VOLVER A ENTRENAR

Volver a entrenar después de un parón: la guía completa para retomar el running sin lesionarte

Persona retomando el running en un parque tras un parón de entrenamiento

Llevas dos semanas, dos meses o puede que medio año sin calzarte las zapatillas. Puede haber sido por unas vacaciones, una lesión, un embarazo, un trabajo que te ha comido las tardes o, simplemente, porque la vida se puso en medio. Sea cual sea el motivo, ahora estás decidido a volver a entrenar… y aquí es donde, desde la farmacia, vemos llegar a dos perfiles muy distintos: quien retoma con cabeza y va sumando semanas sin sobresaltos, y quien quiere recuperar en la primera sesión el nivel que tardó meses en construir — y acaba con una tendinitis, una sobrecarga o el ánimo por los suelos.

La buena noticia es que tu cuerpo recuerda más de lo que crees. La menos buena es que necesita que se lo pongas fácil. En esta guía repasamos qué le pasa exactamente a tu forma física cuando dejas de entrenar, cuándo conviene pasar antes por el médico, cómo plantear tu vuelta según tu caso concreto y qué errores evitar para que esta vez la vuelta se quede.

(Si nunca has corrido y quieres empezar desde cero, esta guía no es exactamente para ti: te interesa más nuestra miniguía para quienes empiezan desde cero. Esta es para quien ya corría y necesita retomarlo.)

¿Cuánto tardas en perder la forma física?

 

Menos de lo que te gustaría, pero más despacio de lo que temes. La pérdida de forma física —lo que en fisiología del ejercicio se llama desentrenamiento— no ocurre de golpe, sino en fases:

  • Las dos primeras semanas apenas se notan. El sistema cardiovascular aguanta bien y la fuerza no se resiente todavía.
  • Entre la 3ª y la 4ª semana empieza a notarse de verdad: el consumo máximo de oxígeno (VO2 máx), es decir tu capacidad aeróbica, puede caer en torno a un 7%. Es el motivo por el que un rodaje que antes te parecía tranquilo ahora se te hace cuesta arriba.
  • Entre el primer y el segundo mes la pérdida se acentúa —hasta un 16% de VO2 máx en algunas revisiones— aunque la fuerza y la resistencia muscular aguantan mejor que el fondo cardiovascular.
  • A partir de los 3 meses la pérdida ya es notable, pero aquí entra en juego la memoria muscular: tu cuerpo recupera las ganancias pasadas más rápido que si partieras de cero, aunque hayan pasado meses desde tu última sesión.

Si quieres profundizar en la fisiología de este proceso, Grupo Sobre Entrenamiento recoge en una revisión de referencia cómo evoluciona la pérdida de adaptaciones fisiológicas al interrumpir el entrenamiento. Quédate con la idea principal: no necesitas empezar de cero salvo que el parón haya sido muy largo, pero sí necesitas respetar una progresión.

¿Necesitas el visto bueno médico antes de calzarte las zapatillas?

Antes de retomar, conviene hacer una pausa y valorar tu caso con sinceridad. El running es un deporte de impacto que exige a articulaciones, columna y sistema cardiorrespiratorio, así que no está de más un chequeo previo si el parón ha sido largo o si arrastras algún factor de riesgo.

Chequeo médico-deportivo antes de retomar el running tras un parón

Como norma general, consulta con tu médico o tu farmacéutico de confianza antes de empezar si llevas más de 3 meses sin entrenar, si convives con una cardiopatía, diabetes o artritis, si el parón fue por una lesión que no diste por completamente resuelta, si notas dolor torácico, mareo o falta de aire desproporcionada al esfuerzo, o si tienes más de 50 años y vienes de una etapa muy sedentaria. Ninguna de estas situaciones significa que no puedas volver a correr: significa que conviene hacerlo con un profesional vigilando el proceso, no que tengas que renunciar.

Los factores que determinan cómo debes volver

No hay una única forma correcta de retomar el running: depende de tu caso. Cuatro factores marcan la diferencia:

  • La duración de tu parón. No es lo mismo un mes que un año.
  • Tu edad. La recuperación de la capacidad de trabajo y la tolerancia a la carga varían con los años.
  • Tu forma física antes de parar. Quien corría maratones parte de una base distinta a quien salía a trotar ocasionalmente.
  • El motivo del parón. Y este es el que más cambia el plan: si paraste por una lesión, tu prioridad son los ejercicios específicos de estiramiento y fortalecimiento de la zona afectada, para evitar que se repita o que aparezcan compensaciones en tendones, músculos o articulaciones. Si paraste por otras causas (trabajo, viaje, falta de tiempo, desmotivación), lo ideal es iniciarte en ejercicio aeróbico de baja intensidad combinado con fortalecimiento general, terminando siempre con estiramientos.

El error más habitual en este punto es tener en la cabeza el nivel de antes del parón y querer alcanzarlo más rápido de lo razonable. Eso es precisamente lo que hace que la vuelta salga mal.

Tu plan de reincorporación progresiva

Progresión de caminar y trotar para volver a correr después de un parón

Si tu parón ha sido de varias semanas o más, alternar caminar y trotar es, con diferencia, la forma más segura de retomar. Un esquema sencillo: un minuto trotando, dos caminando, durante 20-25 minutos, tres veces por semana, alargando cada semana un poco los tramos de carrera. El truco para saber si vas al ritmo correcto sigue siendo el mismo que para quien empieza de cero: si puedes mantener una conversación mientras trotas, vas bien.

Si prefieres seguir una progresión ya estructurada en lugar de improvisar semana a semana, tenemos un plan de entrenamiento de 12 semanas para empezar a correr que también funciona muy bien como esquema de reincorporación, ajustando la intensidad de partida a tu nivel real y no al de antes del parón.

Y aprovecha este momento para revisar algo que solemos pasar por alto: el estado de tus zapatillas. Si llevan meses paradas en el armario, no solo pueden haber perdido amortiguación — es buen momento para comprobar si siguen siendo las adecuadas para tu pisada, sobre todo si el parón vino acompañado de un cambio de peso, de una lesión o simplemente de unos cuantos años. Un cuaderno de entrenamiento sencillo también ayuda mucho en esta fase: llevar el registro de cómo te sientes semana a semana es lo que te permite frenar a tiempo en vez de descubrir la sobrecarga cuando ya está instalada.

Si entrenas habitualmente con un entrenador o preparador físico, este es buen momento para comentarle cómo vas a plantear estas primeras semanas: una mirada externa ayuda a no acelerar la progresión más de la cuenta.

Alimentación, hidratación y sueño en tu vuelta

Hidratación y descanso después de retomar el entrenamiento de running

Al retomar la actividad aumenta el gasto calórico, así que conviene ajustar la ingesta de forma equilibrada: un tercio de hidratos, un tercio de proteína y un tercio de verdura es una buena regla mental para no complicarte. No te saltes comidas ni te obsesiones si algún día no comes exactamente así — el equilibrio se construye en semanas, no en una tarde.

La hidratación merece una mención aparte en esta fase: tu cuerpo vuelve a acostumbrarse a sudar y a regular temperatura, así que bebe antes, durante (si la sesión supera los 45-60 minutos) y después de entrenar. Si retomas en plena ola de calor o entrenas a última hora, una bebida con electrolitos ayuda a reponer lo que se pierde con el sudor y reduce el riesgo de calambres en estas primeras semanas, cuando el cuerpo todavía no está aclimatado al esfuerzo.

Y no subestimes el sueño: es, literalmente, cuando tu cuerpo repara el tejido muscular y consolida la adaptación al nuevo estímulo. Entrenar todos los días desde la primera semana de vuelta, sin dormir lo suficiente entre sesión y sesión, no acelera el progreso — lo frena, y es una de las causas más habituales de lesión en quien retoma con muchas ganas.

Señales de que te has pasado con la vuelta

Una cosa son las agujetas normales de las primeras sesiones, y otra muy distinta las señales de que estás forzando más de lo que tu cuerpo puede asumir todavía. Presta atención si aparece dolor que no cede con el descanso (a diferencia de la molestia muscular puntual, que sí mejora), calambres frecuentes durante o después de entrenar, fatiga que no remite entre sesiones, insomnio a pesar del cansancio físico, o una caída notable de la motivación de un día para otro. Si te suena alguna de estas señales, no es momento de apretar los dientes: es momento de bajar el ritmo dos o tres sesiones, revisar tu hidratación y tu descanso, y solo retomar la progresión cuando las molestias hayan desaparecido del todo. Si los calambres musculares se repiten con frecuencia, merece la pena revisar también tu hidratación y tu aporte de electrolitos, no solo el volumen de entrenamiento.

Los errores más frecuentes al volver a entrenar

  • Querer recuperar en la primera o segunda semana el nivel que tenías antes del parón.
  • Saltarte el calentamiento o los estiramientos «porque total, es solo un rodaje suave».
  • Ignorar un dolor que persiste «porque ya se pasará» en vez de pararlo a tiempo.
  • Compararte con tu ritmo de antes del parón, o con el de otra persona que no ha parado.
  • Entrenar todos los días desde el minuto uno, sin dejar margen para dormir e hidratarte bien.

