CALAMBRES O ESPASMOS INDUCIDOS POR EL EJERCICIO

Calambres musculares en el deporte: causas, prevención y tratamiento desde la farmacia

Llevas kilómetros acumulados, el entrenamiento va bien… y de repente un dolor agudo e involuntario te paraliza la pantorrilla en mitad de la carrera. Los calambres musculares son una de las incidencias más frecuentes —y más temidas— entre deportistas de resistencia. Como farmacéutica especializada en salud deportiva, en este artículo te explico qué ocurre exactamente en tu músculo, por qué aparecen los calambres según la localización, cómo actuar en el momento agudo y, sobre todo, cómo prevenirlos con criterio clínico: desde la nutrición hasta la suplementación más adecuada para tu caso.

¿Qué es un calambre muscular? Anatomía básica para entenderlo

Para comprender por qué se produce un calambre, conviene entender primero cómo funciona el músculo esquelético.

El músculo está formado por miles de fibras musculares agrupadas en haces. Cada fibra contiene miofibrillas, que son las unidades contráctiles del músculo. Dentro de cada miofibrilla encontramos el sarcómero: la unidad mínima de contracción, compuesta por filamentos de actina y miosina que se deslizan entre sí cuando reciben la señal nerviosa adecuada.

Esa señal parte del cerebro, viaja por la médula espinal y llega al músculo a través de la motoneurona, que conecta con la fibra muscular en la placa motora. Cuando el impulso eléctrico alcanza la placa motora, se libera acetilcolina, lo que provoca una despolarización de la membrana muscular y, en consecuencia, la contracción.

Para que el músculo se relaje después de contraerse, es imprescindible que los iones de calcio vuelvan al retículo sarcoplasmático y que los canales iónicos de la membrana se restauren. Ahí es donde intervienen el sodio, el potasio, el magnesio y el calcio: sin el equilibrio correcto de estos electrolitos, la relajación muscular no ocurre con normalidad.

 

Un calambre es, en esencia, una contracción muscular involuntaria, sostenida y dolorosa que el músculo no puede interrumpir por sí solo. Visualmente, se aprecia como un endurecimiento o bulto en el vientre muscular afectado.

Calambre vs. espasmo muscular: diferencias clínicas importantes

Es un error frecuente, incluso entre deportistas experimentados, usar ambos términos como sinónimos. Desde el punto de vista clínico, tienen características distintas:

Calambre muscular:

  • Aparece durante o inmediatamente después del ejercicio intenso.
  • Inicio brusco, dolor agudo, duración de segundos a pocos minutos.
  • Afecta principalmente a músculos de las piernas (pantorrillas, cuádriceps, pies).
  • Se resuelve con estiramiento y masaje.
  • Causa: neuromuscular y/o electrolítica relacionada con el esfuerzo.

Espasmo muscular:

  • Puede aparecer en reposo, sin relación directa con el ejercicio.
  • Contracción sostenida, a veces durante horas, con limitación funcional.
  • Frecuente en musculatura paravertebral asociada a lesiones o inflamaciones de columna.
  • Puede requerir relajantes musculares y fisioterapia.
  • Causa: ortopédica, neurológica o inflamatoria.

Esta distinción importa porque el manejo no es el mismo. Un espasmo lumbar recurrente en un corredor no se trata igual que un calambre de pantorrilla en el kilómetro 35 de una maratón.

¿Por qué aparecen los calambres en el deporte? El mecanismo dual

Durante décadas se asumió que los calambres deportivos eran básicamente consecuencia de la deshidratación y la pérdida de electrolitos. Hoy la investigación científica matiza esta visión: la deshidratación contribuye, pero no lo explica todo. El mecanismo es dual.

Vía neuromuscular (la más respaldada actualmente)

Durante el ejercicio prolongado e intenso, las motoneuronas que controlan la fibra muscular aumentan progresivamente su frecuencia de disparo. Cuando el músculo lleva mucho tiempo trabajando, los mecanismos inhibitorios del huso muscular —que actúan como «freno» para evitar la sobrecontracción— se ven superados. El resultado es una activación espontánea y sostenida del músculo: el calambre.

Este mecanismo explica por qué los calambres aparecen con mayor frecuencia:

  • En los últimos kilómetros de una carrera larga, cuando el músculo está más fatigado.
  • Cuando el ritmo de competición supera al habitual de entrenamiento.
  • En deportistas con menor nivel de condición física relativo al esfuerzo exigido.
  • Tras un aumento brusco de carga de entrenamiento sin adaptación progresiva.

Vía electrolítica e hidroelectrolítica

La sudoración intensa provoca pérdida de sodio, potasio, magnesio, calcio y cloruro. Estos electrolitos son esenciales para la transmisión del impulso nervioso y, sobre todo, para la relajación muscular tras la contracción. Cuando su concentración cae por debajo de cierto umbral, la fibra muscular se vuelve hiperexcitable: se activa con estímulos mínimos y le cuesta relajarse.

Esta vía es especialmente relevante en:

  • Condiciones de calor y humedad elevados (verano, carreras en climas cálidos).
  • Deportistas con sudoración muy abundante o con sudor muy salado (manchas blancas en la ropa).
  • Competiciones de más de 90 minutos sin reposición adecuada de líquidos y sales.

En la práctica, ambas vías suelen coincidir: un músculo fatigado y con déficit electrolítico es mucho más vulnerable al calambre que uno que solo presenta uno de los dos factores.

Calambres según el grupo muscular: no todos son iguales

Calambre en la pantorrilla (gastrocnemio y sóleo)

Es el más frecuente en corredores. Aparece especialmente en cuestas, en los últimos kilómetros o al detenerse bruscamente tras el esfuerzo. El gastrocnemio —el músculo más superficial de la pantorrilla— trabaja intensamente en la fase de propulsión de la zancada y es el primero en fatigarse.

Maniobra de rescate: flexión dorsal del pie (llevar los dedos hacia la espinilla) mientras el talón presiona el suelo. Mantener 20-30 segundos.

Calambre en el cuádriceps

Frecuente en ciclistas y en corredores de montaña con mucho desnivel acumulado. El cuádriceps trabaja de forma excéntrica en los descensos, lo que genera mayor daño muscular y predisposición al calambre.

Maniobra de rescate: de pie, llevar el talón hacia el glúteo con la mano. Si no es posible mantenerse en pie por el dolor, hacerlo en posición de decúbito lateral.

Calambre en el pie (flexores plantares y intrínsecos)

Habitual en corredores que modifican el tipo de calzado (paso a zapatillas minimalistas) o que corren en terrenos irregulares. Los músculos intrínsecos del pie, poco habituados al trabajo estabilizador, se fatigan con rapidez.

Maniobra de rescate: extensión forzada de los dedos del pie hacia arriba mientras se masajea la planta.

Calambre abdominal

Menos frecuente en running puro, más en natación. Puede confundirse con una «flecha» (dolor en el costado por espasmo del diafragma). El calambre abdominal verdadero es menos habitual y suele relacionarse con una digestión incompleta antes del ejercicio.

Calambre en la mano (corredores con bastones, ciclistas)

Relacionado con la tensión sostenida del agarre. Afecta a los músculos intrínsecos de la mano y puede aparecer en trailrunners o triatletas. Se resuelve soltando el bastón o el manillar y abriendo y cerrando la mano repetidamente.

Calambres nocturnos vs. calambres de esfuerzo

Los calambres nocturnos son una entidad diferente que afecta principalmente a personas mayores, embarazadas y pacientes con ciertas enfermedades crónicas, aunque también pueden aparecer en deportistas con déficit de magnesio o en fases de sobreentrenamiento.

Se producen durante el sueño o al despertar, típicamente en pantorrillas y pies, y pueden durar varios minutos. A diferencia del calambre de esfuerzo, no están desencadenados por el ejercicio sino por:

  • Posiciones mantenidas durante horas (decúbito con el pie en flexión plantar).
  • Déficit crónico de magnesio, calcio o potasio.
  • Consumo de diuréticos, estatinas o beta-2 agonistas.
  • Embarazo (por compresión de vasos y nervios, y cambios electrolíticos).
  • Insuficiencia venosa.
  • Hipotiroidismo o diabetes mal controlada.

Manejo del calambre nocturno: en deportistas, la primera medida es revisar la ingesta de magnesio. Si el déficit está confirmado o es probable, la suplementación nocturna con magnesio citrato o bisglicinato suele mejorar notablemente la situación en 4-6 semanas. Si los calambres nocturnos son muy frecuentes e intensos sin causa deportiva aparente, conviene derivar al médico para descartar causas secundarias.

Calambres en maratón y ultratrail: por qué son más frecuentes

En carreras de larga distancia —maratón, media maratón, ultras— la combinación de fatiga neuromuscular acumulada, pérdida progresiva de electrolitos y agotamiento de glucógeno crea el escenario perfecto para los calambres. Algunos datos relevantes:

  • En estudios sobre maratonianos, entre el 30 y el 67% de los participantes refieren haber sufrido calambres en alguna carrera.
  • Los factores de riesgo más consistentes son: haber aumentado el ritmo respecto a los entrenamientos, historial previo de calambres y déficit de preparación específica.
  • El calor y la humedad multiplican el riesgo: por cada grado de temperatura por encima de los 20°C, la pérdida de electrolitos por sudoración aumenta significativamente.

Estrategia práctica para maratón:

  • Llevar electrolitos en cápsulas o pastillas desde el kilómetro 20-25.
  • No correr más rápido de lo entrenado, especialmente en la segunda mitad.
  • Aprovechar cada avituallamiento para reponer líquidos, no solo cuando se tenga sed.
  • Si aparece un aviso (sensación de tensión inusual en el músculo), reducir el ritmo y estirar antes de que se instaure el calambre.

Calambres en natación: especialmente peligrosos

El calambre durante la natación merece mención especial por su riesgo asociado. Un calambre en la pantorrilla o en el pie puede dificultar seriamente el nado, especialmente en aguas abiertas.

Factores desencadenantes específicos en natación:

  • Temperatura del agua fría: el frío reduce la flexibilidad muscular y aumenta la predisposición al calambre.
  • Pateada de crol o braza con el pie en extensión prolongada.
  • Giro brusco en la pared de la piscina.
  • Falta de calentamiento previo.

