Cómo empezar a correr sin lesionarte: guía para principiantes

Persona principiante empezando a correr en un parque urbano al amanecer

Te has decidido: quieres empezar a correr. Puede que sea el consejo de tu médico, un propósito que llevas tiempo posponiendo o simplemente las ganas de moverte más. Sea cual sea el motivo, desde la farmacia vemos cada semana a personas que arrancan con muchísimas ganas… y a otras que abandonan a las tres semanas por una tendinitis, una rozadura mal cuidada o el desánimo de no ver resultados. La diferencia casi nunca está en la genética ni en la fuerza de voluntad. Está en cómo se empieza a correr.

Esta guía reúne lo que, como farmacéutica especializada en salud deportiva, recomendamos a cualquier persona que quiere iniciarse en el running sin hacerse daño por el camino: qué revisar antes de atarte las zapatillas, cómo progresar sin lesionarte, qué necesitas de verdad (y qué no) y cómo convertir esto en un hábito que dure más que la motivación del primer día.

Antes de calzarte las zapatillas: el chequeo que no deberías saltarte

Hay un paso que mucha gente se salta al empezar a correr y que desde la farmacia insistimos en recordar: pasar un chequeo médico-deportivo. No hace falta que sea nada exhaustivo si eres joven, estás sano y ya llevas una vida activa. Pero se vuelve especialmente recomendable si tienes más de 30-35 años sin entrenamiento previo, eres fumador o exfumador, tienes sobrepeso, o convives con alguna enfermedad crónica, lesión previa mal resuelta o antecedentes cardiovasculares en la familia.

Una valoración básica suele incluir historia clínica, exploración y, si el profesional lo considera oportuno, un electrocardiograma o una prueba de esfuerzo. Son unos minutos de tu tiempo que pueden evitarte un disgusto serio más adelante, y de paso te dan una foto real de tu punto de partida. Ampliamos todo esto en nuestro artículo sobre qué revisar antes de empezar con el running.

Chequeo médico-deportivo antes de empezar a correr

La clave para empezar a correr sin lesionarte: la progresividad

Aquí está, probablemente, el consejo más importante de todo este artículo: empezar a correr no es una cuestión de fuerza de voluntad, es una cuestión de progresividad. El error número uno de quien se inicia es querer correr como si llevara años haciéndolo. El sistema cardiovascular se adapta relativamente rápido, pero tendones, ligamentos y articulaciones necesitan más tiempo para fortalecerse. Así que, aunque sientas que «podrías más», tus rodillas y tobillos van a otro ritmo, y son ellos los que suelen pasar factura si no se respeta.

Respeta también el principio de individualidad: lo que le funciona a tu compañera de trabajo, a tu pareja o a la persona que sigues en redes sociales no tiene por qué ser tu punto de partida. Tu velocidad de adaptación depende de tu edad, tu estado físico previo, tu salud general y hasta de cuánto descansas entre sesiones. Comparar tu semana 1 con la semana 20 de otra persona es la receta perfecta para una lesión de sobrecarga. Si quieres profundizar en las lesiones más frecuentes de quienes empiezan, tenemos un artículo dedicado que te interesa revisar.

Tu plan para las primeras semanas

Si nunca has corrido, el método más seguro —y el que más recomendamos— es alternar caminar y trotar. Un esquema sencillo para arrancar: un minuto trotando, dos minutos caminando, repetido durante 20-25 minutos, tres veces por semana, con al menos un día de descanso entre sesión y sesión. Cada semana vas alargando ligeramente los tramos de carrera y acortando los de caminata. No hay prisa: es mejor tardar seis semanas en correr 20 minutos seguidos sin molestias que conseguirlo en dos y pasar el mes siguiente de baja deportiva.

Si prefieres seguir una progresión ya estructurada semana a semana en lugar de improvisar, tenemos un plan de entrenamiento de 12 semanas para empezar a correr pensado exactamente para este momento.

¿A qué ritmo debo correr al principio?

Una duda muy habitual. La respuesta corta: más despacio de lo que crees. El truco más fiable y menos técnico es el test del habla: si puedes mantener una conversación mientras corres sin quedarte sin aire cada dos frases, vas a un ritmo adecuado para esta fase. Si solo puedes soltar palabras sueltas, has salido demasiado rápido. Ir «sobrado» de ritmo en las primeras semanas no es hacer trampa: es la forma más eficaz de seguir corriendo dentro de tres meses.

El equipo mínimo: qué necesitas (y qué no) para empezar

Selección de zapatillas de running adecuadas para principiantes

No necesitas maillot técnico de última generación ni el reloj más caro del mercado para dar tus primeros pasos. Pero hay algo en lo que sí merece la pena invertir desde el primer día: unas zapatillas de running adecuadas a tu pisada. Una mala elección aquí es una de las causas más frecuentes de las lesiones que vemos en la farmacia —fascitis plantar, periostitis, dolor femoropatelar—. Si puedes, pásate por una tienda especializada donde valoren tu pisada antes de comprar, en lugar de guiarte solo por el diseño o el precio.

Los calcetines técnicos, sin costuras y que gestionan bien la humedad, son otra inversión pequeña que te libra de las ampollas del primer mes: parece un detalle menor, pero es de los motivos más tontos por los que alguien deja de correr en la semana dos. El resto —ropa transpirable, gorra, reloj deportivo con GPS— puede esperar a que confirmes que esto te engancha.

Hidratación, estiramientos y la recuperación que se suele olvidar

Con el ejercicio aumenta la temperatura corporal y el cuerpo se refrigera sudando, lo que implica una pérdida de agua y electrolitos que hay que reponer. Bebe agua antes de salir a correr, y si tu sesión supera los 45-60 minutos, también durante el entrenamiento. Después, no esperes a tener sed para beber: cuando aparece la sed, ya vas tarde en la reposición. Consulta nuestra guía de hidratación para corredores si quieres entrar en detalle según duración e intensidad.

