CORRIENDO AL AMANECER

Correr de madrugada: todo lo que debes saber antes de salir a entrenar

Son las seis de la mañana. La ciudad todavía duerme, las calles están tranquilas y apenas se escucha el ruido de algún vehículo que empieza su jornada.

Mientras muchas personas siguen bajo las sábanas, tú ya estás preparando tus zapatillas para salir a correr.

Correr de madrugada tiene algo especial. La sensación de empezar el día cumpliendo un objetivo, disfrutar del silencio, evitar el calor del verano o simplemente encontrar ese momento de desconexión antes de que empiece la rutina diaria.

Pero hay algo que muchos corredores olvidan: nuestro cuerpo no funciona igual a primera hora de la mañana que durante el resto del día.

Cuando salimos a entrenar antes de que salga el sol intervienen factores como nuestro reloj biológico, la temperatura muscular, la hidratación después de varias horas de sueño, los niveles hormonales y, algo fundamental, la seguridad cuando todavía hay poca luz.

Correr de madrugada puede ser una excelente opción, pero hay que hacerlo con conocimiento. Porque no se trata solo de ponerse las zapatillas y salir.

Se trata de preparar tu cuerpo para que esos kilómetros sumen salud y no terminen convirtiéndose en una lesión.

En este artículo vamos a descubrir qué ocurre realmente en tu organismo cuando corres de madrugada, cuáles son sus beneficios, qué precauciones debes tener y cómo adaptar tu rutina para disfrutar de esos entrenamientos cuando el mundo todavía está despertando.

¿Correr de madrugada o correr al amanecer?

Aunque muchas veces utilizamos ambos términos como si fueran iguales, existe una pequeña diferencia.

Correr de madrugada hace referencia a entrenar durante las horas previas a la salida del sol, cuando todavía hay oscuridad y la actividad en las calles es mínima.

Correr al amanecer ocurre cuando el entrenamiento coincide con los primeros minutos de luz del día, ese momento en el que el cielo empieza a cambiar de color y aparece el sol.

Muchos corredores combinan ambas experiencias: empiezan su entrenamiento de madrugada y terminan viendo amanecer.

¿Qué ocurre en tu cuerpo cuando corres de madrugada?

Tu reloj biológico todavía está despertando…

Nuestro organismo funciona siguiendo un reloj interno conocido como ritmo circadiano.

Este sistema regula procesos tan importantes como:

  • el sueño y la vigilia;
  • la temperatura corporal;
  • la liberación de hormonas;
  • el metabolismo;
  • la recuperación muscular.

Durante la noche, tu cuerpo está en modo descanso y reparación.

Cuando te despiertas, empieza una transición hacia el estado activo.

Por eso, salir corriendo inmediatamente después de abrir los ojos puede no ser la mejor opción, especialmente si vas a hacer un entrenamiento intenso.

No significa que tengas que esperar una hora antes de salir.

Pero sí es recomendable darte unos minutos para despertar:

  • beber agua;
  • moverte suavemente;
  • activar articulaciones;
  • preparar músculos y tendones.

Un pequeño ritual antes de correr puede marcar una gran diferencia.

Cortisol: la hormona que te prepara para empezar el día

Uno de los protagonistas de las primeras horas de la mañana es el cortisol.

Esta hormona aumenta de forma natural al despertar y forma parte del mecanismo que ayuda al organismo a pasar del sueño a la actividad.

El llamado pico de cortisol del despertar ayuda a:

  • aumentar el estado de alerta;
  • movilizar energía;
  • preparar al cuerpo para afrontar el día.

Si salimos a correr justo en ese momento, especialmente con entrenamientos exigentes, estamos pidiendo a nuestro organismo un esfuerzo mientras todavía está realizando esa transición.

Por eso, no conviertas los primeros minutos después de levantarte en una competición.

Empieza progresivamente. Deja que tu cuerpo acompañe al entrenamiento.

Músculos fríos: el punto que más preocupa a los corredores

Uno de los errores más habituales al correr de madrugada es salir demasiado rápido.

Después de varias horas de sueño:

  • la temperatura corporal es más baja;
  • los músculos están menos activados;
  • los tendones tienen menor elasticidad;
  • las articulaciones llevan horas sin movimiento.

Esto no significa que correr temprano provoque lesiones automáticamente.

Pero sí significa que el calentamiento tiene más importancia.

Especialmente si vas a hacer series, cambios de ritmo, cuestas, entrenamientos de fuerza combinados…

Antes de empezar, dedica entre 8 y 10 minutos a calentar…:

  • movilidad de tobillos
  • círculos de cadera
  • elevación de rodillas
  • talones al glúteo
  • pequeños saltos progresivos

El objetivo no es cansarte antes de correr. El objetivo es decirle a tu cuerpo: «Vamos a empezar».

5 pasos antes de salir a correr de madrugadaBeneficios de correr de madrugada

Aunque requiere cierta organización, correr antes de que salga el sol tiene muchas ventajas.

Menos calor y mejor sensación térmica

Especialmente durante el verano, entrenar temprano puede ser la mejor estrategia para evitar las horas de más temperatura.

Correr con menos calor significa:

  • menor pérdida de líquidos;
  • menor estrés cardiovascular;
  • menor riesgo de golpe de calor.

En los meses calurosos, madrugar puede convertirse en una herramienta de rendimiento.

Más facilidad para mantener la constancia

Uno de los grandes enemigos del corredor no siempre es el cansancio físico.

Muchas veces es la falta de tiempo. Entrenar por la mañana evita que el día se llene de imprevistos…o excusas…

Cuando terminas de correr, ya has cumplido tu objetivo.

Beneficios psicológicos

Muchas personas que corren de madrugada explican una sensación común:

«El día empieza de otra manera».

Realizar actividad física temprano puede mejorar la sensación de bienestar y ayudar a afrontar la jornada con más energía.

Durante el ejercicio se liberan diferentes moléculas relacionadas con el estado de ánimo, entre ellas los endocannabinoides, que participan en esa sensación de bienestar conocida popularmente como «euforia del corredor».

Correr de madrugada según la estación del año

Corredor entrenando de madrugada al amanecer antes de empezar el día

No es lo mismo salir a correr a las seis de la mañana en agosto que hacerlo en enero. La hora puede ser la misma, pero las condiciones cambian completamente.

Adaptar la ropa, la hidratación y el calentamiento a cada estación es clave para disfrutar del entrenamiento y reducir riesgos.

En verano: correr temprano es una estrategia inteligente

Durante los meses de calor, correr de madrugada puede ser una de las mejores decisiones para proteger tu rendimiento.

A primera hora:

  • la temperatura es más baja;
  • la humedad suele ser más tolerable;
  • el esfuerzo cardiovascular es menor;
  • pierdes menos líquido a través del sudor.

Cuando corremos con temperaturas elevadas, nuestro organismo debe dedicar parte del esfuerzo a regular la temperatura corporal mediante la sudoración.

Esto puede traducirse en:

  • mayor sensación de fatiga;
  • aumento de la frecuencia cardíaca;
  • peor rendimiento.

Por eso, muchos corredores de fondo prefieren entrenar temprano durante el verano.

Eso sí, si tu entrenamiento se alarga y termina con el sol ya alto, recuerda la importancia de la protección solar.

La radiación ultravioleta está presente incluso cuando las temperaturas todavía son suaves.

En invierno: tus músculos necesitan más tiempo

Correr de madrugada en invierno tiene un encanto especial: calles vacías, aire frío y esa sensación de empezar el día mientras todo está tranquilo.

Pero también requiere más preparación.

El frío provoca:

  • mayor rigidez muscular;
  • menor elasticidad de tendones;
  • sensación de pesadez al comenzar.

Por eso, en invierno es todavía más importante vestir por capas,  proteger manos y cabeza, realizar un calentamiento más largo y no empezar a máxima intensidad

La ropa adecuada no debe impedir el movimiento ni provocar exceso de sudoración. El objetivo es mantener una temperatura confortable, no acabar empapado.

Correr de madrugada: verano vs invierno

VERANO INVIERNO
Aprovecha las horas frescas Calienta más tiempo
Controla la hidratación Protege extremidades
Usa protección solar Vístete por capas
Evita el calor extremo Evita salir demasiado rápido

Seguridad: que tú veas y que te vean

Este es uno de los aspectos más importantes cuando hablamos de correr de madrugada. Correr cuando todavía hay poca luz no solo implica ver mejor el camino, también implica que otros puedan verte.

Un corredor oscuro en una carretera o una calle con poca iluminación puede ser prácticamente invisible para un conductor, por eso es recomendable usar ropa reflectante y luz frontal y rasera.

Elige bien tu ruta

Cuando corres de madrugada:

  • utiliza caminos que conozcas;
  • evita zonas aisladas si entrenas solo;
  • presta atención al suelo;
  • evita escuchar música demasiado alta, para poder oir una bicicleta, un vehículo o una persona acercándose y poder  reaccionar.

Corre siempre con cierta planificación

Antes de salir, piensa:

  • ¿Dónde voy a correr?
  • ¿Cuánto tiempo estaré fuera?
  • ¿Alguien sabe mi recorrido?
  • ¿Llevo móvil si voy lejos?

Especialmente si entrenas solo, unos minutos de preparación pueden evitar muchos problemas.

La noche anterior empieza tu entrenamiento

Una de las claves para conseguir una rutina de madrugada es preparar todo antes de dormir.

Porque a las seis de la mañana la fuerza de voluntad suele estar bastante limitada.

Deja todo preparado: ropa deportiva, zapatillas, reloj, botella, frontal, desayuno posterior…

Preparación de un corredor antes de salir a correr temprano por la mañana

Nunca cambies horas de sueño por kilómetros

Correr de madrugada puede ser una excelente rutina, pero no si significa dormir menos.

El sueño es una parte esencial del entrenamiento invisible.

Durante el descanso:

  • se reparan tejidos musculares;
  • se consolidan aprendizajes motores;
  • se regula el sistema hormonal;
  • mejora la recuperación.