Vuelve, pero vuelve para quedarte

Volver a entrenar no es una cuestión de fuerza de voluntad de un solo día: es la suma de decisiones pequeñas en cada sesión. El chequeo que sí te haces, la progresión que respetas aunque tengas prisa por recuperar tu nivel, las zapatillas que revisas antes de la primera salida. Guarda esta guía para consultarla en tu primera quincena de vuelta, y si quieres que te avisemos cada vez que publiquemos contenido como este, suscríbete a nuestra newsletter — sin spam, solo lo que de verdad te sirve para entrenar con cabeza.

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CORRER POR LA PLAYA

Correr por la Playa: Beneficios, Riesgos y Cómo Hacerlo sin Lesionarte

Verano, vacaciones y la orilla del mar a pocos metros de casa. Correr por la playa tiene ese punto de plan perfecto: paisaje distinto, aire libre y la sensación de estar haciendo algo diferente a la rutina de asfalto de todo el año.

Pero desde la farmacia lo vemos también desde el otro lado del mostrador. Cada verano llegan consultas por tendones inflamados, ampollas, alguna quemadura solar importante y algún tobillo torcido, casi siempre relacionados con salir a correr por la arena sin haber ajustado nada respecto al entrenamiento habitual.

Correr en la playa no es mejor ni peor que correr en asfalto: es diferente. Y esa diferencia es la que determina cómo, cuándo y con qué calzado deberías hacerlo. En este artículo repasamos qué dice la evidencia sobre el gasto energético en arena, cuáles son las lesiones más habituales, si tiene sentido correr descalzo y cómo proteger tu piel y tu hidratación durante el entrenamiento.

Persona corriendo por la orilla de la playa sobre arena mojada

Por qué correr en arena exige más a tu cuerpo que correr en asfalto

El asfalto es una superficie estable: cada zancada recibe una respuesta previsible del suelo. La arena no. Con cada apoyo, el pie se hunde ligeramente y cede antes de que puedas impulsarte, así que tus músculos tienen que compensar ese hundimiento en cada paso.

Uno de los estudios de referencia sobre el tema, publicado en The Journal of Experimental Biology por Lejeune, Willems y Heglund (1998), comparó la mecánica y el gasto energético de caminar y correr sobre arena frente a hacerlo en superficie dura. Sus resultados mostraron que correr sobre arena puede llegar a exigir hasta 1,6 veces más energía que hacerlo sobre firme. Caminar, curiosamente, sale todavía peor parado, con cifras de hasta 1,8-2,7 veces más gasto energético según distintos trabajos posteriores. Verás la cifra de «2 a 2,5 veces» circular por internet aplicada también a la carrera, pero conviene no mezclarlas: el sobrecoste de correr es menor que el de caminar sobre la misma arena.

¿Qué significa esto en la práctica?:  que un mismo ritmo y la misma distancia en arena suponen bastante más trabajo muscular, sobre todo para los gemelos y para los estabilizadores de tobillo, rodilla y cadera, que tienen que corregir constantemente el equilibrio. Es una de las razones por las que 20-30 minutos en arena pueden dejarte tan cansada o cansado como 45-60 en asfalto.

Beneficios reales de correr por la playa (con matices)

No todo son inconvenientes. Correr en arena tiene ventajas que merece la pena conocer, siempre que las pongas en su contexto:

  • Mayor trabajo muscular y propioceptivo: la superficie inestable obliga a activarse con más intensidad a los gemelos, el sóleo, los glúteos y la musculatura estabilizadora del tobillo y del pie. Esto puede mejorar la propiocepción cuando se introduce de forma progresiva.
  • Menor impacto articular: la arena amortigua mejor que el asfalto, así que el golpe que reciben rodillas y caderas en cada zancada es menor. Ojo: menor impacto no equivale a menor riesgo de lesión, porque ese impacto se traslada en forma de mayor exigencia para tendones y músculos estabilizadores, como veremos en el siguiente apartado.
  • Mayor gasto calórico por minuto: al exigir más energía, un mismo tiempo de entrenamiento en arena quema más calorías que en asfalto.
  • Un extra psicológico, con evidencia todavía limitada pero prometedora: entrenar cerca del mar se relaciona con menor estrés y mejor estado de ánimo, lo que la literatura científica agrupa bajo el concepto de «espacios azules». Una revisión de más de 35 estudios coordinada por ISGlobal encontró beneficios para la salud mental y la promoción de la actividad física asociados a estos entornos, aunque los propios autores señalan que todavía hace falta más investigación con metodología homogénea.

Correr en arena de vez en cuando, como variante puntual dentro de tu planificación, aporta estímulos distintos a los del asfalto. Sustituir todo tu entrenamiento habitual por sesiones en arena, sin más, es donde empiezan los problemas.

Arena mojada o arena seca: no es lo mismo

Arena mojada y compacta, cerca de la orilla: es la opción más recomendable, sobre todo si no estás habituada o habituado a este terreno. El pie se hunde menos, el gasto energético es menor y el riesgo de sobrecarga se reduce, porque se parece bastante más a correr sobre una superficie firme.

Arena seca y suelta: exige mucho más al pie, que se hunde con cada zancada. Aumenta la carga sobre gemelos, sóleo, tendón de Aquiles y fascia plantar. No es mala en sí misma, pero conviene introducirla con moderación y no como base de todos tus entrenamientos en la playa.

Riesgos que conviene conocer antes de calzarte las zapatillas (o no calzártelas)

El desnivel de la orilla: una asimetría que tu cuerpo no espera

La mayoría de las playas tienen cierta inclinación hacia el mar, más o menos pronunciada según la zona. Correr en paralelo a la orilla, con un pie siempre más bajo que el otro, funciona de forma parecida a correr con una pierna ligeramente más corta que la otra: tu cuerpo compensa esa asimetría de forma constante, y esa compensación puede sobrecargar más una cadera, una rodilla o la zona lumbar que la otra.

Un truco sencillo para reducir este efecto es alternar el sentido de la carrera durante el entrenamiento (ida y vuelta), en lugar de recorrer siempre el mismo tramo en la misma dirección.

Lesiones más habituales: tendón de Aquiles, fascitis plantar y esguinces

Un trabajo de Knobloch, Yoon y Vogt (2008) encontró mayor riesgo de tendinopatía de Aquiles en corredores habituados a entrenar sobre arena. A esta lesión se suman otras que aparecen con frecuencia asociadas a correr en la playa: fascitis plantar, esguinces de tobillo por la inestabilidad del terreno y periostitis tibial (el conocido dolor en la cara interna de la tibia). Puedes repasar estas y otras lesiones habituales del running en nuestro diccionario básico de lesiones.

Si tienes antecedentes recientes de esguince de tobillo, fascitis plantar o problemas articulares en rodilla o cadera, la playa no es el mejor lugar para probar límites nuevos.

Comparativa entre correr descalzo y con zapatillas sobre la arena de la playa

Calor y deshidratación: la playa puede engañar

La brisa marina da sensación de frescor, pero la humedad ambiental dificulta que el sudor se evapore con la misma eficacia que en un ambiente seco, así que el cuerpo puede acumular más calor del que parece. A esto se suma que, en muchas playas, ni siquiera hay sombra disponible.

Lleva agua contigo o planifica una ruta donde puedas reponer líquidos, aquí tienes más detalle sobre cómo mantener una buena hidratación como runner .  Y presta atención a los primeros síntomas de un golpe de calor. Si  quieres profundizar en cómo prevenirlo y reconocerlo a tiempo, lo explicamos con detalle en nuestro artículo sobre el golpe de calor en el deportista.

El sol se multiplica en la playa

Esto es algo que en la farmacia repetimos constantemente en verano: la arena y el agua reflejan parte de la radiación solar que reciben, así que la exposición UV total es mayor que la que tendrías, por ejemplo, corriendo en un parque con sombra. Según datos recogidos por Sanitas a partir de las tablas de reflexión UV, la arena seca puede reflejar hasta un 17% de la radiación incidente, frente a apenas un 4% del asfalto (el agua se queda en torno al 5%). Ni las nubes ligeras ni una inmersión ocasional te libran del todo: los rayos UV atraviesan ambas cosas con relativa facilidad.

En cuanto al horario, la AEMET sitúa el pico de radiación UV alrededor del mediodía solar, con las horas de mayor riesgo aproximadamente entre las 11:00 y las 18:00 en los meses de verano en España. Si entrenas junto al mar, conviene ser todavía más estricta o estricto con la protección solar de lo que serías en otro entorno. Le dedicamos un artículo completo a cómo proteger tu piel como runner, con toda la información sobre fotoprotección deportiva.

¿Correr descalzo o con zapatillas? Lo que conviene saber

Correr descalzo por la arena tiene su atractivo: los dedos se clavan en la arena para impulsarte, lo que activa con más intensidad los gemelos, mejora la sensibilidad plantar y puede cambiar ligeramente la técnica de carrera. Es, además, una sensación agradable que muchos runners asocian con la playa.

