CALAMBRES O ESPASMOS INDUCIDOS POR EL EJERCICIO

Calambres musculares en el deporte: causas, prevención y tratamiento desde la farmacia

Llevas kilómetros acumulados, el entrenamiento va bien… y de repente un dolor agudo e involuntario te paraliza la pantorrilla en mitad de la carrera. Los calambres musculares son una de las incidencias más frecuentes —y más temidas— entre deportistas de resistencia. Como farmacéutica especializada en salud deportiva, en este artículo te explico qué ocurre exactamente en tu músculo, por qué aparecen los calambres según la localización, cómo actuar en el momento agudo y, sobre todo, cómo prevenirlos con criterio clínico: desde la nutrición hasta la suplementación más adecuada para tu caso.

¿Qué es un calambre muscular? Anatomía básica para entenderlo

Para comprender por qué se produce un calambre, conviene entender primero cómo funciona el músculo esquelético.

El músculo está formado por miles de fibras musculares agrupadas en haces. Cada fibra contiene miofibrillas, que son las unidades contráctiles del músculo. Dentro de cada miofibrilla encontramos el sarcómero: la unidad mínima de contracción, compuesta por filamentos de actina y miosina que se deslizan entre sí cuando reciben la señal nerviosa adecuada.

Esa señal parte del cerebro, viaja por la médula espinal y llega al músculo a través de la motoneurona, que conecta con la fibra muscular en la placa motora. Cuando el impulso eléctrico alcanza la placa motora, se libera acetilcolina, lo que provoca una despolarización de la membrana muscular y, en consecuencia, la contracción.

Para que el músculo se relaje después de contraerse, es imprescindible que los iones de calcio vuelvan al retículo sarcoplasmático y que los canales iónicos de la membrana se restauren. Ahí es donde intervienen el sodio, el potasio, el magnesio y el calcio: sin el equilibrio correcto de estos electrolitos, la relajación muscular no ocurre con normalidad.

 

Un calambre es, en esencia, una contracción muscular involuntaria, sostenida y dolorosa que el músculo no puede interrumpir por sí solo. Visualmente, se aprecia como un endurecimiento o bulto en el vientre muscular afectado.

Calambre vs. espasmo muscular: diferencias clínicas importantes

Es un error frecuente, incluso entre deportistas experimentados, usar ambos términos como sinónimos. Desde el punto de vista clínico, tienen características distintas:

Calambre muscular:

  • Aparece durante o inmediatamente después del ejercicio intenso.
  • Inicio brusco, dolor agudo, duración de segundos a pocos minutos.
  • Afecta principalmente a músculos de las piernas (pantorrillas, cuádriceps, pies).
  • Se resuelve con estiramiento y masaje.
  • Causa: neuromuscular y/o electrolítica relacionada con el esfuerzo.

Espasmo muscular:

  • Puede aparecer en reposo, sin relación directa con el ejercicio.
  • Contracción sostenida, a veces durante horas, con limitación funcional.
  • Frecuente en musculatura paravertebral asociada a lesiones o inflamaciones de columna.
  • Puede requerir relajantes musculares y fisioterapia.
  • Causa: ortopédica, neurológica o inflamatoria.

Esta distinción importa porque el manejo no es el mismo. Un espasmo lumbar recurrente en un corredor no se trata igual que un calambre de pantorrilla en el kilómetro 35 de una maratón.

¿Por qué aparecen los calambres en el deporte? El mecanismo dual

Durante décadas se asumió que los calambres deportivos eran básicamente consecuencia de la deshidratación y la pérdida de electrolitos. Hoy la investigación científica matiza esta visión: la deshidratación contribuye, pero no lo explica todo. El mecanismo es dual.

Vía neuromuscular (la más respaldada actualmente)

Durante el ejercicio prolongado e intenso, las motoneuronas que controlan la fibra muscular aumentan progresivamente su frecuencia de disparo. Cuando el músculo lleva mucho tiempo trabajando, los mecanismos inhibitorios del huso muscular —que actúan como «freno» para evitar la sobrecontracción— se ven superados. El resultado es una activación espontánea y sostenida del músculo: el calambre.

Este mecanismo explica por qué los calambres aparecen con mayor frecuencia:

  • En los últimos kilómetros de una carrera larga, cuando el músculo está más fatigado.
  • Cuando el ritmo de competición supera al habitual de entrenamiento.
  • En deportistas con menor nivel de condición física relativo al esfuerzo exigido.
  • Tras un aumento brusco de carga de entrenamiento sin adaptación progresiva.

Vía electrolítica e hidroelectrolítica

La sudoración intensa provoca pérdida de sodio, potasio, magnesio, calcio y cloruro. Estos electrolitos son esenciales para la transmisión del impulso nervioso y, sobre todo, para la relajación muscular tras la contracción. Cuando su concentración cae por debajo de cierto umbral, la fibra muscular se vuelve hiperexcitable: se activa con estímulos mínimos y le cuesta relajarse.

Esta vía es especialmente relevante en:

  • Condiciones de calor y humedad elevados (verano, carreras en climas cálidos).
  • Deportistas con sudoración muy abundante o con sudor muy salado (manchas blancas en la ropa).
  • Competiciones de más de 90 minutos sin reposición adecuada de líquidos y sales.

En la práctica, ambas vías suelen coincidir: un músculo fatigado y con déficit electrolítico es mucho más vulnerable al calambre que uno que solo presenta uno de los dos factores.

Calambres según el grupo muscular: no todos son iguales

Calambre en la pantorrilla (gastrocnemio y sóleo)

Es el más frecuente en corredores. Aparece especialmente en cuestas, en los últimos kilómetros o al detenerse bruscamente tras el esfuerzo. El gastrocnemio —el músculo más superficial de la pantorrilla— trabaja intensamente en la fase de propulsión de la zancada y es el primero en fatigarse.

Maniobra de rescate: flexión dorsal del pie (llevar los dedos hacia la espinilla) mientras el talón presiona el suelo. Mantener 20-30 segundos.

Calambre en el cuádriceps

Frecuente en ciclistas y en corredores de montaña con mucho desnivel acumulado. El cuádriceps trabaja de forma excéntrica en los descensos, lo que genera mayor daño muscular y predisposición al calambre.

Maniobra de rescate: de pie, llevar el talón hacia el glúteo con la mano. Si no es posible mantenerse en pie por el dolor, hacerlo en posición de decúbito lateral.

Calambre en el pie (flexores plantares y intrínsecos)

Habitual en corredores que modifican el tipo de calzado (paso a zapatillas minimalistas) o que corren en terrenos irregulares. Los músculos intrínsecos del pie, poco habituados al trabajo estabilizador, se fatigan con rapidez.

Maniobra de rescate: extensión forzada de los dedos del pie hacia arriba mientras se masajea la planta.

Calambre abdominal

Menos frecuente en running puro, más en natación. Puede confundirse con una «flecha» (dolor en el costado por espasmo del diafragma). El calambre abdominal verdadero es menos habitual y suele relacionarse con una digestión incompleta antes del ejercicio.

Calambre en la mano (corredores con bastones, ciclistas)

Relacionado con la tensión sostenida del agarre. Afecta a los músculos intrínsecos de la mano y puede aparecer en trailrunners o triatletas. Se resuelve soltando el bastón o el manillar y abriendo y cerrando la mano repetidamente.

Calambres nocturnos vs. calambres de esfuerzo

Los calambres nocturnos son una entidad diferente que afecta principalmente a personas mayores, embarazadas y pacientes con ciertas enfermedades crónicas, aunque también pueden aparecer en deportistas con déficit de magnesio o en fases de sobreentrenamiento.

Se producen durante el sueño o al despertar, típicamente en pantorrillas y pies, y pueden durar varios minutos. A diferencia del calambre de esfuerzo, no están desencadenados por el ejercicio sino por:

  • Posiciones mantenidas durante horas (decúbito con el pie en flexión plantar).
  • Déficit crónico de magnesio, calcio o potasio.
  • Consumo de diuréticos, estatinas o beta-2 agonistas.
  • Embarazo (por compresión de vasos y nervios, y cambios electrolíticos).
  • Insuficiencia venosa.
  • Hipotiroidismo o diabetes mal controlada.

Manejo del calambre nocturno: en deportistas, la primera medida es revisar la ingesta de magnesio. Si el déficit está confirmado o es probable, la suplementación nocturna con magnesio citrato o bisglicinato suele mejorar notablemente la situación en 4-6 semanas. Si los calambres nocturnos son muy frecuentes e intensos sin causa deportiva aparente, conviene derivar al médico para descartar causas secundarias.

Calambres en maratón y ultratrail: por qué son más frecuentes

En carreras de larga distancia —maratón, media maratón, ultras— la combinación de fatiga neuromuscular acumulada, pérdida progresiva de electrolitos y agotamiento de glucógeno crea el escenario perfecto para los calambres. Algunos datos relevantes:

  • En estudios sobre maratonianos, entre el 30 y el 67% de los participantes refieren haber sufrido calambres en alguna carrera.
  • Los factores de riesgo más consistentes son: haber aumentado el ritmo respecto a los entrenamientos, historial previo de calambres y déficit de preparación específica.
  • El calor y la humedad multiplican el riesgo: por cada grado de temperatura por encima de los 20°C, la pérdida de electrolitos por sudoración aumenta significativamente.

Estrategia práctica para maratón:

  • Llevar electrolitos en cápsulas o pastillas desde el kilómetro 20-25.
  • No correr más rápido de lo entrenado, especialmente en la segunda mitad.
  • Aprovechar cada avituallamiento para reponer líquidos, no solo cuando se tenga sed.
  • Si aparece un aviso (sensación de tensión inusual en el músculo), reducir el ritmo y estirar antes de que se instaure el calambre.

Calambres en natación: especialmente peligrosos

El calambre durante la natación merece mención especial por su riesgo asociado. Un calambre en la pantorrilla o en el pie puede dificultar seriamente el nado, especialmente en aguas abiertas.

Factores desencadenantes específicos en natación:

  • Temperatura del agua fría: el frío reduce la flexibilidad muscular y aumenta la predisposición al calambre.
  • Pateada de crol o braza con el pie en extensión prolongada.
  • Giro brusco en la pared de la piscina.
  • Falta de calentamiento previo.

Qué hacer si te da un calambre en el agua:

  1. Mantén la calma: el pánico aumenta el gasto energético y empeora la situación.
  2. Colócate en posición horizontal de espaldas (flotación supina) para aliviar la carga sobre el músculo.
  3. Estira el pie afectado llevando los dedos hacia la espinilla con la mano.
  4. Dirígete a la orilla o al borde de la piscina de forma tranquila, preferiblemente a espalda o con propulsión de brazos.
  5. Si estás en aguas abiertas y no puedes resolver el calambre, activa el protocolo de emergencia (señalización a embarcaciones de seguridad).