Dormir poco y entrenar mucho es una combinación que puede acabar provocando:

  • más fatiga;
  • peor rendimiento;
  • mayor riesgo de lesión;
  • menor motivación.

La pregunta no es:

«¿Puedo levantarme a las cinco para correr?»

La pregunta correcta es:

«¿Estoy durmiendo lo suficiente para que ese entrenamiento me beneficie?»

Regla práctica:

Si para correr de madrugada tienes que quitar horas de sueño, probablemente no estás ganando salud.

¿Qué comer antes de correr de madrugada?

¿Hay que desayunar antes de salir?

Pues…depende. No es lo mismo: un rodaje suave de 30-40 minutos, una tirada larga o un entrenamiento intenso.

Correr en ayunas

En personas sanas, correr ocasionalmente en ayunas puede ser una opción para entrenamientos suaves.

Durante la noche, el organismo utiliza parte de sus reservas de glucógeno y también emplea grasas como fuente de energía.

Pero no significa que correr en ayunas sea siempre mejor.

Si el entrenamiento va a ser largo o exigente, disponer de algo de energía puede ayudarte a rendir mejor.

Opciones sencillas antes de salir:

Un pequeño aporte puede ser suficiente: una pieza de fruta,  una tostada, café o infusión si tienes la costumbre
No necesitas hacer un desayuno completo antes de correr.

Hidratación: llevas horas sin beber

Aunque no tengas sensación de sed, durante la noche has estado varias horas sin ingerir líquidos.

Antes de salir:

  • bebe un vaso de agua;
  • no hace falta beber grandes cantidades;
  • adapta la cantidad al tiempo y la intensidad del entrenamiento.

Para entrenamientos largos o con mucho calor, puede ser necesario planificar mejor la hidratación y valorar el uso de bebidas con electrolitos.

El segundo desayuno: la recuperación también cuenta

Después de correr llega otro momento importante:

Desayuno post entreno

Un buen desayuno posterior debería aportar:

  • hidratos de carbono para reponer energía;
  • proteína para favorecer la reparación muscular;
  • líquidos para recuperar hidratación.

No se trata de comer mucho. Se trata de darle al cuerpo lo que necesita después del esfuerzo.

¿Quién debería tener más precaución al correr de madrugada?

Correr temprano puede ser una rutina saludable para muchas personas, pero no todos los organismos responden igual.

Conviene prestar especial atención si:

  • tienes problemas de regulación de la glucosa;
  • padeces mareos frecuentes al levantarte;
  • tienes tendencia a la hipotensión;
  • estás atravesando una época de mucho estrés o falta de descanso;
  • estás aumentando mucho la carga de entrenamiento;
  • vienes de una lesión reciente.

En estos casos, adaptar el horario, la intensidad y la alimentación previa puede marcar la diferencia.

Como siempre digo desde la farmacia: no existe un entrenamiento perfecto para todo el mundo, existe el entrenamiento que se adapta a tu situación personal.

Errores frecuentes al correr de madrugada

Salir demasiado rápido

  • Es probablemente el error más habitual.
  • El cuerpo acaba de despertar y todavía necesita unos minutos para activarse.
  • Los primeros kilómetros deben servir para entrar en ritmo.
  • No conviertas el inicio del entrenamiento en una carrera contra el reloj.

No beber nada antes de salir

  • Aunque no tengas sed, vienes de varias horas sin ingerir líquidos.
  • Un vaso de agua antes de entrenar es un gesto sencillo que puede ayudarte.

No mirar la previsión meteorológica

  • A primera hora las condiciones pueden cambiar mucho.
  • Una temperatura agradable durante el día puede convertirse en frío intenso al amanecer.

La constancia gana a la cantidad. Un entrenamiento corto realizado con regularidad suele aportar más beneficios que una gran sesión aislada que te deje agotado varios días.

Consejos finales para convertir correr de madrugada en un hábito

Si quieres incorporar esta rutina, empieza poco a poco.

No intentes cambiar todo de golpe.

Prueba con:

  • un día a la semana al principio
  • recorridos conocidos
  • intensidad moderada
  • preparación la noche anterior
  • horarios realistas

La clave no está en demostrar que puedes levantarte muy temprano. La clave está en encontrar una rutina que puedas mantener durante meses.

Porque el mejor entrenamiento no es el más duro. Es el que puedes repetir.

Preguntas frecuentes sobre correr de madrugada

¿Es bueno correr nada más levantarse?

Puede serlo, especialmente para entrenamientos suaves, pero es recomendable dedicar unos minutos a despertar el cuerpo, hidratarte y activar la musculatura antes de empezar.

¿Cuánto tiempo debo esperar después de despertarme para correr?

No existe un tiempo exacto para todo el mundo. En general, unos minutos de movilidad, hidratación y activación pueden ser suficientes para muchos corredores.

Es malo correr en ayunas por la mañana?

Para personas sanas, correr en ayunas de forma ocasional puede ser una opción en entrenamientos suaves. Sin embargo, no es recomendable para todos los entrenamientos ni para todas las personas.

¿Qué debo desayunar antes de correr de madrugada?

Depende del entrenamiento. Para una sesión corta puede bastar con agua y, si lo necesitas, una fruta o una pequeña fuente de hidratos. Para entrenamientos largos o intensos conviene planificar mejor la ingesta.

¿Es más peligroso correr de noche o de madrugada?

El principal riesgo no es la hora, sino la falta de visibilidad. Utilizar elementos reflectantes y elegir rutas seguras reduce mucho el riesgo.

¿Tengo que usar luz frontal para correr de madrugada?

Si corres por zonas con poca iluminación, una luz frontal puede mejorar tu seguridad porque te permite ver el terreno y ser más visible.

¿Correr de madrugada ayuda a adelgazar?

Cualquier actividad física contribuye al gasto energético, pero la pérdida de peso depende del equilibrio entre alimentación, actividad, descanso y otros factores individuales.

¿Es mejor correr por la mañana o por la tarde?

La mejor hora es aquella en la que puedes entrenar con regularidad y buenas sensaciones. Algunas personas rinden mejor por la tarde, mientras que otras prefieren empezar el día corriendo.

¿Correr temprano aumenta la energía durante el día?

Muchas personas sienten una mayor sensación de bienestar y activación después de entrenar por la mañana, aunque la respuesta puede variar según cada persona.

¿Cuántos días a la semana puedo correr de madrugada?

Depende de tu nivel, tus objetivos y tu recuperación. Lo importante es que la rutina sea compatible con un descanso adecuado.

Conclusión: correr mientras la ciudad duerme

  • Correr de madrugada tiene algo especial.
  • No solo por los kilómetros.
  • También por esa sensación de empezar el día habiendo cumplido contigo mismo.
  • Pero madrugar para correr no consiste simplemente en poner el despertador antes.
  • Consiste en escuchar a tu cuerpo, preparar bien el entrenamiento y entender que la salud también forma parte del rendimiento.
  • Un buen calentamiento, una correcta hidratación, la ropa adecuada y respetar las horas de sueño pueden transformar un simple madrugón en una experiencia positiva.
  • Porque correr más no siempre significa correr mejor.
  • A veces, correr mejor empieza cuando todavía no ha salido el sol.

Correr genera endorfinas, las llamadas «hormonas de la felicidad». Puedes leer algunos testimonios aquí.

¿Prefieres correr cuando termina el día?

No todos los corredores disfrutan de madrugar. Para muchas personas, el mejor momento para entrenar llega cuando termina la jornada laboral y las calles empiezan a quedarse tranquilas. En ese caso, correr de noche puede ser una alternativa interesante, siempre que se prioricen la visibilidad y la seguridad.

➡️ Correr de noche: beneficios, riesgos y consejos para entrenar con seguridad

 

GOLPE DE CALOR: síntomas, tratamiento y prevención en corredores

El golpe de calor en el deporte es una emergencia médica que puede aparecer de forma rápida e inesperada en plena carrera. No es una molestia menor por el calor, es una situación con riesgo vital si no se actúa en
los primeros minutos.

Este artículo es el complemento clínico de → Deporte en verano con calor: guía completa para entrenar seguro

golpe de calor en corredores

Qué es exactamente el golpe de calor por esfuerzo

El golpe de calor presenta unos síntomas que pueden aparecer de forma rápida e inesperada en plena carrera. No es una molestia menor por el calor — es una emergencia médica con riesgo vital si no se actúa en los primeros minutos. En este artículo te explico, como farmacéutica especializada en deporte, cómo reconocerlo, en qué se diferencia del simple agotamiento por calor, y qué debes hacer si le ocurre a alguien a tu lado en una carrera

Durante el ejercicio intenso, los músculos generan calor a un ritmo 15–20 veces mayor que en reposo. En condiciones normales, el cuerpo disipa ese calor principalmente a través del sudor. Cuando el mecanismo de sudoración falla —por deshidratación severa, humedad ambiental muy alta, o sobrecarga térmica acumulada— la temperatura interna puede subir 1°C cada 5 minutos. A 40°C las células comienzan a sufrir daño. A 41,5–42°C el daño se vuelve potencialmente irreversible.

Cómo se diferencia del agotamiento por calor: la clave diagnóstica

La confusión entre ambos cuadros es el error más frecuente en carreras populares, y puede costar una vida. La distinción más fiable en el campo, sin termómetro rectal, son dos signos juntos:

Ausencia de sudor + alteración del comportamiento = golpe de calor hasta que se demuestre lo contrario.

síntomas del golpe de calor
El agotamiento por calor es el estadio previo: el cuerpo aún suda, el deportista está consciente y coherente aunque se encuentra mal. La intervención en este punto —sombra, descanso, hidratación con electrolitos— puede evitar que el cuadro progrese. El golpe de calor ya no se resuelve con agua y sombra: necesita enfriamiento activo urgente y atención hospitalaria.

Dato clínico: La temperatura rectal es el único método fiable para medir la temperatura corporal central en un deportista exhausto. La temperatura oral, axilar o timpánica infraestiman la temperatura real hasta en 1–2°C en contexto de ejercicio intenso.