Estiramientos e hidratación después de correr

Los estiramientos, tanto antes como después de correr, tampoco son opcionales. Ganar flexibilidad ayuda a correr con mejor técnica y reduce el riesgo de sobrecargas musculares. No hace falta media hora: cinco o diez minutos dedicados a gemelos, isquiotibiales, cuádriceps y cadera ya marcan la diferencia con el paso de las semanas. Y no olvides el descanso entre sesiones: es, literalmente, cuando el cuerpo repara y se fortalece. Entrenar todos los días desde el minuto uno no acelera el progreso, lo frena.

¿Sola, solo o en grupo? Encuentra tu manera de entrenar

Correr en grupo tiene un efecto que muchas veces se subestima: cuesta más poner excusas cuando hay alguien esperándote en la puerta. Además, entrenar acompañada suele ayudar a mantener la constancia y a que la sensación de esfuerzo se perciba algo menor. Si por el contrario prefieres tu propio ritmo, tus auriculares y el silencio de la carretera, correr en solitario es perfectamente válido. No hay una opción «más seria» que otra: lo importante es elegir el formato que te haga volver a salir la semana que viene. Si te apetece explorar la opción social, aquí tienes más sobre cómo entrenar en grupo.

Los errores más comunes al empezar a correr

  • Aumentar distancia o ritmo demasiado rápido, sin respetar las semanas de adaptación que necesita el cuerpo.
  • Ignorar el dolor «porque ya se pasará»: una molestia puntual es normal, pero una que persiste o empeora merece parar y valorarla, no aguantar por orgullo.
  • Salir con el calzado equivocado o unas zapatillas ya muy desgastadas (a partir de los 600-800 km pierden buena parte de su amortiguación).
  • Saltarte el calentamiento o los estiramientos por falta de tiempo, justo los días que más falta hacen.
  • Compararte con el ritmo o los kilómetros de otras personas en lugar de medir tu propia evolución semana a semana.

La motivación no es un estado de ánimo, es un hábito

La motivación del primer día es fácil. La de la semana seis, con lluvia y después de una jornada complicada en el trabajo, ya no tanto. Por eso no conviene depender solo de las ganas: ayuda tener un horario fijo (aunque sean 20 minutos), marcarte objetivos pequeños y alcanzables, y llevar un registro —aunque sea mental— de cómo vas progresando semana a semana. Cumplir metas pequeñas genera la confianza que necesitas para seguir, sin caer en el extremo contrario de obsesionarte con los datos o forzar el cuerpo más de lo que te está pidiendo.

Y conviene no perder de vista el motivo de fondo: mejor forma cardiovascular, más energía en el día a día y, sí, también un efecto positivo comprobado sobre el estado de ánimo. No es casualidad ni motivación de frase bonita: el ejercicio regular participa en la regulación de neurotransmisores implicados en el bienestar emocional. Cada sesión que completas, por corta que sea, ya está haciendo ese trabajo.

Empieza esta semana, con cabeza

Empezar a correr no depende de la fuerza de voluntad de un solo día: depende de las decisiones pequeñas que tomas cada semana. El chequeo que sí haces, la progresión que respetas aunque tengas prisa, las zapatillas que eliges bien desde el principio. Guarda esta guía para consultarla en tu primera semana de entrenamiento, y si quieres seguir recibiendo consejos de salud deportiva pensados para quien empieza desde cero, suscríbete a nuestra newsletter: cada semana, directamente en tu correo, sin spam.

 

 

 

 

 

 

CORRIENDO AL AMANECER

Correr de madrugada: todo lo que debes saber antes de salir a entrenar

Son las seis de la mañana. La ciudad todavía duerme, las calles están tranquilas y apenas se escucha el ruido de algún vehículo que empieza su jornada.

Mientras muchas personas siguen bajo las sábanas, tú ya estás preparando tus zapatillas para salir a correr.

Correr de madrugada tiene algo especial. La sensación de empezar el día cumpliendo un objetivo, disfrutar del silencio, evitar el calor del verano o simplemente encontrar ese momento de desconexión antes de que empiece la rutina diaria.

Pero hay algo que muchos corredores olvidan: nuestro cuerpo no funciona igual a primera hora de la mañana que durante el resto del día.

Cuando salimos a entrenar antes de que salga el sol intervienen factores como nuestro reloj biológico, la temperatura muscular, la hidratación después de varias horas de sueño, los niveles hormonales y, algo fundamental, la seguridad cuando todavía hay poca luz.

Correr de madrugada puede ser una excelente opción, pero hay que hacerlo con conocimiento. Porque no se trata solo de ponerse las zapatillas y salir.

Se trata de preparar tu cuerpo para que esos kilómetros sumen salud y no terminen convirtiéndose en una lesión.

En este artículo vamos a descubrir qué ocurre realmente en tu organismo cuando corres de madrugada, cuáles son sus beneficios, qué precauciones debes tener y cómo adaptar tu rutina para disfrutar de esos entrenamientos cuando el mundo todavía está despertando.

¿Correr de madrugada o correr al amanecer?

Aunque muchas veces utilizamos ambos términos como si fueran iguales, existe una pequeña diferencia.

Correr de madrugada hace referencia a entrenar durante las horas previas a la salida del sol, cuando todavía hay oscuridad y la actividad en las calles es mínima.

Correr al amanecer ocurre cuando el entrenamiento coincide con los primeros minutos de luz del día, ese momento en el que el cielo empieza a cambiar de color y aparece el sol.

Muchos corredores combinan ambas experiencias: empiezan su entrenamiento de madrugada y terminan viendo amanecer.

¿Qué ocurre en tu cuerpo cuando corres de madrugada?

Tu reloj biológico todavía está despertando…

Nuestro organismo funciona siguiendo un reloj interno conocido como ritmo circadiano.

Este sistema regula procesos tan importantes como:

  • el sueño y la vigilia;
  • la temperatura corporal;
  • la liberación de hormonas;
  • el metabolismo;
  • la recuperación muscular.