La mejor prevención en natación es el calentamiento previo en seco, la elección de horarios en que el agua esté a temperatura adecuada y la hidratación, que se tiende a descuidar porque no se siente la sed de la misma forma que corriendo.

Calambres en ciclismo y triatlón

En ciclismo, el calambre de cuádriceps en subidas prolongadas y el de isquiotibiales en posiciones aerodinámicas mantenidas son los más habituales. En triatlón, el cambio de modalidad deportiva (especialmente de natación a ciclismo o de ciclismo a carrera) puede desencadenar calambres por el reclutamiento repentino de grupos musculares que venían de un esfuerzo diferente.

Consideraciones específicas:

  • Revisar la posición en la bicicleta: una altura de sillín incorrecta sobrecarga de forma asimétrica cuádriceps o isquiotibiales.
  • En triatlón, incluir entrenamientos de transición (brick workouts) para acostumbrar al músculo a los cambios de modalidad.

Señales de alerta: ¿cuándo consultar al médico?

La mayoría de los calambres deportivos son benignos y autolimitados. Sin embargo, debe realizarse valoración médica si:

  • Los calambres son frecuentes, intensos y sin relación clara con el esfuerzo.
  • Se acompañan de debilidad muscular persistente o pérdida de fuerza entre episodios.
  • Aparecen en reposo de forma repetida sin contexto de sobreentrenamiento.
  • Existe enfermedad de base (diabetes, insuficiencia renal, hipotiroidismo, insuficiencia venosa).
  • Se toman medicamentos que alteran el equilibrio electrolítico (diuréticos, estatinas, beta-2 agonistas, algunos antibióticos).
  • El calambre dura más de 10 minutos sin ceder con las maniobras habituales.
  • Aparece dolor muscular residual intenso durante más de 24-48 horas tras el episodio.

En estos casos, la causa puede no ser deportiva y requiere estudio clínico específico.

Qué hacer cuando aparece un calambre: protocolo paso a paso

En el momento agudo:

  1. Para la actividad de inmediato. Continuar corriendo, pedaleando o nadando sobre un músculo en calambre aumenta el riesgo de rotura de fibras.
  2. Estira el músculo afectado suavemente. Para la pantorrilla: apoya el pie plano en el suelo, flexiona el tobillo llevando los dedos hacia la espinilla. Mantén 20-30 segundos.
  3. Masajea la zona con presión firme en dirección longitudinal de las fibras musculares. Esto ayuda a interrumpir el ciclo de contracción.
  4. Hidrata con bebida isotónica si llevas más de 60-90 minutos de esfuerzo sin reponer líquidos y electrolitos.
  5. Aplica calor local (si dispones de él) para relajar la musculatura una vez superado el momento agudo.
  6. No fuerces el estiramiento bruscamente: puedes provocar una rotura de fibras sobre un músculo ya en tensión máxima.

Si el calambre no cede en 2-3 minutos con estas medidas, o se repite varias veces en la misma sesión, abandona el entrenamiento o la carrera ese día.

Prevención: lo que funciona según la evidencia

Entrenamiento progresivo

El factor de riesgo más modificable es la inadecuación entre el nivel de exigencia y la condición física del deportista. Aumentar la carga de entrenamiento de forma gradual —no más del 10% semanal en volumen— y respetar las semanas de descarga es la base de la prevención.

Calentamiento específico

Antes de cualquier sesión de intensidad, un calentamiento de al menos 10-15 minutos que incluya movilidad articular progresiva, carrera suave y ejercicios de activación neuromuscular reduce significativamente la excitabilidad basal del músculo.

Estiramientos regulares

Mantener una musculatura con buena extensibilidad reduce la tensión basal y la facilidad de activación espontánea. Los grupos prioritarios en corredores son pantorrillas, isquiotibiales, cuádriceps y flexores plantares. Dedica al menos 10 minutos diarios, preferiblemente por la tarde-noche.

Hidratación y nutrición: la base electrolítica

  • Antes del ejercicio: llega bien hidratado. La orina debe ser de color amarillo pálido claro.
  • Durante el ejercicio (>60 min): entre 400-800 ml/hora según calor e intensidad, preferiblemente bebidas isotónicas que reponen sodio y electrolitos.
  • Después: reposición hídrica de 1,5 veces el peso perdido en las primeras 2-4 horas.
  • Dieta rica en magnesio: semillas de calabaza, frutos secos (almendras, anacardos), legumbres, cereales integrales, chocolate negro y verduras de hoja verde son las mejores fuentes.
  • Dieta rica en potasio: plátano, aguacate, patata, espinacas, lentejas.
  • Sodio: no temas la sal en épocas de entrenamiento intenso. Es el electrolito que más se pierde con el sudor.

Suplementos: tabla comparativa y evidencia clínica

Magnesio: la forma importa

El magnesio es el suplemento con más respaldo para la prevención de calambres musculares, especialmente cuando hay déficit. Sin embargo, no todas las formas de magnesio son equivalentes:

Forma Absorción Mejor para Notas
Óxido de magnesio Baja (~4%) No recomendado para deportistas Económico pero ineficaz para calambres
Citrato de magnesio Alta Deportistas con déficit, calambres nocturnos Bien tolerado, primera elección habitual
Bisglicinato de magnesio Muy alta Estómagos sensibles, dosis altas No produce efecto laxante
Malato de magnesio Alta Fatiga muscular y calambres Asociado a ácido málico: interesante en esfuerzo prolongado
Cloruro de magnesio Media-alta Uso tópico (aceite de magnesio) y oral Opción válida, sabor más intenso
Lactato de magnesio Alta Buena alternativa al citrato Menos estudiado que citrato o bisglicinato

Dosis habitual: entre 200 y 400 mg de magnesio elemental al día, preferiblemente por la noche (facilita también el descanso). Consulta con tu farmacéutico para ajustar la dosis a tu caso.

Electrolitos en cápsulas o sobres

Formulados con sodio, potasio, magnesio y calcio en proporciones específicas para el deportista. Son más cómodos que las pastillas efervescentes y permiten una dosificación más precisa sin aporte de azúcar. Útiles en competiciones largas (>90 minutos) como complemento a la bebida isotónica.

Bebidas isotónicas: qué mirar en el etiquetado

Una buena bebida isotónica para deportistas de resistencia debería contener:

  • Sodio: al menos 400-1000 mg/litro.
  • Hidratos de carbono: entre 40-80 g/litro (mezcla de glucosa y fructosa, mejor que una sola fuente).
  • Potasio: 100-200 mg/litro.
  • Osmolaridad: entre 200-330 mOsm/kg (isotónica real, no hipotónica ni hipertónica).

Evita las bebidas energéticas con taurina y cafeína como sustituto de las isotónicas: no están formuladas para la reposición electrolítica y pueden empeorar la deshidratación.

Pickle juice (zumo de pepinillo): el remedio sorprendente

Aunque pueda sorprender, varios estudios controlados han mostrado que la ingesta de 60-90 ml de zumo de pepinillo interrumpe el calambre inducido en 35-85 segundos —mucho más rápido de lo que los electrolitos podrían absorberse—. El mecanismo no sería electrolítico sino neural: se cree que el ácido acético del vinagre activa receptores orofaríngeos que inhiben de forma refleja la motoneurona hiperactiva.

Interesante como estrategia de emergencia en carrera, especialmente en ultratrail donde se han popularizado los «pickle shots». No es un mito: tiene base fisiológica.

¿Cuándo puede pautar el médico vitamina B?

La vitamina B6 (piridoxina) se ha estudiado en calambres asociados al embarazo con resultados moderados. No tiene indicación establecida para calambres deportivos.

Preguntas frecuentes sobre calambres musculares

¿El plátano previene los calambres? El plátano es rico en potasio, un electrolito importante para la función muscular. Sin embargo, la evidencia de que comer un plátano antes o durante el ejercicio prevenga los calambres es limitada. Es un buen alimento dentro de una dieta equilibrada, pero no es un «remedio mágico» específico para calambres.

¿Debo parar si tengo un calambre en carrera? Sí. Continuar corriendo sobre un músculo en calambre puede provocar una rotura de fibras. Para, estira y solo retoma el ejercicio si el calambre cede completamente y la musculatura responde con normalidad.

¿Por qué me dan calambres solo cuando hago series o entrenamientos de calidad? Porque la intensidad alta recluta más unidades motoras y eleva más rápido la fatiga neuromuscular. Es el contexto más favorecedor para la vía neuromuscular del calambre. Si ocurre con frecuencia, revisa si el volumen de trabajo de alta intensidad es adecuado para tu nivel actual.

¿El frío o el calor ayudan más en el tratamiento del calambre agudo? En el momento agudo, el calor local (si está disponible) ayuda a relajar el músculo contraído. El frío se usa más para la recuperación posterior si hay inflamación residual, no durante el calambre en sí.

¿Puedo prevenir los calambres solo con suplementos? No. Los suplementos son un complemento, no una solución por sí solos. La base de la prevención sigue siendo el entrenamiento progresivo, el calentamiento adecuado, la hidratación correcta y los estiramientos regulares. Los suplementos actúan sobre los déficits electrolíticos, pero no eliminan la causa neuromuscular.

¿Los calambres indican que he entrenado bien? No necesariamente. Indican que el músculo ha superado su umbral de fatiga o que hay un desequilibrio electrolítico. Un deportista bien entrenado y bien hidratado tiene menos calambres, no más.

¿Los niños y jóvenes deportistas también sufren calambres? Sí, aunque con menos frecuencia que los adultos. En jóvenes, la causa suele ser la falta de calentamiento, el crecimiento acelerado (que puede generar tensiones musculares) y el déficit de magnesio en fases de crecimiento intenso.