Sin embargo, la mayoría de especialistas en biomecánica recomiendan precaución con esta práctica, y por buenos motivos:

  • La orilla puede esconder conchas, piedras o restos de madera que aumentan el riesgo de cortes.
  • Sin la referencia visual habitual y sin amortiguación, una torcedura de tobillo por un desnivel inesperado es más probable.
  • Pasar de llevar calzado casi todo el año a correr descalzo de golpe, sin ninguna adaptación previa, es la combinación perfecta para sobrecargar tendones y fascia plantar que no están preparados para ese estímulo.

Si tienes fascitis plantar, has sufrido un esguince de tobillo recientemente, o tienes diabetes con alguna alteración de la sensibilidad en los pies, lo más prudente es no correr descalzo: cualquier herida pequeña puede pasar desapercibida y tardar más en curar de lo habitual, así que conviene revisar los pies a diario.

Para quien quiera probarlo sin estos condicionantes, la recomendación general es introducirlo de forma progresiva: tramos cortos, a baja intensidad, sobre arena mojada y compacta, nunca como sustituto completo del calzado habitual de entrenamiento.

Si prefieres correr con zapatillas, ¿cuáles elegir?

En arena compacta puedes usar tus zapatillas de running habituales sin problema. En arena seca y suelta, es mejor optar por un modelo ligero, con buena sujeción y estabilidad; evita zapatillas demasiado blandas o modelos muy inestables, porque en un terreno que ya de por sí exige mucho al tobillo, no conviene sumar más inestabilidad desde el calzado.

Después de entrenar, sea con calzado o sin él, conviene lavar bien los pies, secarlos a fondo (sobre todo entre los dedos) y revisarlos por si hay rozaduras o ampollas incipientes. Te lo contamos con más detalle en nuestra guía sobre el cuidado de los pies del runner. La combinación de arena, humedad y calzado húmedo es además un terreno perfecto para que aparezcan hongos, así que este pequeño hábito también ayuda a prevenirlos.

Cómo entrenar en la playa sin hacerte daño

Con todo lo anterior, estas son las pautas prácticas que solemos recomendar desde la farmacia para sacarle partido a correr por la playa sin pagarlo después:

  1. Elige arena mojada y compacta, cerca de la orilla, sobre todo al principio.
  2. Empieza con sesiones cortas y progresivas. Si no estás habituada o habituado a este terreno, una progresión razonable es empezar con 15-20 minutos la primera semana y subir a 25-30 la segunda, aumentando después de forma gradual. Alternar tramos de carrera y caminata ayuda a adaptarte sin sobrecargar tendones y músculos de golpe.
  3. Calienta con movilidad específica de tobillo: círculos de tobillo, elevaciones de talón y balanceos de pierna antes de empezar.
  4. Alterna el sentido de la carrera para repartir el efecto del desnivel de la orilla entre ambas piernas.
  5. Hidrátate antes, durante y después, y valora reponer electrolitos si el entrenamiento es largo o hace mucho calor.
  6. Aplica protector solar resistente al agua antes de salir, y vuelve a aplicarlo si te bañas o entrenas más de dos horas. Un gorro o visera y unas gafas de sol completan la protección.
  7. Al terminar, lava y seca bien los pies, revisando rozaduras, ampollas o zonas irritadas antes de que vayan a más.

No conviene usar la playa como única superficie de entrenamiento: lo ideal es combinarla con asfalto, tierra o montaña, para repartir la carga entre distintos tipos de exigencia.

Botella de agua y electrolitos para la hidratación al correr por la playa

Preguntas frecuentes sobre correr por la playa

¿Correr por la playa quema más calorías que correr en asfalto?:

Sí. Al ser una superficie inestable que cede con cada apoyo, el cuerpo necesita más energía para avanzar: hasta 1,6 veces más que en superficie firme, según el estudio de Lejeune, Willems y Heglund (1998).

¿Es mejor correr descalzo o con zapatillas en la playa?:

Depende de tu adaptación previa. Para la mayoría de personas, empezar con zapatillas es la opción más segura; correr descalzo puede introducirse de forma progresiva si no tienes antecedentes de fascitis plantar, esguinces recientes o alteraciones de la sensibilidad en los pies.

¿Qué parte de la playa es mejor para correr?:

La arena húmeda y compacta cerca de la orilla, porque se hunde menos y se parece más, en términos de exigencia, a una superficie firme.

¿Puedo correr por la playa si tengo fascitis plantar?:

Con precaución. La arena aumenta el trabajo de la musculatura y la fascia del pie, así que si tienes fascitis plantar activa, lo más prudente es consultarlo antes con tu fisioterapeuta o tu farmacéutica de confianza.

¿Necesito más protección solar en la playa que en otros sitios?:

Sí. La arena seca puede reflejar hasta un 17% de la radiación UV incidente (frente al 4% del asfalto), lo que se suma a la radiación directa que ya recibes. Por eso conviene reforzar con protector solar resistente al agua, gorra y gafas.

¿Cuándo es mejor evitarlo?

Hay situaciones en las que tiene sentido posponer o evitar directamente correr por la playa: lesiones recientes en tobillo, rodilla o cadera; fascitis plantar activa; problemas articulares o tendinosos crónicos sin controlar; o días con alertas de calor extremo. Si tienes dudas sobre si tu situación concreta lo permite, tu farmacéutica o farmacéutico de confianza y tu fisioterapeuta pueden ayudarte a valorarlo.

Conclusión

Correr por la playa puede ser un estímulo distinto y beneficioso dentro de tu entrenamiento, pero no es un terreno neutro: exige más energía, pone a prueba tendones y estabilizadores, multiplica la radiación solar que recibes y puede jugarte una mala pasada si no cuidas la hidratación. Nada de esto significa que debas evitarlo; solo que conviene tratarlo con el mismo criterio que aplicarías a cualquier cambio de superficie o de intensidad en tu entrenamiento.

Ajusta el ritmo, cuida tus pies, protege tu piel y disfruta del cambio de paisaje. Y si algo empieza a dolerte de forma persistente, no lo dejes pasar: en tu farmacia de confianza podemos orientarte sobre los primeros pasos a seguir.

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MICROLESIONES

Las lesiones musculares en los deportes son muy frecuentes, aunque teniendo pautas como; el reposo y un tratamiento adaptado, conseguiremos recuperarnos sin problemas.

Las microlesiones musculares son lesiones que se producen en las fibras musculares atrofiadas o menos resistentes. Las causas pueden ser actividades físicas intensas o que requieren un esfuerzo mayor al que está acostumbrado el músculo. Estas lesiones pueden ocurrir a cualquier edad.

Una de las causas más frecuentes de las microlesiones es la realización de demasiado ejercicio en poco tiempo y es frecuente que les pase a los deportistas experimentados que no se dan el tiempo para descansar y recuperarse.

Muchas de estas microlesiones pueden prevenirse con una buena preparación previa al ejercicio, especialmente realizando un calentamiento adecuado antes de correr.

El ejercicio y la actividad física pueden fortalecer los músculos, tendones, huesos y ligamentos esto si se realiza en forma normal.

Si se realiza ejercicio muy intenso, durante demasiado tiempo con mucha intensidad y con demasiada frecuencia, esto causará lesiones, porque no se está respetando el tiempo de recuperación muscular, de tendones, ligamentos, etc.

MICRO ROTURA MUSCULAR:

Una rotura de fibras musculares es una contracción muscular involuntaria y, violenta. Suele ser doloroso . Más frecuentemente ocurre en el cuadriceps o el isquiotibial. Cuando sufrimos este tipo de lesión, tendremos una sensación de golpe seco dejándonos un pinchazo continuo.

Factores de riesgo de la micro rotura muscular:

Dentro de los factores de riesgo hay determinados deportes que aumentan la posibilidad de sufrir roturas fibrilares. Aunque en todos los deportes se tiene riesgo de sufrir roturas fibrilares, en especial ocurre en aquellos que requieren de una alta y rápida contracción de las fibras musculares. Es difícil encontrar a un deportista de élite que no haya sufrido alguna vez una rotura fibrilar

Durante las últimas fases de una serie de ejercicios y durante el período inmediato de recuperación. y entre 12 y 48 horas después de una serie agotadora de ejercicio, se produce una inflamación muscular.

Esta inflamación puede ser muscular aguda, caracterizada por:

  • dolor e inflamación sentida durante e inmediatamente después del ejercicio y que debe desaparecer al cabo de pocos minutos o hasta varias horas después de haber finalizado el ejercicio
  • es el resultado de acumulación de productos de desecho como el lactato más el edema de los tejidos (tradicionalmente se ha asumido la teoría de la formación de cristalitos de lactato, pero no se han encontrado evidencias científicas que lo avalen)

Si hablamos de inflamación muscular de aparición retardada, caracterizada por dolor agudo y difuso muscular…hablamos de AGUJETAS:

AGUJETAS:

Es una sensación difusa de dolor que se caracteriza  por un dolor muscular durante las primeras 24 horas, alcanzando su pico entre las 24 y 48 horas posteriores y descendiendo y remitiendo pasados 5-7 días tras el ejercicio. Los síntomas, la impotencia funcional y el dolor a la palpación como consecuencia de las agujetas producen la reducción del rango de movimiento y alteraciones en los patrones de reclutamiento de fibras, con lo que aumenta la posibilidad de sufrir lesiones.