Qué hacer si te da un calambre en el agua:

  1. Mantén la calma: el pánico aumenta el gasto energético y empeora la situación.
  2. Colócate en posición horizontal de espaldas (flotación supina) para aliviar la carga sobre el músculo.
  3. Estira el pie afectado llevando los dedos hacia la espinilla con la mano.
  4. Dirígete a la orilla o al borde de la piscina de forma tranquila, preferiblemente a espalda o con propulsión de brazos.
  5. Si estás en aguas abiertas y no puedes resolver el calambre, activa el protocolo de emergencia (señalización a embarcaciones de seguridad).

La mejor prevención en natación es el calentamiento previo en seco, la elección de horarios en que el agua esté a temperatura adecuada y la hidratación, que se tiende a descuidar porque no se siente la sed de la misma forma que corriendo.

Calambres en ciclismo y triatlón

En ciclismo, el calambre de cuádriceps en subidas prolongadas y el de isquiotibiales en posiciones aerodinámicas mantenidas son los más habituales. En triatlón, el cambio de modalidad deportiva (especialmente de natación a ciclismo o de ciclismo a carrera) puede desencadenar calambres por el reclutamiento repentino de grupos musculares que venían de un esfuerzo diferente.

Consideraciones específicas:

  • Revisar la posición en la bicicleta: una altura de sillín incorrecta sobrecarga de forma asimétrica cuádriceps o isquiotibiales.
  • En triatlón, incluir entrenamientos de transición (brick workouts) para acostumbrar al músculo a los cambios de modalidad.

Señales de alerta: ¿cuándo consultar al médico?

La mayoría de los calambres deportivos son benignos y autolimitados. Sin embargo, debe realizarse valoración médica si:

  • Los calambres son frecuentes, intensos y sin relación clara con el esfuerzo.
  • Se acompañan de debilidad muscular persistente o pérdida de fuerza entre episodios.
  • Aparecen en reposo de forma repetida sin contexto de sobreentrenamiento.
  • Existe enfermedad de base (diabetes, insuficiencia renal, hipotiroidismo, insuficiencia venosa).
  • Se toman medicamentos que alteran el equilibrio electrolítico (diuréticos, estatinas, beta-2 agonistas, algunos antibióticos).
  • El calambre dura más de 10 minutos sin ceder con las maniobras habituales.
  • Aparece dolor muscular residual intenso durante más de 24-48 horas tras el episodio.

En estos casos, la causa puede no ser deportiva y requiere estudio clínico específico.

Qué hacer cuando aparece un calambre: protocolo paso a paso

En el momento agudo:

  1. Para la actividad de inmediato. Continuar corriendo, pedaleando o nadando sobre un músculo en calambre aumenta el riesgo de rotura de fibras.
  2. Estira el músculo afectado suavemente. Para la pantorrilla: apoya el pie plano en el suelo, flexiona el tobillo llevando los dedos hacia la espinilla. Mantén 20-30 segundos.
  3. Masajea la zona con presión firme en dirección longitudinal de las fibras musculares. Esto ayuda a interrumpir el ciclo de contracción.
  4. Hidrata con bebida isotónica si llevas más de 60-90 minutos de esfuerzo sin reponer líquidos y electrolitos.
  5. Aplica calor local (si dispones de él) para relajar la musculatura una vez superado el momento agudo.
  6. No fuerces el estiramiento bruscamente: puedes provocar una rotura de fibras sobre un músculo ya en tensión máxima.

Si el calambre no cede en 2-3 minutos con estas medidas, o se repite varias veces en la misma sesión, abandona el entrenamiento o la carrera ese día.

Prevención: lo que funciona según la evidencia

Entrenamiento progresivo

El factor de riesgo más modificable es la inadecuación entre el nivel de exigencia y la condición física del deportista. Aumentar la carga de entrenamiento de forma gradual —no más del 10% semanal en volumen— y respetar las semanas de descarga es la base de la prevención.

Calentamiento específico

Antes de cualquier sesión de intensidad, un calentamiento de al menos 10-15 minutos que incluya movilidad articular progresiva, carrera suave y ejercicios de activación neuromuscular reduce significativamente la excitabilidad basal del músculo.

Estiramientos regulares

Mantener una musculatura con buena extensibilidad reduce la tensión basal y la facilidad de activación espontánea. Los grupos prioritarios en corredores son pantorrillas, isquiotibiales, cuádriceps y flexores plantares. Dedica al menos 10 minutos diarios, preferiblemente por la tarde-noche.

Hidratación y nutrición: la base electrolítica

  • Antes del ejercicio: llega bien hidratado. La orina debe ser de color amarillo pálido claro.
  • Durante el ejercicio (>60 min): entre 400-800 ml/hora según calor e intensidad, preferiblemente bebidas isotónicas que reponen sodio y electrolitos.
  • Después: reposición hídrica de 1,5 veces el peso perdido en las primeras 2-4 horas.
  • Dieta rica en magnesio: semillas de calabaza, frutos secos (almendras, anacardos), legumbres, cereales integrales, chocolate negro y verduras de hoja verde son las mejores fuentes.
  • Dieta rica en potasio: plátano, aguacate, patata, espinacas, lentejas.
  • Sodio: no temas la sal en épocas de entrenamiento intenso. Es el electrolito que más se pierde con el sudor.

Suplementos: tabla comparativa y evidencia clínica

Magnesio: la forma importa

El magnesio es el suplemento con más respaldo para la prevención de calambres musculares, especialmente cuando hay déficit. Sin embargo, no todas las formas de magnesio son equivalentes:

Forma Absorción Mejor para Notas
Óxido de magnesio Baja (~4%) No recomendado para deportistas Económico pero ineficaz para calambres
Citrato de magnesio Alta Deportistas con déficit, calambres nocturnos Bien tolerado, primera elección habitual
Bisglicinato de magnesio Muy alta Estómagos sensibles, dosis altas No produce efecto laxante
Malato de magnesio Alta Fatiga muscular y calambres Asociado a ácido málico: interesante en esfuerzo prolongado
Cloruro de magnesio Media-alta Uso tópico (aceite de magnesio) y oral Opción válida, sabor más intenso
Lactato de magnesio Alta Buena alternativa al citrato Menos estudiado que citrato o bisglicinato

Dosis habitual: entre 200 y 400 mg de magnesio elemental al día, preferiblemente por la noche (facilita también el descanso). Consulta con tu farmacéutico para ajustar la dosis a tu caso.

Electrolitos en cápsulas o sobres

Formulados con sodio, potasio, magnesio y calcio en proporciones específicas para el deportista. Son más cómodos que las pastillas efervescentes y permiten una dosificación más precisa sin aporte de azúcar. Útiles en competiciones largas (>90 minutos) como complemento a la bebida isotónica.

Bebidas isotónicas: qué mirar en el etiquetado

Una buena bebida isotónica para deportistas de resistencia debería contener:

  • Sodio: al menos 400-1000 mg/litro.
  • Hidratos de carbono: entre 40-80 g/litro (mezcla de glucosa y fructosa, mejor que una sola fuente).
  • Potasio: 100-200 mg/litro.
  • Osmolaridad: entre 200-330 mOsm/kg (isotónica real, no hipotónica ni hipertónica).

Evita las bebidas energéticas con taurina y cafeína como sustituto de las isotónicas: no están formuladas para la reposición electrolítica y pueden empeorar la deshidratación.

Pickle juice (zumo de pepinillo): el remedio sorprendente

Aunque pueda sorprender, varios estudios controlados han mostrado que la ingesta de 60-90 ml de zumo de pepinillo interrumpe el calambre inducido en 35-85 segundos —mucho más rápido de lo que los electrolitos podrían absorberse—. El mecanismo no sería electrolítico sino neural: se cree que el ácido acético del vinagre activa receptores orofaríngeos que inhiben de forma refleja la motoneurona hiperactiva.

Interesante como estrategia de emergencia en carrera, especialmente en ultratrail donde se han popularizado los «pickle shots». No es un mito: tiene base fisiológica.

¿Cuándo puede pautar el médico vitamina B?

La vitamina B6 (piridoxina) se ha estudiado en calambres asociados al embarazo con resultados moderados. No tiene indicación establecida para calambres deportivos.

Preguntas frecuentes sobre calambres musculares

¿El plátano previene los calambres? El plátano es rico en potasio, un electrolito importante para la función muscular. Sin embargo, la evidencia de que comer un plátano antes o durante el ejercicio prevenga los calambres es limitada. Es un buen alimento dentro de una dieta equilibrada, pero no es un «remedio mágico» específico para calambres.

¿Debo parar si tengo un calambre en carrera? Sí. Continuar corriendo sobre un músculo en calambre puede provocar una rotura de fibras. Para, estira y solo retoma el ejercicio si el calambre cede completamente y la musculatura responde con normalidad.

¿Por qué me dan calambres solo cuando hago series o entrenamientos de calidad? Porque la intensidad alta recluta más unidades motoras y eleva más rápido la fatiga neuromuscular. Es el contexto más favorecedor para la vía neuromuscular del calambre. Si ocurre con frecuencia, revisa si el volumen de trabajo de alta intensidad es adecuado para tu nivel actual.

¿El frío o el calor ayudan más en el tratamiento del calambre agudo? En el momento agudo, el calor local (si está disponible) ayuda a relajar el músculo contraído. El frío se usa más para la recuperación posterior si hay inflamación residual, no durante el calambre en sí.

¿Puedo prevenir los calambres solo con suplementos? No. Los suplementos son un complemento, no una solución por sí solos. La base de la prevención sigue siendo el entrenamiento progresivo, el calentamiento adecuado, la hidratación correcta y los estiramientos regulares. Los suplementos actúan sobre los déficits electrolíticos, pero no eliminan la causa neuromuscular.

¿Los calambres indican que he entrenado bien? No necesariamente. Indican que el músculo ha superado su umbral de fatiga o que hay un desequilibrio electrolítico. Un deportista bien entrenado y bien hidratado tiene menos calambres, no más.

¿Los niños y jóvenes deportistas también sufren calambres? Sí, aunque con menos frecuencia que los adultos. En jóvenes, la causa suele ser la falta de calentamiento, el crecimiento acelerado (que puede generar tensiones musculares) y el déficit de magnesio en fases de crecimiento intenso.