Resumen práctico: tu protocolo anti-calambres

Antes del entreno: ✓ Hidratación correcta (orina amarillo pálido) ✓ Calentamiento de 10-15 min ✓ Carga de entrenamiento adecuada a tu nivel ✓ Dieta rica en magnesio, potasio y sodio

Durante el esfuerzo (>60 min): ✓ Bebida isotónica con sodio (400-800 ml/h) ✓ Electrolitos en cápsulas en competiciones largas ✓ Ritmo dentro de tus posibilidades reales

Si aparece el calambre: ✓ Para, estira suavemente, masajea ✓ Hidrata con bebida isotónica ✓ No fuerces el músculo hasta que ceda completamente ✓ Zumo de pepinillo como opción de emergencia

Prevención a largo plazo: ✓ Estiramientos diarios (10 min mínimo) ✓ Magnesio citrato o bisglicinato si hay déficit ✓ Progresión gradual del entrenamiento ✓ Revisión médica si los calambres son frecuentes sin causa clara

¿Tienes dudas sobre qué suplemento de magnesio es más adecuado para tu caso, qué bebida isotónica elegir según el tipo de entrenamiento o si tu frecuencia de calambres justifica una analítica? Consulta en tu farmacia de confianza: la orientación personalizada marca la diferencia entre prevenir y tratar.

Este artículo no sustituye la valoración clínica individualizada.

 

GOLPE DE CALOR: síntomas, tratamiento y prevención en corredores

El golpe de calor en el deporte es una emergencia médica que puede aparecer de forma rápida e inesperada en plena carrera. No es una molestia menor por el calor, es una situación con riesgo vital si no se actúa en
los primeros minutos.

Este artículo es el complemento clínico de → Deporte en verano con calor: guía completa para entrenar seguro

golpe de calor en corredores

Qué es exactamente el golpe de calor por esfuerzo

El golpe de calor presenta unos síntomas que pueden aparecer de forma rápida e inesperada en plena carrera. No es una molestia menor por el calor — es una emergencia médica con riesgo vital si no se actúa en los primeros minutos. En este artículo te explico, como farmacéutica especializada en deporte, cómo reconocerlo, en qué se diferencia del simple agotamiento por calor, y qué debes hacer si le ocurre a alguien a tu lado en una carrera

Durante el ejercicio intenso, los músculos generan calor a un ritmo 15–20 veces mayor que en reposo. En condiciones normales, el cuerpo disipa ese calor principalmente a través del sudor. Cuando el mecanismo de sudoración falla —por deshidratación severa, humedad ambiental muy alta, o sobrecarga térmica acumulada— la temperatura interna puede subir 1°C cada 5 minutos. A 40°C las células comienzan a sufrir daño. A 41,5–42°C el daño se vuelve potencialmente irreversible.

Cómo se diferencia del agotamiento por calor: la clave diagnóstica

La confusión entre ambos cuadros es el error más frecuente en carreras populares, y puede costar una vida. La distinción más fiable en el campo, sin termómetro rectal, son dos signos juntos:

Ausencia de sudor + alteración del comportamiento = golpe de calor hasta que se demuestre lo contrario.

síntomas del golpe de calor
El agotamiento por calor es el estadio previo: el cuerpo aún suda, el deportista está consciente y coherente aunque se encuentra mal. La intervención en este punto —sombra, descanso, hidratación con electrolitos— puede evitar que el cuadro progrese. El golpe de calor ya no se resuelve con agua y sombra: necesita enfriamiento activo urgente y atención hospitalaria.

Dato clínico: La temperatura rectal es el único método fiable para medir la temperatura corporal central en un deportista exhausto. La temperatura oral, axilar o timpánica infraestiman la temperatura real hasta en 1–2°C en contexto de ejercicio intenso.

La fisiopatología: qué pasa dentro del cuerpo

Entender el mecanismo ayuda a entender por qué hay que actuar tan rápido. Cuando la temperatura corporal central supera los 40°C se desencadena una cascada inflamatoria sistémica:

La barrera intestinal, bajo el estrés combinado del calor y el esfuerzo, se vuelve permeable, un mecanismo que también explica por qué los probióticos pueden ser útiles en deportistas sometidos a esfuerzos intensos en verano

Las endotoxinas bacterianas pasan al torrente sanguíneo y amplifican la respuesta inflamatoria. El hígado y el riñón, que trabajan a máxima capacidad para procesar el esfuerzo, se ven comprometidos. El sistema nervioso central, especialmente sensible a la hipertermia, empieza a fallar —de ahí la confusión, el delirio y las convulsiones.

Si la temperatura no baja en los primeros 30 minutos, el daño multiorgánico puede dejar secuelas permanentes incluso en deportistas que sobreviven al episodio. Por eso el principio rector es siempre el mismo: enfriar primero, trasladar después.

Protocolo de actuación paso a paso

tratamiento del golpe de calor

Algunos detalles que amplían cada paso del protocolo:

Enfriar de inmediato (paso 3): el método más eficaz demostrado en estudios es la inmersión en agua fría (entre 2°C y 15°C). En el contexto de una carrera popular, lo más accesible es aplicar agua fría con esponjas o ropa empapada en cuello, axilas e ingles —las zonas donde las arterias están más superficiales— combinado con abanico manual o ventilador. Si hay bolsas de hielo disponibles, aplicarlas envueltas en tela fina en esas mismas zonas.

No dar nada por boca (paso 5): un deportista con golpe de calor puede estar consciente pero con reflejos deglutorios comprometidos. El riesgo de aspiración pulmonar es real. Si está inconsciente o semiinconsciente, posición lateral de seguridad.

Trasladar a urgencias (paso 6): aunque el deportista parezca recuperarse con el enfriamiento, es imprescindible la evaluación hospitalaria. El daño renal, hepático y muscular (rabdomiólisis) puede estar en marcha sin síntomas evidentes en las primeras horas.

Factores de riesgo: no hace falta un calor extremo

Uno de los errores más frecuentes es pensar que el golpe de calor solo ocurre con temperaturas de 40°C en el ambiente. En realidad, es la suma de factores lo que importa. Un día de 28°C con humedad del 85% puede ser más peligroso que un día seco de 35°C.

La columna farmacológica merece especial atención porque suele ignorarse. Como farmacéutica, veo con frecuencia runners que toman medicación habitual sin saber que interfiere con la termorregulación:

  • Los diuréticos (para la tensión o el corazón) reducen el volumen de líquido disponible para sudar y aumentan el riesgo de deshidratación severa.
  • Los antihistamínicos de primera generación (cetirizina, loratadina y especialmente difenhidramina) tienen efecto anticolinérgico: reducen la capacidad de sudar.
  • Los betabloqueantes limitan la respuesta cardiovascular al ejercicio y dificultan la redistribución del flujo sanguíneo hacia la piel.
  • Los antidepresivos tricíclicos y algunos ISRS alteran la percepción del calor y la respuesta sudomotora.
  • Los antipsicóticos son especialmente conocidos por su capacidad de bloquear la sudoración —en psiquiatría existe el llamado «síndrome neuroléptico maligno» que comparte mecanismo con el golpe de calor.
  • Si prefieres explorar opciones más naturales para condiciones como la tensión o la alergia, puedes consultar nuestro artículo sobre plantas medicinales para deportistas

Si tomas cualquier medicación de forma habitual y practicas deporte en verano, consulta con tu farmacéutico o médico si puede afectar a tu tolerancia al calor.

Poblaciones especialmente vulnerables

Runners mayores de 55 años: la respuesta sudomotora disminuye con la edad. El umbral de temperatura al que el cuerpo activa el sudor se eleva, y la cantidad de sudor producido es menor. Además, la sed es menos fiable como señal de deshidratación.

Corredores con patología previa: insuficiencia cardíaca, diabetes, enfermedad renal crónica o cualquier condición que comprometa la circulación aumenta el riesgo de forma significativa.

Runners que vuelven tras enfermedad: un episodio reciente de gastroenteritis, fiebre o infección respiratoria deja al cuerpo en un estado de deshidratación basal mayor de lo habitual. Volver a entrenar al mismo ritmo que antes de la enfermedad en pleno agosto es una combinación de riesgo real.

Corredores principiantes en verano: la aclimatación al calor requiere entre 10 y 14 días de exposición progresiva. Quien empieza a correr en julio sin experiencia previa no tiene ese margen adaptativo.

Secuelas y recuperación tras un golpe de calor

El golpe de calor no termina cuando baja la temperatura. La recuperación completa puede llevar semanas, y en casos graves con daño multiorgánico, meses. Las secuelas más documentadas incluyen:

  • Intolerancia al calor persistente: paradójicamente, haber sufrido un golpe de calor aumenta el riesgo de sufrir otro. El sistema de termorregulación puede quedar alterado durante meses.
  • Daño renal agudo: la mioglobina liberada por la destrucción muscular (rabdomiólisis) es tóxica para el riñón. En corredores con golpe de calor grave, la función renal debe monitorizarse.
  • Alteraciones hepáticas: la elevación de transaminasas tras un golpe de calor es casi universal. En casos graves puede llegar a insuficiencia hepática aguda.
  • Daño neurológico: las células de Purkinje del cerebelo son especialmente sensibles a la hipertermia. Algunos supervivientes presentan alteraciones de la coordinación o la memoria a largo plazo.

En farmarunning.com tenemos un artículo específico sobre → transaminasas elevadas en deportistas si quieres profundizar en cómo interpretar esos valores después de un esfuerzo intenso.

Cómo saber si un corredor está aclimatado (y si tú lo estás)

La aclimatación al calor es el factor de protección más potente frente al golpe de calor, más que la hidratación aislada. Un corredor bien aclimatado empieza a sudar antes, produce más volumen de sudor, el sudor es más diluido (pierde menos sodio), y el corazón trabaja con más eficiencia en condiciones de calor.

Pero la aclimatación se pierde. Si llevas más de dos semanas sin entrenar en calor —por vacaciones, por lluvia, por lesión— has perdido buena parte de esa adaptación. Esto es especialmente relevante al volver de unas vacaciones en un destino fresco e intentar retomar el ritmo habitual en pleno agosto mediterráneo.

El protocolo estándar de aclimatación: exposiciones de 60–90 minutos al calor, a intensidad moderada (no más del 50–60% del VO₂max), durante 10–14 días consecutivos. Los primeros 4–5 días son los más duros —el volumen plasmático empieza a aumentar entre el día 3 y el 6, y el resto de adaptaciones se consolidan entre el día 10 y el 14.

Para entender mejor el concepto de VO₂max y cómo influye en tu rendimiento con calor, lee → VO₂max: qué es, cómo medirlo y cómo mejorarlo.

Productos que pueden ayudarte a monitorizar y prevenir

Un termómetro de oído o de frente de precisión deportiva es útil para controlar tu temperatura antes y después de entrenamientos en condiciones de calor extremo:

Los electrolitos en cápsulas o sobres son más prácticos que las bebidas isotónicas en rutas largas, y permiten controlar la dosis de sodio de forma más precisa:

Resumen clínico

El golpe de calor es una emergencia médica, no una complicación menor del calor. La diferencia entre un desenlace favorable y uno grave se mide en minutos, y depende casi exclusivamente de la rapidez con la que se inicia el enfriamiento.