Durante la noche, tu cuerpo está en modo descanso y reparación.

Cuando te despiertas, empieza una transición hacia el estado activo.

Por eso, salir corriendo inmediatamente después de abrir los ojos puede no ser la mejor opción, especialmente si vas a hacer un entrenamiento intenso.

No significa que tengas que esperar una hora antes de salir.

Pero sí es recomendable darte unos minutos para despertar:

  • beber agua;
  • moverte suavemente;
  • activar articulaciones;
  • preparar músculos y tendones.

Un pequeño ritual antes de correr puede marcar una gran diferencia.

Cortisol: la hormona que te prepara para empezar el día

Uno de los protagonistas de las primeras horas de la mañana es el cortisol.

Esta hormona aumenta de forma natural al despertar y forma parte del mecanismo que ayuda al organismo a pasar del sueño a la actividad.

El llamado pico de cortisol del despertar ayuda a:

  • aumentar el estado de alerta;
  • movilizar energía;
  • preparar al cuerpo para afrontar el día.

Si salimos a correr justo en ese momento, especialmente con entrenamientos exigentes, estamos pidiendo a nuestro organismo un esfuerzo mientras todavía está realizando esa transición.

Por eso, no conviertas los primeros minutos después de levantarte en una competición.

Empieza progresivamente. Deja que tu cuerpo acompañe al entrenamiento.

Músculos fríos: el punto que más preocupa a los corredores

Uno de los errores más habituales al correr de madrugada es salir demasiado rápido.

Después de varias horas de sueño:

  • la temperatura corporal es más baja;
  • los músculos están menos activados;
  • los tendones tienen menor elasticidad;
  • las articulaciones llevan horas sin movimiento.

Esto no significa que correr temprano provoque lesiones automáticamente.

Pero sí significa que el calentamiento tiene más importancia.

Especialmente si vas a hacer series, cambios de ritmo, cuestas, entrenamientos de fuerza combinados…

Antes de empezar, dedica entre 8 y 10 minutos a calentar…:

  • movilidad de tobillos
  • círculos de cadera
  • elevación de rodillas
  • talones al glúteo
  • pequeños saltos progresivos

El objetivo no es cansarte antes de correr. El objetivo es decirle a tu cuerpo: «Vamos a empezar».

5 pasos antes de salir a correr de madrugadaBeneficios de correr de madrugada

Aunque requiere cierta organización, correr antes de que salga el sol tiene muchas ventajas.

Menos calor y mejor sensación térmica

Especialmente durante el verano, entrenar temprano puede ser la mejor estrategia para evitar las horas de más temperatura.

Correr con menos calor significa:

  • menor pérdida de líquidos;
  • menor estrés cardiovascular;
  • menor riesgo de golpe de calor.

En los meses calurosos, madrugar puede convertirse en una herramienta de rendimiento.

Más facilidad para mantener la constancia

Uno de los grandes enemigos del corredor no siempre es el cansancio físico.

Muchas veces es la falta de tiempo. Entrenar por la mañana evita que el día se llene de imprevistos…o excusas…

Cuando terminas de correr, ya has cumplido tu objetivo.

Beneficios psicológicos

Muchas personas que corren de madrugada explican una sensación común:

«El día empieza de otra manera».

Realizar actividad física temprano puede mejorar la sensación de bienestar y ayudar a afrontar la jornada con más energía.

Durante el ejercicio se liberan diferentes moléculas relacionadas con el estado de ánimo, entre ellas los endocannabinoides, que participan en esa sensación de bienestar conocida popularmente como «euforia del corredor».

Correr de madrugada según la estación del año

Corredor entrenando de madrugada al amanecer antes de empezar el día

No es lo mismo salir a correr a las seis de la mañana en agosto que hacerlo en enero. La hora puede ser la misma, pero las condiciones cambian completamente.

Adaptar la ropa, la hidratación y el calentamiento a cada estación es clave para disfrutar del entrenamiento y reducir riesgos.

En verano: correr temprano es una estrategia inteligente

Durante los meses de calor, correr de madrugada puede ser una de las mejores decisiones para proteger tu rendimiento.

A primera hora:

  • la temperatura es más baja;
  • la humedad suele ser más tolerable;
  • el esfuerzo cardiovascular es menor;
  • pierdes menos líquido a través del sudor.

Cuando corremos con temperaturas elevadas, nuestro organismo debe dedicar parte del esfuerzo a regular la temperatura corporal mediante la sudoración.

Esto puede traducirse en:

  • mayor sensación de fatiga;
  • aumento de la frecuencia cardíaca;
  • peor rendimiento.

Por eso, muchos corredores de fondo prefieren entrenar temprano durante el verano.

Eso sí, si tu entrenamiento se alarga y termina con el sol ya alto, recuerda la importancia de la protección solar.

La radiación ultravioleta está presente incluso cuando las temperaturas todavía son suaves.

En invierno: tus músculos necesitan más tiempo

Correr de madrugada en invierno tiene un encanto especial: calles vacías, aire frío y esa sensación de empezar el día mientras todo está tranquilo.

Pero también requiere más preparación.

El frío provoca:

  • mayor rigidez muscular;
  • menor elasticidad de tendones;
  • sensación de pesadez al comenzar.

Por eso, en invierno es todavía más importante vestir por capas,  proteger manos y cabeza, realizar un calentamiento más largo y no empezar a máxima intensidad

La ropa adecuada no debe impedir el movimiento ni provocar exceso de sudoración. El objetivo es mantener una temperatura confortable, no acabar empapado.

Correr de madrugada: verano vs invierno

VERANO INVIERNO
Aprovecha las horas frescas Calienta más tiempo
Controla la hidratación Protege extremidades
Usa protección solar Vístete por capas
Evita el calor extremo Evita salir demasiado rápido

Seguridad: que tú veas y que te vean

Este es uno de los aspectos más importantes cuando hablamos de correr de madrugada. Correr cuando todavía hay poca luz no solo implica ver mejor el camino, también implica que otros puedan verte.