Se observa la presencia de enzimas musculares en sangre después de ejercicio intenso y esto sugiere que pueden producirse algunas lesiones estructurales en las membranas musculares, las cuales provocarían inflamación y descomposición del tejido muscular. En este momento, para una misma carga de trabajo, se utiliza mucho menos oxígeno, menos ATP y se reclutan menos unidades motoras, por lo cual va a ser menor el número de fibras musculares que soportan la carga y por lo tanto será mayor la tendencia a lesionarse.

A las 24 horas de realizar un ejercicio intenso se observa una sobrecarga o aumento de la filtración glomerular, lo cual provoca un aumento de mioglobina debido a estas microlesiones musculares… las agujetas.

La musculatura se encuentra contracturada con dolor a la movilidad activa y pasiva e incluso a la palpación. El dolor se localiza en la unión musculotendinosa, ya sea proximal o distal, aunque si el ejercicio ha sido muy intenso es habitual su localización a lo largo de todo el trayecto muscular. 

Proceso de formación de las agujetas:

La inflamación muscular es el resultado de daños en el propio músculo, generalmente en las fibras musculares y posiblemente en el sarcolema.

¿Cómo podemos prevenir estas microlesiones?:

  • Descansa, no fuerces “la máquina”.
  • Es conveniente ir variando la rutina de ejercicios y actividades, para desarrollar la fuerza y estado físico en general.  Se aconseja ir aumentando la intensidad de manera gradual, así como también la duración del entrenamiento o actividad.

¿Por qué se producen las agujetas?:

No es necesario un ejercicio muscular intenso para que aparezcan las agujetas. Las contracciones musculares más frecuentes y las que habitualmente producen este tipo de molestias tienen un bajo gasto energético con escasa producción de ácido láctico. Además, el lactato producido es reutilizado rápidamente tras el reposo por el sistema nervioso y por el mismo músculo. Su acumulación, por tanto, no es significativa después de 30 minutos de finalizado un ejercicio. Las biopsias musculares practicadas a voluntarios nunca han demostrado la presencia de cristales, ni inmediatamente después de terminado el ejercicio ni a las 24, 48 ó 72 horas.

Las contracciones musculares intensas producen una isquemia muscular por disminución del aporte sanguíneo y la disminución de oxígeno favorece el espasmo muscular. Estudios electromiográficos confirman la ausencia de relajación del músculo fatigado tras el ejercicio.

También se ha podido comprobar que  el aumento de temperatura tras el ejercicio produce una necrosis de las fibras musculares y alteraciones del tejido conectivo, puesto que las terminaciones nerviosas son muy sensibles a temperaturas entre 38° y 47º C.

La lesión de la fibra muscular motiva que se eliminen una serie de enzimas musculares que nos informan sobre el grado de lesión, aunque éste no es directamente proporcional a la elevación de estas enzimas. El aumento máximo se produce 24 horas después del ejercicio, especialmente de las CPK y de las LDH.

Un método profiláctico para evitar los síntomas de las agujetas sería aumentar la temperatura muscular (realizando ejercicios de calentamiento) durante la práctica deportiva.

Tratamiento y rehabilitación de lesiones musculares:

Durante las primeras 48 horas se aconseja el uso de frío para disminuir la inflamación.

Se recomienda la realización de ejercicios de contracción isométrica y aeróbicos para conseguir la regeneración muscular optima. Los estiramientos es el complemento ideal para recuperar el tono.

Técnicas de terapia manual (fisio) cuando el dolor es exagerado, para desensibilizar el sistema nervioso central y trabajar la zona. En algunos casos extremos se puede llegar a sufrir rabdomiolisis (cuando el problema es algo más que microlesiones…).

Los antiinflamatorios puede disminuir el dolor que sentimos al tener agujetas, pero no ayudan a restaurar la función normal muscular.

Los masajes realizados 2 horas después del ejercicio no aumentan la funcionalidad de los músculos pero reduce la intensidad del dolor producido por agujetas a las 48 horas de haber realizado el ejercicio.

DESGARROS MUSCULARES:

Se producen al realizar un ejercicio rutinario…pero cuando aumentamos su intensidad.

El desgarro muscular (puede haber diferentes grados según la gravedad) es una lesión más extensa en que el músculo es elongado más allá del límite máximo de su elasticidad. En el momento de la lesión se siente un chasquido acompañado de la aparición súbita de dolor focal.

Curación de los desgarros:

Tarda entre 3 y 16 semanas, de acuerdo a la magnitud de la lesión. En la curación de los desgarros participa la capacidad de regeneración muscular y la cicatrización de las fibras musculares.

El tratamiento estimula la regeneración muscular y la cicatrización pero esto dará como resultado un músculo de menor volumen y con importante pérdida de la funcionalidad ya que la cicatriz no es elástica y además predispone a nuevas lesiones.

HIPERTROFIA:

Otro tipo de microlesiones musculares son las producidas en personas que pretenden desarrollar su masa muscular. Éstos enfatizan la fase excéntrica de su trabajo contra resistencias para generar un estímulo inductor de la hipertrofia. Debido a esta gran tensión que se genera aparecen más microroturas adaptativas, es decir catabolismo, lo cual servirá de estímulo posterior al de síntesis proteica y por tanto un crecimiento de la sección transversal del músculo.

La información de este artículo tiene finalidad divulgativa y está orientada a la prevención y recuperación muscular en corredores y deportistas amateurs. Ante dolor intenso o persistente, es recomendable consultar con un profesional sanitario o especialista en medicina deportiva.

ENGANCHATE AL RUNNING

La gente que corre parece más feliz, más viva, se sienten mejor consigo misma….La culpa es de las endorfinas.

¿Por qué tienes que empezar a correr de una vez por todas?:

  • Porque quieres ponerte retos personales…¡y conseguirlos!
  • Porque ha llegado la hora de ponerte en forma. Necesitas sentirte a gusto y sentir que cuidas tu salud.

Si tu intención es empezar a correr…  ha llegado la hora de dejar el sedentarismo y  empezar.

 

No tener tiempo, pasar frío o calor, no tener el calzado adecuado, el «no corro porque me aburro» y sobre todo la pereza, son escusas que nos hacen creer que no estamos capacitados para correr.

Mucha gente empieza a correr después del verano con el propósito de cuidarse a partir de ahora, pero cuando llega el frío, lo dejan.

Sólo hay que empezar… y no rendirse.

El hábito se encargará de que poco a poco puedas mejorar tu forma física, pero el principal secreto para “engancharte” es estar motivado.

Seguro que conoces los beneficios del running:

  • perder peso
  • mejora el tono muscular
  • aumenta la densidad ósea (previniendo la osteoporosis)
  • se refuerza el sistema inmunológico
  • mejora el sistema respiratorio y el sistema cardiovascular
  • te olvidarás del estrés (gracias a las endorfinas liberadas)
  • sigue leyendo aquí

¿Has pensado en apuntarte a alguna carrera?:

Es uno de los mejores incentivos. Apuntarte a una carrera acorde a tus capacidades físicas puede ser un motivo para no abandonar y tener un objetivo a corto-medio plazo que superar.

Busca nuevas emociones. Ves cambiando tu ruta de entrenamiento para que no te gane el aburrimiento y la monotonía…son tus enemigos.

Felicítate por tus progresos. Una manera de no rendirse es ir apuntando  todos tus avances y si un día no te apetece salir a correr…podrás ver todo el esfuerzo que le has dedicado y el camino que has recorrido.

No te olvides estirar siempre después de cada carrera y entrenamiento para evitar lesiones.

NO HAY EXCUSAS:

  • Si hace frío…haz el calentamiento en casa.
  • Si hace mal tiempo…usa el equipamiento adecuado: mejor varias capas de ropa que una sola y gruesa. La mejor opción para equiparse con la llegada del frío son los materiales transpirables y térmicos.
  • Trucos de color: Al aire y libre con altas temperaturas se recomienda utilizar prendas con colores claros, los cuales repelen los rayos de sol…tendrás menos calor. Con la llegada del frío, se recomienda lo contrario. Los colores oscuros atraen con mayor facilidad los rayos del sol. Así conseguirás entrar en calor antes.
  • Alimentación e hidratación correctas, tanto en verano como en invierno: A la hora de salir a correr en invierno, come previamente hidratos. Una barrita energética, cereales, o cualquier otro alimento que conlleve hidratos y azúcares; ya que estos alimentos proporcionar energía y ayudan a entrar en calor. En cuanto a la hidratación es recomendable siempre antes, durante y después de la actividad física. Además, a bajas temperaturas la garganta se seca, por lo que será todavía más necesaria la hidratación.
  • Controla tu respiración, sobre todo en invierno:  Inspirar por la nariz y expirar por la boca es la mejor manera para respirar durante una actividad física en invierno, ya que antes de que el aire entre en tu organismo lo calientas por la nariz.