Resumen práctico: tu protocolo anti-calambres

Antes del entreno: ✓ Hidratación correcta (orina amarillo pálido) ✓ Calentamiento de 10-15 min ✓ Carga de entrenamiento adecuada a tu nivel ✓ Dieta rica en magnesio, potasio y sodio

Durante el esfuerzo (>60 min): ✓ Bebida isotónica con sodio (400-800 ml/h) ✓ Electrolitos en cápsulas en competiciones largas ✓ Ritmo dentro de tus posibilidades reales

Si aparece el calambre: ✓ Para, estira suavemente, masajea ✓ Hidrata con bebida isotónica ✓ No fuerces el músculo hasta que ceda completamente ✓ Zumo de pepinillo como opción de emergencia

Prevención a largo plazo: ✓ Estiramientos diarios (10 min mínimo) ✓ Magnesio citrato o bisglicinato si hay déficit ✓ Progresión gradual del entrenamiento ✓ Revisión médica si los calambres son frecuentes sin causa clara

¿Tienes dudas sobre qué suplemento de magnesio es más adecuado para tu caso, qué bebida isotónica elegir según el tipo de entrenamiento o si tu frecuencia de calambres justifica una analítica? Consulta en tu farmacia de confianza: la orientación personalizada marca la diferencia entre prevenir y tratar.

Este artículo no sustituye la valoración clínica individualizada.

 

GOLPE DE CALOR: síntomas, tratamiento y prevención en corredores

El golpe de calor en el deporte es una emergencia médica que puede aparecer de forma rápida e inesperada en plena carrera. No es una molestia menor por el calor, es una situación con riesgo vital si no se actúa en
los primeros minutos.

Este artículo es el complemento clínico de → Deporte en verano con calor: guía completa para entrenar seguro

golpe de calor en corredores

Qué es exactamente el golpe de calor por esfuerzo

El golpe de calor presenta unos síntomas que pueden aparecer de forma rápida e inesperada en plena carrera. No es una molestia menor por el calor — es una emergencia médica con riesgo vital si no se actúa en los primeros minutos. En este artículo te explico, como farmacéutica especializada en deporte, cómo reconocerlo, en qué se diferencia del simple agotamiento por calor, y qué debes hacer si le ocurre a alguien a tu lado en una carrera

Durante el ejercicio intenso, los músculos generan calor a un ritmo 15–20 veces mayor que en reposo. En condiciones normales, el cuerpo disipa ese calor principalmente a través del sudor. Cuando el mecanismo de sudoración falla —por deshidratación severa, humedad ambiental muy alta, o sobrecarga térmica acumulada— la temperatura interna puede subir 1°C cada 5 minutos. A 40°C las células comienzan a sufrir daño. A 41,5–42°C el daño se vuelve potencialmente irreversible.

Cómo se diferencia del agotamiento por calor: la clave diagnóstica

La confusión entre ambos cuadros es el error más frecuente en carreras populares, y puede costar una vida. La distinción más fiable en el campo, sin termómetro rectal, son dos signos juntos:

Ausencia de sudor + alteración del comportamiento = golpe de calor hasta que se demuestre lo contrario.

síntomas del golpe de calor
El agotamiento por calor es el estadio previo: el cuerpo aún suda, el deportista está consciente y coherente aunque se encuentra mal. La intervención en este punto —sombra, descanso, hidratación con electrolitos— puede evitar que el cuadro progrese. El golpe de calor ya no se resuelve con agua y sombra: necesita enfriamiento activo urgente y atención hospitalaria.

Dato clínico: La temperatura rectal es el único método fiable para medir la temperatura corporal central en un deportista exhausto. La temperatura oral, axilar o timpánica infraestiman la temperatura real hasta en 1–2°C en contexto de ejercicio intenso.

La fisiopatología: qué pasa dentro del cuerpo

Entender el mecanismo ayuda a entender por qué hay que actuar tan rápido. Cuando la temperatura corporal central supera los 40°C se desencadena una cascada inflamatoria sistémica:

La barrera intestinal, bajo el estrés combinado del calor y el esfuerzo, se vuelve permeable, un mecanismo que también explica por qué los probióticos pueden ser útiles en deportistas sometidos a esfuerzos intensos en verano

Las endotoxinas bacterianas pasan al torrente sanguíneo y amplifican la respuesta inflamatoria. El hígado y el riñón, que trabajan a máxima capacidad para procesar el esfuerzo, se ven comprometidos. El sistema nervioso central, especialmente sensible a la hipertermia, empieza a fallar —de ahí la confusión, el delirio y las convulsiones.

Si la temperatura no baja en los primeros 30 minutos, el daño multiorgánico puede dejar secuelas permanentes incluso en deportistas que sobreviven al episodio. Por eso el principio rector es siempre el mismo: enfriar primero, trasladar después.

Protocolo de actuación paso a paso

tratamiento del golpe de calor

Algunos detalles que amplían cada paso del protocolo:

Enfriar de inmediato (paso 3): el método más eficaz demostrado en estudios es la inmersión en agua fría (entre 2°C y 15°C). En el contexto de una carrera popular, lo más accesible es aplicar agua fría con esponjas o ropa empapada en cuello, axilas e ingles —las zonas donde las arterias están más superficiales— combinado con abanico manual o ventilador. Si hay bolsas de hielo disponibles, aplicarlas envueltas en tela fina en esas mismas zonas.

No dar nada por boca (paso 5): un deportista con golpe de calor puede estar consciente pero con reflejos deglutorios comprometidos. El riesgo de aspiración pulmonar es real. Si está inconsciente o semiinconsciente, posición lateral de seguridad.

Trasladar a urgencias (paso 6): aunque el deportista parezca recuperarse con el enfriamiento, es imprescindible la evaluación hospitalaria. El daño renal, hepático y muscular (rabdomiólisis) puede estar en marcha sin síntomas evidentes en las primeras horas.

Factores de riesgo: no hace falta un calor extremo

Uno de los errores más frecuentes es pensar que el golpe de calor solo ocurre con temperaturas de 40°C en el ambiente. En realidad, es la suma de factores lo que importa. Un día de 28°C con humedad del 85% puede ser más peligroso que un día seco de 35°C.

La columna farmacológica merece especial atención porque suele ignorarse. Como farmacéutica, veo con frecuencia runners que toman medicación habitual sin saber que interfiere con la termorregulación:

  • Los diuréticos (para la tensión o el corazón) reducen el volumen de líquido disponible para sudar y aumentan el riesgo de deshidratación severa.
  • Los antihistamínicos de primera generación (cetirizina, loratadina y especialmente difenhidramina) tienen efecto anticolinérgico: reducen la capacidad de sudar.
  • Los betabloqueantes limitan la respuesta cardiovascular al ejercicio y dificultan la redistribución del flujo sanguíneo hacia la piel.
  • Los antidepresivos tricíclicos y algunos ISRS alteran la percepción del calor y la respuesta sudomotora.
  • Los antipsicóticos son especialmente conocidos por su capacidad de bloquear la sudoración —en psiquiatría existe el llamado «síndrome neuroléptico maligno» que comparte mecanismo con el golpe de calor.
  • Si prefieres explorar opciones más naturales para condiciones como la tensión o la alergia, puedes consultar nuestro artículo sobre plantas medicinales para deportistas

Si tomas cualquier medicación de forma habitual y practicas deporte en verano, consulta con tu farmacéutico o médico si puede afectar a tu tolerancia al calor.

Poblaciones especialmente vulnerables

Runners mayores de 55 años: la respuesta sudomotora disminuye con la edad. El umbral de temperatura al que el cuerpo activa el sudor se eleva, y la cantidad de sudor producido es menor. Además, la sed es menos fiable como señal de deshidratación.

Corredores con patología previa: insuficiencia cardíaca, diabetes, enfermedad renal crónica o cualquier condición que comprometa la circulación aumenta el riesgo de forma significativa.

Runners que vuelven tras enfermedad: un episodio reciente de gastroenteritis, fiebre o infección respiratoria deja al cuerpo en un estado de deshidratación basal mayor de lo habitual. Volver a entrenar al mismo ritmo que antes de la enfermedad en pleno agosto es una combinación de riesgo real.

Corredores principiantes en verano: la aclimatación al calor requiere entre 10 y 14 días de exposición progresiva. Quien empieza a correr en julio sin experiencia previa no tiene ese margen adaptativo.

Secuelas y recuperación tras un golpe de calor

El golpe de calor no termina cuando baja la temperatura. La recuperación completa puede llevar semanas, y en casos graves con daño multiorgánico, meses. Las secuelas más documentadas incluyen:

  • Intolerancia al calor persistente: paradójicamente, haber sufrido un golpe de calor aumenta el riesgo de sufrir otro. El sistema de termorregulación puede quedar alterado durante meses.
  • Daño renal agudo: la mioglobina liberada por la destrucción muscular (rabdomiólisis) es tóxica para el riñón. En corredores con golpe de calor grave, la función renal debe monitorizarse.
  • Alteraciones hepáticas: la elevación de transaminasas tras un golpe de calor es casi universal. En casos graves puede llegar a insuficiencia hepática aguda.
  • Daño neurológico: las células de Purkinje del cerebelo son especialmente sensibles a la hipertermia. Algunos supervivientes presentan alteraciones de la coordinación o la memoria a largo plazo.

En farmarunning.com tenemos un artículo específico sobre → transaminasas elevadas en deportistas si quieres profundizar en cómo interpretar esos valores después de un esfuerzo intenso.

Cómo saber si un corredor está aclimatado (y si tú lo estás)

La aclimatación al calor es el factor de protección más potente frente al golpe de calor, más que la hidratación aislada. Un corredor bien aclimatado empieza a sudar antes, produce más volumen de sudor, el sudor es más diluido (pierde menos sodio), y el corazón trabaja con más eficiencia en condiciones de calor.

Pero la aclimatación se pierde. Si llevas más de dos semanas sin entrenar en calor —por vacaciones, por lluvia, por lesión— has perdido buena parte de esa adaptación. Esto es especialmente relevante al volver de unas vacaciones en un destino fresco e intentar retomar el ritmo habitual en pleno agosto mediterráneo.

El protocolo estándar de aclimatación: exposiciones de 60–90 minutos al calor, a intensidad moderada (no más del 50–60% del VO₂max), durante 10–14 días consecutivos. Los primeros 4–5 días son los más duros —el volumen plasmático empieza a aumentar entre el día 3 y el 6, y el resto de adaptaciones se consolidan entre el día 10 y el 14.

Para entender mejor el concepto de VO₂max y cómo influye en tu rendimiento con calor, lee → VO₂max: qué es, cómo medirlo y cómo mejorarlo.

Productos que pueden ayudarte a monitorizar y prevenir

Un termómetro de oído o de frente de precisión deportiva es útil para controlar tu temperatura antes y después de entrenamientos en condiciones de calor extremo:

Los electrolitos en cápsulas o sobres son más prácticos que las bebidas isotónicas en rutas largas, y permiten controlar la dosis de sodio de forma más precisa:

Resumen clínico

El golpe de calor es una emergencia médica, no una complicación menor del calor. La diferencia entre un desenlace favorable y uno grave se mide en minutos, y depende casi exclusivamente de la rapidez con la que se inicia el enfriamiento.