Un corredor oscuro en una carretera o una calle con poca iluminación puede ser prácticamente invisible para un conductor, por eso es recomendable usar ropa reflectante y luz frontal y rasera.

Elige bien tu ruta

Cuando corres de madrugada:

  • utiliza caminos que conozcas;
  • evita zonas aisladas si entrenas solo;
  • presta atención al suelo;
  • evita escuchar música demasiado alta, para poder oir una bicicleta, un vehículo o una persona acercándose y poder  reaccionar.

Corre siempre con cierta planificación

Antes de salir, piensa:

  • ¿Dónde voy a correr?
  • ¿Cuánto tiempo estaré fuera?
  • ¿Alguien sabe mi recorrido?
  • ¿Llevo móvil si voy lejos?

Especialmente si entrenas solo, unos minutos de preparación pueden evitar muchos problemas.

La noche anterior empieza tu entrenamiento

Una de las claves para conseguir una rutina de madrugada es preparar todo antes de dormir.

Porque a las seis de la mañana la fuerza de voluntad suele estar bastante limitada.

Deja todo preparado: ropa deportiva, zapatillas, reloj, botella, frontal, desayuno posterior…

Preparación de un corredor antes de salir a correr temprano por la mañana

Nunca cambies horas de sueño por kilómetros

Correr de madrugada puede ser una excelente rutina, pero no si significa dormir menos.

El sueño es una parte esencial del entrenamiento invisible.

Durante el descanso:

  • se reparan tejidos musculares;
  • se consolidan aprendizajes motores;
  • se regula el sistema hormonal;
  • mejora la recuperación.

Dormir poco y entrenar mucho es una combinación que puede acabar provocando:

  • más fatiga;
  • peor rendimiento;
  • mayor riesgo de lesión;
  • menor motivación.

La pregunta no es:

«¿Puedo levantarme a las cinco para correr?»

La pregunta correcta es:

«¿Estoy durmiendo lo suficiente para que ese entrenamiento me beneficie?»

Regla práctica:

Si para correr de madrugada tienes que quitar horas de sueño, probablemente no estás ganando salud.

¿Qué comer antes de correr de madrugada?

¿Hay que desayunar antes de salir?

Pues…depende. No es lo mismo: un rodaje suave de 30-40 minutos, una tirada larga o un entrenamiento intenso.

Correr en ayunas

En personas sanas, correr ocasionalmente en ayunas puede ser una opción para entrenamientos suaves.

Durante la noche, el organismo utiliza parte de sus reservas de glucógeno y también emplea grasas como fuente de energía.

Pero no significa que correr en ayunas sea siempre mejor.

Si el entrenamiento va a ser largo o exigente, disponer de algo de energía puede ayudarte a rendir mejor.

Opciones sencillas antes de salir:

Un pequeño aporte puede ser suficiente: una pieza de fruta,  una tostada, café o infusión si tienes la costumbre
No necesitas hacer un desayuno completo antes de correr.

Hidratación: llevas horas sin beber

Aunque no tengas sensación de sed, durante la noche has estado varias horas sin ingerir líquidos.

Antes de salir:

  • bebe un vaso de agua;
  • no hace falta beber grandes cantidades;
  • adapta la cantidad al tiempo y la intensidad del entrenamiento.

Para entrenamientos largos o con mucho calor, puede ser necesario planificar mejor la hidratación y valorar el uso de bebidas con electrolitos.

El segundo desayuno: la recuperación también cuenta

Después de correr llega otro momento importante:

Desayuno post entreno

Un buen desayuno posterior debería aportar:

  • hidratos de carbono para reponer energía;
  • proteína para favorecer la reparación muscular;
  • líquidos para recuperar hidratación.

No se trata de comer mucho. Se trata de darle al cuerpo lo que necesita después del esfuerzo.

¿Quién debería tener más precaución al correr de madrugada?

Correr temprano puede ser una rutina saludable para muchas personas, pero no todos los organismos responden igual.

Conviene prestar especial atención si:

  • tienes problemas de regulación de la glucosa;
  • padeces mareos frecuentes al levantarte;
  • tienes tendencia a la hipotensión;
  • estás atravesando una época de mucho estrés o falta de descanso;
  • estás aumentando mucho la carga de entrenamiento;
  • vienes de una lesión reciente.

En estos casos, adaptar el horario, la intensidad y la alimentación previa puede marcar la diferencia.

Como siempre digo desde la farmacia: no existe un entrenamiento perfecto para todo el mundo, existe el entrenamiento que se adapta a tu situación personal.

Errores frecuentes al correr de madrugada

Salir demasiado rápido

  • Es probablemente el error más habitual.
  • El cuerpo acaba de despertar y todavía necesita unos minutos para activarse.
  • Los primeros kilómetros deben servir para entrar en ritmo.
  • No conviertas el inicio del entrenamiento en una carrera contra el reloj.

No beber nada antes de salir

  • Aunque no tengas sed, vienes de varias horas sin ingerir líquidos.
  • Un vaso de agua antes de entrenar es un gesto sencillo que puede ayudarte.

No mirar la previsión meteorológica

  • A primera hora las condiciones pueden cambiar mucho.
  • Una temperatura agradable durante el día puede convertirse en frío intenso al amanecer.

La constancia gana a la cantidad. Un entrenamiento corto realizado con regularidad suele aportar más beneficios que una gran sesión aislada que te deje agotado varios días.

Consejos finales para convertir correr de madrugada en un hábito

Si quieres incorporar esta rutina, empieza poco a poco.

No intentes cambiar todo de golpe.

Prueba con:

  • un día a la semana al principio
  • recorridos conocidos
  • intensidad moderada
  • preparación la noche anterior
  • horarios realistas

La clave no está en demostrar que puedes levantarte muy temprano. La clave está en encontrar una rutina que puedas mantener durante meses.