Y si aún no te hemos convencido…igual puedes empezara a correr en grupo para animarte. Sigue leyendo aqui.

Este artículo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.farmarunning.com
  • www.running.es
  • www.comunidad.decathlon.es
  • www.guiafitness.com
  • www.dorsia.es

 

EXTRASISTOLE

Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard comprobó que la práctica de una actividad física de resistencia, como correr, cambia incluso la forma del corazón.

Examinaron los corazones de más de 160 hombres adultos mediante imágenes de ultrasonido y pudieron observar que los corredores de larga distancia tienen los ventrículos izquierdos alargados, más grandes y con paredes delgadas, mientras que las personas sedentarias los tienen más cortos y anchos, con paredes más gruesas.

Estos resultados se recogen en el artículo titulado Selección de capacidades de resistencia y el equilibrio entre presión y volumen en la evolución del corazón humano, publicado en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences)–, muestran que esta adaptación del corazón humano a la resistencia, que probablemente ayudó a nuestros antepasados recolectores y agrícolas, podría estar dificultando a la  población actual, mucho más sedentaria, controlar ciertas enfermedades cardíacas como la hipertensión.

En este estudio también se examinó el corazón de 43 chimpancés. Mientras que trepar o pelear, que es lo que hacen los chimpancés y los gorilas, son actividades de alta intensidad las cuales provocan que la presión arterial aumente durante un corto periodo de tiempo, en el caso de las actividades de resistencia lo que el organismo requiere es bombear grandes volúmenes de sangre durante mucho tiempo.

Unos ventrículos más pequeños, de paredes gruesas y formas redondeadas  aseguran una presión suficiente para que la sangre fluya rápidamente durante el ejercicio intenso. En cambio, para el deporte de resistencia parece tener más sentido contar con unos ventrículos alargados más grandes y un corazón de paredes más delgadas que movilice más sangre cada vez.

La selección natural ha impulsado la evolución humana desde corazones adaptados para manejar altas presiones –como los de los simios– hasta corazones adaptados para manejar mayores volúmenes de sangre, y eso significa que quienes no realizan actividad física de resistencia están desajustados respecto a esa adaptación.

Las personas que están físicamente inactivas desarrollan vasos sanguíneos de menor elasticidad, dimensiones y capacidad vasodilatadora, preparando el escenario para la hipertensión.

Si las personas sedentarias se deciden a incorporar a sus rutinas actividades de resistencia como correr largas distancias o nadar, experimentarán cambios a su favor.

El corazón cambia cuando uno pasa a correr o practicar ciclismo de manera habitual. El primer cambio que se aprecia tras unos cuantos meses de este tipo de entrenamiento es el descenso de la frecuencia cardíaca. El corazón ejercitado es más eficaz y necesita menos latidos para mover la misma cantidad de sangre.

El aumento del tamaño del ventrículo izquierdo para bombear más sangre se refleja en un mayor potencial eléctrico, es decir, que en el electrocardiograma a veces podemos ver algún latido extrasístole.

¿Qué es el latido extrasístole?:

Es un latido «extra» que se anticipa al siguiente latido normal y es generado desde un punto del corazón diferente al que genera el ritmo cardíaco normal.

 

En condiciones normales y de reposo, el ritmo cardiaco no es percibido por el ser humano. En situaciones de esfuerzo físico, ansiedad o cuando se producen arritmias o alteraciones del ritmo cardiaco, situaciones en las cuales la frecuencia cardiaca es alta o irregular, sí podemos percibir el latido en el pecho.

Habitualmente las extrasístoles se producen en situación de reposo y desaparecen con el esfuerzo.

Esto es uno de los motivos de consulta al cardiólogo más frecuentes de individuos jóvenes y sanos, tanto deportistas como individuos sedentarios.

Las extrasístoles son un mundo desconocido para la cardiología. No se sabe con exactitud porqué se producen, porqué aparecen, porqué unas personas las notan y otras no, pero lo que sí se sabe es que son absolutamente benignas, que las personas que las padecen, si no tienen ninguna enfermedad cardiaca asociada, no tienen más riesgo de arritmias graves ni de muerte súbita que el resto de las personas.

Pero…en el caso de tener frecuentes extrasístoles ventriculares (>2000/día o 4% de los latidos diarios) sería recomendable un seguimiento cardiológico.

Factores de riesgo para la aparición de extrasístoles:

  • ansiedad, estrés, preocupaciones
  • insuficiente descanso nocturno
  • el alcohol
  • el tabaco
  • las drogas (sobre todo la cocaína y anfetaminas)
  • todas las sustancias estimulantes “permitidas” como la cafeína, taurina, teína, que se encuentran en numerosas refrescos y bebidas cotidianas y para deportistas como el café, la cola, bebidas de tipo red-bull, etc.

Los geles de cafeína que se consumen sin discreción en muchas competiciones son una auténtica bomba de relojería para todos aquellos que tengan extrasístoles dado que tienen una concentración alta de cafeína y, si le sumamos el estrés de la competición, el ritmo cardiaco puede convertirse en un festival extrasistólico.

Atento a las extrasístoles:

Las palpitaciones y la taquicardia pueden ser fruto de una extrasístole y se debe descartar que esté acompañando a una patología.

La salud no es gratis, hay que cuidarse:

El running es una práctica saludable, con múltiples beneficios a nivel físico (incremento de masa muscular, aporte de oxígeno al corazón, mejora del sistema inmunológico…) y psicológico (reducción de estrés y ansiedad, disminución de síntomas de depresión…) pero se está empezando a convertir en un problema.

Ya son más de tres millones los españoles que salen a correr de forma habitual. Pero algo debemos estar haciendo mal…

El «VI estudio Cinfasalud: percepción y hábitos de los corredores y corredoras españoles 2017», realizado junto a la Sociedad Española de Medicina del Deporte (Semed), demostró que:

  • casi 693.000 corredores (23,1%) afirman sufrir fuertes dolores de cabeza
  • 294.000 (9,8%) dicen padecer mareos, desvanecimientos o desmayos
  • unos 267.000 (8,9%) han presentado palpitaciones
  • otros 200.000 (6,7%) tienen problemas de falta de respiración
  • en torno a 165.000 (5,5%) sienten dolores en el pecho
  • a todos ellos habría que añadir la elevada franja (38%) que ha sufrido lesiones musculares

Los dolores de cabeza pueden ser debidos a un esfuerzo de la presión intracraneal, los mareos pueden deberse a una disminución de la tensión arterial de forma brusca,…

Sin embargo, el síntoma más inquietante es el del dolor torácico. Puede ser la manifestación de una angina de pecho o un infarto de miocardio, que es la principal causa de muerte súbita en mayores de 35 años.

Unos 200 españoles al año mueren por practicar deporte en exceso.

Por la facilidad para su práctica, el «running» es el deporte estrella entre aquellos que, llegada una edad, toman la decisión de adoptar hábitos saludables, o retomar el deporte que practicaban en su juventud pero…el corredor no interpreta bien los años que tiene.

En la tercera o cuarta década de la vida se elevan los factores de riesgo: obesidad, hipertensión, colesterol alto, sedentarismo…

Lo primero que se debería hacer es someterse a un reconocimiento, incluyendo una analítica y una prueba de esfuerzo.

Muy pocas carreras populares, que ya se cuentan por miles, exigen certificado de  salud.

Por ejemplo, la Quebrantahuesos, la marcha cicloturista con salida y meta en Sabiñánigo (Huesca) cuenta con una plataforma digital en la que comprueba que los corredores se han hecho el chequeo obligatorio.

Este artículo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.planetatriathlon.com
  • www.fundaciondelcorazon.com
  • www.medlineplus.gov
  • www.zaguán.unizar.es
  • www.lavanguardia.com
  • www.micof.es

RUNNING VS CYCLING

 

RUNNING CYCLING RUNNING CYCLING

¿Cuál es mejor?…¡Ambas cosas!

Andar en bicicleta y correr son excelentes formas de ejercicio aeróbico que pueden ayudar a desarrollar músculos y fortalecer el corazón.

Andar en bicicleta puede ser una forma de ejercicio más segura, ya que ejerce menos presión sobre las articulaciones y menos impacto, lo que lo convierte en una buena opción para quienes tienen sobrepeso o artritis.

Correr quema un poco más de calorías por hora que andar en bicicleta, lo que significa que puede ayudarlo a perder peso más rápido.

Tanto el ciclismo como la carrera pueden beneficiar la salud y el estado físico de una persona, especialmente la salud cardiovascular. Y las dos pueden ser una excelente opción para mantenerse en forma y saludable.