Como runners, la mejor protección es doble: conocer los signos para actuar rápido si le ocurre a alguien cercano, y reducir los factores de riesgo propios —incluyendo revisar con el farmacéutico si la medicación habitual interfiere con la termorregulación.

El calor de agosto no va a desaparecer. Pero sí podemos correr con más conocimiento y menos riesgo.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Cuál es la temperatura corporal del golpe de calor?
El criterio diagnóstico es una temperatura corporal central (rectal) superior a 40°C, acompañada de alteración del estado mental. La temperatura axilar u oral puede subestimar el valor real hasta en 2°C en contexto de ejercicio.

¿Puede producirse un golpe de calor con menos de 30°C de temperatura ambiente?
Sí. La combinación de temperatura moderada con humedad alta, ropa inadecuada, esfuerzo intenso y factores individuales de riesgo (medicación, enfermedad previa, falta de aclimatación) puede desencadenar un golpe de calor incluso por debajo de 30°C.

¿Qué medicamentos aumentan el riesgo de golpe de calor?
Los diuréticos, antihistamínicos, betabloqueantes, antidepresivos tricíclicos, antipsicóticos y anticolinérgicos son los grupos farmacológicos con mayor impacto sobre la termorregulación. Si tomas alguno de ellos, consúltalo con tu farmacéutico antes de entrenar en verano.

¿Cuánto tiempo se tarda en recuperarse de un golpe de calor?
Depende de la gravedad. Un episodio leve puede resolverse en 24–48 horas con reposo y control médico. Un golpe de calor grave con daño renal o hepático puede requerir semanas de recuperación y seguimiento analítico periódico.

¿Puedo volver a correr después de un golpe de calor?
Sí, pero nunca inmediatamente. El médico debe autorizar la vuelta al ejercicio tras confirmar la normalización de los parámetros analíticos. La reintroducción del entrenamiento en calor debe ser muy progresiva, dado que el sistema de termorregulación puede estar alterado durante semanas.

¿El golpe de calor deja secuelas permanentes?
En casos graves, sí. La intolerancia persistente al calor, las alteraciones renales y algunos déficits neurológicos (especialmente cerebelosos) pueden ser secuelas a largo plazo. Por eso el diagnóstico y el enfriamiento precoz son determinantes.

 

 

 

 

VARIABILIDAD ANALITICA EN DEPORTISTAS

¿Te has hecho alguna vez una analítica de sangre y has visto algún valor marcado en rojo, fuera del rango de referencia? ¿Y resulta que eres deportista y te encuentras perfectamente? Antes de preocuparte, sigue leyendo.

Los rangos de referencia que aparecen en una analítica están calculados para la población general sedentaria. En deportistas, muchos parámetros se comportan de forma diferente, y lo que parece una alteración puede ser simplemente una adaptación fisiológica al entrenamiento. Saber interpretarlo marca la diferencia entre un susto innecesario y una decisión informada.

En este artículo hacemos un repaso de los valores analíticos que más se ven afectados por la práctica deportiva, y cómo leerlos correctamente. Si además tienes dudas sobre el hierro en concreto, te recomendamos complementar este artículo con nuestra guía sobre la importancia del hierro en el deporte.

Leucocitos: las defensas que se disparan con el ejercicio

Los leucocitos o glóbulos blancos son las células del sistema inmune. Un entrenamiento prolongado e intenso provoca pequeños microtraumatismos y estados inflamatorios locales, y el cuerpo responde aumentando la cifra de leucocitos de forma proporcional a la duración e intensidad del esfuerzo.

Esto significa que si te haces una analítica poco después de un entrenamiento exigente, es normal ver los leucocitos elevados. El tiempo medio de recuperación hasta valores normales es de unas 24 horas.

Hay dos matices importantes a tener en cuenta:

  • Durante el esfuerzo submáximo prolongado aumentan los neutrófilos y descienden los linfocitos.
  • Las células eosinófilas son especialmente sensibles al estrés prolongado. Una caída brusca en su concentración puede ser una señal de que el programa de entrenamiento es demasiado exigente y hay riesgo de sobreentrenamiento. Si además los leucocitos totales están por debajo de la media, es momento de revisar la planificación.

Eritrocitos y hematocrito: el gran malentendido de los deportistas

Los eritrocitos o glóbulos rojos transportan oxígeno a todas las células del organismo. Viven aproximadamente 120 días y se renuevan constantemente en la médula ósea.

En deportistas, especialmente en los de resistencia, la vida media del hematíe se reduce hasta un 42% por varias razones:

  • Hemólisis por impacto: cada zancada sobre superficies duras destruye glóbulos rojos en los capilares de la planta del pie. Es el fenómeno más conocido en corredores de larga distancia.
  • Acidosis por entrenamiento anaeróbico: desestabiliza la membrana de los glóbulos rojos.
  • Aumento de la velocidad de la sangre: en entrenamientos intensos, el mayor gasto cardíaco acelera la circulación y aumenta la destrucción de hematíes.

Además, el entrenamiento aeróbico provoca un aumento del volumen plasmático que hace que los glóbulos rojos queden «diluidos» en más líquido. El resultado es que la concentración de eritrocitos, hemoglobina y hematocrito puede aparecer baja en la analítica aunque en realidad las células sean suficientes y funcionales. Esto se llama pseudoanemia o anemia diluida, y no requiere tratamiento.

Los valores de hematocrito normales son:

  • Mujer: 35-45%
  • Hombre: 40-50%

Muchos deportistas de resistencia se sitúan en el límite inferior sin que ello sea un problema. Para entender bien cuándo sí hay un problema real, te lo explicamos en detalle en nuestro artículo sobre la anemia del deportista.

Plaquetas

El entrenamiento aeróbico prolongado produce un incremento mayor del número de plaquetas que el entrenamiento anaeróbico. Este dato, si aparece algo elevado en una analítica posterior a un esfuerzo intenso, hay que contextualizarlo antes de sacar conclusiones.

Otros valores que el deportista debe conocer

Más allá del hierro y los glóbulos rojos, hay otros parámetros que la actividad física altera y que conviene tener en el radar:

Enzimas musculares (CK, LDH, AST): Aumentan con el ejercicio intenso porque reflejan el daño muscular normal del entrenamiento. La creatinquinasa (CK) es la más relevante: valores muy elevados pueden indicar rabdomiólisis, una destrucción masiva de fibras musculares que requiere atención médica inmediata. Un valor algo alto tras una carrera larga o un entrenamiento muy exigente, en cambio, es esperable.

Creatinina: Aumenta con el esfuerzo físico porque es el producto del catabolismo muscular. Es el mejor indicador de la función renal, pero en deportistas sus valores basales son más altos que en la población sedentaria, simplemente por tener más masa muscular.

Cortisol: Niveles elevados indican destrucción muscular. Es normal que suba tras el ejercicio, pero si está crónicamente alto puede ser señal de sobreentrenamiento.

Testosterona: Niveles altos pueden hacer que el umbral del sobreentrenamiento se alcance antes de lo esperado.

Magnesio y potasio: Valores bajos de cualquiera de los dos pueden explicar los calambres musculares. Si los sufres con frecuencia, vale la pena revisarlos en una analítica.

💊 Los electrolitos como el magnesio y el potasio se pueden reponer fácilmente con suplementos específicos para deportistas.

Hierro y transferrina: Niveles bajos producen una disminución clara del rendimiento. Si quieres profundizar en este tema, te recomendamos nuestro artículo sobre el déficit de hierro en el deporte.

Albúmina: Niveles bajos también reducen el rendimiento deportivo.

Vitamina B12: Valores bajos disminuyen la capacidad de recuperación tras el esfuerzo.

Vitamina D: La vitamina del sol. Su déficit reduce la fuerza muscular, el rendimiento y aumenta el riesgo de fracturas por estrés, una lesión especialmente temida por corredores.

El sodio: un mineral que no se puede ignorar

La hiponatremia (sodio bajo en sangre) es uno de los problemas más graves que puede sufrir un deportista de resistencia, especialmente en pruebas largas con mucha sudoración. Se considera peligrosa por debajo de 125 mmol/l, y sus consecuencias pueden ser severas: edema cerebral, calambres, desorientación, fibrilación muscular e incluso coma.

Por el contrario, un sodio elevado en sangre suele deberse a deshidratación o pérdidas excesivas de agua por sudoración intensa o diarrea.

Es uno de los motivos por los que la hidratación y la reposición de electrolitos antes, durante y después del ejercicio no es opcional: es parte esencial del rendimiento y la seguridad.

En resumen: cómo usar tu analítica a tu favor

Si tienes algún valor alterado en una analítica y eres deportista, no te alarmes automáticamente. Primero pregúntate:

  • ¿Me hice la analítica poco después de un entrenamiento intenso?
  • ¿Estoy en un período de carga alta?
  • ¿El valor está ligeramente fuera de rango o muy alterado?

Una analítica bien interpretada, en el contexto de tu práctica deportiva, es una herramienta muy valiosa. No para asustarte, sino para corregir, ajustar y rendir mejor.

Y al revés: si notas fatiga excesiva, calambres frecuentes, recuperación lenta o bajón de rendimiento sin causa aparente, una analítica puede darte la respuesta que buscas.

Recuerda que la alimentación, la hidratación y la suplementación antes, durante y después del entrenamiento afectan directamente a tu salud, tu composición corporal y tu rendimiento. Pequeños ajustes pueden marcar una gran diferencia.

FAQ

¿Es normal tener la hemoglobina baja si hago deporte?

Sí. Muchos deportistas presentan pseudoanemia debido al aumento del volumen plasmático.

¿Por qué tengo los leucocitos altos después de entrenar?

El ejercicio intenso provoca una respuesta inflamatoria temporal que puede elevar los leucocitos durante aproximadamente 24 horas.

¿Qué significa tener la CK alta?

Puede reflejar daño muscular producido por el entrenamiento. Valores extremadamente elevados requieren valoración médica.

¿Cuándo debo preocuparme por una analítica alterada?

Cuando los valores están muy fuera de rango, existen síntomas asociados o las alteraciones persisten en controles repetidos.

 

 

 

MICROLESIONES

Las lesiones musculares en los deportes son muy frecuentes, aunque teniendo pautas como; el reposo y un tratamiento adaptado, conseguiremos recuperarnos sin problemas.

Las microlesiones musculares son lesiones que se producen en las fibras musculares atrofiadas o menos resistentes. Las causas pueden ser actividades físicas intensas o que requieren un esfuerzo mayor al que está acostumbrado el músculo. Estas lesiones pueden ocurrir a cualquier edad.