Porque el mejor entrenamiento no es el más duro. Es el que puedes repetir.

Preguntas frecuentes sobre correr de madrugada

¿Es bueno correr nada más levantarse?

Puede serlo, especialmente para entrenamientos suaves, pero es recomendable dedicar unos minutos a despertar el cuerpo, hidratarte y activar la musculatura antes de empezar.

¿Cuánto tiempo debo esperar después de despertarme para correr?

No existe un tiempo exacto para todo el mundo. En general, unos minutos de movilidad, hidratación y activación pueden ser suficientes para muchos corredores.

Es malo correr en ayunas por la mañana?

Para personas sanas, correr en ayunas de forma ocasional puede ser una opción en entrenamientos suaves. Sin embargo, no es recomendable para todos los entrenamientos ni para todas las personas.

¿Qué debo desayunar antes de correr de madrugada?

Depende del entrenamiento. Para una sesión corta puede bastar con agua y, si lo necesitas, una fruta o una pequeña fuente de hidratos. Para entrenamientos largos o intensos conviene planificar mejor la ingesta.

¿Es más peligroso correr de noche o de madrugada?

El principal riesgo no es la hora, sino la falta de visibilidad. Utilizar elementos reflectantes y elegir rutas seguras reduce mucho el riesgo.

¿Tengo que usar luz frontal para correr de madrugada?

Si corres por zonas con poca iluminación, una luz frontal puede mejorar tu seguridad porque te permite ver el terreno y ser más visible.

¿Correr de madrugada ayuda a adelgazar?

Cualquier actividad física contribuye al gasto energético, pero la pérdida de peso depende del equilibrio entre alimentación, actividad, descanso y otros factores individuales.

¿Es mejor correr por la mañana o por la tarde?

La mejor hora es aquella en la que puedes entrenar con regularidad y buenas sensaciones. Algunas personas rinden mejor por la tarde, mientras que otras prefieren empezar el día corriendo.

¿Correr temprano aumenta la energía durante el día?

Muchas personas sienten una mayor sensación de bienestar y activación después de entrenar por la mañana, aunque la respuesta puede variar según cada persona.

¿Cuántos días a la semana puedo correr de madrugada?

Depende de tu nivel, tus objetivos y tu recuperación. Lo importante es que la rutina sea compatible con un descanso adecuado.

Conclusión: correr mientras la ciudad duerme

  • Correr de madrugada tiene algo especial.
  • No solo por los kilómetros.
  • También por esa sensación de empezar el día habiendo cumplido contigo mismo.
  • Pero madrugar para correr no consiste simplemente en poner el despertador antes.
  • Consiste en escuchar a tu cuerpo, preparar bien el entrenamiento y entender que la salud también forma parte del rendimiento.
  • Un buen calentamiento, una correcta hidratación, la ropa adecuada y respetar las horas de sueño pueden transformar un simple madrugón en una experiencia positiva.
  • Porque correr más no siempre significa correr mejor.
  • A veces, correr mejor empieza cuando todavía no ha salido el sol.

Correr genera endorfinas, las llamadas «hormonas de la felicidad». Puedes leer algunos testimonios aquí.

¿Prefieres correr cuando termina el día?

No todos los corredores disfrutan de madrugar. Para muchas personas, el mejor momento para entrenar llega cuando termina la jornada laboral y las calles empiezan a quedarse tranquilas. En ese caso, correr de noche puede ser una alternativa interesante, siempre que se prioricen la visibilidad y la seguridad.

➡️ Correr de noche: beneficios, riesgos y consejos para entrenar con seguridad

 

DUERME Y CORRE

DUERME BIEN, CORRE MEJOR: LA CIENCIA DEL SUEÑO EN EL RUNNING

Dormir mejor para correr es uno de los factores más importantes para mejorar el rendimiento deportivo. Sin embargo, muchos corredores se centran en el entrenamiento y la alimentación mientras descuidan el descanso, que es donde realmente se produce la recuperación muscular.

Cuidas tu piel del sol antes de salir a correr (protección solar). Revisas tus pies para evitar rozaduras y hongos antes de una tirada larga (cuidado de tus pies). Pero hay un pilar de tu entrenamiento que casi nunca aparece en tu plan semanal, aunque decide buena parte de tus resultados: el sueño.

Corredora durmiendo profundamente, fase clave de la recuperación muscular nocturna

Dormir para correr mejor no es una frase bonita, es fisiología pura. Mientras duermes, tu cuerpo no se limita a «apagarse»: repara, reconstruye y prepara el terreno para tu siguiente sesión.

En este artículo te cuento qué ocurre en tu organismo mientras duermes, cuántas horas necesitas si entrenas con regularidad, y qué dice la evidencia científica sobre el precio real de dormir poco.

¿Por qué el sueño es parte de tu entrenamiento (aunque no lo parezca)?

Cuando entrenas —una tirada larga, series o un día de fuerza— generas pequeñas roturas en las fibras musculares y una respuesta inflamatoria controlada. Es una parte normal y necesaria del proceso: así es como el músculo se adapta y se vuelve más fuerte. Pero esa adaptación no ocurre durante el entrenamiento, sino después, en el descanso.

Si no duermes lo suficiente, los niveles de cortisol (la hormona del estrés) tienden a mantenerse elevados más tiempo del necesario, lo que dificulta la recuperación muscular. Un cortisol crónicamente alto por falta de sueño puede jugar en tu contra tanto como el sobreentrenamiento sin descanso.

Por eso decimos que dormir bien forma parte del entrenamiento invisible: esa parte del plan que no aparece en tu reloj GPS, pero que determina si el trabajo hecho en la pista o el asfalto se traduce en mejoras reales.

Qué le pasa a tu cuerpo mientras duermes

Reparación muscular y hormona del crecimiento

Durante las fases de sueño profundo (sueño de ondas lentas), el cuerpo libera la mayor parte de la hormona del crecimiento (GH) de todo el día. Esta hormona es clave para la síntesis de proteínas musculares y la reparación de los tejidos desgastados durante el entrenamiento. Dicho de forma sencilla: las primeras horas de sueño profundo son, literalmente, tu ventana de reconstrucción muscular.