La fisiopatología: qué pasa dentro del cuerpo

Entender el mecanismo ayuda a entender por qué hay que actuar tan rápido. Cuando la temperatura corporal central supera los 40°C se desencadena una cascada inflamatoria sistémica:

La barrera intestinal, bajo el estrés combinado del calor y el esfuerzo, se vuelve permeable, un mecanismo que también explica por qué los probióticos pueden ser útiles en deportistas sometidos a esfuerzos intensos en verano

Las endotoxinas bacterianas pasan al torrente sanguíneo y amplifican la respuesta inflamatoria. El hígado y el riñón, que trabajan a máxima capacidad para procesar el esfuerzo, se ven comprometidos. El sistema nervioso central, especialmente sensible a la hipertermia, empieza a fallar —de ahí la confusión, el delirio y las convulsiones.

Si la temperatura no baja en los primeros 30 minutos, el daño multiorgánico puede dejar secuelas permanentes incluso en deportistas que sobreviven al episodio. Por eso el principio rector es siempre el mismo: enfriar primero, trasladar después.

Protocolo de actuación paso a paso

tratamiento del golpe de calor

Algunos detalles que amplían cada paso del protocolo:

Enfriar de inmediato (paso 3): el método más eficaz demostrado en estudios es la inmersión en agua fría (entre 2°C y 15°C). En el contexto de una carrera popular, lo más accesible es aplicar agua fría con esponjas o ropa empapada en cuello, axilas e ingles —las zonas donde las arterias están más superficiales— combinado con abanico manual o ventilador. Si hay bolsas de hielo disponibles, aplicarlas envueltas en tela fina en esas mismas zonas.

No dar nada por boca (paso 5): un deportista con golpe de calor puede estar consciente pero con reflejos deglutorios comprometidos. El riesgo de aspiración pulmonar es real. Si está inconsciente o semiinconsciente, posición lateral de seguridad.

Trasladar a urgencias (paso 6): aunque el deportista parezca recuperarse con el enfriamiento, es imprescindible la evaluación hospitalaria. El daño renal, hepático y muscular (rabdomiólisis) puede estar en marcha sin síntomas evidentes en las primeras horas.

Factores de riesgo: no hace falta un calor extremo

Uno de los errores más frecuentes es pensar que el golpe de calor solo ocurre con temperaturas de 40°C en el ambiente. En realidad, es la suma de factores lo que importa. Un día de 28°C con humedad del 85% puede ser más peligroso que un día seco de 35°C.

La columna farmacológica merece especial atención porque suele ignorarse. Como farmacéutica, veo con frecuencia runners que toman medicación habitual sin saber que interfiere con la termorregulación:

  • Los diuréticos (para la tensión o el corazón) reducen el volumen de líquido disponible para sudar y aumentan el riesgo de deshidratación severa.
  • Los antihistamínicos de primera generación (cetirizina, loratadina y especialmente difenhidramina) tienen efecto anticolinérgico: reducen la capacidad de sudar.
  • Los betabloqueantes limitan la respuesta cardiovascular al ejercicio y dificultan la redistribución del flujo sanguíneo hacia la piel.
  • Los antidepresivos tricíclicos y algunos ISRS alteran la percepción del calor y la respuesta sudomotora.
  • Los antipsicóticos son especialmente conocidos por su capacidad de bloquear la sudoración —en psiquiatría existe el llamado «síndrome neuroléptico maligno» que comparte mecanismo con el golpe de calor.
  • Si prefieres explorar opciones más naturales para condiciones como la tensión o la alergia, puedes consultar nuestro artículo sobre plantas medicinales para deportistas

Si tomas cualquier medicación de forma habitual y practicas deporte en verano, consulta con tu farmacéutico o médico si puede afectar a tu tolerancia al calor.

¿Tomas medicamentos y corres con calor? Algunos fármacos pueden aumentar el riesgo de problemas relacionados con las altas temperaturas. Puedes consultar nuestro artículo Golpe de calor y medicación: los fármacos que aumentan el riesgo si corres  para conocer cuáles son y qué precauciones tener.

Poblaciones especialmente vulnerables

Runners mayores de 55 años: la respuesta sudomotora disminuye con la edad. El umbral de temperatura al que el cuerpo activa el sudor se eleva, y la cantidad de sudor producido es menor. Además, la sed es menos fiable como señal de deshidratación.

Corredores con patología previa: insuficiencia cardíaca, diabetes, enfermedad renal crónica o cualquier condición que comprometa la circulación aumenta el riesgo de forma significativa.

Runners que vuelven tras enfermedad: un episodio reciente de gastroenteritis, fiebre o infección respiratoria deja al cuerpo en un estado de deshidratación basal mayor de lo habitual. Volver a entrenar al mismo ritmo que antes de la enfermedad en pleno agosto es una combinación de riesgo real.

Corredores principiantes en verano: la aclimatación al calor requiere entre 10 y 14 días de exposición progresiva. Quien empieza a correr en julio sin experiencia previa no tiene ese margen adaptativo.

Secuelas y recuperación tras un golpe de calor

El golpe de calor no termina cuando baja la temperatura. La recuperación completa puede llevar semanas, y en casos graves con daño multiorgánico, meses. Las secuelas más documentadas incluyen:

  • Intolerancia al calor persistente: paradójicamente, haber sufrido un golpe de calor aumenta el riesgo de sufrir otro. El sistema de termorregulación puede quedar alterado durante meses.
  • Daño renal agudo: la mioglobina liberada por la destrucción muscular (rabdomiólisis) es tóxica para el riñón. En corredores con golpe de calor grave, la función renal debe monitorizarse.
  • Alteraciones hepáticas: la elevación de transaminasas tras un golpe de calor es casi universal. En casos graves puede llegar a insuficiencia hepática aguda.
  • Daño neurológico: las células de Purkinje del cerebelo son especialmente sensibles a la hipertermia. Algunos supervivientes presentan alteraciones de la coordinación o la memoria a largo plazo.

En farmarunning.com tenemos un artículo específico sobre → transaminasas elevadas en deportistas si quieres profundizar en cómo interpretar esos valores después de un esfuerzo intenso.

Cómo saber si un corredor está aclimatado (y si tú lo estás)

La aclimatación al calor es el factor de protección más potente frente al golpe de calor, más que la hidratación aislada. Un corredor bien aclimatado empieza a sudar antes, produce más volumen de sudor, el sudor es más diluido (pierde menos sodio), y el corazón trabaja con más eficiencia en condiciones de calor.

Pero la aclimatación se pierde. Si llevas más de dos semanas sin entrenar en calor —por vacaciones, por lluvia, por lesión— has perdido buena parte de esa adaptación. Esto es especialmente relevante al volver de unas vacaciones en un destino fresco e intentar retomar el ritmo habitual en pleno agosto mediterráneo.

El protocolo estándar de aclimatación: exposiciones de 60–90 minutos al calor, a intensidad moderada (no más del 50–60% del VO₂max), durante 10–14 días consecutivos. Los primeros 4–5 días son los más duros —el volumen plasmático empieza a aumentar entre el día 3 y el 6, y el resto de adaptaciones se consolidan entre el día 10 y el 14.

Para entender mejor el concepto de VO₂max y cómo influye en tu rendimiento con calor, lee → VO₂max: qué es, cómo medirlo y cómo mejorarlo.

Productos que pueden ayudarte a monitorizar y prevenir

Un termómetro de oído o de frente de precisión deportiva es útil para controlar tu temperatura antes y después de entrenamientos en condiciones de calor extremo:

Los electrolitos en cápsulas o sobres son más prácticos que las bebidas isotónicas en rutas largas, y permiten controlar la dosis de sodio de forma más precisa:

Resumen clínico

El golpe de calor es una emergencia médica, no una complicación menor del calor. La diferencia entre un desenlace favorable y uno grave se mide en minutos, y depende casi exclusivamente de la rapidez con la que se inicia el enfriamiento.

Como runners, la mejor protección es doble: conocer los signos para actuar rápido si le ocurre a alguien cercano, y reducir los factores de riesgo propios —incluyendo revisar con el farmacéutico si la medicación habitual interfiere con la termorregulación.

El calor de agosto no va a desaparecer. Pero sí podemos correr con más conocimiento y menos riesgo.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Cuál es la temperatura corporal del golpe de calor?
El criterio diagnóstico es una temperatura corporal central (rectal) superior a 40°C, acompañada de alteración del estado mental. La temperatura axilar u oral puede subestimar el valor real hasta en 2°C en contexto de ejercicio.

¿Puede producirse un golpe de calor con menos de 30°C de temperatura ambiente?
Sí. La combinación de temperatura moderada con humedad alta, ropa inadecuada, esfuerzo intenso y factores individuales de riesgo (medicación, enfermedad previa, falta de aclimatación) puede desencadenar un golpe de calor incluso por debajo de 30°C.

¿Qué medicamentos aumentan el riesgo de golpe de calor?
Los diuréticos, antihistamínicos, betabloqueantes, antidepresivos tricíclicos, antipsicóticos y anticolinérgicos son los grupos farmacológicos con mayor impacto sobre la termorregulación. Si tomas alguno de ellos, consúltalo con tu farmacéutico antes de entrenar en verano.

¿Cuánto tiempo se tarda en recuperarse de un golpe de calor?
Depende de la gravedad. Un episodio leve puede resolverse en 24–48 horas con reposo y control médico. Un golpe de calor grave con daño renal o hepático puede requerir semanas de recuperación y seguimiento analítico periódico.

¿Puedo volver a correr después de un golpe de calor?
Sí, pero nunca inmediatamente. El médico debe autorizar la vuelta al ejercicio tras confirmar la normalización de los parámetros analíticos. La reintroducción del entrenamiento en calor debe ser muy progresiva, dado que el sistema de termorregulación puede estar alterado durante semanas.

¿El golpe de calor deja secuelas permanentes?
En casos graves, sí. La intolerancia persistente al calor, las alteraciones renales y algunos déficits neurológicos (especialmente cerebelosos) pueden ser secuelas a largo plazo. Por eso el diagnóstico y el enfriamiento precoz son determinantes.

