se encuentra mal. La intervención en este punto —sombra, descanso, hidratación con electrolitos— puede evitar que el cuadro progrese. El golpe de calor ya no se resuelve con agua y sombra: necesita enfriamiento activo urgente y atención hospitalaria.

Dato clínico: La temperatura rectal es el único método fiable para medir la temperatura corporal central en un deportista exhausto. La temperatura oral, axilar o timpánica infraestiman la temperatura real hasta en 1–2°C en contexto de ejercicio intenso.

La fisiopatología: qué pasa dentro del cuerpo

Entender el mecanismo ayuda a entender por qué hay que actuar tan rápido. Cuando la temperatura corporal central supera los 40°C se desencadena una cascada inflamatoria sistémica:

La barrera intestinal, bajo el estrés combinado del calor y el esfuerzo, se vuelve permeable, un mecanismo que también explica por qué los probióticos pueden ser útiles en deportistas sometidos a esfuerzos intensos en verano

Las endotoxinas bacterianas pasan al torrente sanguíneo y amplifican la respuesta inflamatoria. El hígado y el riñón, que trabajan a máxima capacidad para procesar el esfuerzo, se ven comprometidos. El sistema nervioso central, especialmente sensible a la hipertermia, empieza a fallar —de ahí la confusión, el delirio y las convulsiones.

Si la temperatura no baja en los primeros 30 minutos, el daño multiorgánico puede dejar secuelas permanentes incluso en deportistas que sobreviven al episodio. Por eso el principio rector es siempre el mismo: enfriar primero, trasladar después.

Protocolo de actuación paso a paso

tratamiento del golpe de calor

Algunos detalles que amplían cada paso del protocolo:

Enfriar de inmediato (paso 3): el método más eficaz demostrado en estudios es la inmersión en agua fría (entre 2°C y 15°C). En el contexto de una carrera popular, lo más accesible es aplicar agua fría con esponjas o ropa empapada en cuello, axilas e ingles —las zonas donde las arterias están más superficiales— combinado con abanico manual o ventilador. Si hay bolsas de hielo disponibles, aplicarlas envueltas en tela fina en esas mismas zonas.

No dar nada por boca (paso 5): un deportista con golpe de calor puede estar consciente pero con reflejos deglutorios comprometidos. El riesgo de aspiración pulmonar es real. Si está inconsciente o semiinconsciente, posición lateral de seguridad.

Trasladar a urgencias (paso 6): aunque el deportista parezca recuperarse con el enfriamiento, es imprescindible la evaluación hospitalaria. El daño renal, hepático y muscular (rabdomiólisis) puede estar en marcha sin síntomas evidentes en las primeras horas.

Factores de riesgo: no hace falta un calor extremo

Uno de los errores más frecuentes es pensar que el golpe de calor solo ocurre con temperaturas de 40°C en el ambiente. En realidad, es la suma de factores lo que importa. Un día de 28°C con humedad del 85% puede ser más peligroso que un día seco de 35°C.

La columna farmacológica merece especial atención porque suele ignorarse. Como farmacéutica, veo con frecuencia runners que toman medicación habitual sin saber que interfiere con la termorregulación:

  • Los diuréticos (para la tensión o el corazón) reducen el volumen de líquido disponible para sudar y aumentan el riesgo de deshidratación severa.
  • Los antihistamínicos de primera generación (cetirizina, loratadina y especialmente difenhidramina) tienen efecto anticolinérgico: reducen la capacidad de sudar.
  • Los betabloqueantes limitan la respuesta cardiovascular al ejercicio y dificultan la redistribución del flujo sanguíneo hacia la piel.
  • Los antidepresivos tricíclicos y algunos ISRS alteran la percepción del calor y la respuesta sudomotora.
  • Los antipsicóticos son especialmente conocidos por su capacidad de bloquear la sudoración —en psiquiatría existe el llamado «síndrome neuroléptico maligno» que comparte mecanismo con el golpe de calor.
  • Si prefieres explorar opciones más naturales para condiciones como la tensión o la alergia, puedes consultar nuestro artículo sobre plantas medicinales para deportistas

Si tomas cualquier medicación de forma habitual y practicas deporte en verano, consulta con tu farmacéutico o médico si puede afectar a tu tolerancia al calor.