Puedes entender mejor este proceso en nuestro artículo sobre microlesiones musculares en el running y cómo se recupera el cuerpo.

Melatonina: mucho más que la «hormona del sueño»

La melatonina, secretada por la glándula pineal al inicio de la noche, no solo regula tu reloj biológico. Distintas líneas de investigación apuntan a que también desempeña un papel protector frente al estrés oxidativo que genera el ejercicio intenso, actuando como una defensa antioxidante adicional durante la recuperación. Es un campo de estudio en desarrollo, pero refuerza la idea de que dormir no es un simple paréntesis en tu día.

Consolidación de la técnica de carrera

Durante la fase REM, el cerebro consolida el aprendizaje motor: la coordinación, el gesto técnico, los patrones de zancada trabajados en el entrenamiento. Por eso, después de una sesión de técnica o un ejercicio de fuerza nuevo, dormir bien esa noche ayuda a «fijar» lo aprendido.

Cuánto sueño necesita realmente un corredor

La recomendación general para adultos es de 7 a 9 horas por noche, y quienes entrenan de forma regular suelen beneficiarse de acercarse al extremo superior de ese rango, sobre todo en semanas de carga alta.

Reloj deportivo mostrando los datos de las fases de sueño de un corredor

Una de las investigaciones más citadas en este terreno es la de la Dra. Cheri D. Mah y su equipo del Stanford Sleep Disorders Clinic and Research Laboratory, publicada en la revista Sleep. Su equipo pidió a un grupo de jugadores de baloncesto universitario que ampliaran su tiempo de sueño durante varias semanas y midió el efecto sobre su rendimiento. Los resultados: mejoraron su velocidad en sprints, su precisión de tiro, su tiempo de reacción y su estado de ánimo, además de reducir la somnolencia diurna.

El estudio se hizo con baloncestistas, no con corredores, y no puede extrapolarse punto por punto a nuestro deporte. Pero el mecanismo de fondo —más sueño, mejor recuperación neuromuscular, mejor rendimiento— es perfectamente trasladable al running.

Si tienes semanas de entrenamiento especialmente exigentes (bloques de calidad, preparación de una maratón), una siesta corta de 20-30 minutos puede sumar sin restar calidad al sueño nocturno.

El precio de dormir poco: más lesiones y más resfriados

Aquí es donde el sueño deja de ser «una cuestión de bienestar» y pasa a ser una cuestión de salud deportiva muy concreta.

Un estudio publicado en el Journal of Pediatric Orthopaedics (Milewski et al., 2014) analizó los hábitos de sueño de más de un centenar de deportistas jóvenes y encontró que quienes dormían de media menos de 8 horas por noche tenían 1,7 veces más riesgo de sufrir una lesión que quienes dormían 8 horas o más. El estudio se hizo en población adolescente, pero el mecanismo de fondo —peor recuperación de tejidos, más fatiga acumulada, menor tiempo de reacción— es igual de relevante en corredores adultos.

Dormir poco no solo aumenta la fatiga acumulada, también puede alterar los procesos de recuperación muscular y favorecer la aparición de problemas físicos. Si quieres conocer cuáles son las lesiones más frecuentes entre corredores y cómo prevenirlas, puedes leer nuestro artículo sobre lesiones habituales del running.

El sueño insuficiente también pasa factura a tus defensas. Una investigación publicada en Archives of Internal Medicine (Cohen et al., 2009) mostró que las personas que dormían menos de 7 horas tenían aproximadamente el triple de probabilidad de desarrollar un resfriado tras exponerse al virus, frente a quienes dormían 8 horas o más. En corredores sometidos a cargas altas de entrenamiento —maratones, picos de forma—, varios estudios han encontrado un aumento notable de infecciones respiratorias en la semana o dos posteriores a la prueba, justo cuando el sueño suele ser más irregular por los nervios, los viajes o los horarios.

Si además quieres reforzar tus defensas desde otro frente, este artículo sobre probióticos y rendimiento deportivo te interesa.

Entrenar de noche sin sabotear tu sueño

Si entrenas por la tarde o la noche, es habitual notar que cuesta conciliar el sueño después. La razón principal es la adrenalina y la temperatura corporal, que tardan un rato en bajar tras el esfuerzo.

Como norma general, conviene dejar pasar entre 3 y 4 horas entre el final del entrenamiento intenso y la hora de acostarte. Si tu horario no te lo permite, prioriza que la sesión sea más suave (rodaje fácil en lugar de series) cuanto más se acerque a tu hora de dormir, y añade una rutina de bajada de intensidad: estiramientos suaves, ducha templada y luz tenue en la última hora antes de dormir.

Dormir bien en verano, cuando el calor también entrena tus noches

En los meses de calor, el reto no es solo entrenar sin sufrir un golpe de calor, sino también dormir bien en noches en las que el termómetro no baja lo suficiente. Un dormitorio por encima de 24-25°C dificulta que el cuerpo alcance las fases de sueño profundo donde ocurre buena parte de la reparación muscular.

Algunos ajustes sencillos: entrena en las horas más frescas del día para no acumular calor corporal justo antes de dormir, ventila el dormitorio antes de acostarte, y evita duchas o cenas muy calientes en la hora previa al sueño.

Rutina de higiene del sueño para corredores

dormitorio oscuro y fresco, cortinas opacas entreabiertas, ambiente ordenado — ejemplo visual de buena higiene del sueño.

  • Mantén un horario de sueño estable, incluso los fines de semana.
  • Deja pasar 3-4 horas entre el entrenamiento intenso y la hora de dormir.
  • Cuida la temperatura del dormitorio (idealmente 18-20°C).
  • Reduce la luz y las pantallas en la última hora antes de acostarte.
  • Modera la cafeína a partir de media tarde.
  • Si haces siesta, que sea corta (20-30 minutos) y no muy tarde.