Como runners, la mejor protección es doble: conocer los signos para actuar rápido si le ocurre a alguien cercano, y reducir los factores de riesgo propios —incluyendo revisar con el farmacéutico si la medicación habitual interfiere con la termorregulación.

El calor de agosto no va a desaparecer. Pero sí podemos correr con más conocimiento y menos riesgo.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Cuál es la temperatura corporal del golpe de calor?
El criterio diagnóstico es una temperatura corporal central (rectal) superior a 40°C, acompañada de alteración del estado mental. La temperatura axilar u oral puede subestimar el valor real hasta en 2°C en contexto de ejercicio.

¿Puede producirse un golpe de calor con menos de 30°C de temperatura ambiente?
Sí. La combinación de temperatura moderada con humedad alta, ropa inadecuada, esfuerzo intenso y factores individuales de riesgo (medicación, enfermedad previa, falta de aclimatación) puede desencadenar un golpe de calor incluso por debajo de 30°C.

¿Qué medicamentos aumentan el riesgo de golpe de calor?
Los diuréticos, antihistamínicos, betabloqueantes, antidepresivos tricíclicos, antipsicóticos y anticolinérgicos son los grupos farmacológicos con mayor impacto sobre la termorregulación. Si tomas alguno de ellos, consúltalo con tu farmacéutico antes de entrenar en verano.

¿Cuánto tiempo se tarda en recuperarse de un golpe de calor?
Depende de la gravedad. Un episodio leve puede resolverse en 24–48 horas con reposo y control médico. Un golpe de calor grave con daño renal o hepático puede requerir semanas de recuperación y seguimiento analítico periódico.

¿Puedo volver a correr después de un golpe de calor?
Sí, pero nunca inmediatamente. El médico debe autorizar la vuelta al ejercicio tras confirmar la normalización de los parámetros analíticos. La reintroducción del entrenamiento en calor debe ser muy progresiva, dado que el sistema de termorregulación puede estar alterado durante semanas.

¿El golpe de calor deja secuelas permanentes?
En casos graves, sí. La intolerancia persistente al calor, las alteraciones renales y algunos déficits neurológicos (especialmente cerebelosos) pueden ser secuelas a largo plazo. Por eso el diagnóstico y el enfriamiento precoz son determinantes.

 

 

 

 

DEPORTE  EN VERANO…CON PRECAUCIÓN:

DEPORTE EN VERANO CON CALOR: GUÍA COMPLETA PARA ENTRENAR SEGURO

Con la llegada del verano muchos deportistas se plantean una pregunta inevitable: ¿sigo entrenando o espero a que refresque en septiembre? La respuesta es clara — se puede y se debe seguir activo, pero adaptándose a las condiciones. El calor no es el único factor a tener en cuenta: en zonas costeras como el Mediterráneo, la humedad puede ser incluso más determinante que la temperatura. A las 8 de la mañana de un día de julio puedes tener 37°C con una humedad del 100%, y eso es mucho más agresivo para el cuerpo que un calor seco.

¿Por qué? Porque el aire húmedo reduce la capacidad del cuerpo para refrigerarse mediante el sudor. El índice térmico — que combina temperatura y humedad relativa — es el dato que realmente importa, no el termómetro solo.

Cuando se combina actividad física con un ambiente caluroso, los aumentos de temperatura corporal y la deshidratación pueden desencadenar una cadena de problemas que van desde simples mareos hasta situaciones graves. En este artículo te explicamos cómo identificarlos y, sobre todo, cómo evitarlos.

¿El caso más grave? → Golpe de calor en runners: guía clínica completa»

¿Cuándo entrenar en verano? Horarios y condiciones ideales

La franja de mayor riesgo es de 12h a 19h, cuando la temperatura y la radiación solar alcanzan su pico. Siempre que puedas, organiza tus entrenamientos así:

  • Por la mañana: de 6h a 10h — la mejor opción. Aire más fresco, sol bajo, asfalto aún sin calentar.
  • Por la noche: de 20h a 22h — buena alternativa, aunque el asfalto aún acumula calor del día.

Si por trabajo u otras razones no puedes evitar las horas centrales: no más de 30 minutos, baja la intensidad, busca rutas con sombra, fuentes o zonas de montaña donde las temperaturas son más favorables.

Qué llevar: equipamiento imprescindible para correr con calor

No se trata solo de comodidad — llevar el equipamiento adecuado reduce directamente el riesgo de sufrir un golpe de calor u otros problemas. Esto es lo que no debería faltarte:

🧢 Gorra o visera
Te protege de la radiación solar directa. Algunos corredores la empapan con agua fría para mantener la cabeza fresca durante el entrenamiento.

🕶️ Gafas de sol
Protegen tus ojos de los rayos UV. Cuando corremos al aire libre en verano, los ojos reciben una exposición similar a la de un día de playa — no lo subestimes.

👕 Ropa técnica clara y holgada
Los colores claros reflejan la radiación solar en lugar de absorberla. Los tejidos técnicos transpirables facilitan la evaporación del sudor, que es el principal mecanismo de refrigeración del cuerpo.

🧴 Protección solar
Imprescindible. Al correr llevamos mucha piel expuesta, exactamente igual que en la playa. Aplícatela antes de salir — no solo en brazos y piernas, también en el cuello, orejas y escote. La exposición repetida a la radiación UV incrementa el riesgo de carcinomas y melanomas.

💧 Botella de agua o mochila de hidratación
No es lo más cómodo, pero en verano es innegociable. Existen cinturones de hidratación y chalecos muy ligeros pensados para running que apenas se notan.

Riesgos fisiológicos que debes conocer

Entrenar con calor somete al cuerpo a una serie de cambios fisiológicos importantes. Conocerlos es la mejor forma de prevenirlos.

Deshidratación

La deshidratación se produce durante el ejercicio prolongado y se agrava en ambientes calurosos, donde el deportista pierde mucho más líquido del que puede reponer bebiendo. Una pérdida de líquidos equivalente al 2% del peso corporal ya reduce el rendimiento deportivo de forma significativa. Además, disminuye la capacidad del cuerpo para disipar el calor, lo que eleva el riesgo de hipertermia.

Pauta de hidratación recomendada:

  • Antes: 5-7 ml/kg de agua unas 4 horas antes de entrenar
  • Durante: 600-1.200 ml/hora de bebida que incluya sodio, potasio y carbohidratos
  • Después: restablecer la hidratación con las comidas y bebidas habituales

Aprovecha también la fruta y verdura de temporada: sandía, melón, tomate, ciruela o cerezas tienen un alto contenido en agua y son perfectas para mantenerte hidratado de forma natural.

El ejercicio al sol en verano también dispara la síntesis cutánea de vitamina D, esencial para la salud ósea del deportista

Hiponatremia

La sudoración conlleva pérdida de agua pero también de sodio, cloro y potasio. La hiponatremia es un descenso rápido del sodio en sangre (generalmente por debajo de 130 mEq/L) que puede producirse cuando se bebe agua en exceso — especialmente agua baja en sales — en un tiempo corto, durante o justo al terminar de entrenar.

Sus síntomas más frecuentes son: confusión, desorientación, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, descoordinación y debilidad muscular. También puede aparecer congestión pulmonar si el aumento de agua intracelular se produce de forma muy rápida.

La clave no es beber menos, sino beber bien: bebidas con sodio y electrolitos, no solo agua pura.

Hipertermia

La hipertermia es un aumento de la temperatura corporal por encima de 40°C como consecuencia de la incapacidad del cuerpo para disipar el calor generado por el esfuerzo muscular. Durante el ejercicio, la generación de calor es 15-20 veces mayor que en reposo — si no se elimina correctamente, la temperatura corporal puede subir 1°C cada 5 minutos.

Una hipertermia prolongada puede derivar en un golpe de calor por esfuerzo, que trataremos en detalle en un artículo específico.

Síncope por calor

El síncope por calor es un fallo circulatorio temporal causado por la acumulación de sangre venosa en las extremidades inferiores. Suele desencadenarse por permanecer de pie mucho tiempo en ambiente caluroso o por una detención brusca tras un esfuerzo físico intenso.

Esta situación genera una caída de la presión arterial y una disminución del aporte de oxígeno al cerebro, lo que puede provocar desde ligeros mareos hasta pérdida de conocimiento. Si terminas un entrenamiento intenso con calor, camina unos minutos antes de parar por completo — nunca pares en seco.

Rabdomiólisis

El ejercicio intenso en ambientes calurosos puede provocar daños musculares que aumentan hasta el doble los niveles de creatina-kinasa en sangre. En casos graves esto puede derivar en rabdomiólisis, una destrucción masiva de fibras musculares con consecuencias renales serias.

Problemas gastrointestinales

Hacer deporte con el estómago lleno y calor es mala combinación. La sangre que el cuerpo necesita para enfriar los músculos y la piel compite con la que necesita el sistema digestivo. Evita comidas copiosas en las 2-3 horas previas al entrenamiento veraniego. Opta por alimentos ligeros, ricos en líquidos y fáciles de digerir: ensaladas, frutas, yogures.

La microbiota intestinal también juega un papel en la recuperación del esfuerzo en verano — más sobre esto en nuestro artículo de probióticos para deportistas.

Señales de alarma que debes conocer

El cuerpo siempre avisa antes de llegar a una situación grave. Estas son las señales que debes aprender a reconocer y respetar:

⚠️ Señales de aviso: fatiga inusual, sensación de pesadez en la cabeza, náuseas leves, calambres musculares. → Busca la sombra, camina, bebe algo frío.

🚨 Señales de alerta máxima: dejar de sudar a pesar del calor, piel pálida o enrojecida, confusión, mareos intensos, vómitos. → Para inmediatamente, busca un lugar fresco y pide ayuda. Si es necesario, llama a emergencias.

Por encima de todo: escucha a tu cuerpo. El orgullo y las ganas no son argumentos válidos cuando el cuerpo dice basta.

Aclimatación: el secreto que pocos aplican

Si entrenas de forma regular, tu cuerpo tiene la capacidad de aclimatarse al calor en un período de 10-14 días. Durante ese proceso, el organismo aprende a sudar antes y de forma más eficiente, y el volumen plasmático aumenta. El resultado: toleras mejor el esfuerzo con calor.