Las personas pueden elegir la actividad que mejor se adapte a sus necesidades de salud y estilo de vida, o pueden combinar ambas para mantener una rutina de ejercicios variada.

MÚSCULOS QUE SE UTILIZAN:

Ambos deportes fortalecen los músculos.

El ciclismo utiliza todos los principales grupos musculares. Utiliza y desarrolla los músculos de las piernas en particular,

  • cuádriceps (recto femoral, vasto lateral, vasto interno y vasto intermedio)
  • isquiotibiales (bíceps femoral, semitendinoso y semimembranoso)

Algunos de los músculos clave involucrados en la carrera incluyen:

  • cuadríceps
  • glúteo mayor
  • isquiotibiales
  • flexores plantares

Ninguna de estas formas de ejercicio desarrolla mucha masa muscular. Para eso, necesitas hacer un poco de entrenamiento de fuerza, como levantar pesas, que requiere más resistencia.

Beneficios de andar en bicicleta y correr:

Hay aspectos positivos y negativos en cada uno de estos entrenamientos.

QUEMA DE CALORÍAS:

La cantidad de calorías que quemas al correr o andar en bicicleta depende de la intensidad y la duración del entrenamiento. También depende del peso, edad, sexo y otros factores personales.

Correr generalmente quema más calorías que andar en bicicleta.

Andar en bicicleta implica sentarse en una bicicleta (bienvenido a tu clase para principiantes), que soporta tu peso y significa que te estás moviendo menos.

Te mueves más cuando corres, lo que conduce mejorar la salud cardiovascular.

Pero…si te gusta más andar en bicicleta, es más probable que hagas paseos más largos en bicicleta que carreras. La pérdida de calorías de una sesión abundante de pedaleo sería igual o incluso superior a la de correr.

LA SALUD DEL CORAZÓN:      

Correr y andar en bicicleta van cabeza en lo que respecta a salud cardiovascular.

Cualquiera de las dos actividades puede fortalecer el corazón con el tiempo.

El ciclismo regular reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y ayuda a:

  • mejorar la salud pulmonar
  • estimular la circulación.   
  • fortalecer los músculos del corazón
  • menor frecuencia del pulso en reposo
  • reducir los niveles de grasa en la sangre

Ir en bicicleta también es  beneficioso para las personas que se recuperan de un accidente cerebrovascular y ayuda a mejorar la recuperación de la frecuencia cardíaca después del ejercicio·        

Cualquier cantidad de carrera es más beneficiosa que no correr, y las dosis más altas de carrera pueden no mejorar significativamente los beneficios de mortalidad·        

Incluso pequeñas dosis de carrera, como 5 a 10 minutos por día  pueden reducir sustancialmente el riesgo de mortalidad cardiovascular y por todas las causas.  Pero no te excedas.

Una revisión de estudios de 2014 encontró que hacer ejercicio intenso durante más de 5 horas a la semana o 1 hora al día puede afectar negativamente la salud del corazón.

Un estudio de 2018 examinó los efectos de la carrera de resistencia de larga distancia en la salud del corazón. El estudio sugiere que correr una maratón completa crea más tensión en el corazón que distancias más cortas, como una media maratón o una carrera de 10 km.

BENEFICIOS PARA LA SALUD DE LOS HUESOS:

El ciclismo es un ejercicio de menor impacto que la carrera y no ejerce demasiada fuerza sobre las articulaciones.

El ciclismo puede ayudar a reducir los síntomas de la artritis, lubricar las articulaciones y reducir el dolor y la rigidez.

RIESGO DE LESIONES:        

El ciclismo es mejor para prevenir lesiones.

Debido a que correr es un ejercicio de alto impacto, ejerce presión sobre las articulaciones, por lo que el potencial de lesiones por uso excesivo es mayor que con el ciclismo. Alrededor del 60% de los corredores en algún momento experimentarán una lesión que les impedirá correr.

Algunas lesiones comunes son:

  • fascitis planta
  • sídrome de la banda IT
  • férulas en las espinillas

Algunas de las lesiones o dolores de ciclismo más comunes incluyen:

  • dolor de rodilla
  • lesión craneal
  • dolor de cuello
  • dolor de espalda
  • dolor o entumecimiento en la muñeca o el antebrazo
  • dolor o entumecimiento genital o rectal
  • entumecimiento u hormigueo en los pies

Los ciclistas también pueden sufrir lesiones por uso excesivo. Algunas de estas lesiones incluyen:

  • síndrome de la banda IT
  • tendinitis del cuádriceps rotuliano

Una lesión en la rodilla es la lesión más común al correr. 

Otras lesiones comunes al correr pueden afectar:

  • pie
  • piernas, incluyendo el muslo y el tendón de Aquiles
  • pelvis
  • espalda

Otra lesión relacionada con correr son los calambres en las piernas, que es una inflamación alrededor de la espinilla .

Las personas pueden experimentar dolor a lo largo del borde interior de la espinilla. Descansar, aplicar hielo y estirarse puede ayudar a aliviar el dolor.

Un estudio comparó la inflamación entre corredores y ciclistas. Después de 3 días de entrenamiento intenso , los corredores tenían mayor daño muscular, dolor e inflamación en comparación con los ciclistas.

RECOMENDACIONES:

  • Los adultos deben realizar de 150 a 300 minutos por semana de actividad aeróbica de intensidad moderada, o de 75 a 150 minutos de actividad física aeróbica de intensidad vigorosa.
  • Tanto andar en bicicleta como correr son formas beneficiosas de ejercicio aeróbico. Un estudio de 2017 en el Reino Unido encontró que las personas que iban en bicicleta al trabajo tenían un menor riesgo de enfermedad cardiovascular que las que caminaban al trabajo o no viajaban activamente.
  • Se ha demostrado que correr reduce el riesgo de presión arterial alta y colesterol alto, los cuales pueden provocar enfermedades cardíacas.
  • La cantidad de calorías que quemas corriendo o montando en bicicleta depende del esfuerzo realizado.
  • Si tienes sobrepeso, antecedentes de infartos, dolor de rodilla o presión arterial alta se recomienda comenzar con el ciclismo, ya que correr genera más estrés en el cuerpo y las articulaciones.

La elección correcta depende de tus preferencias personales; en general, el mejor tipo de ejercicio es el que mantendrá con el tiempo.

Por un lado, correr requiere menos equipo y preparación antes de salir por la puerta, por lo que podría ser más fácil adaptarse a tu rutina. Por otro lado, el ciclismo puede parecer más divertido.

La incorporación de ciclismo o correr, o ambos, en tu rutina de ejercicios ofrece valiosos beneficios para la salud, especialmente si los combinas con entrenamiento de fuerza.

Este artículo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.greatist.com
  • www.medicalnewstoday.com
  • www.insider.com

ROTURA FIBRILAR

La sensación cuando sufrimos una rotura fibrilar es como de haber notado que nos tiraban una piedra o nos hubieran dado un golpe seco.

Se nota un dolor brusco e intenso, pero que generalmente permite seguir la actividad física con ciertas molestias…aunque al final el dolor es tan insoportable que hay que parar.

Uno de cada cuatro deportistas sufre una lesión muscular una vez por año.

Los síntomas son fácilmente reconocibles:

  • Dolor repentino e intenso.
  • Hematoma causado por la rotura de vasos sanguíneos adyacentes.
  • En los casos más graves puede producirse un bloqueo del movimiento a causa de la contracción de los músculos adyacentes.
  • En ocasiones el intenso dolor puede originar mareo y sudor frío.

La rotura fibrilar es una lesión frecuente en la práctica deportiva, cuya gravedad dependerá del número de fibras que se hayan roto y esto a su vez que determinará también el tiempo necesario para la recuperación – 8-10 días, 2-3 semanas o más de tres semanas…

Afecta de forma más habitual a las piernas como consecuencia de gestos explosivos y cambios bruscos de velocidad, siendo los músculos más frecuentemente afectados los gemelos, el sóleo, los isquiotibiales, los aductores y el recto anterior del cuádriceps.

La movilidad activa y pasiva son posibles, pero con dolor, al igual que el estiramiento. El dolor no cede con reposo.

La rotura fibrilar se suele producir por una elongación excesiva del músculo, por una contracción muy brusca o por un esfuerzo que supera su capacidad.

Existen dos tipos de fibras musculares:

La gravedad de la lesión dependerá del tipo de fibras musculares que estén afectadas.

  • Fibras blancas o rápidas: obtienen su energía de la glucosa que se almacena en forma de glucógeno. Estas fibras responden mejor al ejercicio dinámico.
  • Fibras rojas o lentas: obtienen su energía a través del oxígeno de la sangre. Tienen un tamaño menor que las fibras blancas y una velocidad de contracción más lenta. Están más irrigadas, aunque tienen menor inervación y resistencia. Su respuesta es mejor al ejercicio estático.

La fuerza, resistencia, tono, velocidad de contracción y elasticidad, del músculo dependen del tipo de fibras que predominen en él. 