Una de las causas más frecuentes de las microlesiones es la realización de demasiado ejercicio en poco tiempo y es frecuente que les pase a los deportistas experimentados que no se dan el tiempo para descansar y recuperarse.

Muchas de estas microlesiones pueden prevenirse con una buena preparación previa al ejercicio, especialmente realizando un calentamiento adecuado antes de correr.

El ejercicio y la actividad física pueden fortalecer los músculos, tendones, huesos y ligamentos esto si se realiza en forma normal.

Si se realiza ejercicio muy intenso, durante demasiado tiempo con mucha intensidad y con demasiada frecuencia, esto causará lesiones, porque no se está respetando el tiempo de recuperación muscular, de tendones, ligamentos, etc.

MICRO ROTURA MUSCULAR:

Una rotura de fibras musculares es una contracción muscular involuntaria y, violenta. Suele ser doloroso . Más frecuentemente ocurre en el cuadriceps o el isquiotibial. Cuando sufrimos este tipo de lesión, tendremos una sensación de golpe seco dejándonos un pinchazo continuo.

Factores de riesgo de la micro rotura muscular:

Dentro de los factores de riesgo hay determinados deportes que aumentan la posibilidad de sufrir roturas fibrilares. Aunque en todos los deportes se tiene riesgo de sufrir roturas fibrilares, en especial ocurre en aquellos que requieren de una alta y rápida contracción de las fibras musculares. Es difícil encontrar a un deportista de élite que no haya sufrido alguna vez una rotura fibrilar

Durante las últimas fases de una serie de ejercicios y durante el período inmediato de recuperación. y entre 12 y 48 horas después de una serie agotadora de ejercicio, se produce una inflamación muscular.

Esta inflamación puede ser muscular aguda, caracterizada por:

  • dolor e inflamación sentida durante e inmediatamente después del ejercicio y que debe desaparecer al cabo de pocos minutos o hasta varias horas después de haber finalizado el ejercicio
  • es el resultado de acumulación de productos de desecho como el lactato más el edema de los tejidos (tradicionalmente se ha asumido la teoría de la formación de cristalitos de lactato, pero no se han encontrado evidencias científicas que lo avalen)

Si hablamos de inflamación muscular de aparición retardada, caracterizada por dolor agudo y difuso muscular…hablamos de AGUJETAS:

AGUJETAS:

Es una sensación difusa de dolor que se caracteriza  por un dolor muscular durante las primeras 24 horas, alcanzando su pico entre las 24 y 48 horas posteriores y descendiendo y remitiendo pasados 5-7 días tras el ejercicio. Los síntomas, la impotencia funcional y el dolor a la palpación como consecuencia de las agujetas producen la reducción del rango de movimiento y alteraciones en los patrones de reclutamiento de fibras, con lo que aumenta la posibilidad de sufrir lesiones.

Se observa la presencia de enzimas musculares en sangre después de ejercicio intenso y esto sugiere que pueden producirse algunas lesiones estructurales en las membranas musculares, las cuales provocarían inflamación y descomposición del tejido muscular. En este momento, para una misma carga de trabajo, se utiliza mucho menos oxígeno, menos ATP y se reclutan menos unidades motoras, por lo cual va a ser menor el número de fibras musculares que soportan la carga y por lo tanto será mayor la tendencia a lesionarse.

A las 24 horas de realizar un ejercicio intenso se observa una sobrecarga o aumento de la filtración glomerular, lo cual provoca un aumento de mioglobina debido a estas microlesiones musculares… las agujetas.

La musculatura se encuentra contracturada con dolor a la movilidad activa y pasiva e incluso a la palpación. El dolor se localiza en la unión musculotendinosa, ya sea proximal o distal, aunque si el ejercicio ha sido muy intenso es habitual su localización a lo largo de todo el trayecto muscular. 

Proceso de formación de las agujetas:

La inflamación muscular es el resultado de daños en el propio músculo, generalmente en las fibras musculares y posiblemente en el sarcolema.

¿Cómo podemos prevenir estas microlesiones?:

  • Descansa, no fuerces “la máquina”.
  • Es conveniente ir variando la rutina de ejercicios y actividades, para desarrollar la fuerza y estado físico en general.  Se aconseja ir aumentando la intensidad de manera gradual, así como también la duración del entrenamiento o actividad.

¿Por qué se producen las agujetas?:

No es necesario un ejercicio muscular intenso para que aparezcan las agujetas. Las contracciones musculares más frecuentes y las que habitualmente producen este tipo de molestias tienen un bajo gasto energético con escasa producción de ácido láctico. Además, el lactato producido es reutilizado rápidamente tras el reposo por el sistema nervioso y por el mismo músculo. Su acumulación, por tanto, no es significativa después de 30 minutos de finalizado un ejercicio. Las biopsias musculares practicadas a voluntarios nunca han demostrado la presencia de cristales, ni inmediatamente después de terminado el ejercicio ni a las 24, 48 ó 72 horas.

Las contracciones musculares intensas producen una isquemia muscular por disminución del aporte sanguíneo y la disminución de oxígeno favorece el espasmo muscular. Estudios electromiográficos confirman la ausencia de relajación del músculo fatigado tras el ejercicio.

También se ha podido comprobar que  el aumento de temperatura tras el ejercicio produce una necrosis de las fibras musculares y alteraciones del tejido conectivo, puesto que las terminaciones nerviosas son muy sensibles a temperaturas entre 38° y 47º C.

La lesión de la fibra muscular motiva que se eliminen una serie de enzimas musculares que nos informan sobre el grado de lesión, aunque éste no es directamente proporcional a la elevación de estas enzimas. El aumento máximo se produce 24 horas después del ejercicio, especialmente de las CPK y de las LDH.

Un método profiláctico para evitar los síntomas de las agujetas sería aumentar la temperatura muscular (realizando ejercicios de calentamiento) durante la práctica deportiva.

Tratamiento y rehabilitación de lesiones musculares:

Durante las primeras 48 horas se aconseja el uso de frío para disminuir la inflamación.

Se recomienda la realización de ejercicios de contracción isométrica y aeróbicos para conseguir la regeneración muscular optima. Los estiramientos es el complemento ideal para recuperar el tono.

Técnicas de terapia manual (fisio) cuando el dolor es exagerado, para desensibilizar el sistema nervioso central y trabajar la zona. En algunos casos extremos se puede llegar a sufrir rabdomiolisis (cuando el problema es algo más que microlesiones…).

Los antiinflamatorios puede disminuir el dolor que sentimos al tener agujetas, pero no ayudan a restaurar la función normal muscular.

Los masajes realizados 2 horas después del ejercicio no aumentan la funcionalidad de los músculos pero reduce la intensidad del dolor producido por agujetas a las 48 horas de haber realizado el ejercicio.

DESGARROS MUSCULARES:

Se producen al realizar un ejercicio rutinario…pero cuando aumentamos su intensidad.

El desgarro muscular (puede haber diferentes grados según la gravedad) es una lesión más extensa en que el músculo es elongado más allá del límite máximo de su elasticidad. En el momento de la lesión se siente un chasquido acompañado de la aparición súbita de dolor focal.

Curación de los desgarros:

Tarda entre 3 y 16 semanas, de acuerdo a la magnitud de la lesión. En la curación de los desgarros participa la capacidad de regeneración muscular y la cicatrización de las fibras musculares.

El tratamiento estimula la regeneración muscular y la cicatrización pero esto dará como resultado un músculo de menor volumen y con importante pérdida de la funcionalidad ya que la cicatriz no es elástica y además predispone a nuevas lesiones.

HIPERTROFIA:

Otro tipo de microlesiones musculares son las producidas en personas que pretenden desarrollar su masa muscular. Éstos enfatizan la fase excéntrica de su trabajo contra resistencias para generar un estímulo inductor de la hipertrofia. Debido a esta gran tensión que se genera aparecen más microroturas adaptativas, es decir catabolismo, lo cual servirá de estímulo posterior al de síntesis proteica y por tanto un crecimiento de la sección transversal del músculo.

La información de este artículo tiene finalidad divulgativa y está orientada a la prevención y recuperación muscular en corredores y deportistas amateurs. Ante dolor intenso o persistente, es recomendable consultar con un profesional sanitario o especialista en medicina deportiva.

LESIONES HABITUALES EN EL RUNNING

Muchos médicos recomiendan el running a personas con diabetes en estadios tempranos, hipertensos o con riesgo de padecer un ataque de corazón. Además de disminuir notablemente el riesgo de padecer un ataque cardíaco, es uno de los mejores deportes para perder peso.

Al correr, el cuerpo libera y consume un exceso de energía y hormonas. Las hormonas que segrega el cerebro durante la carrera combaten la depresión. Por ello, el running es muy beneficioso tanto para el cuerpo como para la mente porque proporciona más energía y mejor predisposición para los retos de la vida, así como una potente mejora de la autoestima.

Pero el running también puede tener consecuencias nocivas para la salud, porque pueden darse lesiones de manera frecuente cuando se inicia sin los debidos conocimientos y precauciones.

Muchas de estas lesiones pueden estar relacionadas con errores en la técnica de carrera, una recuperación muscular insuficiente o el uso de un calzado inadecuado.

Además de entrenar de forma progresiva, muchos corredores utilizan herramientas de recuperación muscular y zapatillas específicas para reducir el riesgo de lesión.

Lesiones habituales del running:

Estas son las principales lesiones que padecen los corredores y su tratamiento más adecuado en cada caso.

  • Tendinitis rotuliana: Es una inflamación y degeneración del tendón anterior de la rodilla que une la rótula a la pierna y se manifiesta con dolor por debajo de la rótula, principalmente al flexionar la rodilla. Se produce por una sobrecarga tendinosa a causa de movimientos repetidos. Para prevenirlo hay que estirar los músculos del cuádriceps y la pierna, además de acortar la zancada. Una cinta o banda infrarotuliana puede ayudar. Una lesión avanzada del tendón rotuliano puede requerir cirugía.

  • Tendinitis Aquílea: Se produce cuando los músculos posteriores de la pierna (gemelos y sóleos) tienen poca elasticidad o al correr de manera habitual sobre superficies duras. Esto provoca dolores en el extremo inferior de la pantorrilla, por encima del talón. Para prevenirla es importante estirar bien y evitar correr en superficies duras. El hielo puede aliviar la inflamación. Las lesiones de grado avanzado pueden requerir tratamiento quirúrgico.