Poblaciones especialmente vulnerables

Runners mayores de 55 años: la respuesta sudomotora disminuye con la edad. El umbral de temperatura al que el cuerpo activa el sudor se eleva, y la cantidad de sudor producido es menor. Además, la sed es menos fiable como señal de deshidratación.

Corredores con patología previa: insuficiencia cardíaca, diabetes, enfermedad renal crónica o cualquier condición que comprometa la circulación aumenta el riesgo de forma significativa.

Runners que vuelven tras enfermedad: un episodio reciente de gastroenteritis, fiebre o infección respiratoria deja al cuerpo en un estado de deshidratación basal mayor de lo habitual. Volver a entrenar al mismo ritmo que antes de la enfermedad en pleno agosto es una combinación de riesgo real.

Corredores principiantes en verano: la aclimatación al calor requiere entre 10 y 14 días de exposición progresiva. Quien empieza a correr en julio sin experiencia previa no tiene ese margen adaptativo.

Secuelas y recuperación tras un golpe de calor

El golpe de calor no termina cuando baja la temperatura. La recuperación completa puede llevar semanas, y en casos graves con daño multiorgánico, meses. Las secuelas más documentadas incluyen:

  • Intolerancia al calor persistente: paradójicamente, haber sufrido un golpe de calor aumenta el riesgo de sufrir otro. El sistema de termorregulación puede quedar alterado durante meses.
  • Daño renal agudo: la mioglobina liberada por la destrucción muscular (rabdomiólisis) es tóxica para el riñón. En corredores con golpe de calor grave, la función renal debe monitorizarse.
  • Alteraciones hepáticas: la elevación de transaminasas tras un golpe de calor es casi universal. En casos graves puede llegar a insuficiencia hepática aguda.
  • Daño neurológico: las células de Purkinje del cerebelo son especialmente sensibles a la hipertermia. Algunos supervivientes presentan alteraciones de la coordinación o la memoria a largo plazo.

En farmarunning.com tenemos un artículo específico sobre → transaminasas elevadas en deportistas si quieres profundizar en cómo interpretar esos valores después de un esfuerzo intenso.

Cómo saber si un corredor está aclimatado (y si tú lo estás)

La aclimatación al calor es el factor de protección más potente frente al golpe de calor, más que la hidratación aislada. Un corredor bien aclimatado empieza a sudar antes, produce más volumen de sudor, el sudor es más diluido (pierde menos sodio), y el corazón trabaja con más eficiencia en condiciones de calor.

Pero la aclimatación se pierde. Si llevas más de dos semanas sin entrenar en calor —por vacaciones, por lluvia, por lesión— has perdido buena parte de esa adaptación. Esto es especialmente relevante al volver de unas vacaciones en un destino fresco e intentar retomar el ritmo habitual en pleno agosto mediterráneo.

El protocolo estándar de aclimatación: exposiciones de 60–90 minutos al calor, a intensidad moderada (no más del 50–60% del VO₂max), durante 10–14 días consecutivos. Los primeros 4–5 días son los más duros —el volumen plasmático empieza a aumentar entre el día 3 y el 6, y el resto de adaptaciones se consolidan entre el día 10 y el 14.

Para entender mejor el concepto de VO₂max y cómo influye en tu rendimiento con calor, lee → VO₂max: qué es, cómo medirlo y cómo mejorarlo.

Productos que pueden ayudarte a monitorizar y prevenir

Un termómetro de oído o de frente de precisión deportiva es útil para controlar tu temperatura antes y después de entrenamientos en condiciones de calor extremo:

Los electrolitos en cápsulas o sobres son más prácticos que las bebidas isotónicas en rutas largas, y permiten controlar la dosis de sodio de forma más precisa:

Resumen clínico

El golpe de calor es una emergencia médica, no una complicación menor del calor. La diferencia entre un desenlace favorable y uno grave se mide en minutos, y depende casi exclusivamente de la rapidez con la que se inicia el enfriamiento.