Factores de riesgo de la rotura fibrilar:

  • Sedentarismo: si no se realiza ejercicio con asiduidad, se debilita el tejido conjuntivo del músculo, por lo que las fibras se pueden romper con mayor facilidad.
  • Mala circulación arterial y venosa: llega menos oxígeno al músculo, éste se fatiga más, se acumula el ácido láctico y todo ello hace que sea más propenso a romperse.
  • Enfermedades metabólicas: la más significativa es la diabetes.
  • Nutrición deficiente: los músculos se debilitan y se hacen más frágiles.

Causas de la rotura fibrilar:

  • Esfuerzos máximos e intensos como cambios de ritmo, sprints, etc.
  • Intensidad y tipo de deporte: a mayor carga e  intensidad…mayor riesgo.
  • La falta de preparación física también tiene un riesgo elevado de lesión. El entreno regular permite un desarrollo de la masa muscular y facilita la restauración rápida de la función muscular después del esfuerzo disminuyendo así el riesgo de lesión muscular.
  • Un insuficiente calentamiento. Éste ha de ser progresivo, prolongado y adaptado.
  • Influencia del frío.  La tensión muscular aumenta cuando hace frío. Si esta tensión es prolongada, una contracción muscular rápida puede provocar una lesión de las fibras musculares. Por eso es imprescindible un buen calentamiento.

La edad es un factor indiscutible:

  • Entre los 16 y 21 años la patología muscular es del 28%.
  • Entre los 21 y 25 es del 35%.
  • Entre los 26 y 30 aumenta hasta el 42%.

Clasificación de la rotura fibrilar según su gravedad:

La clasificación de la rotura muscular varía según la extensión del daño fibrilar. Se divide en tres grados:

Grado 1 (rotura fibrilar):

Es la más frecuente, produciéndose una rotura microscópica a nivel de las fibrillas musculares. No se puede ver con pruebas diagnósticas de imagen.
Es un dolor violento, tipo “pedrada”, acompañado  de pérdida de fuerza a causa del dolor.

Grado 2 (rotura parcial):

Representa el 20% de las roturas fibrilares. En una ecografía se aprecia la rotura muscular, además de un hematoma intramuscular. Debido a esto, en el grado II se aprecia deformidad y hundimiento del músculo en la exploración física.

Grado 3 (rotura total):

Éste es el grado en el que la lesión es mayor ya que existe una rotura amplia el músculo, separándose en dos partes, y ambos extremos se retraen.
Se acompaña de dolor intenso, impotencia funcional completa y deformidad. En estos casos muchas veces es necesaria la intervención quirúrgica para volver a unir  los extremos del músculo roto.

Tratamiento de la rotura fibrilar:

  • Reposo: dejar la práctica deportiva y caminar lo menos posible, con el fin de evitar que se agrave la le lesión con la rotura de más fibras y la aparición de nuevos hematomas.  Una utilización del músculo dañado demasiado precoz puede provocar nuevas hemorragias en la cicatriz y provocar un retraso en la curación. Se suele recomendar el uso de un vendaje compresivo, pero que no impida la movilización del músculo.
  • Aplicación local de frío: reduce la inflamación y calma el dolor. Se aplica hielo (nunca directamente sobre la piel) o bandas de gel congeladas durante aproximadamente un cuarto de hora en la zona dolorida.
  • Antiinflamatorios no esteroideos: también calman el dolor y reducen la inflamación.
  • Rehabilitación: no debe reanudarse la práctica de ejercicio hasta que no haya desaparecido completamente el dolor agudo. Y aun así debe iniciarse con estiramientos suaves hasta el punto en que el propio dolor lo permita. Se recomienda aplicar calor local después de cada sesión de estiramientos.
  • Vuelta a la actividad de manera progresiva y personalizada.

La mejor manera de prevenir la rotura fibrilar es calentar adecuadamente cada vez que se vaya a practicar ejercicio, sea éste del tipo que sea.

Este artículo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.sanitas.es
  • www.elservier.es
  • www.infofisio.com
  • www.hospitalveugenia.com 

 

METABOLISMO BASAL

El metabolismo es el proceso que el cuerpo utiliza para producir y quemar energía a partir del alimento.

El metabolismo basal es el valor mínimo de energía necesario para que una célula de nuestro cuerpo subsista, es decir, la cantidad de energía que necesita una persona en estado de reposo. Es la energía necesaria para que funcionen todas nuestras constantes vitales de forma involuntaria y que nuestro organismo mantenga una temperatura adecuada y constante.

La importancia de la dieta es clara en la pérdida de peso, pero un factor que a veces no se tiene en cuenta es el metabolismo basal.

La tasa metabólica basal o TMB es la encargada de proporcionar la energía para mantener la temperatura corporal, el latido del corazón, el funcionamiento del hígado, riñones…

En la TMB hay que tener en cuenta los siguientes factores:

  • Edad: conforme vamos envejeciendo el metabolismo se va ralentizando.
  • Sexo: los hombres suelen tener una TMB mayor a las mujeres.
  • Peso: cuanto más pesemos más energía necesitamos para movernos.
  • Composición corporal: las personas de mayor tamaño tienen los órganos más grandes y cuentan con más masa muscular, lo que haría variar la TMB.
  • Estado de salud: estar enfermo puede afectar a la TMB, ya que, por ejemplo, la fiebre requiere un gasto de energía no previsto. El estrés, el embarazo y los medicamentos también pueden afectar a este valor.

Cómo calcular el metabolismo basal :

La fórmula para calcular el metabolismo basal  es la siguiente (Harris Benedict):

  • Hombres: (10 x peso de Kg) + (6,25 x altura en cm) – (5 x edad en años) + 5
  • Mujeres: (10 x peso en kg) + (6,25 x altura en cm) – (5 x edad en años) – 161

En base a los resultados obtenidos podrás organizar tu dieta y tu ejercicio en función de tus necesidades.

6 mitos y sus realidades, sobre el metabolismo:

Mito 1: El ejercicio acelera su metabolismo mucho tiempo después de haber terminado de hacerlo.

El aumento del uso de calorías se produce solamente durante el tiempo que dure el ejercicio. Es posible que sigas quemando calorías adicionales aproximadamente una hora después de ejercitarse, pero los efectos posteriores del ejercicio terminan ahí.

Consejo: No permitas que el ejercicio le dé una excusa para excederte consumiendo alimentos y bebidas que tengan muchas calorías.

Mito 2: Aumentar la masa muscular le ayudará a bajar de peso.

El músculo quema más calorías que la grasa, pero sólo cuando se están usando activamente. Es decir, a más músculo, no perderás peso más rápidamente.

Consejo: Haz pesas para conseguir músculos y huesos más fuertes. Incorpora el entrenamiento de fuerza como parte de un programa de ejercicios bien completo.

Mito 3: Comer ciertos alimentos puede acelerar su metabolismo.

Consumir alimentos como el té verde o ricos en cafeína (o suplementos) pueden dar un pequeño estímulo a tu metabolismo, pero no es suficiente para hacer una diferencia en su peso.

Qué hacer: Elige alimentos por su buen valor nutricional y su sabor.

Mito 4: Hacer comidas pequeñas durante el día acelera su metabolismo.

Distribuir las comidas a lo largo del día puede evitar que te dé demasiada hambre y, en consecuencia, que comas en exceso. Los atletas tienen un mejor rendimiento cuando comen más a menudo en cantidades pequeñas.

Qué hacer: Limita los refrigerios con mucha azúcar y grasa.

Mito 5: Dormir bien por la noche es bueno para su metabolismo.

Un buen descanso por la noche no acelerará su metabolismo, pero no dormir puede llevarte a aumentar de peso. Las personas que no duermen lo suficiente tienden a consumir más calorías de las que necesitan, quizás para lidiar con el sentimiento de cansancio.

Qué hacer: Organiza su vida de manera que tengas suficiente tiempo para dormir.

Mito 6: Subirás de peso a medida que envejezcas porque tu metabolismo se desacelerará.

Si bien es cierto que nuestro metabolismo es más lento que cuando éramos niños, gran parte del aumento de peso que se da en la mediana edad sucede porque nos volvemos menos activos.

A medida que envejeces, también puedes tener problemas para regular el tamaño de tus comidas. Después de una comida grande, las personas jóvenes tienden a comer menores cantidades hasta que sus cuerpos utilizan las calorías. Este control natural del apetito parece desaparecer conforme la gente envejece.

Qué hacer: Es importante hacer del ejercicio una parte regular de cada día. Al mantenerse activo y consumir porciones más pequeñas de alimentos saludables, puede evitar aumentar de peso con la edad.

EJERCICIO FÍSICO Y METABOLISMO:

El metabolismo transforma los alimentos que ingerimos en las sustancias que nuestro organismo necesita. El ejercicio físico influye de forma positiva, pero es un error pensar que el ejercicio físico compensa una mala dieta.

El ejercicio físico es uno de los parámetros del estilo de vida en los que podemos trabajar de manera voluntaria para influir en el metabolismo.