Para aclimatarte, empieza con sesiones cortas y de baja intensidad en las horas de más calor e incrementa progresivamente. No intentes mantener tus ritmos habituales desde el primer día de calor.

Tu capacidad de adaptación al calor está directamente relacionada con tu VO₂max — cuanto mayor es, mejor tolera el organismo el esfuerzo térmico

Preguntas frecuentes sobre hacer deporte en verano con calor

¿A qué hora es mejor salir a correr en verano?
La franja más segura es de 6h a 10h por la mañana, cuando el aire está más fresco y el asfalto aún no ha acumulado calor. Por la noche, de 20h a 22h, también es una buena opción. Evita salir entre las 12h y las 19h, que es cuando la temperatura y la radiación solar alcanzan su pico máximo.

¿Cuánto agua hay que beber cuando se hace deporte con calor?
Se recomienda beber 5-7 ml por kilo de peso unas 4 horas antes de entrenar, entre 600 y 1.200 ml por hora durante el ejercicio, y reponer líquidos después con las comidas habituales. Importante: no bebas solo agua, incluye bebidas con sodio y electrolitos para evitar la hiponatremia.

¿Es peligroso correr en verano?
No si se hace con precaución. Los principales riesgos son la deshidratación, la hipertermia y el golpe de calor, pero todos son evitables adaptando los horarios, el equipamiento y la intensidad del entrenamiento a las condiciones del día.

¿Qué señales indican que debo parar de entrenar por el calor?
Las señales de aviso son fatiga inusual, náuseas leves, pesadez en la cabeza y calambres. Si aparecen confusión, mareos intensos, vómitos o dejas de sudar a pesar del calor, para inmediatamente, busca un lugar fresco y pide ayuda.

¿Qué ropa es mejor para correr en verano?
Ropa técnica transpirable en colores claros, que reflejan la radiación solar en lugar de absorberla. Añade siempre gorra o visera, gafas de sol con protección UV y protector solar en toda la piel expuesta.

¿Cuánto tarda el cuerpo en aclimatarse al calor?
Entre 10 y 14 días de exposición progresiva. Durante ese período el cuerpo aprende a sudar de forma más eficiente y aumenta el volumen plasmático. No intentes mantener tus ritmos habituales desde el primer día de calor.

Resumen: 10 claves para entrenar seguro en verano

  1. Entrena entre las 6h-10h o después de las 20h
  2. Consulta el índice térmico, no solo la temperatura
  3. Lleva siempre gorra, gafas y protección solar
  4. Usa ropa técnica clara y holgada
  5. Hidrátate antes, durante y después — con electrolitos, no solo agua
  6. No pares en seco tras un esfuerzo intenso
  7. Reduce la intensidad y la duración en días de mucho calor
  8. Come ligero antes de entrenar
  9. Aclimatate progresivamente los primeros días de calor
  10. Aprende a reconocer las señales de alarma y respétalas

 

DEFICIT DE HIERRO EN EL DEPORTE

El hierro es mucho más que un mineral. El déficit de hierro es mucho más que una carencia nutricional. Es la clave para que tu cuerpo funcione bien, para que tus músculos reciban oxígeno, para que tu sistema inmune te proteja y para que tu cabeza esté despejada cuando más lo necesitas. Si aún no has leído nuestro artículo sobre la importancia del hierro en el deporte, te recomendamos empezar por ahí para entender bien el contexto.

Pero si ya sabes que el hierro importa y quieres entender por qué te puede faltar y qué hacer al respecto, este artículo es para ti.

¿Qué hace exactamente el hierro en tu cuerpo?

Además de ser esencial para fabricar hemoglobina y transportar oxígeno, el hierro interviene en funciones que los deportistas notan directamente en el día a día:

  • Te hace más fuerte y resistente
  • Mejora la concentración y la claridad mental
  • Mantiene en buen estado la piel, el cabello y las uñas
  • Refuerza el sistema inmune

Cuando los niveles de hierro bajan, todo esto se resiente. Y en un deportista, se nota antes y con más intensidad que en alguien sedentario.

Síntomas que te avisan de que algo no va bien

Los primeros síntomas del déficit de hierro son fáciles de confundir con simple cansancio acumulado:

  • Fatiga persistente que no mejora con el descanso
  • Dificultad para concentrarte
  • Caída del cabello y uñas quebradizas
  • Heridas en las comisuras de la boca
  • Palidez, sensación de falta de aire
  • Mayor susceptibilidad a infecciones
  • Trastornos del sueño o síndrome de piernas inquietas

Si eres deportista y te identificas con varios de estos síntomas, puede que no sea solo cansancio. Una analítica puede darte la respuesta. Y recuerda: los valores de referencia normales no siempre se aplican igual a quienes entrenan con regularidad. En nuestro artículo sobre variabilidad analítica en deportistas te explicamos por qué.

¿Quién tiene más riesgo de sufrir déficit de hierro?

No todos los deportistas parten del mismo punto. Hay perfiles con un riesgo claramente mayor:

  • Mujeres deportistas: tienen más del doble de riesgo que los hombres. A las pérdidas habituales del ejercicio se suma la menstruación, que es la causa más frecuente de déficit de hierro en mujeres.
  • Atletas de resistencia: runners, ciclistas, triatletas. El entrenamiento intensivo puede aumentar el volumen de sangre entre un 10 y un 20%, haciendo que los marcadores de hierro aparezcan hasta un 10% más bajos de lo real. Esto se conoce como anemia diluida o pseudoanemia del deportista.
  • Atletas con bajo peso corporal: quienes mantienen dietas hipocalóricas para competir en deportes con categorías de peso.
  • Atletas de resistencia con dieta rica en carbohidratos y poca carne.
  • Corredores de maratón y ultratrail: los «atletas extremos» que someten al cuerpo a esfuerzos muy prolongados.
  • Deportistas en tratamiento con AINEs (antiinflamatorios), que pueden provocar microlesiones digestivas y pérdidas de hierro adicionales.

El micro-sangrado: la pérdida de hierro que no ves

Muchos deportistas desconocen que existe una pérdida de hierro silenciosa llamada hemólisis por impacto. Cuando corres largas distancias sobre superficies duras, los pequeños vasos sanguíneos de la planta del pie se lesionan con cada zancada, destruyendo glóbulos rojos. Este fenómeno se ha documentado también en natación, remo, triatlón, gimnasia y entrenamiento militar intensivo.

Además, en pruebas de larga duración pueden producirse pequeñas hemorragias intestinales por el bajo riego sanguíneo del sistema digestivo durante el esfuerzo. En ocasiones los corredores incluso encuentran sangre en las heces tras una competición.

A esto hay que sumar las pérdidas de hierro a través del sudor y la orina, que aunque son pequeñas, se acumulan con el tiempo.

Déficit de hierro por mala alimentación

La otra gran causa es simplemente no ingerir suficiente hierro, o no absorberlo bien. El hierro de origen vegetal (legumbres, espinacas, cereales) es menos biodisponible que el de origen animal, y hay sustancias que dificultan todavía más su absorción:

  • Ácido fítico: presente en lentejas, garbanzos y cereales integrales
  • Ácido oxálico: en espinacas, acelgas, espárragos y chocolate
  • Taninos: en café, té y vino tinto

Por el contrario, la vitamina C es la gran aliada: tomada en la misma comida, mejora significativamente la absorción del hierro vegetal. Y dejar las legumbres en remojo durante 24 horas antes de cocinarlas también ayuda.

Lo que debes saber sobre el timing del hierro

Aquí hay un dato que sorprende a muchos: no solo importa cuánto hierro comes, sino cuándo lo comes.

Las 12 horas posteriores al ejercicio son el peor momento para consumir hierro, ya que el organismo lo aprovecha mucho menos. El mejor momento para que tu cuerpo saque el máximo partido al hierro es en los días de descanso, cuando el metabolismo no está alterado por el esfuerzo reciente.

Pautas nutricionales para deportistas

Para asegurar un aporte óptimo de hierro, la dieta del deportista debería incluir:

  • Hidratos de carbono por encima del 60% de la ingesta energética
  • Una ingesta mínima de proteínas de 1,2 g/kg de peso corporal, priorizando las de origen animal
  • Aumentar la ingesta de hierro entre un 30-70% respecto a las recomendaciones para la población general (hasta 20-40 mg/día)
  • Separar en el tiempo los inhibidores de la absorción (lácteos, café, té, cereales integrales) de las comidas principales ricas en hierro
  • Incluir vitamina C o proteína animal en las comidas principales para favorecer la absorción

¿Y si necesitas suplementar?

Si tras una analítica el médico confirma un déficit de hierro, puede que la dieta sola no sea suficiente para recuperar los niveles en un tiempo razonable. En ese caso se plantea la suplementación.

Lo más importante a saber si tomas suplementos de hierro:

  • Tómalo en ayunas, 30 minutos antes del desayuno
  • Acompáñalo de vitamina C (zumo de naranja, por ejemplo)
  • No lo combines con antiácidos, omeprazol ni calcio
  • Puede causar estreñimiento, molestias abdominales o heces oscuras: es normal

💊 Puedes encontrar suplementos de hierro en distintos formatos: bisglicinato (alta absorción y mejor tolerancia digestiva), hierro liposomado o complejos con vitamina C ya incluida.

Si la situación ha avanzado más allá de una simple bajada de niveles y se ha convertido en anemia ferropénica, el abordaje es diferente y requiere diagnóstico médico. Te lo explicamos en detalle en nuestro artículo sobre la anemia del deportista.

Vocabulario básico del metabolismo del hierro

Por si te encuentras estos términos en tu analítica:

  • Ferritina: la proteína que almacena el hierro en el organismo. Es el indicador más fiable de las reservas de hierro.
  • Transferrina: proteína formada en el hígado que transporta el hierro en el plasma sanguíneo.
  • Hemosiderina: complejo proteico que actúa como reserva secundaria de hierro.
  • Mioglobina: proteína muscular que almacena oxígeno en el tejido muscular, con una capacidad de unión al oxígeno unas 6 veces mayor que la hemoglobina.
   

LA IMPORTANCIA DEL HIERRO EN EL DEPORTE

El hierro en el deporte es uno de los minerales más esenciales para cualquier persona que practique ejercicio. Sin unos niveles adecuados de hierro, el rendimiento se resiente, la fatiga aparece antes de lo que debería y la recuperación se hace más lenta y costosa.

Pero ¿por qué exactamente? ¿Qué tiene de especial este mineral?