 

 

 

 

DEPORTE  EN VERANO…CON PRECAUCIÓN:

DEPORTE EN VERANO CON CALOR: GUÍA COMPLETA PARA ENTRENAR SEGURO

Con la llegada del verano muchos deportistas se plantean una pregunta inevitable: ¿sigo entrenando o espero a que refresque en septiembre? La respuesta es clara — se puede y se debe seguir activo, pero adaptándose a las condiciones. El calor no es el único factor a tener en cuenta: en zonas costeras como el Mediterráneo, la humedad puede ser incluso más determinante que la temperatura. A las 8 de la mañana de un día de julio puedes tener 37°C con una humedad del 100%, y eso es mucho más agresivo para el cuerpo que un calor seco.

¿Por qué? Porque el aire húmedo reduce la capacidad del cuerpo para refrigerarse mediante el sudor. El índice térmico — que combina temperatura y humedad relativa — es el dato que realmente importa, no el termómetro solo.

Cuando se combina actividad física con un ambiente caluroso, los aumentos de temperatura corporal y la deshidratación pueden desencadenar una cadena de problemas que van desde simples mareos hasta situaciones graves. En este artículo te explicamos cómo identificarlos y, sobre todo, cómo evitarlos.

¿El caso más grave? → Golpe de calor en runners: guía clínica completa»

¿Cuándo entrenar en verano? Horarios y condiciones ideales

La franja de mayor riesgo es de 12h a 19h, cuando la temperatura y la radiación solar alcanzan su pico. Siempre que puedas, organiza tus entrenamientos así:

  • Por la mañana: de 6h a 10h — la mejor opción. Aire más fresco, sol bajo, asfalto aún sin calentar.
  • Por la noche: de 20h a 22h — buena alternativa, aunque el asfalto aún acumula calor del día.

Si por trabajo u otras razones no puedes evitar las horas centrales: no más de 30 minutos, baja la intensidad, busca rutas con sombra, fuentes o zonas de montaña donde las temperaturas son más favorables.

Qué llevar: equipamiento imprescindible para correr con calor

No se trata solo de comodidad — llevar el equipamiento adecuado reduce directamente el riesgo de sufrir un golpe de calor u otros problemas. Esto es lo que no debería faltarte:

🧢 Gorra o visera
Te protege de la radiación solar directa. Algunos corredores la empapan con agua fría para mantener la cabeza fresca durante el entrenamiento.

🕶️ Gafas de sol
Protegen tus ojos de los rayos UV. Cuando corremos al aire libre en verano, los ojos reciben una exposición similar a la de un día de playa — no lo subestimes.

👕 Ropa técnica clara y holgada
Los colores claros reflejan la radiación solar en lugar de absorberla. Los tejidos técnicos transpirables facilitan la evaporación del sudor, que es el principal mecanismo de refrigeración del cuerpo.

🧴 Protección solar
Imprescindible. Al correr llevamos mucha piel expuesta, exactamente igual que en la playa. Aplícatela antes de salir — no solo en brazos y piernas, también en el cuello, orejas y escote. La exposición repetida a la radiación UV incrementa el riesgo de carcinomas y melanomas.

💧 Botella de agua o mochila de hidratación
No es lo más cómodo, pero en verano es innegociable. Existen cinturones de hidratación y chalecos muy ligeros pensados para running que apenas se notan.

Riesgos fisiológicos que debes conocer

Entrenar con calor somete al cuerpo a una serie de cambios fisiológicos importantes. Conocerlos es la mejor forma de prevenirlos.

Deshidratación

La deshidratación se produce durante el ejercicio prolongado y se agrava en ambientes calurosos, donde el deportista pierde mucho más líquido del que puede reponer bebiendo. Una pérdida de líquidos equivalente al 2% del peso corporal ya reduce el rendimiento deportivo de forma significativa. Además, disminuye la capacidad del cuerpo para disipar el calor, lo que eleva el riesgo de hipertermia.

Pauta de hidratación recomendada:

  • Antes: 5-7 ml/kg de agua unas 4 horas antes de entrenar
  • Durante: 600-1.200 ml/hora de bebida que incluya sodio, potasio y carbohidratos
  • Después: restablecer la hidratación con las comidas y bebidas habituales

Aprovecha también la fruta y verdura de temporada: sandía, melón, tomate, ciruela o cerezas tienen un alto contenido en agua y son perfectas para mantenerte hidratado de forma natural.

El ejercicio al sol en verano también dispara la síntesis cutánea de vitamina D, esencial para la salud ósea del deportista

Hiponatremia

La sudoración conlleva pérdida de agua pero también de sodio, cloro y potasio. La hiponatremia es un descenso rápido del sodio en sangre (generalmente por debajo de 130 mEq/L) que puede producirse cuando se bebe agua en exceso — especialmente agua baja en sales — en un tiempo corto, durante o justo al terminar de entrenar.

Sus síntomas más frecuentes son: confusión, desorientación, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, descoordinación y debilidad muscular. También puede aparecer congestión pulmonar si el aumento de agua intracelular se produce de forma muy rápida.

La clave no es beber menos, sino beber bien: bebidas con sodio y electrolitos, no solo agua pura.

Hipertermia

La hipertermia es un aumento de la temperatura corporal por encima de 40°C como consecuencia de la incapacidad del cuerpo para disipar el calor generado por el esfuerzo muscular. Durante el ejercicio, la generación de calor es 15-20 veces mayor que en reposo — si no se elimina correctamente, la temperatura corporal puede subir 1°C cada 5 minutos.

Una hipertermia prolongada puede derivar en un golpe de calor por esfuerzo, que trataremos en detalle en un artículo específico.

Síncope por calor

El síncope por calor es un fallo circulatorio temporal causado por la acumulación de sangre venosa en las extremidades inferiores. Suele desencadenarse por permanecer de pie mucho tiempo en ambiente caluroso o por una detención brusca tras un esfuerzo físico intenso.

Esta situación genera una caída de la presión arterial y una disminución del aporte de oxígeno al cerebro, lo que puede provocar desde ligeros mareos hasta pérdida de conocimiento. Si terminas un entrenamiento intenso con calor, camina unos minutos antes de parar por completo — nunca pares en seco.

Rabdomiólisis

El ejercicio intenso en ambientes calurosos puede provocar daños musculares que aumentan hasta el doble los niveles de creatina-kinasa en sangre. En casos graves esto puede derivar en rabdomiólisis, una destrucción masiva de fibras musculares con consecuencias renales serias.

Problemas gastrointestinales

Hacer deporte con el estómago lleno y calor es mala combinación. La sangre que el cuerpo necesita para enfriar los músculos y la piel compite con la que necesita el sistema digestivo. Evita comidas copiosas en las 2-3 horas previas al entrenamiento veraniego. Opta por alimentos ligeros, ricos en líquidos y fáciles de digerir: ensaladas, frutas, yogures.

La microbiota intestinal también juega un papel en la recuperación del esfuerzo en verano — más sobre esto en nuestro artículo de probióticos para deportistas.

Señales de alarma que debes conocer

El cuerpo siempre avisa antes de llegar a una situación grave. Estas son las señales que debes aprender a reconocer y respetar:

⚠️ Señales de aviso: fatiga inusual, sensación de pesadez en la cabeza, náuseas leves, calambres musculares. → Busca la sombra, camina, bebe algo frío.

🚨 Señales de alerta máxima: dejar de sudar a pesar del calor, piel pálida o enrojecida, confusión, mareos intensos, vómitos. → Para inmediatamente, busca un lugar fresco y pide ayuda. Si es necesario, llama a emergencias.

Por encima de todo: escucha a tu cuerpo. El orgullo y las ganas no son argumentos válidos cuando el cuerpo dice basta.

Aclimatación: el secreto que pocos aplican

Si entrenas de forma regular, tu cuerpo tiene la capacidad de aclimatarse al calor en un período de 10-14 días. Durante ese proceso, el organismo aprende a sudar antes y de forma más eficiente, y el volumen plasmático aumenta. El resultado: toleras mejor el esfuerzo con calor.

Para aclimatarte, empieza con sesiones cortas y de baja intensidad en las horas de más calor e incrementa progresivamente. No intentes mantener tus ritmos habituales desde el primer día de calor.

Tu capacidad de adaptación al calor está directamente relacionada con tu VO₂max — cuanto mayor es, mejor tolera el organismo el esfuerzo térmico

Preguntas frecuentes sobre hacer deporte en verano con calor

¿A qué hora es mejor salir a correr en verano?
La franja más segura es de 6h a 10h por la mañana, cuando el aire está más fresco y el asfalto aún no ha acumulado calor. Por la noche, de 20h a 22h, también es una buena opción. Evita salir entre las 12h y las 19h, que es cuando la temperatura y la radiación solar alcanzan su pico máximo.

¿Cuánto agua hay que beber cuando se hace deporte con calor?
Se recomienda beber 5-7 ml por kilo de peso unas 4 horas antes de entrenar, entre 600 y 1.200 ml por hora durante el ejercicio, y reponer líquidos después con las comidas habituales. Importante: no bebas solo agua, incluye bebidas con sodio y electrolitos para evitar la hiponatremia.

¿Es peligroso correr en verano?
No si se hace con precaución. Los principales riesgos son la deshidratación, la hipertermia y el golpe de calor, pero todos son evitables adaptando los horarios, el equipamiento y la intensidad del entrenamiento a las condiciones del día.

¿Qué señales indican que debo parar de entrenar por el calor?
Las señales de aviso son fatiga inusual, náuseas leves, pesadez en la cabeza y calambres. Si aparecen confusión, mareos intensos, vómitos o dejas de sudar a pesar del calor, para inmediatamente, busca un lugar fresco y pide ayuda.

¿Qué ropa es mejor para correr en verano?
Ropa técnica transpirable en colores claros, que reflejan la radiación solar en lugar de absorberla. Añade siempre gorra o visera, gafas de sol con protección UV y protector solar en toda la piel expuesta.