Como runners, la mejor protección es doble: conocer los signos para actuar rápido si le ocurre a alguien cercano, y reducir los factores de riesgo propios —incluyendo revisar con el farmacéutico si la medicación habitual interfiere con la termorregulación.

El calor de agosto no va a desaparecer. Pero sí podemos correr con más conocimiento y menos riesgo.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Cuál es la temperatura corporal del golpe de calor?
El criterio diagnóstico es una temperatura corporal central (rectal) superior a 40°C, acompañada de alteración del estado mental. La temperatura axilar u oral puede subestimar el valor real hasta en 2°C en contexto de ejercicio.

¿Puede producirse un golpe de calor con menos de 30°C de temperatura ambiente?
Sí. La combinación de temperatura moderada con humedad alta, ropa inadecuada, esfuerzo intenso y factores individuales de riesgo (medicación, enfermedad previa, falta de aclimatación) puede desencadenar un golpe de calor incluso por debajo de 30°C.

¿Qué medicamentos aumentan el riesgo de golpe de calor?
Los diuréticos, antihistamínicos, betabloqueantes, antidepresivos tricíclicos, antipsicóticos y anticolinérgicos son los grupos farmacológicos con mayor impacto sobre la termorregulación. Si tomas alguno de ellos, consúltalo con tu farmacéutico antes de entrenar en verano.

¿Cuánto tiempo se tarda en recuperarse de un golpe de calor?
Depende de la gravedad. Un episodio leve puede resolverse en 24–48 horas con reposo y control médico. Un golpe de calor grave con daño renal o hepático puede requerir semanas de recuperación y seguimiento analítico periódico.

¿Puedo volver a correr después de un golpe de calor?
Sí, pero nunca inmediatamente. El médico debe autorizar la vuelta al ejercicio tras confirmar la normalización de los parámetros analíticos. La reintroducción del entrenamiento en calor debe ser muy progresiva, dado que el sistema de termorregulación puede estar alterado durante semanas.

¿El golpe de calor deja secuelas permanentes?
En casos graves, sí. La intolerancia persistente al calor, las alteraciones renales y algunos déficits neurológicos (especialmente cerebelosos) pueden ser secuelas a largo plazo. Por eso el diagnóstico y el enfriamiento precoz son determinantes.

 

 

 

 

HIDRATACIÓN RUNNER

Aunque en general una dieta equilibrada y una correcta hidratación son la base para cubrir los requerimientos nutricionales en la mayoría de las personas que hacen deporte, se sabe que existen necesidades específicas que van a depender de diferentes factores, como son las condiciones fisiológicas individuales, el tipo de deporte practicado, el momento de la temporada, el entrenamiento y el periodo de competición .

¿Por qué es tan importante la hidratación en running?

La hidratación en running es un factor clave para mantener el rendimiento y evitar problemas derivados de la pérdida de líquidos durante el ejercicio.

Cuando corremos, especialmente en entrenamientos largos, carreras de fondo o en condiciones de calor, nuestro organismo pierde agua y electrolitos a través del sudor. Esta pérdida puede afectar a la temperatura corporal, la función muscular, la percepción del esfuerzo y la capacidad de mantener el ritmo.

¿Cuánta agua debe beber un runner antes de correr?

Llegar bien hidratado al entrenamiento o a una competición es fundamental para que el organismo pueda afrontar correctamente el esfuerzo.

No existe una cantidad exacta de agua válida para todos los corredores, ya que las necesidades dependen del peso corporal, la duración de la actividad, el clima y la sudoración individual.

Como recomendación general, es importante beber líquidos durante las horas previas a correr y evitar empezar la actividad con sensación de sed, ya que la sed puede ser un indicador de que ya existe cierto grado de deshidratación.

En carreras largas, además de agua, puede ser necesario valorar la reposición de electrolitos, especialmente en corredores con una elevada sudoración.

Un corredor correctamente hidratado no solo mejora su rendimiento deportivo, sino que también reduce el riesgo de sufrir fatiga excesiva, calambres, mareos o una recuperación más lenta después del ejercicio.