  • Rotura fibrilar en los isquiotibiales: La distensión o los tirones violentos en los isquiotibiales, que se localizan en la parte posterior del muslo, puede desgarrar sus fibras musculares. Para prevenir esta lesión es importante estirar y reforzar estos músculos mediante ejercicios específicos.
  • Fascitis plantar: Esta lesión suele provocar molestias alrededor del talón y se da, sobre todo, en personas con sobrepeso, que trabajan de pie o que utilizan un calzado inadecuado a la hora de salir a correr. Para prevenir esta lesión es importante utilizar zapatillas específicas para correr, con la amortiguación adecuada y adaptadas al tipo de pisada.

    En corredores con fascitis plantar recurrente puede ser útil realizar un estudio biomecánico de la pisada y utilizar herramientas de descarga muscular y recuperación.

    Si la lesión empeora se produce una degeneración y calcificaciones en la fascia plantar que pueden requerir cirugía.

  • Periostitis tibial: Inflamación del periostio de la tibia, que es una membrana muy resistente y gruesa que la envuelve. Esta lesión provoca dolor en la parte interna de la pierna y puede aparecer al cambiar a un entrenamiento más intenso. Para prevenirla se debe entrenar de forma gradual, evitando las superficies duras. La periostitis mejora también con hielo y antiinflamatorios locales.
  • Síndrome de la cintilla ilio-tibial o rodilla del corredor: Es una de las lesiones más frecuentes en el corredor. La inflamación de esta estructura tendinosa que conecta la cadera con la rodilla provoca molestias en la parte externa de esta última. Para prevenirla se deben evitar las pendientes y acortar la zancada. También hay que valorar el uso de plantillas para corregir una malposición del pie durante la marcha. Además del fortalecimiento muscular y la técnica de carrera, muchos corredores utilizan rodilleras deportivas o bandas elásticas como complemento durante la recuperación.
  • Fractura por estrés de los metatarsianos: Se trata de la fractura de uno o más metatarsianos, generalmente los centrales, como consecuencia del impacto continuado en el running. Provoca un dolor intenso en la parte anterior del pie que obliga a detener la marcha. Se trata de una lesión de larga evolución que obliga al paciente a realizar un reposo absoluto hasta su curación.
  • Condromalacia rotuliana: Reblandecimiento del cartílago que recubre la rótula. Generalmente ocurre por inestabilidad o malposición de la rótula en su articulación con el fémur. Para prevenir esta lesión hay que entrenar de una forma gradual y corregir posibles desviaciones de las piernas o la rótula.

Cómo prevenir las lesiones en el running:

Vistas las lesiones más habituales en el running y su tratamiento, es el momento de preguntar qué pueden hacer los corredores para mejorar sus condiciones físicas y así prevenir estas lesiones. En general, para prevenir este tipo de lesiones es importante entrenar progresando poco a poco, así como estirar y fortalecer la musculatura. Asimismo, utilizar un calzado adecuado.

Los especialistas en traumatología ofrecen una serie de principios básicos o consejos a tener en cuenta:

  • Efectuar un buen calentamiento. Es importante empezar el entrenamiento con un calentamiento muscular para evitar lesiones de tipo muscular y ligamentoso. Un calentamiento de cinco a diez minutos ayuda, además, a eliminar el ácido úrico y previene dolores musculares.
  • Realizar estiramientos para mejorar y mantener la flexibilidad. El estiramiento es esencial para mantener la flexibilidad que ayudará a prevenir lesiones en ligamentos y tendones y mejorar así el rendimiento deportivo. El estiramiento requiere su tiempo y debería incluir todas las articulaciones y extremidades. Cada estiramiento debe mantenerse durante 30 segundos.

  • Evitar correr en exceso en terrenos duros como el asfalto. Los terrenos blandos como la tierra o la hierba amortiguan y protegen las articulaciones.
  • Principio de progresión. No exigir desde un principio de distancias y ritmos que no pueda soportar. El nivel de entrenamiento se ha de ir progresando poco a poco.
  • Variar el entrenamiento. Combinar actividades cardiovasculares con la carrera para evitar el impacto continuado y la aparición de lesiones.
  • Comenzar caminando deprisa y alternar la marcha rápida con el trote, lo que se conoce como jogging.
  • Beber suficiente agua: antes, durante y después de realizar ejercicio.
  • Si el corredor tiene más de 40 años, sobrepeso, una enfermedad crónica o no ha hecho ejercicio durante un largo período, debe someterse a un chequeo cardiovascular antes de empezar a correr. Los protocolos de screening permiten identificar a las personas con riesgo cardiovascular durante la actividad física.
  • Realizar un estudio de la pisada para analizar la biomécanica de los pies y corregirla si fuera necesario mediante unos soportes correctores o plantillas.
  • Utilizar el tipo correcto de zapatillas deportivas. Las zapatillas han de adaptarse a cada tipo de pie y estilo de carrera.

Esperamos haber resuelto algunas dudas respecto a las lesiones más habituales del running y que os haya sido de utilidad la información que os hemos dado.

Herramientas útiles para prevenir lesiones en running;

Muchos corredores utilizan herramientas de recuperación muscular y material deportivo específico para reducir la sobrecarga y mejorar la recuperación tras los entrenamientos.

Algunas de las más utilizadas son:

👉 Elegir el material adecuado puede ayudar a disminuir el riesgo de lesiones por sobreuso y mejorar la comodidad durante la carrera.

La información de este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye la valoración individual de un profesional sanitario. Ante dolor persistente o lesiones recurrentes, es recomendable consultar con un especialista en medicina deportiva o traumatología.

EXTRASISTOLE

Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard comprobó que la práctica de una actividad física de resistencia, como correr, cambia incluso la forma del corazón.

Examinaron los corazones de más de 160 hombres adultos mediante imágenes de ultrasonido y pudieron observar que los corredores de larga distancia tienen los ventrículos izquierdos alargados, más grandes y con paredes delgadas, mientras que las personas sedentarias los tienen más cortos y anchos, con paredes más gruesas.

Estos resultados se recogen en el artículo titulado Selección de capacidades de resistencia y el equilibrio entre presión y volumen en la evolución del corazón humano, publicado en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences)–, muestran que esta adaptación del corazón humano a la resistencia, que probablemente ayudó a nuestros antepasados recolectores y agrícolas, podría estar dificultando a la  población actual, mucho más sedentaria, controlar ciertas enfermedades cardíacas como la hipertensión.

En este estudio también se examinó el corazón de 43 chimpancés. Mientras que trepar o pelear, que es lo que hacen los chimpancés y los gorilas, son actividades de alta intensidad las cuales provocan que la presión arterial aumente durante un corto periodo de tiempo, en el caso de las actividades de resistencia lo que el organismo requiere es bombear grandes volúmenes de sangre durante mucho tiempo.

Unos ventrículos más pequeños, de paredes gruesas y formas redondeadas  aseguran una presión suficiente para que la sangre fluya rápidamente durante el ejercicio intenso. En cambio, para el deporte de resistencia parece tener más sentido contar con unos ventrículos alargados más grandes y un corazón de paredes más delgadas que movilice más sangre cada vez.

La selección natural ha impulsado la evolución humana desde corazones adaptados para manejar altas presiones –como los de los simios– hasta corazones adaptados para manejar mayores volúmenes de sangre, y eso significa que quienes no realizan actividad física de resistencia están desajustados respecto a esa adaptación.

Las personas que están físicamente inactivas desarrollan vasos sanguíneos de menor elasticidad, dimensiones y capacidad vasodilatadora, preparando el escenario para la hipertensión.

Si las personas sedentarias se deciden a incorporar a sus rutinas actividades de resistencia como correr largas distancias o nadar, experimentarán cambios a su favor.

El corazón cambia cuando uno pasa a correr o practicar ciclismo de manera habitual. El primer cambio que se aprecia tras unos cuantos meses de este tipo de entrenamiento es el descenso de la frecuencia cardíaca. El corazón ejercitado es más eficaz y necesita menos latidos para mover la misma cantidad de sangre.

El aumento del tamaño del ventrículo izquierdo para bombear más sangre se refleja en un mayor potencial eléctrico, es decir, que en el electrocardiograma a veces podemos ver algún latido extrasístole.

¿Qué es el latido extrasístole?:

Es un latido «extra» que se anticipa al siguiente latido normal y es generado desde un punto del corazón diferente al que genera el ritmo cardíaco normal.

 

En condiciones normales y de reposo, el ritmo cardiaco no es percibido por el ser humano. En situaciones de esfuerzo físico, ansiedad o cuando se producen arritmias o alteraciones del ritmo cardiaco, situaciones en las cuales la frecuencia cardiaca es alta o irregular, sí podemos percibir el latido en el pecho.

Habitualmente las extrasístoles se producen en situación de reposo y desaparecen con el esfuerzo.

Esto es uno de los motivos de consulta al cardiólogo más frecuentes de individuos jóvenes y sanos, tanto deportistas como individuos sedentarios.

Las extrasístoles son un mundo desconocido para la cardiología. No se sabe con exactitud porqué se producen, porqué aparecen, porqué unas personas las notan y otras no, pero lo que sí se sabe es que son absolutamente benignas, que las personas que las padecen, si no tienen ninguna enfermedad cardiaca asociada, no tienen más riesgo de arritmias graves ni de muerte súbita que el resto de las personas.

Pero…en el caso de tener frecuentes extrasístoles ventriculares (>2000/día o 4% de los latidos diarios) sería recomendable un seguimiento cardiológico.

Factores de riesgo para la aparición de extrasístoles:

  • ansiedad, estrés, preocupaciones
  • insuficiente descanso nocturno
  • el alcohol
  • el tabaco
  • las drogas (sobre todo la cocaína y anfetaminas)
  • todas las sustancias estimulantes “permitidas” como la cafeína, taurina, teína, que se encuentran en numerosas refrescos y bebidas cotidianas y para deportistas como el café, la cola, bebidas de tipo red-bull, etc.

Los geles de cafeína que se consumen sin discreción en muchas competiciones son una auténtica bomba de relojería para todos aquellos que tengan extrasístoles dado que tienen una concentración alta de cafeína y, si le sumamos el estrés de la competición, el ritmo cardiaco puede convertirse en un festival extrasistólico.

Atento a las extrasístoles:

Las palpitaciones y la taquicardia pueden ser fruto de una extrasístole y se debe descartar que esté acompañando a una patología.

La salud no es gratis, hay que cuidarse:

El running es una práctica saludable, con múltiples beneficios a nivel físico (incremento de masa muscular, aporte de oxígeno al corazón, mejora del sistema inmunológico…) y psicológico (reducción de estrés y ansiedad, disminución de síntomas de depresión…) pero se está empezando a convertir en un problema.