¿Cuánto tarda el cuerpo en aclimatarse al calor?
Entre 10 y 14 días de exposición progresiva. Durante ese período el cuerpo aprende a sudar de forma más eficiente y aumenta el volumen plasmático. No intentes mantener tus ritmos habituales desde el primer día de calor.

Resumen: 10 claves para entrenar seguro en verano

  1. Entrena entre las 6h-10h o después de las 20h
  2. Consulta el índice térmico, no solo la temperatura
  3. Lleva siempre gorra, gafas y protección solar
  4. Usa ropa técnica clara y holgada
  5. Hidrátate antes, durante y después — con electrolitos, no solo agua
  6. No pares en seco tras un esfuerzo intenso
  7. Reduce la intensidad y la duración en días de mucho calor
  8. Come ligero antes de entrenar
  9. Aclimatate progresivamente los primeros días de calor
  10. Aprende a reconocer las señales de alarma y respétalas

 

SOL Y VITAMINA D: ALIADOS EN EL DEPORTE

La vitamina D es una de las vitaminas más estudiadas en el ámbito deportivo y, paradójicamente, una de las más deficitarias entre los deportistas. No porque sea difícil de obtener, sino porque el estilo de vida moderno —entrenamientos en interiores, jornadas laborales largas y uso habitual de fotoprotector—limita  su síntesis natural.

Y sus efectos van mucho más allá de la salud ósea.

¿Cómo obtiene el cuerpo la vitamina D?

El organismo obtiene la vitamina D principalmente a través de dos vías:

  • Síntesis cutánea mediante la exposición solar (90%) , por la radiación UVB: es la principal fuente en condiciones normales. Mediante la exposición directa a la radiación ultravioleta tipo B del sol
  • Dieta y suplementación (10%): aportan una cantidad menor, aunque relevante cuando la exposición solar es insuficiente.

Los alimentos con mayor contenido en vitamina D incluyen el pescado azul, los huevos, los champiñones, el aceite de hígado de bacalao y algunos lácteos enriquecidos. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la alimentación por sí sola no es suficiente para alcanzar niveles óptimos.

¿Qué niveles se consideran normales?

Nivel Valores
Óptimo > 30 ng/ml
Insuficiencia 20-30 ng/ml
Deficiencia < 20 ng/ml
Deficiencia severa < 10 ng/ml

Aunque los niveles óptimos siguen sin estar del todo consensuados en la literatura científica, valores por encima de 30 ng/ml se consideran seguros y adecuados para la mayoría de deportistas.

Y aquí hay algo importante: si eres deportista y tienes valores en el límite, no los interpretes igual que lo haría alguien sedentario. Los rangos de referencia de una analítica estándar no siempre se aplican de la misma forma en personas que entrenan con regularidad. En nuestro artículo sobre variabilidad analítica en deportistas te explicamos por qué.

Por qué es tan importante para el deportista

La vitamina D no es solo una vitamina para los huesos. En el contexto deportivo, su papel es mucho más amplio:

  • Absorción de calcio y fósforo: sin vitamina D, el organismo no puede aprovechar correctamente el calcio de la dieta, lo que compromete la salud ósea y muscular
  • Rendimiento deportivo: niveles óptimos se asocian a mayor fuerza muscular y mejor rendimiento
  • Prevención de lesiones: la deficiencia puede afectar a músculos, ligamentos y tendones, aumentando el riesgo de lesión
  • Recuperación: ayuda a regenerar el desgaste muscular y óseo, especialmente en deportistas que realizan cargas de peso de forma regular
  • Salud general: niveles bajos se asocian a mayor frecuencia y duración de enfermedades, lo que afecta directamente a la continuidad del entrenamiento

No es casualidad que la vitamina D aparezca junto al hierro como uno de los parámetros más críticos a vigilar en deportistas. Si aún no has leído nuestro artículo sobre la importancia del hierro en el deporte .

El problema del deportista moderno

Hoy en día varios factores se combinan para dificultar unos niveles adecuados de vitamina D:

  • Entrenar y trabajar en ambientes cerrados con poca exposición solar
  • Uso habitual de cremas fotoprotectoras
  • Alimentación desequilibrada o poco variada
  • Sobreentrenamiento, que puede interferir en varios procesos metabólicos
  • Vivir en latitudes por encima de los 35° norte o sur del ecuador, donde la radiación UVB es insuficiente varios meses al año

Barcelona, por ejemplo, se encuentra justo en ese límite. En invierno, la síntesis cutánea de vitamina D puede ser prácticamente nula aunque haga sol.

¿Quién tiene más riesgo de deficiencia?

Algunos deportistas tienen un riesgo especialmente elevado:

  • Los que entrenan mayoritariamente en interiores o en horarios con poca luz solar
  • Los que tienen piel de pigmentación oscura
  • Los que usan protector solar de forma habitual o evitan el sol conscientemente
  • Los que visten ropa que cubre gran parte del cuerpo
  • Los que tienen problemas de absorción gastrointestinal (celiaquía, malabsorción de grasas)
  • Los que tienen antecedentes familiares de enfermedades óseas o deficiencia de vitamina D

En este último punto cabe destacar algo importante: los problemas de absorción intestinal no solo afectan a la vitamina D. También dificultan la absorción del hierro, lo que puede derivar en un déficit combinado que lastra el rendimiento de forma significativa. Si quieres entender mejor cómo el intestino condiciona la absorción de nutrientes clave en deportistas, te lo explicamos en nuestro artículo sobre déficit de hierro en el deporte.

Recomendaciones prácticas para deportistas

1. Mide tus niveles regularmente
Un simple análisis de sangre te permite conocer tu situación real. Lo ideal es hacerlo al menos una vez al año, idealmente al final del invierno, que es cuando los niveles suelen estar más bajos.

2. Aprovecha la exposición solar de forma inteligente
Unos 15-20 minutos diarios de exposición solar en brazos y piernas, sin protector, en las horas centrales del día, pueden marcar una diferencia significativa en los meses de más radiación.

3. Cuida la alimentación
Incorpora regularmente pescado azul, huevos y lácteos a tu dieta habitual. No sustituirán a la exposición solar, pero contribuyen a ese 10% dietético imprescindible.

4. Valora la suplementación con tu farmacéutico o médico
Si tus niveles están por debajo de 30 ng/ml, la suplementación puede estar indicada. El formato y la dosis varían según cada caso, por lo que siempre es recomendable la orientación de un profesional de la salud.

💊 Puedes encontrar suplementos de vitamina D3 en distintos formatos: gotas, cápsulas blandas o comprimidos, solos o combinados con vitamina K2, que mejora su aprovechamiento.

Conclusión

La vitamina D es silenciosa. No duele cuando falta, no avisa de forma evidente, pero su ausencia se nota en el rendimiento, en la recuperación, en la frecuencia de lesiones y en el bienestar general del deportista.

En un contexto donde entrenamos cada vez más en interiores, trabajamos muchas horas bajo techo y usamos fotoprotector a diario, esperar que el sol nos dé todo lo que necesitamos ya no es suficiente.

Medir, ajustar y, si es necesario, suplementar. Tres pasos simples que pueden marcar una diferencia real en tu temporada.

Porque a veces, el entrenamiento invisible no está solo en la cocina. También está en ese análisis de sangre que llevas meses posponiendo.

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DESHIDRATACIÓN Y RENDIMIENTO

Lo que un deportista come y bebe puede afectar directamente a su salud, su peso corporal, la disponibilidad de energía, el tiempo de recuperación y, en definitiva, su rendimiento deportivo.

Dentro de estos factores, el estado de hidratación y la disponibilidad de sustratos energéticos son determinantes no solo para rendir mejor, sino también para prevenir problemas de salud importantes.

Durante el ejercicio, especialmente al correr, el cuerpo pierde agua y electrolitos a través del sudor. Si estas pérdidas no se reponen correctamente, el rendimiento disminuye y aumenta el riesgo de fatiga, calambres e incluso golpe de calor.


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¿POR QUÉ LA HIDRATACIÓN ES CLAVE EN EL RENDIMIENTO DEPORTIVO?

Los objetivos principales de una correcta hidratación en el deporte son:

  • Mantener una adecuada concentración de glucosa en sangre
  • Retrasar el agotamiento del glucógeno muscular
  • Reponer electrolitos, especialmente sodio
  • Evitar la deshidratación y regular la temperatura corporal

Cuando estas funciones se ven comprometidas, el rendimiento deportivo disminuye de forma significativa.

Además, cuanto mayor es la deshidratación, menor es la capacidad del cuerpo para sudar, lo que dificulta la regulación térmica y aumenta la temperatura corporal.

LA SED NO ES UN INDICADOR TEMPRANO DE DESHIDRATACIÓN

Aunque la sed es una señal de alerta, no aparece de forma precoz.

Cuando sientes sed durante el ejercicio, es probable que ya exista cierto grado de deshidratación.

La deshidratación es un proceso progresivo que afecta a múltiples sistemas del organismo.

SÍNTOMAS DE DESHIDRATACIÓN AL CORRER

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Los síntomas más frecuentes incluyen:

  • Mareo o inestabilidad
  • Boca seca o pegajosa
  • Orina oscura y menor frecuencia urinaria
  • Dolor de cabeza
  • Fatiga precoz
  • Debilidad general
  • Calambres musculares
  • Disminución del rendimiento

CONSECUENCIAS DE LA DESHIDRATACIÓN EN EL RENDIMIENTO

La deshidratación afecta directamente a la capacidad física:

  • Disminución de la energía aeróbica
  • Reducción de la fuerza y resistencia
  • Empeoramiento del rendimiento general
  • Dificultad en la eliminación del ácido láctico

A mayor grado de deshidratación, mayor es la gravedad de los síntomas.