La cantidad de líquido que necesita cada runner dependerá de factores como la duración del entrenamiento, la intensidad, la temperatura ambiental, la tasa de sudoración individual y la cantidad de sales minerales que pierde con el sudor.

EVALUACIÓN DE LA NECESIDAD DE LÍQUIDOS

La reposición más importante en relación con el esfuerzo físico es el restablecimiento de la homeostasis, alterada por la pérdida de agua e iones. De hecho, incrementos en la temperatura y humedad ambientales aumentan la cantidad de sudoración en, aproximadamente, 1 litro/hora.

Estas pérdidas de líquido interno, necesarias para producir un enfriamiento en la piel mediante la evaporación del sudor, llevan al deportista a una deshidratación . Cuando la capacidad de producir sudor comienza a limitarse, el núcleo interno sube de temperatura y aumenta el riesgo de una patología grave por calor.

Aunque entre hombres y mujeres que no realizan ejercicio físico existe una diferencia en la capacidad de termorregulación favorable a los varones (entre otras razones por su mayor superficie corporal y menor contenido en grasa subcutánea), cuando se comparan deportistas de ambos sexos la diferencia se minimiza, ya que el grado de entrenamiento, aclimatación, contenido en grasa, etc., es similar y, si fuera ligeramente favorable al varón, las mujeres lo compensan gracias a su mayor eficacia en evaporar el sudor.

Aproximadamente el 80% de la energía producida para la contracción muscular se libera en forma de calor en el organismo, que debe eliminarse rápidamente para no provocar un aumento de la temperatura corporal por encima de un nivel crítico que tendría consecuencias muy negativas para la salud.

El mecanismo de la sudoración, al mismo tiempo que “enfría” el cuerpo, provoca una importante pérdida de líquidos. La deshidratación progresiva durante el ejercicio es frecuente puesto que muchos deportistas no ingieren suficientes fluidos para reponer las pérdidas producidas. Esto no sólo va a provocar una disminución del rendimiento físico, sino que además aumenta el riesgo de lesiones, y puede poner en juego la salud e incluso la vida del deportista.

La deshidratación afecta el rendimiento deportivo porque:

  • Disminuye la obtención de energía aeróbica por el músculo.
  • El ácido láctico no puede ser transportado lejos del músculo.
  • Disminuye la fuerza.
  • Desciende la capacidad termorreguladora.
  • Disminuye la resistencia al ejercicio, calambres, mareos, aumento del riesgo de sufrir lipotimias e incremento de la temperatura corporal hasta 38 grados.
  • Disminuye de la fuerza muscular, contracturas, cefaleas y aumento de la temperatura corporal hasta 39 grados.
  • Se pueden producir contracturas graves, agotamiento, parestesias, posible fallo orgánico, golpe de calor.

Por ello, aunque existen características individuales que establecen diferencias muy marcadas entre los deportistas (factores ambientales, aclimatación previa, estado de entrenamiento, peso corporal, ingesta de fármacos, etc.), se puede decir que el primer consejo que debe establecerse en relación con la realización de un ejercicio físico, más o menos intenso, es la necesidad de reponer los líquidos perdidos. El descenso de peso producido por la evaporación del sudor es muy variable. Una manera sencilla de saber la cantidad de agua perdida en una actividad física es pesarse antes y después de realizar el ejercicio, ya que en esfuerzos inferiores a 3 horas la pérdida de agua por la respiración es poco significativa, comparada con la que se produce a través del sudor. Si el deportista se pesa en las mismas condiciones durante varios días (al levantarse, por ejemplo), las variaciones pueden reflejar su estado de hidratación previo al esfuerzo y, al comparar el peso antes y después de la actividad física, se determina el grado de deshidratación provocado por el ejercicio.