El metabolismo basal es la energía que necesitamos cuando aparentemente no hacemos nada.

Es importante realizar tanto ejercicio aeróbico (resistencia) como anaeróbico (fuerza), ya que cada uno de ellos influye en unas vías determinadas y juntos consiguen un mejor equilibrio en todos los sentidos.

Solo por el hecho de tener una mayor masa muscular, nuestro gasto en reposo será más elevado, es decir, tendremos un metabolismo basal más elevado.

La actividad física incrementa, asimismo, la sensibilidad a la insulina y hace que mejore nuestra respuesta a esta hormona, lo que previene, entre otras complicaciones igualmente graves, la diabetes de tipo 2.

También mejora también la resistencia a la leptina, así como su producción.

Un buen funcionamiento de ambas hormonas y sus receptores, es un requisito indispensable para el equilibrio metabólico y para el correcto funcionamiento de las señales reguladoras del apetito, la saciedad y la composición corporal.

Este artículo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.medlineplus.gov
  • www.vitonica.com
  • www.xansuarezcoach.es
  • www.es.calcuworld.com

CORRER PARA GANAR SALUD

Puedes comenzar a correr en cualquier etapa de tu vida.

Sólo hay que tener ganas…y supervisión médica si fuera necesario para evitar posibles problemas cardiovasculares o de cualquier otro tipo según el estado previo de salud de cada persona.

Se puede combinar el correr con la natación o bien cualquier día de gimnasio para progresar y robustecer las articulaciones.

Tanto caminar como correr te aportan los mismos beneficios para la salud:

  • Mejora la calidad del sueño
  • Mejora o previene el insomnio
  • Disminuye la ansiedad
  • Tonifica la musculatura
  • Mejora la circulación
  • Previene la hipertensión arterial
  • Mejora la depresión y mal humor
  • Mejora las migrañas
  • Disminuye la resistencia a la insulina o hiperinsulinismo
  • Previene el desgaste osteomuscular

ENTRENAMIENTO BÁSICO PARA PRINCIPIANTES DEL RUNNING…POR FASES:

No te preocupes si alguna de las fases te cuesta un poco más, alárgala una semana más, lo importante es que te sientas cómodo y disfrutes con tus progresos.

Quien camina, trota o corre de 3 a 5 veces por semana, mantiene su metabolismo basal activo inclusive los días que no realizas actividad física.

ESTIRAMIENTOS ANTES DE CORRER:

Los estiramientos te van a ayudar a activar los músculos y además favorecerán la regeneración de tus músculos en los periodos de reposo.

1º Fase de adaptación:

Dura entre 1 y 2 semanas, consiste en hacer 3 sesiones por semana. En cada sesión deberás calentar caminando entre 10 y 15 minutos  consecutivos, es importante que seguir un ritmo constante, sin mucho esfuerzo pero sin detenerse.

2º Fase de fortalecimiento:

En la 3ª semana has de conseguir trotar más y caminar menos. Camina durante 12 minutos intercalando 3 minutos de caminata y 4 de trote. Si llegas a 20 minutos será genial.

3º Fase para empezar a correr:

Durante la 4ª semana ya podrás llegar a  correr 30 minutos, alternando 2 minutos de caminata rápida con un trote de 5 minutos.

4º Fase para correr seguido:

En la 5ª semana y siempre dependiendo de cómo te veas, puedes hacer salidas de 35 minutos, con intervalos de 2 minutos de caminata y 8 de trote.

5º Fase de intensificación:

Esta semana será la 6ª y podrás notar tu progreso, has ganado resistencia, fuerza y concentración. Ahora calienta sólo 10 minutos y trota directamente durante 20 minutos más.

6ª Fase final:

Seguro que ya puedes  llegar a correr 30 minutos seguidos. ¡Felicidades!

PERO RECUERDA…:

No hay que salir a correr todos y cada uno de los días, también hay que descansar. Escucha a tu cuerpo.

El  descanso es muy importante.

Este artículo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.tampsec.com
  • www.ibereconomia.es
  • www.diariobicicleta.com
  • www.soycorredor.es

 

 

COMO FOMENTAR LA ACTIVIDAD FISICA

Hoy vamos a hablar de la intervención motivacional para fomentar la actividad física.

Todos creemos con más fuerza en lo que nos decimos en voz alta.

La entrevista motivacional (EM) es un estilo de intervención que se hace por y con la persona. Este tipo de afirmaciones en primera persona facilitan que la persona insuficientemente activa exprese en voz alta las dudas, los miedos, y las antiguas estrategias para cambiar de hábitos…y que de momento, no le han funcionado.

Se trata de conseguir aumentar su motivación por el cambio. Es especialmente efectiva cuando empezamos a bordar el tema de los beneficios de la actividad física. Se trata de resolver las primeras dudas y trabajar la ambivalencia.

Para que se pueda hablar de entrevista con espíritu motivacional, la entrevista debe tener en cuenta cuatro premisas:

  • La colaboración de ambas partes, mantener una atmósfera respetuosa interpersonal positiva.
  • La aceptación de la otra persona con empatía, y con el reconocimiento de su valor y potencial y de su autonomía.
  • La promoción activa del bienestar del otro y la priorización de sus necesidades.
  • La evocación. Muchas personas ya tienen en su interior lo que necesitan, sólo se debe activar y evocar ello.

Hay cuatro procesos que se solapan en la EM, pero que serían como cuatro escalones:

  • Establecer un vínculo terapéutico, un estilo de colaboración entre la persona interesada y la persona que le va a ayudar a empezar a practicar actividad física. Este vínculo debe estar basado en el respeto y la confianza.
  • Enfocar la EM hacia un diálogo de cambio que se pueda mantener y desarrollar.
  • Hacer aflorar los motivos y los recursos que puede tener cada persona. Se trabaja con las emociones las ideas
  • Analizar el porqué y cómo se puede hacer.

Sin objetivos claros es difícil que este tipo de entrevista de sus frutos…

Cuando ya hay motivación, se puede planificar, desarrollar un plan de acción y establecer un compromiso hacia el cambio, haciendo escucha reflexiva.

Con la intersección de estos cuatro componentes, podemos desarrollar unas habilidades comunes a estos procesos:

  • Formular preguntas abiertas
  • Afirmación
  • Hacer escucha reflexiva
  • Resumir

La intervención motivacional se basa en:

  • Informar
  • Aconsejar

El modelo motivacional respeta a la persona, sus creencias y su escala de valores.

Estrategia de la intervención motivacional:

a) Preguntas abiertas:

Por ejemplo:

  • «¿Qué piensas de la actividad física?»
  • «Explícame como es un día normal con respecto al tiempo sentado»
  • «Explícame como te has sentido si alguna vez has hecho actividad física»
  • «¿Qué te ha impedido hasta ahora realizar actividad física?»

Las preguntas abiertas invitan a la persona sedentaria a hablar abiertamente de la actividad física / sedentarismo y sus sentimientos hacia el tema.

b) La escucha reflexiva:

Es una habilidad fundamental, nos damos cuenta de que lo hemos comprendido, y las afirmaciones reflexivas, en verbalizarlas, hacen que la persona vuelva a escuchar sus ideas y emociones y que vuelva a reflexionar.

La escucha reflexiva hace que la persona siga hablando, explorando y pensando.

Durante la entrevista se deben destacar todas las acciones e intenciones positivas de la persona, afirmarla en sus ganancias anteriores y a medida que se vayan produciendo.

c) Posicionamiento:

Posicionamiento sobre la importancia, la confianza o la disponibilidad en relación con el hecho de dejar de ser inactivo / sedentario:

Podemos presentar a la persona inactiva o sedentaria una escala visual del 1 al 10 (el 1 es nada y el 10 es mucho) y le pide que se posicione.

Ejemplos:

  • «¿Qué importancia das al hecho de hacer actividad física?»
  • «Hasta qué punto crees que conseguirás empezar a hacer actividad física? »
  • «Hasta qué punto te sientes preparado para empezar a hacer actividad física?»
  • «Hasta qué punto sientes que puedes romper con los ratos de tiempo sentado?»

Una vez la persona se ha posicionado en la escala le tenemos que hacer reflexionar con nuevas preguntas:

Ejemplos:

Cuando preguntamos «¿Por qué un 6 y no un 9?», la persona verbalizará todo lo que le aporta el hecho de ser inactivo y las dificultades que tiene para conseguir hacer actividad física.

En cambio, si la pregunta es «¿Por qué un 6 y no un 3», la persona posiblemente explicará las ventajas de empezar a hacer actividad física.

Se recomienda empezar por esta última opción y complementarla con preguntas como estas:

  • «¿Qué debería suceder para que pasara de X a Y?»
  • «¿Cómo os puedo ayudar a pasar de X a Y?»

La combinación de estas preguntas es una herramienta muy valiosa para provocar que las personas sedentarias reflexionen y generen pensamientos que las ayuden en el proceso del cambio.

En el próximo artículo hablaremos de cómo hacer un  adecuado asesoramiento de actividad física.