GRADOS DE DESHIDRATACIÓN Y EFECTOS EN EL CUERPO

Pérdida del 2% del peso corporal

  • ↓ rendimiento entre un 10–20%
  • Aumento de temperatura corporal (0,6–1 ºC)
  • Aumento de la frecuencia cardíaca
  • Fatiga y dolor de cabeza

Pérdida del 4%

  • Pérdida clara de fuerza y resistencia
  • Calambres y contracturas
  • Hipertermia leve
  • Temperatura corporal ~39 ºC

Pérdida del 6%

  • Caída del rendimiento ~30%
  • Agotamiento severo
  • Náuseas, vómitos y mareos
  • Riesgo de golpe de calor (~40 ºC)

Pérdida >8–10%

  • Confusión cognitiva
  • Debilidad extrema
  • Dificultad respiratoria
  • 🚨 Riesgo vital

ELECTROLITOS Y CARBOHIDRATOS: CLAVE EN EL RENDIMIENTO

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No se puede realizar un ejercicio intenso y prolongado sin una adecuada disponibilidad de hidratos de carbono.

Las bebidas deportivas aportan:

  • Glucosa → energía rápida
  • Electrolitos → función muscular y nerviosa
  • Agua → hidratación

Incluso pequeñas cantidades de glucosa mejoran el rendimiento físico.

En entrenamientos largos o con calor, las bebidas con electrolitos pueden ayudarte a mantener el rendimiento.

ALIMENTOS QUE AYUDAN A LA HIDRATACIÓN

  • Sandía
  • Melón
  • Plátano
  • Pepino
  • Tomate
  • Yogur

¿CUÁNDO DEBES PREOCUPARTE?

  • Mareo intenso
  • Confusión
  • Náuseas persistentes
  • Debilidad extrema
  • Escalofríos

En estos casos, detén el ejercicio inmediatamente.

PREGUNTAS FRECUENTES (FAQ)

¿Cuánta agua hay que beber al correr?

Depende del calor, intensidad y sudoración. No existe una cantidad única.

¿Cómo sé si estoy deshidratado?

  • Sed
  • Orina oscura
  • Fatiga
  • Mareo
  • Bajada de rendimiento

¿Los electrolitos son necesarios?

Sí en tiradas largas, calor o sudoración elevada. No siempre en entrenamientos cortos.

¿La deshidratación causa calambres?

Sí, por alteración del equilibrio muscular y nervioso.

¿Qué pasa si corro con mucho calor?

Aumenta la sudoración, el riesgo de fatiga y el riesgo de golpe de calor.

CONCLUSIÓN

La deshidratación al correr no es solo una pérdida de agua, sino un proceso fisiológico que afecta directamente al rendimiento, la temperatura corporal y la función muscular.

Incluso pérdidas pequeñas pueden reducir significativamente el rendimiento deportivo.

Una correcta estrategia de hidratación antes, durante y después del ejercicio es clave para rendir mejor, recuperarse más rápido y evitar riesgos para la salud.

 

 

 

RADIACIONES SOLARES EN LA PIEL DEL DEPORTISTA

El ejercicio y el deporte son ideales para mejorar tu salud y tu estado de ánimo. Pero si entrenas al aire libre de forma regular, esto implica una exposición al sol prolongada con riesgo de daños tales como quemaduras solares, envejecimiento prematuro e incluso cáncer de piel.

¿Sabías qué, incluso cuando está nublado, de un 30 a un 70% de los rayos UV llegan a la superficie de la tierra dependiendo de la densidad de las nubes? Por esta razón, siempre es necesario usar protector solar para hacer deporte.

RADIACIONES SOLARES: CUIDADO Y PROTECCIÓN DE LA PIEL DEL DEPORTISTA:

  • Cómo adaptar las medidas preventivas en función del tipo de deporte
  • Cómo afecta el entorno a la intensidad de la radiación
  • Qué otras medidas de cuidado de la piel se han de tener en cuenta

La piel es el mayor órgano del cuerpo humano. Representa hasta el 10% del peso total del individuo. Por eso hemos de cuidarla bien.

CONTAMOS CON LA MELANINA COMO ALIADA NATURAL:

La melanina es un componente natural de la piel que tiene la función de una barrera frente a quemaduras por la acción del sol. Su acción consiste en neutralizar los radicales libres liberados por las células que han sufrido daño por efecto de la radiación solar. La presencia de melanina en la piel puede ser natural sin un estímulo previo o puede elaborarse tras el enrojecimiento producido por la quemadura solar. La melanina evita en gran medida la producción de quemaduras solares, pero no impide los daños que a mediano y largo plazo ejercen los rayos del sol sobre la piel.

La exposición a la luz solar natural o artificial, voluntaria o involuntaria, puede llegar a ser muy dañina para la piel humana. Los efectos negativos que aparecen paulatinamente en la piel son consecuencia de la suma de las radiaciones solares recibidas a lo largo de los años. 

No es sólo ir a la playa… 

 

Podemos  ir en bicicleta, ir a la piscina, caminar por la montaña, o estar muchas horas expuesto en la calle al trabajar, pasear, hacer deportes o simplemente trasladarse de un lugar a otro.

El sol está presente cada día, en cualquier lugar.

Las zonas del cuerpo que están más expuestas al sol como la cara, el cuello, los brazos y las manos son las más perjudicadas.

El sol nos proporciona muchos beneficios:

  • Estimula el metabolismo y la circulación de la sangre, aumentando la temperatura cutánea lo que favorece la sudoración y la eliminación de las escorias.
  • Las radiaciones solares ultravioletas modifican los esteroles de la piel para producir la vitamina D, indispensable para la fijación del calcio.
  • Refuerza el sistema inmunitario, por lo que el organismo es más resistente a las infecciones.
  • El sol purifica la piel y regula las glándulas sebáceas, y sus rayos ultravioletas también tienen propiedades antimicrobianas.

Pero debemos cumplir unas “normas básicas de seguridad”:

  • Mantenerse alejado del sol, si puede ser, entre las 10 a.m. y las 4 p.m. Evita la radiación. Aunque el día amanezca nublado, siempre hay radiación ultravioleta. 
  • Disminuir las actividades deportivas en el horario de mayor intensidad solar.
  • Para estar al aire libre y expuesto al sol, usar una camisa de algodón de manga larga y pantalones largos para proteger su piel.
  • Usar gafas de sol para protegerse.
  • Usar gorra y, si puede ser, que proteja la cara, el cuello y las orejas del sol.
  • Usar crema de protección solar con factor 50. Debe ponerse 30 minutos antes de salir afuera, en todo lugar donde los rayos del sol puedan tocarlo. Pero ten en cuenta que tienen un efecto temporalmente limitado, y que debes renovarla periódicamente en función de la sudoración. El tipo de piel que tengas determinará también el fotoprotector que debes utilizar. Si eres de piel grasa, mejor crema o gel; si tu piel es seca, puedes utilizar excipientes más grasos y líquidos.

Es fundamental conocer el riesgo individual de cada uno (en función de su fototipo; rubios, piel y ojos claros, múltiples nevus o lunares: mayor riesgo) y los factores externos que aumentan el riesgo ayudarán a minimizar el impacto.

La incidencia de los rayos ultravioletas sobre la superficie terrestre depende de varios factores, entre ellos: la estación del año, la latitud, estados meteorológicos, características topográficas del terreno y la más importante, el grosor de la capa de ozono.

Los efectos de la radiación solar en deportistas:

Son frecuentes las quemaduras por hacer deporte sin la adecuada protección y es habitual encontrar a deportistas corriendo sin camiseta. Hay estudios que demuestran que los corredores de fondo tienen más probabilidad de sufrir un cáncer de piel, por los factores de riesgo asociados a la radiación ultravioleta. 

La radiación solar tiene consecuencias tanto agudas como crónicas. La aguda la conocemos todos: es la quemadura solar, producida por los rayos ultravioleta tipo B, que penetran de forma superficial y producen un eritema o rojez.

La consecuencia crónica la determina la radiación tipo A, que daña a capas más profundas alterando el ADN celular. Es la causante de producir cáncer de piel. La piel tiene memoria, el 50 o el 80% de la exposición solar se recibe durante los primeros 20 años de vida.

Todas las quemaduras durante infancia y adolescencia pueden duplicar el riesgo de cáncer de piel tipo melanoma.

El hielo, nieve, la arena seca o el agua de mar también pueden aumentar la incidencia de la luz y puede empeorar la incidencia del sol sobre la piel.

ALGO QUE MUCHAS VECES SENOS PASA POR ALTO…:

Tatuajes en deportistas:

Los tatuajes no protegen de la radiación ultravioleta y no dejan ver lo que hay debajo, de modo que no podremos observar posibles melanomas o carcinomas.

Además, el riesgo de quemadura en una resonancia magnética es mayor.

Algunos estudios han llamado la atención sobre el hecho de que la composición del sudor pueda verse alterada por los tatuajes. El tatuaje, si es de grandes dimensiones, puede afectar al rendimiento: sudarás menos y perderás más sodio, indispensable para los intercambios celulares y la capacidad de refrigerar el organismo.

Acné en deportistas:

El acné a menudo es tratado con isotretinoina, pero este es un medicamento fotosensible y puede producir reacciones alérgicas si no nos protegemos correctamente del sol.

Depilación en deportistas: 

Puede producir problemas como dermatitis irritativas, sobre todo cuando se hace en seco o cuando se utilizan algunas cremas o ceras que tengan productos a los que estamos sensibilizados. Otro posible problema es la aparición de foliculitis, granitos que aparecen alrededor del folículo.

El sol no debe dar justo después si se hace depilación convencional, porque se corre el riesgo de que la zona se pigmente. 

Alopecia androgénica: 

Quien sufre alopecia no tiene la protección del pelo contra la exposición solar. 

Urticaria colinérgica:

Afecta a un 14% de los deportistas, frente al 2% de la población general. Se caracteriza porque aparecen unos pequeños habones o ronchas, de 2 a 4 milímetros, con mucho picor, justo al empezar la sudoración cuando practicamos deporte bajo el sol.

Suele resolverse de forma espontánea en unos minutos, pero si el picor es intenso o se generaliza, puede haber síntomas sistémicos (hipotensión, nauseas, mareos, ganas de vomitar), por lo que debe consultarse al médico para poner tratamiento. Se debe mantener una correcta hidratación de la piel para prevenir esta situación.