REHIDRATACIÓN DURANTE EL EJERCICIO:

El objetivo es conseguir que los deportistas ingieran la cantidad de líquido suficiente que permita mantener el balance hidroelectrolítico y el volumen plasmático adecuados durante el ejercicio. A partir de los 30 minutos del inicio del esfuerzo empieza a ser necesario compensar la pérdida de líquidos, y después de una hora esto se hace imprescindible

 

 

 

HIDRATACIÓN CUTANEA

La hidratación cutánea se define como la cantidad de agua que contiene la piel. Existen diferentes mecanismos naturales que contribuyen a mantener un óptimo balance de agua en la piel como por ejemplo el efecto barrera ejercido por los lípidos de la epidermis y  la capacidad para absorber y retener agua que caracteriza a diferentes sustancias presentes en la piel que constituyen el factor hidratante natural (NMF). El NMF esta formado por sustancias hidrofílicas y lipofílicas presentes en los espacios extracelulares del estrato corneo y la superficie libre de la piel con propiedades higroscópicas y que van a tener una gran importancia en el mantenimiento de una piel sana e hidratada.

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El mantenimiento de un nivel de hidratación adecuado en la piel es importante tanto desde el punto de vista estético como funcional, debido a que una piel correctamente hidratada va a actuar como primera barrera de protección frente al mundo exterior, protegiendo de agentes externos nocivos y amortiguando frente a agresiones mecánicas.

En una piel joven el contenido de agua de la capa cornea oscila entre el 10 y el 20 % dando como resultado una piel elástica, flexible y firme. Por debajo de este porcentaje la piel pierde elasticidad y se vuelve frágil y áspera convirtiéndose en una «piel seca», apagada y sin luminosidad. Existen diferentes grados de sequedad, desde la ligera descamación y aspereza hasta casos de fuerte descamación, grietas y prurito, en cuyo caso hablamos de «piel muy seca o xerosis».

Dependiendo del mecanismo por el que se produce la deshidratación, hablamos de «pieles secas  deshidratadas» cuando existe una falta de agua en la capa córnea y «pieles secas  alipídicas» cuando se produce una disminución de la actividad de las glándulas sebáceas y por tanto se reduce el efecto barrera que proporciona la capa lipídica.

Un gran porcentaje de la población sufre problemas de sequedad cutánea, afectando principalmente a niños menores de 10 años y a personas mayores de 60. En relación al género, las mujeres tienen más predisposición que los hombres a padecer piel seca. En el presente artículo vamos a abordar las causas de deshidratación cutánea y realizar una revisión de las principales sustancias hidratantes utilizadas en los cosméticos para mantener la hidratación cutánea.

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Causas de deshidratación cutánea:

El grado de hidratación cutánea no es constante a lo largo del tiempo. Existen diferentes factores tantos externos (viento, sol, aire acondicionado, medicamentos, alimentación, etc.), como internos (genética, factores hormonales relacionados con la secreción sebácea, enfermedades, envejecimiento etc.) que van a influir y modificar el porcentaje de agua de la piel.

En la siguiente tabla se resumen los principales factores que afectan al grado de hidratación de la piel.

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En muchas ocasiones los mecanismos naturales de hidratación nos son suficientes para mantener un grado adecuado de hidratación cutánea y se hace necesaria la utilización de agentes hidratantes externos. El objetivo del tratamiento cosmético hidratante es mantener y aumentar la hidratación del extracto corneo de la piel. Existen en la oficina de farmacia productos que van a actuar tanto manteniendo la hidratación como corrigiendo la deshidratación en el caso que ya se haya producido. El tratamiento hidratante diario utilizado debe ser adecuado a la edad de la persona y al tipo de piel, de aquí la importancia de pedir consejo o asesoramiento a los profesionales del sector. Los productos cosméticos pueden actuar aportando agua a la epidermis o suministrando sustancias que contribuyen a retener agua, siendo el objetivo final mantener el equilibrio hídrico de la piel. .