Ya son más de tres millones los españoles que salen a correr de forma habitual. Pero algo debemos estar haciendo mal…

El «VI estudio Cinfasalud: percepción y hábitos de los corredores y corredoras españoles 2017», realizado junto a la Sociedad Española de Medicina del Deporte (Semed), demostró que:

  • casi 693.000 corredores (23,1%) afirman sufrir fuertes dolores de cabeza
  • 294.000 (9,8%) dicen padecer mareos, desvanecimientos o desmayos
  • unos 267.000 (8,9%) han presentado palpitaciones
  • otros 200.000 (6,7%) tienen problemas de falta de respiración
  • en torno a 165.000 (5,5%) sienten dolores en el pecho
  • a todos ellos habría que añadir la elevada franja (38%) que ha sufrido lesiones musculares

Los dolores de cabeza pueden ser debidos a un esfuerzo de la presión intracraneal, los mareos pueden deberse a una disminución de la tensión arterial de forma brusca,…

Sin embargo, el síntoma más inquietante es el del dolor torácico. Puede ser la manifestación de una angina de pecho o un infarto de miocardio, que es la principal causa de muerte súbita en mayores de 35 años.

Unos 200 españoles al año mueren por practicar deporte en exceso.

Por la facilidad para su práctica, el «running» es el deporte estrella entre aquellos que, llegada una edad, toman la decisión de adoptar hábitos saludables, o retomar el deporte que practicaban en su juventud pero…el corredor no interpreta bien los años que tiene.

En la tercera o cuarta década de la vida se elevan los factores de riesgo: obesidad, hipertensión, colesterol alto, sedentarismo…

Lo primero que se debería hacer es someterse a un reconocimiento, incluyendo una analítica y una prueba de esfuerzo.

Muy pocas carreras populares, que ya se cuentan por miles, exigen certificado de  salud.

Por ejemplo, la Quebrantahuesos, la marcha cicloturista con salida y meta en Sabiñánigo (Huesca) cuenta con una plataforma digital en la que comprueba que los corredores se han hecho el chequeo obligatorio.

Este artículo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.planetatriathlon.com
  • www.fundaciondelcorazon.com
  • www.medlineplus.gov
  • www.zaguán.unizar.es
  • www.lavanguardia.com
  • www.micof.es

ROTURA FIBRILAR

La sensación cuando sufrimos una rotura fibrilar es como de haber notado que nos tiraban una piedra o nos hubieran dado un golpe seco.

Se nota un dolor brusco e intenso, pero que generalmente permite seguir la actividad física con ciertas molestias…aunque al final el dolor es tan insoportable que hay que parar.

Uno de cada cuatro deportistas sufre una lesión muscular una vez por año.

Los síntomas son fácilmente reconocibles:

  • Dolor repentino e intenso.
  • Hematoma causado por la rotura de vasos sanguíneos adyacentes.
  • En los casos más graves puede producirse un bloqueo del movimiento a causa de la contracción de los músculos adyacentes.
  • En ocasiones el intenso dolor puede originar mareo y sudor frío.

La rotura fibrilar es una lesión frecuente en la práctica deportiva, cuya gravedad dependerá del número de fibras que se hayan roto y esto a su vez que determinará también el tiempo necesario para la recuperación – 8-10 días, 2-3 semanas o más de tres semanas…

Afecta de forma más habitual a las piernas como consecuencia de gestos explosivos y cambios bruscos de velocidad, siendo los músculos más frecuentemente afectados los gemelos, el sóleo, los isquiotibiales, los aductores y el recto anterior del cuádriceps.

La movilidad activa y pasiva son posibles, pero con dolor, al igual que el estiramiento. El dolor no cede con reposo.

La rotura fibrilar se suele producir por una elongación excesiva del músculo, por una contracción muy brusca o por un esfuerzo que supera su capacidad.

Existen dos tipos de fibras musculares:

La gravedad de la lesión dependerá del tipo de fibras musculares que estén afectadas.

  • Fibras blancas o rápidas: obtienen su energía de la glucosa que se almacena en forma de glucógeno. Estas fibras responden mejor al ejercicio dinámico.
  • Fibras rojas o lentas: obtienen su energía a través del oxígeno de la sangre. Tienen un tamaño menor que las fibras blancas y una velocidad de contracción más lenta. Están más irrigadas, aunque tienen menor inervación y resistencia. Su respuesta es mejor al ejercicio estático.

La fuerza, resistencia, tono, velocidad de contracción y elasticidad, del músculo dependen del tipo de fibras que predominen en él. 

Factores de riesgo de la rotura fibrilar:

  • Sedentarismo: si no se realiza ejercicio con asiduidad, se debilita el tejido conjuntivo del músculo, por lo que las fibras se pueden romper con mayor facilidad.
  • Mala circulación arterial y venosa: llega menos oxígeno al músculo, éste se fatiga más, se acumula el ácido láctico y todo ello hace que sea más propenso a romperse.
  • Enfermedades metabólicas: la más significativa es la diabetes.
  • Nutrición deficiente: los músculos se debilitan y se hacen más frágiles.

Causas de la rotura fibrilar:

  • Esfuerzos máximos e intensos como cambios de ritmo, sprints, etc.
  • Intensidad y tipo de deporte: a mayor carga e  intensidad…mayor riesgo.
  • La falta de preparación física también tiene un riesgo elevado de lesión. El entreno regular permite un desarrollo de la masa muscular y facilita la restauración rápida de la función muscular después del esfuerzo disminuyendo así el riesgo de lesión muscular.
  • Un insuficiente calentamiento. Éste ha de ser progresivo, prolongado y adaptado.
  • Influencia del frío.  La tensión muscular aumenta cuando hace frío. Si esta tensión es prolongada, una contracción muscular rápida puede provocar una lesión de las fibras musculares. Por eso es imprescindible un buen calentamiento.

La edad es un factor indiscutible:

  • Entre los 16 y 21 años la patología muscular es del 28%.
  • Entre los 21 y 25 es del 35%.
  • Entre los 26 y 30 aumenta hasta el 42%.

Clasificación de la rotura fibrilar según su gravedad:

La clasificación de la rotura muscular varía según la extensión del daño fibrilar. Se divide en tres grados:

Grado 1 (rotura fibrilar):

Es la más frecuente, produciéndose una rotura microscópica a nivel de las fibrillas musculares. No se puede ver con pruebas diagnósticas de imagen.
Es un dolor violento, tipo “pedrada”, acompañado  de pérdida de fuerza a causa del dolor.

Grado 2 (rotura parcial):

Representa el 20% de las roturas fibrilares. En una ecografía se aprecia la rotura muscular, además de un hematoma intramuscular. Debido a esto, en el grado II se aprecia deformidad y hundimiento del músculo en la exploración física.

Grado 3 (rotura total):

Éste es el grado en el que la lesión es mayor ya que existe una rotura amplia el músculo, separándose en dos partes, y ambos extremos se retraen.
Se acompaña de dolor intenso, impotencia funcional completa y deformidad. En estos casos muchas veces es necesaria la intervención quirúrgica para volver a unir  los extremos del músculo roto.

Tratamiento de la rotura fibrilar:

  • Reposo: dejar la práctica deportiva y caminar lo menos posible, con el fin de evitar que se agrave la le lesión con la rotura de más fibras y la aparición de nuevos hematomas.  Una utilización del músculo dañado demasiado precoz puede provocar nuevas hemorragias en la cicatriz y provocar un retraso en la curación. Se suele recomendar el uso de un vendaje compresivo, pero que no impida la movilización del músculo.
  • Aplicación local de frío: reduce la inflamación y calma el dolor. Se aplica hielo (nunca directamente sobre la piel) o bandas de gel congeladas durante aproximadamente un cuarto de hora en la zona dolorida.
  • Antiinflamatorios no esteroideos: también calman el dolor y reducen la inflamación.
  • Rehabilitación: no debe reanudarse la práctica de ejercicio hasta que no haya desaparecido completamente el dolor agudo. Y aun así debe iniciarse con estiramientos suaves hasta el punto en que el propio dolor lo permita. Se recomienda aplicar calor local después de cada sesión de estiramientos.
  • Vuelta a la actividad de manera progresiva y personalizada.

La mejor manera de prevenir la rotura fibrilar es calentar adecuadamente cada vez que se vaya a practicar ejercicio, sea éste del tipo que sea.

Este artículo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.sanitas.es
  • www.elservier.es
  • www.infofisio.com
  • www.hospitalveugenia.com 

 

SNOWRUNNING. CORRER POR LA NIEVE

¿TE ATREVES A CORRER POR LA NIEVE?

Correr en la nieve implica correr con bajas temperaturas, lo cual dificulta la respiración y se convierte en todo un desafío.

RECOMENDACIONES IMPRESCINDIBLES:

  • Escoger bien la vestimenta con materiales que nos permitan mantener la temperatura corporal y evite que nos mojemos por completo.
  • La primera capa de ropa ha de ser capaz de mantenernos secos, frescos y eliminar el sudor en forma de vapor.
  • La segunda capa de ropa que debemos llevar ha de comportarse como aislante térmico, es decir, ha de ser capaz de retener el calor que generamos al practicar ejercicio pero a la vez facilitar la evacuación del sudor.
  • La tercera capa nos ha de proteger ante cualquier adversidad meteorológica ya sea en forma de nieve, viento, lluvia o, aunque a veces no le prestamos la atención debida, el propio sol. Debemos usar prendas impermeables transpirables y cortavientos.
  • Para correr en la nieve lo mejor es elegir colores llamativos. Ante un eventual rescate vamos a necesitar ser “llamativos”. Elige colores como el rojo o los tonos fluor. También debes escoger ropa con muchos reflectantes.
  • Es importante el uso de bufandas, buffs o mascarillas para que el aire frío no entorpezca tanto la respiración. Y no olvidemos que la utilización de un gorro para nuestra cabeza también puede ser de gran ayuda para mantener la temperatura de nuestro cuerpo, ya que perdemos entre un 20 y un 30% de nuestra temperatura corporal por la cabeza.
  • También es buena idea llevar unos buenos guantes impermeables para las manos y unos calcetines suficientemente gruesos.  Y utilizar polainas que cubran las zapatillas y no permitan que ésta se moje por completo en su interior y llegue a nuestros pies.
  • Favorecer la adherencia de la zapatilla a la nieve mediante el uso de raquetas de nieve, “cadenas de running“, suelas complementarias con clavos o minicrampones que nos permiten adquirir seguridad al andar o correr en esta superficie diferente. Correr por la nieve se asemeja bastante a hacerlo por encima del barro y siempre que podamos hemos de tratar de entrar en contacto con el suelo con toda la planta del pie para mejorar nuestra adherencia al terreno.
  • Correr en horas de sol, cuando la temperatura ya ha ablandado la nieve y es menos peligroso resbalarse si nos encontramos placas de hielo.
  • Calentar muy bien antes de empezar.
  • Reducir la intensidad de entreno porque en la nieve el esfuerzo es mayor y se exige más a nuestros músculos. No podemos pretender correr a igual ritmo que siempre, sino que debemos evitar la sobrecarga y reducir la intensidad a la que entrenamos.
  • Usar gafas de sol y crema solar, ya que la nieve refleja las radiaciones solares que pueden dañarnos sin darnos cuenta.
  • Otro accesorio que puede ayudarnos son los bastones. A veces, debido a la nieve acumulada en algunos puntos, los bastones pueden sernos de utilidad. Pueden ser un punto de apoyo para las bajadas –como si esquiáramos- y también una liberación para la fuerza de piernas durante las subidas.