Consejos y protectores solares para tu deporte favorito:

Deportes de agua:

Aumenta tu protección con un protector solar resistente al agua porque la luz del sol se refleja en el agua y los ambientes húmedos pueden disminuir el nivel de protección. Además, los rayos de sol llegan a unos 60 cm de profundidad. Busca también un protector solar que pueda aplicarse directamente en la piel húmeda sin que pierda eficacia. Debe ser un fotoprotector waterproof y waterresistant.

Deportes de invierno:

Incluso cuando hace frío, los rayos del sol están activos y son particularmente intensos a gran altitud. ¿Sabías que el 90% de la luz solar se refleja en la nieve blanca?. 

Además, cada 300 metros de altitud, aumenta un 4% la radiación solar.

Es imprescindible el uso de fotoprotectores solares efecto pantalla, es decir, con filtros minerales, y gafas de sol con protección UVA/UVB.

Otras actividades al aire libre:

El running, el senderismo y otros deportes de exterior implican una exposición al sol prolongada, que puede aumentar el riesgo de daño producido por el sol y cáncer de piel. Por lo tanto, es esencial que tomes medidas para reducir tu exposición: ropa protectora, comprobar la hora, etc.).

Es imprescindible el uso de fotoprotectores solares de base acuosa (repelentes del sudor) y gafas de sol con protección UVA/UVB.

 

Este artículo ha sido elaborado con información extraída de :
www.eldeporte.com

  • www.saludmasdeporte.com
  • www.laroche-posay.es
  • atenciopell365. Col. legi de Farmacèutics de Barcelona.

DEPORTE Y ALCOHOL: SI O NO.

Se ha hablado mucho de que el alcohol reduce el riesgo a sufrir enfermedades coronarias, pero los beneficios son limitados y los inconvenientes son muy abundantes si sobrepasamos un consumo moderado.

El alcohol tiene acciones metabólicas, cardiovasculares, termorreguladoras y neuromusculares que pueden afectar a nuestro rendimiento en el ejercicio.

Los efectos negativos de las bebidas alcohólicas:

Organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Departamento de Salud de la Comisión Europea, así como la absoluta mayoría de la investigación científica a este respecto, son tajantes sobre los efectos negativos de las bebidas alcohólicas. Los enumeran así:

  • Es neurotóxico, es decir, su consumo inhibe o altera gravemente las funciones del sistema nervioso
  • Puede disminuir la respuesta inmunitaria del organismo
  • Provoca dependencia
  • Es perjudicial para el sistema vascular
  • Aumenta el riesgo a largo plazo de sufrir cardiopatías, enfermedades hepáticas y cáncer, incluso en consumo moderado de alcohol
  • Aumenta el riesgo de muerte prematura
  • Es diurético, aumenta caudal y cantidad de orina 

Influencia del alcohol en el rendimiento deportivo:

Cada vez hay más población que practica deporte, habiendo una gran variedad de motivos para la práctica deportiva.

Es muy probable que muchas de estas personas que se están iniciando en el deporte consuman alcohol, aunque sea de forma esporádica, y quizás se pregunten por qué no mejoran en sus respectivos deportes si están siguiendo a la perfección la dieta que les mandó. su nutricionista y los ejercicios recomendados por su entrenador, pues quizás las respuesta esté en el alcohol.

Efectos del alcohol sobre la capacidad de fuerza:

  • Disminuye la fuerza de agarre y la potencia en el salto vertical.

Efectos del alcohol sobre equilibrio y la precisión:

  • Incrementa los temblores en las manos.
  • Disminuye la estabilidad y la capacidad de mantenernos en equilibrio.
  • Afecta negativamente a las habilidades finas (como pueden ser la precisión o la coordinación ojo-mano).

Efectos del alcohol sobre la capacidad de resistencia y velocidad:

  • Acelera la llegada de la fatiga, sobre todo en ejercicios de alta intensidad.
  • Debido al efecto deshidratador del alcohol afecta al rendimiento en los deportes cíclicos, sobre todo en ambientes cálidos.
  • Por tanto, disminuye el rendimiento en todas las pruebas de deportes cíclicos.

Cómo afecta el alcohol al rendimiento de resistencia:

El alcohol afecta la capacidad de trabajo muscular y da lugar a una disminución en los niveles de rendimiento general,  perjudica la regulación de la temperatura durante el ejercicio e incrementa la aparición de fatiga durante el ejercicio de alta intensidad.

En muchos deportes la ingesta de alcohol no está reglamentada pero ésta puede influir en el rendimiento, la fuerza y la coordinación.

El alcohol disminuye la síntesis de proteínas

La ingestión aguda de alcohol disminuye la síntesis de proteínas musculares de una manera dependiente de la dosis y del tiempo.

Después de un entrenamiento de fuerza, y más con el objetivo de ganar masa muscular, es muy importante tener una adecuada síntesis de proteínas para facilitar la reparación y la hipertrofia.

¿De qué dependen los efectos del alcohol sobre el rendimiento?

Los efectos del alcohol sobre el rendimiento dependen de:

  • El tipo y la dosis de alcohol consumido.
  • La administración y los efectos agudos y crónicos.
  • Factores endógenos (propios) tales como la tolerancia y la tasa de eliminación del alcohol.
  • Factores exógenos, principalmente ambientales.
  • El tipo de ejercicio que realicemos.
  • El alcohol influye en el metabolismo de las grasas y los carbohidratos
  • El alcohol proporciona energía, en concreto 7 kcal por gramo, pero esta energía no es aprovechada por el músculo.
  • El alcohol dificulta el metabolismo de los carbohidratos y las grasas.
  • La ingestión aguda de alcohol reduce el glucógeno muscular y disminuye la captación de glucosa en los músculos.
  • También  inhibe la producción de glucosa hepática durante el ejercicio, lo que finalmente puede llevar a una hipoglucemia.

El efecto vasodilatador del alcohol:

El alcohol actúa como un vasodilatador periférico. Esto significa que aumenta la pérdida de fluido a través de la evaporación, lo cual agrava aún más la deshidratación que puede estar ya presente durante el ejercicio.

El alcohol actúa como diurético lo cual puede propiciar un cuadro de deshidratación durante la práctica deportiva, y debido a que su ingesta incrementa la pérdida de líquidos, también se produce una pérdida mayor de vitaminas y minerales esenciales para el adecuado desempeño deportivo como el potasio, magnesio, fósforo y calcio.

Por eso el consumo de alcohol disminuye la tolerancia de trabajo sobre todo en  temperaturas ambientales altas .

La peor mezcla posible: alcohol y bebidas energéticas:

Estas mezclas de bebidas disminuyen la recuperación de la frecuencia cardíaca después del ejercicio.

Algunos deportistas incluyen bebidas energéticas estimulantes con taurina para superar la resaca con alcohol de la noche anterior y esto puede llegar a ser contraproducente ya que puede ocasionar importantes riesgos para la salud y en especial de origen cardiaco: arritmias, taquicardias e incluso infartos.

Hay un estudio científico que avala que la cerveza después de correr es buena…

En 2008, el doctor Manuel Castillo, catedrático de Fisiología de la facultad de Medicina de la Universidad de Granada, publicó el estudio Idoneidad de la cerveza en la recuperación del metabolismo de los deportistas, que concluye que “la cerveza, ingerida en dosis moderadas por personas adultas sanas, es una bebida interesante y complementaria al agua para rehidratarse tras la práctica deportiva”.

En aquel estudio los participantes corrieron durante una hora, al 60% de su capacidad y a 35 grados de temperatura, y a continuación bebieron agua, en la cantidad deseada, para refrescarse. En una segunda sesión, a los deportistas se permitió beber dos latas de cerveza. Según Castillo, no se encontraron parámetros que desaconsejaran tomar la bebida alcohólica. Más bien al contrario, “la cerveza permitía recuperar las pérdidas hídricas por lo menos en la misma medida que el agua”.

En el segundo experimento, los sujetos de estudio no bebían solo dos latas de cerveza, sino también todo el agua que quisieran. Si lo que se afirma es que la cerveza es un buen hidratante, ¿por qué los sujetos del experimento no se hidrataron solo con cerveza?

Nos encontramos con 2 efectos positivos de la ingesta de cerveza tras el ejercicio que no tiene el agua (el sabor y la recuperación muscular) y 1 efecto negativo que tampoco presenta el agua (el alcohol). La solución es sencilla, pues las cervezas sin alcohol tienen la misma composición que la cerveza con alcohol excepto un nutriente: el alcohol. Por tanto, la rehidratación con cerveza sin alcohol va a ser mucho más eficiente que con la cerveza con alcohol o solo con agua.

Pero los beneficios para la salud son anecdóticos :

La cerveza, que ya era consumida por los egipcios, puede ser deliciosa y refrescante para muchos y, desde luego, parte indiscutible de nuestra cultura. Sin embargo, por más que interese a la industria cervecera, no es buena para la práctica de deporte, no ayuda a la recuperación después de una carrera y, como tampoco ocurre con las bebidas energéticas, no puede sustituir al agua o las bebidas elaboradas para ese fin.

Existe la creencia de que el alcohol nos ayuda a calentar cuando realizamos deportes en climas fríos (por ejemplo deportes de montaña). No es más que un mito, de hecho, el alcohol favorece el enfriamiento y aumenta el riesgo de hipotermia en este tipo de climas. Al sentir frío el organismo pone en marcha un sistema de defensa que consisten en estrechar los vasos sanguíneos para que la sangre circule más lenta y se concentra en el pecho y la cabeza (órganos vitales), de ahí que sintamos frío en las extremidades. El alcohol es un vasodilatador, va a ensanchar los vasos sanguíneos haciendo que la sangre fluya hacia las extremidades, provocando una falsa sensación de calor y aumentando así el riesgo de hipotermia.