Los principios activos utilizados en los productos cosméticos se pueden clasificar según el método de acción como se describe a continuación:

1.   Productos humectantes e hidrocaptores:

Se trata de productos higroscópicos cuya función es recuperar el contenido acuoso de la piel. La capacidad de captar agua en el caso de  los humectantes depende del grado de humedad del ambiente mientras que en el caso de los hidrocaptores es independiente de este factor. Entre los productos humectantes, los más utilizados en formulación cosmética son los orgánicos entre los que destacan los glicoles, la glicerina, azucares y el sorbitol. También pueden formar parte de los productos hidratantes otras sustancias con capacidad de captar agua como:

a)  Urea: Es un componente natural de la piel y forma parte del Factor Natural de Hidratación. En los productos cosméticos se presenta en concentraciones entre 0.5 y 5 %. Actúa aumentando la concentración de agua en la capa cornea y disminuyendo la pérdida transdérmica. En concentraciones superiores al 10 % actúa como queratolítico.

b)  Alfahidroxiácidos: como ácido láctico, glicólico y salicílico. Tiene actividad hidratante y regeneradora. En concentraciones más altas se utilizan como exfoliantes.

c)   Pantenol, posee propiedades hidratantes y emolientes. Se utiliza en concentraciones entre el 0.5 y el 5 %.grietas-2

d)   Macromoléculas: su poder hidratante se debe al alto número de grupos hidrofílicos, además no penetran en el extracto corneo y forman una película higroscópica. En este grupo se incluyen sustancias como el ácido hialurónico (concentraciones de 0.5 y 1 %), el colágeno, la elastina, glucoaminoglicanos (2-5%), chitosan etc.

El ácido hialurónico es un glicosaminoglicano que juega un papel importante en la hidratación de la piel debido a la gran capacidad de retener agua al reforzar la cohesión celular. Se utiliza en forma de sal sódica. Además de la capacidad hidrante actúa también como regenerador

e)  Ácido Pirrolidin Carboxilato (PCA), se utiliza en forma de sal sódica y también otras sales  como  estearil, lauril y arginina.

f)   Alantoina: posee también capacidad reepitelizante.

2.   Productos oclusivos:

La hidratación que realizan estos productos se denomina pasiva, producen una barrera oclusiva que evita la pérdida de agua trasdérmica. Se trata de sustancias de naturaleza grasa que poseen propiedades hidratantes, lubricantes y protectoras. Entre las sustancias oclusivas encontramos lípidos oclusivos como parafinas, ceras, aceites y triglicéridos,  lípidos anfóteros como ceramidas, esteroles, lanolina, fosfolípidos e hidroalcoholes y sustancias coloides como derivados de celulosa, hidrocoloides naturales y sintéticos y proteínas e hidrolizados de proteínas.

3.   Lípidos emolientes

Se caracterizan por tener función emoliente, son afines a la piel y reblandecen el extracto corneo favoreciendo la retención de agua. En este grupo cabe destacar:

a.    Ácidos grasos poliinsaturados, estos compuestos mantienen la integridad del extracto corneo y su ausencia produce alteraciones de la queratinización. Ente las sustancias que contienen estos ácidos grasos y que se utilizan en cosmética se encuentra el aceite de rosa mosqueta, el aceite de borraja, onagra, soja, almendras etc.

b.    Liposomas, imitan a las ceramidas actuando en el extracto corneo e hidratando.

c.    Fosfolipidos, ceramidas, vitamina A y E

4.   Extractos vegetales: como extracto de Bambu, de rosa, de arándano, grosella.

5.   En la siguiente tabla se muestra un resumen de las principales sustancias utilizadas como hidratantes en los productos cosméticos dependiendo de su mecanismo de acción.

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Consejo Farmacéutico:

A la hora de mantener una piel equilibrada y con un correcto grado de hidratación cutánea se debe tener en cuenta:

La importancia de  aplicar diariamente un producto cosmético hidratante adaptado a cada edad y tipo de piel.Lavar el rostro con un jabón de pH adecuado para la piel y no realizar un lavado excesivo de la zona. Proteger la piel de las agresiones externas como el viento, sol etc. Se debe utilizar cremas hidratantes que lleven filtro solar para proteger de las radiaciones UV.Desmaquillar correctamente la piel cada día. Seguir una alimentación correcta, variada y equilibrada para que la piel tenga todos los nutrientes que necesita. Además se debe ingerir una cantidad adecuada de líquidos.

Este artículo ha sido extraído de otro publicado en la revista Acofar. Hemos considerado interesante contaros que la pìel también sufre estos calores…y hay que cuidarla.