El hierro y los glóbulos rojos: una relación clave

El hierro es el componente fundamental para fabricar hemoglobina, la proteína que da color a los glóbulos rojos y que transporta el oxígeno desde los pulmones hasta todas las células del cuerpo. Sin hierro suficiente, no hay hemoglobina. Sin hemoglobina, el oxígeno no llega bien a los músculos. Y sin oxígeno en los músculos… el rendimiento cae.

Si entrenas con regularidad, tu cuerpo necesita transportar mucho más oxígeno que el de una persona sedentaria. Por eso los deportistas tienen unas necesidades de hierro más elevadas, y por eso también son más vulnerables a notar los efectos de una carencia.

Además del transporte de oxígeno, el hierro interviene en otras funciones importantes: refuerza las defensas, contribuye a la concentración y al rendimiento cognitivo, y mantiene en buen estado la piel, el cabello y las uñas.

¿Qué notas cuando te falta hierro?

Los primeros síntomas suelen ser sutiles: un cansancio que no desaparece con el descanso, la sensación de que te cuesta más de lo habitual terminar los entrenamientos, menor concentración, más irritabilidad. Si la situación se prolonga, pueden aparecer palpitaciones, mareos y una bajada clara del rendimiento.

Lo importante es saber que estos síntomas pueden tener una causa analítica concreta y corregible. Si te identificas con alguno de ellos, puede que valga la pena hacerte una analítica. Y ojo: los valores de referencia no siempre se interpretan igual en deportistas que en la población general. En nuestro artículo sobre variabilidad analítica en deportistas explicamos por qué un resultado «dentro de la normalidad» puede no serlo tanto si entrenas con frecuencia.

 

¿Quiénes tienen más riesgo?

No todos los deportistas tienen el mismo riesgo de sufrir una carencia de hierro. Los más vulnerables son:

  • Mujeres deportistas, por las pérdidas menstruales
  • Atletas de resistencia (runners, ciclistas, triatletas), por las pérdidas a través del sudor, la orina y la hemólisis por impacto
  • Deportistas con dieta vegetariana o vegana, por la menor biodisponibilidad del hierro vegetal
  • Deportistas en etapas de carga intensa, en las que el consumo aumenta y la absorción puede verse comprometida

Si quieres entender en profundidad por qué el deporte intensivo favorece la pérdida de hierro y qué factores concretos intervienen, te lo contamos todo en nuestro artículo sobre déficit de hierro en el deporte.

Cómo cuidar los niveles de hierro a través de la dieta

Nuestro cuerpo no fabrica hierro por sí solo, así que dependemos completamente de lo que comemos. Hay dos tipos de hierro en los alimentos:

  • Hierro hemo (origen animal): se absorbe directamente, sin transformaciones. Lo encontramos en carnes rojas, hígado, berberechos, mejillones, pescado azul.
  • Hierro no hemo (origen vegetal): necesita condiciones favorables para absorberse bien. Lo aportan las legumbres, las espinacas, los cereales integrales, los frutos secos o la avena.

La clave está en combinar bien los alimentos. La vitamina C es la gran aliada del hierro: tomarla en la misma comida mejora mucho su absorción. Un zumo de naranja, pimiento crudo, kiwi o fresas junto con una fuente de hierro marca la diferencia.

Por el contrario, hay sustancias que dificultan la absorción y conviene separar de las comidas ricas en hierro:

  • Café, té, vino tinto y chocolate (taninos)
  • Lácteos (calcio y caseína)
  • Cereales integrales sin remojar (fitatos)
  • Vinagre (ácido acético)

Un truco sencillo: deja en remojo las legumbres y los cereales integrales durante 24 horas antes de cocinarlos. Esto reduce los fitatos y mejora notablemente la absorción del hierro.

¿Y si con la dieta no es suficiente?

En algunos casos, especialmente en deportistas con entrenamientos exigentes, la dieta sola puede no bastar para mantener los niveles óptimos. Antes de recurrir a cualquier suplemento, lo ideal es hacer una analítica y consultar con un profesional.

Si se confirma la necesidad de suplementar, el hierro se absorbe mejor tomado en ayunas, 30 minutos antes del desayuno, acompañado de vitamina C. Evita tomarlo junto con antiácidos, omeprazol o calcio, ya que interfieren en su absorción.

💊 Si buscas un suplemento de hierro de calidad, puedes encontrar distintas opciones desde hierro bisglicinato de alta absorción hasta complejos con vitamina C incluida. (Aquí puedes insertar tu enlace de afiliado)

En casos más severos, cuando la carencia de hierro ha derivado en algo más que una simple bajada de niveles, hablamos de anemia ferropénica. Para entender bien la diferencia, cómo se diagnostica y cómo se trata, te recomendamos nuestro artículo sobre la anemia del deportista.

En resumen

El hierro es pequeño pero imprescindible. Cuidar la dieta, combinar bien los alimentos, hacer revisiones periódicas y, si es necesario, suplementar bajo criterio médico: esa es la mejor estrategia para que tu cuerpo tenga todo lo que necesita para rendir al máximo.

 

 

DESHIDRATACIÓN Y RENDIMIENTO

Lo que un deportista come y bebe puede afectar directamente a su salud, su peso corporal, la disponibilidad de energía, el tiempo de recuperación y, en definitiva, su rendimiento deportivo.

Dentro de estos factores, el estado de hidratación y la disponibilidad de sustratos energéticos son determinantes no solo para rendir mejor, sino también para prevenir problemas de salud importantes.

Durante el ejercicio, especialmente al correr, el cuerpo pierde agua y electrolitos a través del sudor. Si estas pérdidas no se reponen correctamente, el rendimiento disminuye y aumenta el riesgo de fatiga, calambres e incluso golpe de calor.


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¿POR QUÉ LA HIDRATACIÓN ES CLAVE EN EL RENDIMIENTO DEPORTIVO?

Los objetivos principales de una correcta hidratación en el deporte son:

  • Mantener una adecuada concentración de glucosa en sangre
  • Retrasar el agotamiento del glucógeno muscular
  • Reponer electrolitos, especialmente sodio
  • Evitar la deshidratación y regular la temperatura corporal

Cuando estas funciones se ven comprometidas, el rendimiento deportivo disminuye de forma significativa.

Además, cuanto mayor es la deshidratación, menor es la capacidad del cuerpo para sudar, lo que dificulta la regulación térmica y aumenta la temperatura corporal.

LA SED NO ES UN INDICADOR TEMPRANO DE DESHIDRATACIÓN

Aunque la sed es una señal de alerta, no aparece de forma precoz.

Cuando sientes sed durante el ejercicio, es probable que ya exista cierto grado de deshidratación.

La deshidratación es un proceso progresivo que afecta a múltiples sistemas del organismo.

SÍNTOMAS DE DESHIDRATACIÓN AL CORRER

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Los síntomas más frecuentes incluyen:

  • Mareo o inestabilidad
  • Boca seca o pegajosa
  • Orina oscura y menor frecuencia urinaria
  • Dolor de cabeza
  • Fatiga precoz
  • Debilidad general
  • Calambres musculares
  • Disminución del rendimiento

CONSECUENCIAS DE LA DESHIDRATACIÓN EN EL RENDIMIENTO

La deshidratación afecta directamente a la capacidad física:

  • Disminución de la energía aeróbica
  • Reducción de la fuerza y resistencia
  • Empeoramiento del rendimiento general
  • Dificultad en la eliminación del ácido láctico

A mayor grado de deshidratación, mayor es la gravedad de los síntomas.

GRADOS DE DESHIDRATACIÓN Y EFECTOS EN EL CUERPO

Pérdida del 2% del peso corporal

  • ↓ rendimiento entre un 10–20%
  • Aumento de temperatura corporal (0,6–1 ºC)
  • Aumento de la frecuencia cardíaca
  • Fatiga y dolor de cabeza

Pérdida del 4%

  • Pérdida clara de fuerza y resistencia
  • Calambres y contracturas
  • Hipertermia leve
  • Temperatura corporal ~39 ºC

Pérdida del 6%

  • Caída del rendimiento ~30%
  • Agotamiento severo
  • Náuseas, vómitos y mareos
  • Riesgo de golpe de calor (~40 ºC)

Pérdida >8–10%

  • Confusión cognitiva
  • Debilidad extrema
  • Dificultad respiratoria
  • 🚨 Riesgo vital

ELECTROLITOS Y CARBOHIDRATOS: CLAVE EN EL RENDIMIENTO

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No se puede realizar un ejercicio intenso y prolongado sin una adecuada disponibilidad de hidratos de carbono.

Las bebidas deportivas aportan:

  • Glucosa → energía rápida
  • Electrolitos → función muscular y nerviosa
  • Agua → hidratación

Incluso pequeñas cantidades de glucosa mejoran el rendimiento físico.

En entrenamientos largos o con calor, las bebidas con electrolitos pueden ayudarte a mantener el rendimiento.

ALIMENTOS QUE AYUDAN A LA HIDRATACIÓN

  • Sandía
  • Melón
  • Plátano
  • Pepino
  • Tomate
  • Yogur

¿CUÁNDO DEBES PREOCUPARTE?

  • Mareo intenso
  • Confusión
  • Náuseas persistentes
  • Debilidad extrema
  • Escalofríos

En estos casos, detén el ejercicio inmediatamente.

PREGUNTAS FRECUENTES (FAQ)

¿Cuánta agua hay que beber al correr?

Depende del calor, intensidad y sudoración. No existe una cantidad única.

¿Cómo sé si estoy deshidratado?

  • Sed
  • Orina oscura
  • Fatiga
  • Mareo
  • Bajada de rendimiento

¿Los electrolitos son necesarios?

Sí en tiradas largas, calor o sudoración elevada. No siempre en entrenamientos cortos.

¿La deshidratación causa calambres?

Sí, por alteración del equilibrio muscular y nervioso.

¿Qué pasa si corro con mucho calor?

Aumenta la sudoración, el riesgo de fatiga y el riesgo de golpe de calor.

CONCLUSIÓN

La deshidratación al correr no es solo una pérdida de agua, sino un proceso fisiológico que afecta directamente al rendimiento, la temperatura corporal y la función muscular.

Incluso pérdidas pequeñas pueden reducir significativamente el rendimiento deportivo.

Una correcta estrategia de hidratación antes, durante y después del ejercicio es clave para rendir mejor, recuperarse más rápido y evitar riesgos para la salud.

 

 

 

NUTRICION EN DEPORTES DE FUERZA Y RUNNING

Cualquier corredor debería saber que el running debe complementarse con deportes de fuerza, cardio y equilibrio para prevenir lesiones.