Este artículo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.vitonica.com
  • www.entrenamiento.com
  • www.sportlife.es
  • www.saludmasdeporte.com

 

PANTANO DE FOIX Y CASTILLO DE CASTELLET

Es una ruta muy fácil pero algo cansada para niños no acostumbrados a caminar. Se recomienda llevar agua porque la Font d´Horta está seca y no encontramos agua en todo el camino.El centro de interés de esta caminata son los ambientes naturales de pino blanco y roble. También nos da la oportunidad de observar algunas aves acuáticas. Continuar leyendo «PANTANO DE FOIX Y CASTILLO DE CASTELLET»

ZUMO DE REMOLACHA

El zumo de remolacha tiene un nivel de evidencia A, lo que quiere decir que es un suplemento aprobado, es decir, que es un suplemento que se ha evaluado científicamente y se ha comprobado su beneficio cuando se utiliza de acuerdo con un protocolo específico en una situación deportiva específica.

La suplementación con zumo de remolacha es utilizada por su alto contenido en nitrato inorgánico (NO3-).

Este nitrato inorgánico es reducido a nitrito (NO2-), el cual se absorbe en el estómago y el intestino, y en la sangre es el precursor del óxido nítrico (NO).

El  óxido nítrico es un importante vasodilatador capaz de aumentar el flujo sanguíneo a nivel muscular y favorecer la cesión de oxígeno en el músculo.

Como consecuencia de ello, se produce el descenso de la presión sanguínea en reposo (aspecto beneficioso para la salud cardiovascular) y una mayor oxigenación de los músculos mientras corres.

El zumo de remolacha tiene efectos ergogénicos sobre la resistencia cardiorrespiratoria, lo que permite una mayor eficiencia al realizar actividad física y prolonga el tiempo hasta el agotamiento.

A su vez, el óxido nítrico mejora la captación de glucosa en el músculo y potencia los procesos de relajación y contracción muscular, y por este motivo es muy útil en los deportes de resistencia.

La suplementación con zumo de remolacha puede ser efectiva también para mejorar el rendimiento en situaciones de hipoxia, ( disminución en la cantidad de oxígeno suministrado por la sangre a los órganos, como pasa en la altitud) al mejorar la oxigenación a nivel muscular, reduciendo los efectos perjudiciales de la hipoxia sobre el rendimiento de resistencia cardiorrespiratoria.

Los efectos de la suplementación con zumo de remolacha se observan a partir de los 150 minutos tras su ingesta. Por tanto, debería tomarse unos 90 minutos antes del esfuerzo ya que el valor máximo de nitrato inorgánico (NO3-) tiene lugar a las 2-3 horas posteriores a la ingesta.

Una persona de 70 kilogramos debería consumir entre 448  y 896 miligramos de nitratos, lo que equivale a aproximadamente 300/600 gramos de remolacha al día. Se puede optar por beber un vaso de zumo de remolacha 2-3 horas antes de nuestro ejercicio de resistencia.

Algunos estudios indican el zumo de remolacha mejora en un 16% el rendimiento del ejercicio.

La cocción reduce significativamente los nitratos disponibles en los vegetales. Por eso es mejor el zumo de remolacha o el uso de zumo concentrado .

Os dejamos algunas recetas para combinar el zumo con otros sabores:

Zumo de remolacha con limón

Ingredientes:

  • 1 remolacha pelada y cortadas en trozos;
  • 1 limón pelado, sin las semillas ni los filamentos blancos;
  • Miel al gusto;
  • 1 y 1/2 taza de agua.

Modo de preparación:

Bate todos los ingredientes en una batidora hasta que el zumo quede homogéneo. Agrega miel al gusto, cubitos de hielo y bebe sin colar.

Zumo de remolacha con naranja

Ingredientes:

  • 1 remolacha pequeña pelada y cortada en rodajas;
  • 1/2 taza de yogur natural (sin azúcar);
  • Zumo de 1 naranja;
  • 100 ml de agua helada.

Modo de preparación:

Bate todos los ingredientes en la batidora hasta que quede homogénea. La textura es cremosa. Sirve inmediatamente. Si lo deseas, endulza con miel. No hay necesidad de colar.

Zumo de remolacha con jengibre y zanahoria

Ingredientes:

  • 1 remolacha mediana pelada y picada;
  • 1 zanahoria pequeña sin piel, picada;
  • Zumo de 1 naranja;
  • 4 rodajas de jengibre;
  • 150 ml de agua.

Modo de preparación:

Bate todos los ingredientes para formar una mezcla homogénea. Sirve inmediatamente con cubitos de hielo. Endulza con miel al gusto.

Zumo de remolacha, manzana y zanahoria

Ingredientes:

  • 2 remolachas medianas hervidas;
  • 1 manzana verde;
  • 2 zanahorias;
  • Zumo de 1/2 limón;
  • 1/2 taza de agua.

Modo de preparación:

Cuece las remolachas hasta que estén ligeramente suave, déjalas enfriar y pélalas. Lava la manzana verde, desecha las semillas pero mantén la piel, porque es rica en pectina, una sustancia que lucha contra la grasa. Pela las zanahorias y córtala en cuadraditos. Introduce todos los ingredientes (menos el zumo de limón) en la batidora con agua y mezcla hasta que quede homogéneo. Añade el zumo de limón, mezcla bien y sirve inmediatamente. Endulza con miel si lo deseas.

Zumo de remolacha con sandía

Ingredientes:

  • 1 remolacha pequeña cruda;
  • 1/2 rebanada grande de sandía;
  • 1 trozo de jengibre;
  • Miel al gusto;
  • 300 ml de agua;
  • 4 cubitos de hielo.

Modo de preparación:

Bate todos los ingredientes en una batidora, incluyendo el hielo (si tu batidora lo soporta). Sirve de inmediato y sin colar. La miel es opcional porque la sandía ya tiene un sabor dulce.

Zumos ideales sobretodo cuando hace calor…

Este artículo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.vitonica.es
  • www.mejorconsalud.com
  • www.runfitners.com
  • www.unisima.com

DEPORTISTA…¡CUIDADO CON EL SOL!

Las actividades al aire libre forman parte de una vida sana. El sol es una fuente de salud y bienestar:

  • Estimula la sintesis de vitamina D…disminuye el riesgo de osteoporosis o la mejora
  • Mejora la circulación sanguinea
  • Mejora el estado de ánimo
  • Ayuda a tratar algunos casos de dermatitis

… pero también puede tener consecuencias negativas para la piel.

Existen dos tipos de radiación solar:

  • Los rayos UVA, muy penetrantes, alteran las fibras elásticas y son responsables del envejecimiento prematuro de la piel, intervienen también en el desarrollo de ciertos cánceres cutáneos.
  • Los rayos UVB, estimulan la melanina provocando en 48 horas la aparición del bronceado, responsables también a medio plazo de las insolaciones y a largo plazo producen también un envejecimiento cutáneo prematuro. También favorecen ciertos cánceres cutáneos.

Una exposición excesiva al sol es una puerta abierta a determinados tipos de cáncer como el melanoma. Sudar al sol más de 3 o 4 horas no sólo te quema, sino que también incrementa tu riesgo de melanomas y otros tipos de cánceres de piel.

A LARGO PLAZO:

El exceso de una exposición solar y una insuficiente protección pueden provocar otros problemas:

  • Fotodermatosis, estas enfermedades son conocidas también por “alergias al Sol”. La radiodermatitis estival benigna es la más frecuente (erupciones y pruritos en el escote y el antebrazo).
  • Manchas solares: se trata de manchas oscuras que pueden aparecer en las zonas más expuestas, rostro y manos.
  • Envejecimiento cutáneo prematuro: visible en el rostro, cuello, nuca, dorso de las manos y antebrazos.
  • Riesgo de cáncer cutáneo: un riesgo real del cual podemos prevenirnos.

¡ ATENCIÓN!: Casi la mitad de los corredores no usan cremas solares.  

El sudor tiene efecto lupa con el sol, esto implica un aumento del riesgo de quemaduras.

La deshidratación también aumenta el riesgo quemaduras.  Por eso es muy importante una correcta hidratación.

Además, si eres de corredor de trail, piensa que cuando subimos en altitud la radiación solar aumenta en un 4% cada 300 metros.

También cuando practicas deportes acuáticos la radiación solar se refleja sobre el agua en hasta un 10%. De igual forma, ocurre o, cuando esquiamos al reflejar la nieve hasta un 85% de la radiación.

Consejos imprescindibles:

  • Evita las largas sesiones al sol y la exposición entre las 12 y las 16 horas.
  • Recuerda: cuando la sombra que proyecte tu cuerpo sea más corta que tú, aumenta el riesgo de quemadura solar porque el sol incide más directamente sobre la tierra.
  • Usa protector solar incluso los días nublados o lluviosos ya que los rayos UV pueden penetrar las nubes.
  • Si está nublado cuando empiezas correr, piensa que, el sol puede aparecer más tarde; además, también te puedes quemar en un día cubierto, por lo que ponte crema solar y lleva contigo una gorra y gafas de sol a pesar de las condiciones cuando empiezas.
  • Lo ideal es que te apliques la crema solar 30 minutos antes de salir.
  • Si vas a hacer tiradas largas, cada 60-90 minutos deberías renovar el fotoprotector porque se pierde con el sudor. 
  • El sol no solo afecta a la piel, sino también los labios y los ojos. Por eso es recomendable aplicar un fotoprotector labial para evitar que se quemen, sequen y luego se agrieten. También hay que usar gafas con filtro de rayos UV para proteger los ojos.
  • La fotoprotección incluye también el uso de una indumentaria adecuada: gorra, camiseta y lentes de sol, que protejan el 100% del UV.
  • Puedes pensar que  la crema que te hayas puesto por encima de la zona de los ojos va a acabar mezclada con tu sudor y te puede escocer. Hay cremas específicas resistentes al sudor (sweatproof).

Si quieres más consejos puedes clicar aquí.

Este artículo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.isdin.com
  • www.heliocare.net
  • www.eau-thermale-avene.es
  • www.ladival.es
  • www.carreraspopulares.com
  • www.runners.es
  • www.lifestyle.fit
  • www.muyfitness.com
  • www.running.es
  • www.vamosacorrer.com