Cuándo consultar con un profesional

Si duermes las horas recomendadas y aun así te levantas cansado, si te cuesta más de 30 minutos conciliar el sueño de forma habitual, o si te comentan que roncas fuerte o haces pausas en la respiración, no lo dejes pasar. El insomnio crónico y trastornos como la apnea del sueño son tratables, pero necesitan una valoración profesional, no solo fuerza de voluntad. Como farmacéutica, también puedo orientarte sobre productos de apoyo al descanso y cuándo tiene sentido usarlos o pedir ayuda especializada.

 

Ahora ya sabes que dormir mejor para correr no es un consejo más, sino una parte esencial de cualquier plan de entrenamiento.

Preguntas frecuentes sobre sueño y running (FAQ)

¿Cuántas horas debe dormir un corredor?

La mayoría de los adultos necesita entre 7 y 9 horas de sueño cada noche, pero los corredores que entrenan de forma regular suelen recuperarse mejor acercándose a las 8-9 horas, especialmente durante la preparación de una media maratón o una maratón.

¿Dormir poco afecta al rendimiento al correr?

Sí. Dormir menos de lo necesario puede disminuir la velocidad, aumentar la sensación de esfuerzo, empeorar el tiempo de reacción y dificultar la recuperación muscular. Además, favorece la fatiga acumulada y puede aumentar el riesgo de lesiones.

¿Es mejor correr por la mañana o por la noche para dormir bien?

Depende de cada persona, pero si entrenas por la noche intenta terminar la sesión al menos 3 o 4 horas antes de acostarte. El ejercicio intenso eleva la temperatura corporal y la activación del sistema nervioso, lo que puede retrasar el inicio del sueño.

¿La siesta mejora la recuperación de un corredor?

Sí, siempre que sea corta. Una siesta de 20 a 30 minutos puede ayudar a reducir la fatiga y mejorar la recuperación sin interferir con el sueño nocturno.

¿Dormir más reduce el riesgo de lesiones deportivas?

La evidencia científica indica que sí. Diversos estudios han observado que los deportistas que duermen menos horas presentan un mayor riesgo de sufrir lesiones, probablemente porque recuperan peor los tejidos y disminuye su capacidad de reacción.

¿Puede el sueño mejorar mi técnica de carrera?

Sí. Durante la fase REM del sueño, el cerebro consolida el aprendizaje motor. Esto significa que los ejercicios de técnica, coordinación y fuerza realizados durante el entrenamiento se fijan mejor cuando se duerme adecuadamente.

¿Es recomendable tomar melatonina si entreno?

La melatonina puede ser útil en algunas situaciones, como el jet lag o determinados trastornos del sueño, pero no debería utilizarse de forma rutinaria sin valorar la causa del problema. Si el insomnio es persistente, lo recomendable es consultar con un profesional sanitario.

¿Dormir poco puede hacer que me resfríe más?

Sí. Dormir menos de siete horas de forma habitual puede debilitar la respuesta del sistema inmunitario, aumentando la probabilidad de sufrir infecciones respiratorias, especialmente durante periodos de entrenamiento intenso.

¿Cuál es la temperatura ideal para dormir si entreno?

Lo ideal es mantener el dormitorio entre 18 y 20 °C. Una habitación demasiado calurosa dificulta alcanzar el sueño profundo, la fase en la que se produce gran parte de la recuperación muscular.

¿Qué es más importante para un corredor: entrenar una hora más o dormir una hora más?

Si ya sigues un plan de entrenamiento adecuado, una hora adicional de sueño suele aportar más beneficios que una hora extra de entrenamiento cuando existe déficit de descanso. La mejora física se produce durante la recuperación, no mientras corres.

 

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VARIABILIDAD ANALITICA EN DEPORTISTAS

¿Te has hecho alguna vez una analítica de sangre y has visto algún valor marcado en rojo, fuera del rango de referencia? ¿Y resulta que eres deportista y te encuentras perfectamente? Antes de preocuparte, sigue leyendo.

Los rangos de referencia que aparecen en una analítica están calculados para la población general sedentaria. En deportistas, muchos parámetros se comportan de forma diferente, y lo que parece una alteración puede ser simplemente una adaptación fisiológica al entrenamiento. Saber interpretarlo marca la diferencia entre un susto innecesario y una decisión informada.

En este artículo hacemos un repaso de los valores analíticos que más se ven afectados por la práctica deportiva, y cómo leerlos correctamente. Si además tienes dudas sobre el hierro en concreto, te recomendamos complementar este artículo con nuestra guía sobre la importancia del hierro en el deporte.

Leucocitos: las defensas que se disparan con el ejercicio

Los leucocitos o glóbulos blancos son las células del sistema inmune. Un entrenamiento prolongado e intenso provoca pequeños microtraumatismos y estados inflamatorios locales, y el cuerpo responde aumentando la cifra de leucocitos de forma proporcional a la duración e intensidad del esfuerzo.

Esto significa que si te haces una analítica poco después de un entrenamiento exigente, es normal ver los leucocitos elevados. El tiempo medio de recuperación hasta valores normales es de unas 24 horas.

Hay dos matices importantes a tener en cuenta:

  • Durante el esfuerzo submáximo prolongado aumentan los neutrófilos y descienden los linfocitos.
  • Las células eosinófilas son especialmente sensibles al estrés prolongado. Una caída brusca en su concentración puede ser una señal de que el programa de entrenamiento es demasiado exigente y hay riesgo de sobreentrenamiento. Si además los leucocitos totales están por debajo de la media, es momento de revisar la planificación.

Eritrocitos y hematocrito: el gran malentendido de los deportistas

Los eritrocitos o glóbulos rojos transportan oxígeno a todas las células del organismo. Viven aproximadamente 120 días y se renuevan constantemente en la médula ósea.