El entrenamiento de fuerza es un complemento importante para el progreso de un corredor, ya que fortalece los músculos y las articulaciones, ayuda a mejorar el tiempo de carrera y disminuye notablemente el riesgo de lesiones.

Con un adecuado entrenamiento de fuerza,  serás capaz de retrasar la fatiga en tus carreras y evitarás posibles calambres. Además, al retrasar la fatiga estás previniendo también la aparición de hipoglucemia, mareo e incluso alucinaciones. Y, de propina, serás capaz de correr más rápido.

Muchas lesiones, especialmente las relacionadas con espalda, rodillas o cadera, se dan como resultado de la debilidad de los músculos o de un desarrollo desequilibrado de los mismos. 

Para reducir el riesgo de lesiones es esencial que realices ejercicios para trabajar el core (zona abdominal y lumbar) y el tren inferior de tu cuerpo (glúteos, muslos y piernas).

El entrenamiento de fuerza, a medio y largo plazo, también puede dar lugar a hipertrofia y aumento de la potencia muscular.

El aumento del tamaño muscular provoca un aumento de la capacidad de producción de fuerza.

En un entrenamiento de fuerza influyen diferentes variables:

  • El tipo de ejercicio que se hace
  • El orden de los ejercicios dentro de una sesión
  • El volumen de entrenamiento, condicionado por las variables de carga y los tiempos de descanso entre series de ejercicio.
  • El periodo de descanso entre series: los periodos de descanso cortos afectan negativamente al rendimiento, aunque favorecen la secreción de hormona de crecimiento responsable de la hipertrofia muscular. Periodos de recuperaciones mayores son más adecuados en el caso de querer aumentar la fuerza o la potencia.
  • Carga: a menor carga se debe aumentar el número de repeticiones de cada serie.

Resumiendo:

  • Para aumentar la fuerza: menos repeticiones y más peso
  • Para aumentar la masa muscular e hipertrofia: más repeticiones y menos peso

Una nutrición adecuada puede amplificar los efectos del entrenamiento. Ejemplos:

  • Para perder 1 kg de masa grasa necesitamos consumir 7000 kcal aproximadamente.
  • Una pérdida de 0,5 kg en mujeres conlleva una pérdida de un 5% de fuerza máxima en sus extremidades superiores.
  • En deportistas, una dieta que haga perder 0,7 kg por semana de masa corporal hará disminuir la masa grasa y aumentar la masa magra (o muscular).
  • Para conseguir una hipertrofia, se debe aumentar 200 kcal/dia en la dieta.

Pautas básicas para una nutrición adecuada a deportes de fuerza:

PROTEINAS:

Para ganar masa muscular y/o aumentar el rendimiento se necesita aumentar la ingesta de proteínas. En estos casos se recomienda consumir 1,4-2 g proteina/kg peso/dia.

Si además de ganar masa muscular también se quiere disminuir la masa grasa se aconseja ingerir 2,5g/kg/dia, ya que las dietas hipocalóricas levan implícito un efecto catabólico (degradación de proteínas) importante.

La ingesta de proteínas post-esfuerzo mejora la síntesis de proteínas musculares, sobre todo si se hace en los 30 minutos inmediatamente después del ejercicio.

Las proteínas más eficaces son las que contienen aminoácidos esenciales, sobre todo la proteína de suero de leche. Esta proteína aumenta los niveles plasmáticos de leucina (aminoácido esencial), la cual favorece la hipertrofia muscular. Esta proteína también se recomienda en personas de la tercera edad para prevenir la sarcopenia (pérdida de masa muscular) típica de la edad.

En deportistas se recomiendan dosis de 20 gr de proteína de suero de leche post-esfuerzo.

En personas de la tercera edad que hacen ejercicios de fuerza se recomiendan 40 gr.

Otro buen momento para la ingesta de proteína es por la noche, ya que la situación catabólica de las proteínas aumenta en ese momento. Se recomiendan 0,3g/kg antes de ir a dormir.

HIDRATOS DE CARBONO:

Una ingesta deficitaria de hidratos de carbono puede favorecer el catabolismo (destrucción) proteico y disminuir los niveles de glucógeno muscular (la energía de los músculos), lo cual lleva a una disminución del rendimiento.

La ingesta de hidratos de carbono junto con proteínas durante la ventana metabólica  asegura la recuperación de las reservas de glucógeno.

En deportistas de fuerza se recomienda ingerir 4-7gr/ kg/dia.

En las dietas hipocalóricas no se debe consumir menos de 4-5gr/kg/dia.

Para mejorar la hipertrofia y la resistencia muscular se recomiendan 0,5-1gr/kg durante el entrenamiento y 1gr/kg durante la hora posterior al esfuerzo (y junto a 0,3gr/kg de proteínas).

LIPIDOS:

En los deportistas de fuerza la ingesta de lípidos debe suponer un 20-35% de la ingesta energética diaria.

OMEGA-3:

Algunos deportistas incluyen omega 3 en su dieta por su posible papel en la modulación de la inflamación y la recuperación muscular

Y si creeis que no teneis suficiente con los consejos que os hemos dado, podeis encontrar más información buscando entre todos los artículos publicados en este blog: 

www.farmarunning.com 

 

 

 

 

Este artículo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.escueladerunning.com
  • Nutrición Deportiva Aplicada

ENGANCHATE AL RUNNING

La gente que corre parece más feliz, más viva, se sienten mejor consigo misma….La culpa es de las endorfinas.

¿Por qué tienes que empezar a correr de una vez por todas?:

  • Porque quieres ponerte retos personales…¡y conseguirlos!
  • Porque ha llegado la hora de ponerte en forma. Necesitas sentirte a gusto y sentir que cuidas tu salud.

Si tu intención es empezar a correr…  ha llegado la hora de dejar el sedentarismo y  empezar.

 

No tener tiempo, pasar frío o calor, no tener el calzado adecuado, el «no corro porque me aburro» y sobre todo la pereza, son escusas que nos hacen creer que no estamos capacitados para correr.

Mucha gente empieza a correr después del verano con el propósito de cuidarse a partir de ahora, pero cuando llega el frío, lo dejan.

Sólo hay que empezar… y no rendirse.

El hábito se encargará de que poco a poco puedas mejorar tu forma física, pero el principal secreto para “engancharte” es estar motivado.

Seguro que conoces los beneficios del running:

  • perder peso
  • mejora el tono muscular
  • aumenta la densidad ósea (previniendo la osteoporosis)
  • se refuerza el sistema inmunológico
  • mejora el sistema respiratorio y el sistema cardiovascular
  • te olvidarás del estrés (gracias a las endorfinas liberadas)
  • sigue leyendo aquí

¿Has pensado en apuntarte a alguna carrera?:

Es uno de los mejores incentivos. Apuntarte a una carrera acorde a tus capacidades físicas puede ser un motivo para no abandonar y tener un objetivo a corto-medio plazo que superar.

Busca nuevas emociones. Ves cambiando tu ruta de entrenamiento para que no te gane el aburrimiento y la monotonía…son tus enemigos.

Felicítate por tus progresos. Una manera de no rendirse es ir apuntando  todos tus avances y si un día no te apetece salir a correr…podrás ver todo el esfuerzo que le has dedicado y el camino que has recorrido.

No te olvides estirar siempre después de cada carrera y entrenamiento para evitar lesiones.

NO HAY EXCUSAS:

  • Si hace frío…haz el calentamiento en casa.
  • Si hace mal tiempo…usa el equipamiento adecuado: mejor varias capas de ropa que una sola y gruesa. La mejor opción para equiparse con la llegada del frío son los materiales transpirables y térmicos.
  • Trucos de color: Al aire y libre con altas temperaturas se recomienda utilizar prendas con colores claros, los cuales repelen los rayos de sol…tendrás menos calor. Con la llegada del frío, se recomienda lo contrario. Los colores oscuros atraen con mayor facilidad los rayos del sol. Así conseguirás entrar en calor antes.
  • Alimentación e hidratación correctas, tanto en verano como en invierno: A la hora de salir a correr en invierno, come previamente hidratos. Una barrita energética, cereales, o cualquier otro alimento que conlleve hidratos y azúcares; ya que estos alimentos proporcionar energía y ayudan a entrar en calor. En cuanto a la hidratación es recomendable siempre antes, durante y después de la actividad física. Además, a bajas temperaturas la garganta se seca, por lo que será todavía más necesaria la hidratación.
  • Controla tu respiración, sobre todo en invierno:  Inspirar por la nariz y expirar por la boca es la mejor manera para respirar durante una actividad física en invierno, ya que antes de que el aire entre en tu organismo lo calientas por la nariz.

Y si aún no te hemos convencido…igual puedes empezara a correr en grupo para animarte. Sigue leyendo aqui.

Este artículo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.farmarunning.com
  • www.running.es
  • www.comunidad.decathlon.es
  • www.guiafitness.com
  • www.dorsia.es

 

EXTRASISTOLE

Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard comprobó que la práctica de una actividad física de resistencia, como correr, cambia incluso la forma del corazón.

Examinaron los corazones de más de 160 hombres adultos mediante imágenes de ultrasonido y pudieron observar que los corredores de larga distancia tienen los ventrículos izquierdos alargados, más grandes y con paredes delgadas, mientras que las personas sedentarias los tienen más cortos y anchos, con paredes más gruesas.

Estos resultados se recogen en el artículo titulado Selección de capacidades de resistencia y el equilibrio entre presión y volumen en la evolución del corazón humano, publicado en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences)–, muestran que esta adaptación del corazón humano a la resistencia, que probablemente ayudó a nuestros antepasados recolectores y agrícolas, podría estar dificultando a la  población actual, mucho más sedentaria, controlar ciertas enfermedades cardíacas como la hipertensión.

En este estudio también se examinó el corazón de 43 chimpancés. Mientras que trepar o pelear, que es lo que hacen los chimpancés y los gorilas, son actividades de alta intensidad las cuales provocan que la presión arterial aumente durante un corto periodo de tiempo, en el caso de las actividades de resistencia lo que el organismo requiere es bombear grandes volúmenes de sangre durante mucho tiempo.

Unos ventrículos más pequeños, de paredes gruesas y formas redondeadas  aseguran una presión suficiente para que la sangre fluya rápidamente durante el ejercicio intenso. En cambio, para el deporte de resistencia parece tener más sentido contar con unos ventrículos alargados más grandes y un corazón de paredes más delgadas que movilice más sangre cada vez.