OTRAS RECOMENDACIONES:

  • Es importante siempre beber un mínimo de medio litro por hora de actividad, aunque no tengamos sensación de estar sudando (por la temperatura ambiental) nuestro cuerpo igualmente está eliminando agua y sales minerales mientras corremos. Y si tenemos planteado hacer una sesión de más de una hora, llevar bebida isotónica o pastillas de electrolitos.
  • La alimentación es vital para esta regulación térmica, ya que el cuerpo utiliza más recursos para mantenerse caliente cuando tiene una temperatura menor. Si el entrenamiento va a ser bastante largo, se aconseja  comer algún tipo de alimento o barrita energética por cada hora de entrenamiento.
  • En la montaña sobre todo, pero también por asfalto, y más cuando hay nieve…el teléfono móvil  con la batería bien cargada es nuestro mejor compañero.
  • También deberíamos decir a alguien cuál va a ser nuestra ruta…nunca se sabe…Además, siempre es mejor correr por rutas conocidas que lanzarse a la aventura.

Si tu entreno o carrera va a ser por alta montaña…lleva más material:

No está de más llevar una mochila en la que puedas llevar una chaqueta, calcetines y una camiseta interior secas, un frontal con pilas de recambio y una manta de emergencia si tu salida va a ser por alta montaña.

¡Ahora ya puedes empezar a preparar tu nueva aventura!

Este articulo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.vitonica.com
  • www.diariodeltriathlon.es
  • www.cmdsport.com
  • www.verticoutdoor.com
  • www.carrerasdemontana.com

DEPORTE EN TRANSPLANTADOS

La práctica de actividad física de forma regular proporciona mayores niveles de capacidad aeróbica y fuerza muscular, conduciendo a una reducción de la morbilidad y la mortalidad, así como a una mejor calidad de vida.

Las personas trasplantadas optan por mantener un estilo de vida sedentario, algo que puede afectar el sistema cardiovascular y reducir la esperanza de vida.

Al contrario de lo que mucha gente pueda pensar, se ha demostrado que el ejercicio proporciona grandes beneficios durante el proceso de recuperación después de un transplante.

El deporte alarga la vida útil del órgano trasplantado y beneficia a paciente.

El ejercicio ayuda a  mejorar el bienestar en cuanto a aspectos psicológicos y sociales y puede aportar beneficios similares a los de las terapias de recuperación debido a que se estimulan los músculos y se fortalece el sistema cardiovascular.

Es importantísimo e imprescindible, consultar a un médico qué tipo de ejercicio conviene a cada persona transplantada y estar en todo momento suprevisado por él.

En el caso del trasplante renal,  el aumento de peso, la debilidad muscular, la escasa tolerancia al ejercicio y la disminución de la capacidad aeróbica están presentes en los receptores de este tipo de trasplante. Todo esto se debe al reposo prolongado en cama, la inactividad, el uso de medicamentos inmunosupresores y la pérdida de condición física y masa muscular”.

Sonsoles Hernández Sánchez es la fundadora y CEO de Trainsplant, una plataforma especializada en ejercicio físico para personas trasplantadas. Es un espacio donde pacientes y profesionales de la salud puedan acudir para un buen asesoramiento sobre movimiento y deporte.

Los programas de ejercicio físico en receptores de trasplantes de órganos sólidos referencian efectos positivos sobre la condición física y la calidad de vida de estos pacientes.

De todos modos siempre es necesario actuar con precaución y monitorización de las variables vitales y desde una perspectiva multidisciplinaria para evitar posibles daños a los pacientes.

El ejercicio físico y los entrenamientos de fuerza y de resistencia son positivos para los pacientes de un trasplante renal.

La especialista de Trainsplant añade que el entrenamiento de resistencia tiende a disminuir los marcadores de índices inflamatorios propios de estos pacientes y se aumenta el anabolismo muscular, lo que permite incrementa el consumo de oxígeno y la capacidad cardiorrespiratoria.

El entrenamiento de resistencia es seguro y efectivo, mejorando la función muscular y cardiovascular de personas con trasplante renal.

Con el entrenamiento de fuerza existen mejoras en la capacidad de ejercicio y la fuerza muscular, un mejor control de la presión arterial y evidencia de remodelación ósea. Debido al reposo en cama prolongado y la medicación inmunosupresora utilizada, los receptores de trasplante de riñón ganan peso y pierden fuerza muscular y tolerancia al ejercicio.

Estos son algunos de los ejercicios más apropiados en personas transplantadas (acordaros del médico antes):

  • Caminar o trotar: es un deporte de resistencia que ayuda a fortalecer tu sistema pulmonar y cardiovascular, por lo que al inicio deberás medir tu nivel físico y hacer hasta donde te sientas bien. Lo más importante es la postura.
  • Ciclismo: es un deporte de bajo impacto que fortalece el sistema cardiovascular, la recomendación es mantener una postura erguida para evitar presión en la zona donde se realizó el procedimiento quirúrgico.
  • Peso muerto: es ideal para aumentar masa muscular y fortalecer los músculos. Siempre procura mantener una postura curvada en la espalda para evitar una hernia inguinal. El peso que levantes siempre debe ir dentro de los parámetros estipulados por tu médico.
  • Elíptica: el entrenamiento con elíptica es ideal para pacientes trasplantados en condición de sobrepeso o con diabetes.
  • Leg extension: ideal para fortalecer los músculos de las piernas, sin embargo, se recomienda no realizarlo frecuentemente y con un peso mínimo.

Existe una asociación de deportistas transplantados que lo tienen muy claro:

Trasplante + Deporte = VIDA

La Asociación Deporte&Trasplante España es una organización sin fines de lucro que tiene como objetivos:

Concienciar a la sociedad sobre la importancia de la donación de órganos, médula ósea y sangre.

Transmitir un mensaje de esperanza a todas las personas que están pasando por una enfermedad y requieren de un trasplante.

Fomentar y promocionar la salud y el deporte en las personas trasplantadas.

Se puede colaborar con ellos de distintas maneras:

www.deporteytrasplanteespana.com

Este artículo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.lavanguardia.com
  • www.cmdsport.com
  • www.deporteytransplanteespana.com
  • www.colombianadetransplantes.com
  • www.trainsplant.com

 

VOLVEMOS.

Ahora que ya todos vamos volviendo de vacaciones… hayais entrenado o no durante este tiempo, seguro que más de uno de vosotros se ha planteado NUEVOS RETOS para esta nueva temporada: iniciarse al running, participar en alguna carrera popular, probar el trailrunningcorrer largas distancias, carreras de obstáculos,…

Todo esto sin olvidarnos, evidentemente, de esta «nueva normalidad» que nos está tocando vivir.

Muchas veces os hemos animado a practicar deporte, os hemos hablado de sus beneficios para la salud, tanto física como mental…

Hoy os queremos recordar algo muy importante para los que os habeis decidido a practicar running: un buen reconocimiento médico.

RECONOCIMIENTO MÉDICO:

El running es un deporte de impacto que afecta a las articulaciones y a la columna vertebral, por lo que no es adecuado para todo el mundo, por ello, y según los expertos, antes de comenzar a correr es muy recomendable realizarse un reconocimiento médico en un centro especializado para asegurarse de que no existen factores de riesgo individuales que desaconsejen la práctica de esta actividad física.

Las personas que padecen lesiones en la columna vertebral –como artrosis o escoliosis graves–, en las articulaciones de carga –especialmente rodillas y caderas–, o en los pies, así como aquellos que tengan problemas cardiorrespiratorios importantes, deben consultar siempre con un médico antes de comenzar a hacer deporte.

Para prevenir lesiones, es imprescindible realizar un correcto calentamiento y enfriamiento del sistema músculo-esquelético, que básicamente consiste en estirar los músculos, antes y después del ejercicio, con movilizaciones activas suaves de las articulaciones del tobillo, la rodilla y la cadera, y con estiramientos de espalda.

De igual modo sería muy recomendable realizar un estudio biomecánico de la pisada, para evitar posibles lesiones que puedan derivarse de una inadecuada pisada al correr.

ESTUDIO BIOMECÁNICO DE LA PISADA:

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Un estudio biomecánico de la pisada puede evitar lesiones típicas del running, ya que se ha detectado un incremento en las lesiones asociadas a su práctica, debido sobre todo a una mala técnica durante la carrera.
El estudio biomecánico de la pisada incluye un análisis del pie en posición estática y dinámica que permite comprobar cómo camina una persona y de qué forma se relacionan sus pies al caminar con otras estructuras como rodilla, cadera y columna vertebral. Así se puede saber en qué condiciones están trabajando las extremidades, identificar alteraciones de la pisada que no es posible observar a simple vista, y determinar el calzado más adecuado para el deportista, lo que ayudará a prevenir lesiones musculares y osteoarticulares, como esguinces, fascitis plantar, espolones calcáneos, tendinitis y sobrecargas, entre otras.

Las lesiones que con más frecuencia afectan a los corredores suelen estar precedidas por trastornos que actúan como señal de alarma, como calambres musculares, contracturas, dolor, etcétera, por lo que es recomendable que el deportista consulte de inmediato a un especialista si siente alguna molestia, porque si el problema se detecta y resuelve a tiempo se podrá evitar una lesión.

Si os habeis planteado en serio volver a entrenar, llevar una vida activa y cuidar vuestra salud también a través del deporte, es muy recomendable seguir todos estos consejos…y más que podreis encontrar navegando por los diferentes artículos que hemos ido escribiendo…

Bienvenidos a la vida sana, bienvenidos a:

www.farmarunning.com

SALUD EN FORMA