La selección natural ha impulsado la evolución humana desde corazones adaptados para manejar altas presiones –como los de los simios– hasta corazones adaptados para manejar mayores volúmenes de sangre, y eso significa que quienes no realizan actividad física de resistencia están desajustados respecto a esa adaptación.

Las personas que están físicamente inactivas desarrollan vasos sanguíneos de menor elasticidad, dimensiones y capacidad vasodilatadora, preparando el escenario para la hipertensión.

Si las personas sedentarias se deciden a incorporar a sus rutinas actividades de resistencia como correr largas distancias o nadar, experimentarán cambios a su favor.

El corazón cambia cuando uno pasa a correr o practicar ciclismo de manera habitual. El primer cambio que se aprecia tras unos cuantos meses de este tipo de entrenamiento es el descenso de la frecuencia cardíaca. El corazón ejercitado es más eficaz y necesita menos latidos para mover la misma cantidad de sangre.

El aumento del tamaño del ventrículo izquierdo para bombear más sangre se refleja en un mayor potencial eléctrico, es decir, que en el electrocardiograma a veces podemos ver algún latido extrasístole.

¿Qué es el latido extrasístole?:

Es un latido «extra» que se anticipa al siguiente latido normal y es generado desde un punto del corazón diferente al que genera el ritmo cardíaco normal.

 

En condiciones normales y de reposo, el ritmo cardiaco no es percibido por el ser humano. En situaciones de esfuerzo físico, ansiedad o cuando se producen arritmias o alteraciones del ritmo cardiaco, situaciones en las cuales la frecuencia cardiaca es alta o irregular, sí podemos percibir el latido en el pecho.

Habitualmente las extrasístoles se producen en situación de reposo y desaparecen con el esfuerzo.

Esto es uno de los motivos de consulta al cardiólogo más frecuentes de individuos jóvenes y sanos, tanto deportistas como individuos sedentarios.

Las extrasístoles son un mundo desconocido para la cardiología. No se sabe con exactitud porqué se producen, porqué aparecen, porqué unas personas las notan y otras no, pero lo que sí se sabe es que son absolutamente benignas, que las personas que las padecen, si no tienen ninguna enfermedad cardiaca asociada, no tienen más riesgo de arritmias graves ni de muerte súbita que el resto de las personas.

Pero…en el caso de tener frecuentes extrasístoles ventriculares (>2000/día o 4% de los latidos diarios) sería recomendable un seguimiento cardiológico.

Factores de riesgo para la aparición de extrasístoles:

  • ansiedad, estrés, preocupaciones
  • insuficiente descanso nocturno
  • el alcohol
  • el tabaco
  • las drogas (sobre todo la cocaína y anfetaminas)
  • todas las sustancias estimulantes “permitidas” como la cafeína, taurina, teína, que se encuentran en numerosas refrescos y bebidas cotidianas y para deportistas como el café, la cola, bebidas de tipo red-bull, etc.

Los geles de cafeína que se consumen sin discreción en muchas competiciones son una auténtica bomba de relojería para todos aquellos que tengan extrasístoles dado que tienen una concentración alta de cafeína y, si le sumamos el estrés de la competición, el ritmo cardiaco puede convertirse en un festival extrasistólico.

Atento a las extrasístoles:

Las palpitaciones y la taquicardia pueden ser fruto de una extrasístole y se debe descartar que esté acompañando a una patología.

La salud no es gratis, hay que cuidarse:

El running es una práctica saludable, con múltiples beneficios a nivel físico (incremento de masa muscular, aporte de oxígeno al corazón, mejora del sistema inmunológico…) y psicológico (reducción de estrés y ansiedad, disminución de síntomas de depresión…) pero se está empezando a convertir en un problema.

Ya son más de tres millones los españoles que salen a correr de forma habitual. Pero algo debemos estar haciendo mal…

El «VI estudio Cinfasalud: percepción y hábitos de los corredores y corredoras españoles 2017», realizado junto a la Sociedad Española de Medicina del Deporte (Semed), demostró que:

  • casi 693.000 corredores (23,1%) afirman sufrir fuertes dolores de cabeza
  • 294.000 (9,8%) dicen padecer mareos, desvanecimientos o desmayos
  • unos 267.000 (8,9%) han presentado palpitaciones
  • otros 200.000 (6,7%) tienen problemas de falta de respiración
  • en torno a 165.000 (5,5%) sienten dolores en el pecho
  • a todos ellos habría que añadir la elevada franja (38%) que ha sufrido lesiones musculares

Los dolores de cabeza pueden ser debidos a un esfuerzo de la presión intracraneal, los mareos pueden deberse a una disminución de la tensión arterial de forma brusca,…

Sin embargo, el síntoma más inquietante es el del dolor torácico. Puede ser la manifestación de una angina de pecho o un infarto de miocardio, que es la principal causa de muerte súbita en mayores de 35 años.

Unos 200 españoles al año mueren por practicar deporte en exceso.

Por la facilidad para su práctica, el «running» es el deporte estrella entre aquellos que, llegada una edad, toman la decisión de adoptar hábitos saludables, o retomar el deporte que practicaban en su juventud pero…el corredor no interpreta bien los años que tiene.

En la tercera o cuarta década de la vida se elevan los factores de riesgo: obesidad, hipertensión, colesterol alto, sedentarismo…

Lo primero que se debería hacer es someterse a un reconocimiento, incluyendo una analítica y una prueba de esfuerzo.

Muy pocas carreras populares, que ya se cuentan por miles, exigen certificado de  salud.

Por ejemplo, la Quebrantahuesos, la marcha cicloturista con salida y meta en Sabiñánigo (Huesca) cuenta con una plataforma digital en la que comprueba que los corredores se han hecho el chequeo obligatorio.

Este artículo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.planetatriathlon.com
  • www.fundaciondelcorazon.com
  • www.medlineplus.gov
  • www.zaguán.unizar.es
  • www.lavanguardia.com
  • www.micof.es

SNOWRUNNING. CORRER POR LA NIEVE

¿TE ATREVES A CORRER POR LA NIEVE?

Correr en la nieve implica correr con bajas temperaturas, lo cual dificulta la respiración y se convierte en todo un desafío.

RECOMENDACIONES IMPRESCINDIBLES:

  • Escoger bien la vestimenta con materiales que nos permitan mantener la temperatura corporal y evite que nos mojemos por completo.
  • La primera capa de ropa ha de ser capaz de mantenernos secos, frescos y eliminar el sudor en forma de vapor.
  • La segunda capa de ropa que debemos llevar ha de comportarse como aislante térmico, es decir, ha de ser capaz de retener el calor que generamos al practicar ejercicio pero a la vez facilitar la evacuación del sudor.
  • La tercera capa nos ha de proteger ante cualquier adversidad meteorológica ya sea en forma de nieve, viento, lluvia o, aunque a veces no le prestamos la atención debida, el propio sol. Debemos usar prendas impermeables transpirables y cortavientos.
  • Para correr en la nieve lo mejor es elegir colores llamativos. Ante un eventual rescate vamos a necesitar ser “llamativos”. Elige colores como el rojo o los tonos fluor. También debes escoger ropa con muchos reflectantes.
  • Es importante el uso de bufandas, buffs o mascarillas para que el aire frío no entorpezca tanto la respiración. Y no olvidemos que la utilización de un gorro para nuestra cabeza también puede ser de gran ayuda para mantener la temperatura de nuestro cuerpo, ya que perdemos entre un 20 y un 30% de nuestra temperatura corporal por la cabeza.
  • También es buena idea llevar unos buenos guantes impermeables para las manos y unos calcetines suficientemente gruesos.  Y utilizar polainas que cubran las zapatillas y no permitan que ésta se moje por completo en su interior y llegue a nuestros pies.
  • Favorecer la adherencia de la zapatilla a la nieve mediante el uso de raquetas de nieve, “cadenas de running“, suelas complementarias con clavos o minicrampones que nos permiten adquirir seguridad al andar o correr en esta superficie diferente. Correr por la nieve se asemeja bastante a hacerlo por encima del barro y siempre que podamos hemos de tratar de entrar en contacto con el suelo con toda la planta del pie para mejorar nuestra adherencia al terreno.
  • Correr en horas de sol, cuando la temperatura ya ha ablandado la nieve y es menos peligroso resbalarse si nos encontramos placas de hielo.
  • Calentar muy bien antes de empezar.
  • Reducir la intensidad de entreno porque en la nieve el esfuerzo es mayor y se exige más a nuestros músculos. No podemos pretender correr a igual ritmo que siempre, sino que debemos evitar la sobrecarga y reducir la intensidad a la que entrenamos.
  • Usar gafas de sol y crema solar, ya que la nieve refleja las radiaciones solares que pueden dañarnos sin darnos cuenta.
  • Otro accesorio que puede ayudarnos son los bastones. A veces, debido a la nieve acumulada en algunos puntos, los bastones pueden sernos de utilidad. Pueden ser un punto de apoyo para las bajadas –como si esquiáramos- y también una liberación para la fuerza de piernas durante las subidas.

OTRAS RECOMENDACIONES:

  • Es importante siempre beber un mínimo de medio litro por hora de actividad, aunque no tengamos sensación de estar sudando (por la temperatura ambiental) nuestro cuerpo igualmente está eliminando agua y sales minerales mientras corremos. Y si tenemos planteado hacer una sesión de más de una hora, llevar bebida isotónica o pastillas de electrolitos.
  • La alimentación es vital para esta regulación térmica, ya que el cuerpo utiliza más recursos para mantenerse caliente cuando tiene una temperatura menor. Si el entrenamiento va a ser bastante largo, se aconseja  comer algún tipo de alimento o barrita energética por cada hora de entrenamiento.
  • En la montaña sobre todo, pero también por asfalto, y más cuando hay nieve…el teléfono móvil  con la batería bien cargada es nuestro mejor compañero.
  • También deberíamos decir a alguien cuál va a ser nuestra ruta…nunca se sabe…Además, siempre es mejor correr por rutas conocidas que lanzarse a la aventura.

Si tu entreno o carrera va a ser por alta montaña…lleva más material:

No está de más llevar una mochila en la que puedas llevar una chaqueta, calcetines y una camiseta interior secas, un frontal con pilas de recambio y una manta de emergencia si tu salida va a ser por alta montaña.

¡Ahora ya puedes empezar a preparar tu nueva aventura!

Este articulo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.vitonica.com
  • www.diariodeltriathlon.es
  • www.cmdsport.com
  • www.verticoutdoor.com
  • www.carrerasdemontana.com