En deportistas, especialmente en los de resistencia, la vida media del hematíe se reduce hasta un 42% por varias razones:

  • Hemólisis por impacto: cada zancada sobre superficies duras destruye glóbulos rojos en los capilares de la planta del pie. Es el fenómeno más conocido en corredores de larga distancia.
  • Acidosis por entrenamiento anaeróbico: desestabiliza la membrana de los glóbulos rojos.
  • Aumento de la velocidad de la sangre: en entrenamientos intensos, el mayor gasto cardíaco acelera la circulación y aumenta la destrucción de hematíes.

Además, el entrenamiento aeróbico provoca un aumento del volumen plasmático que hace que los glóbulos rojos queden «diluidos» en más líquido. El resultado es que la concentración de eritrocitos, hemoglobina y hematocrito puede aparecer baja en la analítica aunque en realidad las células sean suficientes y funcionales. Esto se llama pseudoanemia o anemia diluida, y no requiere tratamiento.

Los valores de hematocrito normales son:

  • Mujer: 35-45%
  • Hombre: 40-50%

Muchos deportistas de resistencia se sitúan en el límite inferior sin que ello sea un problema. Para entender bien cuándo sí hay un problema real, te lo explicamos en detalle en nuestro artículo sobre la anemia del deportista.

Plaquetas

El entrenamiento aeróbico prolongado produce un incremento mayor del número de plaquetas que el entrenamiento anaeróbico. Este dato, si aparece algo elevado en una analítica posterior a un esfuerzo intenso, hay que contextualizarlo antes de sacar conclusiones.

Otros valores que el deportista debe conocer

Más allá del hierro y los glóbulos rojos, hay otros parámetros que la actividad física altera y que conviene tener en el radar:

Enzimas musculares (CK, LDH, AST): Aumentan con el ejercicio intenso porque reflejan el daño muscular normal del entrenamiento. La creatinquinasa (CK) es la más relevante: valores muy elevados pueden indicar rabdomiólisis, una destrucción masiva de fibras musculares que requiere atención médica inmediata. Un valor algo alto tras una carrera larga o un entrenamiento muy exigente, en cambio, es esperable.

Creatinina: Aumenta con el esfuerzo físico porque es el producto del catabolismo muscular. Es el mejor indicador de la función renal, pero en deportistas sus valores basales son más altos que en la población sedentaria, simplemente por tener más masa muscular.

Cortisol: Niveles elevados indican destrucción muscular. Es normal que suba tras el ejercicio, pero si está crónicamente alto puede ser señal de sobreentrenamiento.

Testosterona: Niveles altos pueden hacer que el umbral del sobreentrenamiento se alcance antes de lo esperado.

Magnesio y potasio: Valores bajos de cualquiera de los dos pueden explicar los calambres musculares. Si los sufres con frecuencia, vale la pena revisarlos en una analítica.

💊 Los electrolitos como el magnesio y el potasio se pueden reponer fácilmente con suplementos específicos para deportistas.

Hierro y transferrina: Niveles bajos producen una disminución clara del rendimiento. Si quieres profundizar en este tema, te recomendamos nuestro artículo sobre el déficit de hierro en el deporte.

Albúmina: Niveles bajos también reducen el rendimiento deportivo.

Vitamina B12: Valores bajos disminuyen la capacidad de recuperación tras el esfuerzo.

Vitamina D: La vitamina del sol. Su déficit reduce la fuerza muscular, el rendimiento y aumenta el riesgo de fracturas por estrés, una lesión especialmente temida por corredores.

El sodio: un mineral que no se puede ignorar

La hiponatremia (sodio bajo en sangre) es uno de los problemas más graves que puede sufrir un deportista de resistencia, especialmente en pruebas largas con mucha sudoración. Se considera peligrosa por debajo de 125 mmol/l, y sus consecuencias pueden ser severas: edema cerebral, calambres, desorientación, fibrilación muscular e incluso coma.

Por el contrario, un sodio elevado en sangre suele deberse a deshidratación o pérdidas excesivas de agua por sudoración intensa o diarrea.

Es uno de los motivos por los que la hidratación y la reposición de electrolitos antes, durante y después del ejercicio no es opcional: es parte esencial del rendimiento y la seguridad.

En resumen: cómo usar tu analítica a tu favor

Si tienes algún valor alterado en una analítica y eres deportista, no te alarmes automáticamente. Primero pregúntate:

  • ¿Me hice la analítica poco después de un entrenamiento intenso?
  • ¿Estoy en un período de carga alta?
  • ¿El valor está ligeramente fuera de rango o muy alterado?

Una analítica bien interpretada, en el contexto de tu práctica deportiva, es una herramienta muy valiosa. No para asustarte, sino para corregir, ajustar y rendir mejor.

Y al revés: si notas fatiga excesiva, calambres frecuentes, recuperación lenta o bajón de rendimiento sin causa aparente, una analítica puede darte la respuesta que buscas.

Recuerda que la alimentación, la hidratación y la suplementación antes, durante y después del entrenamiento afectan directamente a tu salud, tu composición corporal y tu rendimiento. Pequeños ajustes pueden marcar una gran diferencia.

FAQ

¿Es normal tener la hemoglobina baja si hago deporte?

Sí. Muchos deportistas presentan pseudoanemia debido al aumento del volumen plasmático.

¿Por qué tengo los leucocitos altos después de entrenar?

El ejercicio intenso provoca una respuesta inflamatoria temporal que puede elevar los leucocitos durante aproximadamente 24 horas.

¿Qué significa tener la CK alta?

Puede reflejar daño muscular producido por el entrenamiento. Valores extremadamente elevados requieren valoración médica.

¿Cuándo debo preocuparme por una analítica alterada?

Cuando los valores están muy fuera de rango, existen síntomas asociados o las alteraciones persisten en controles repetidos.

 

 

 

TRANSAMINASAS EN EL DEPORTE

En el mundo del deporte es cada vez más habitual realizar analíticas de control. No solo en deportistas de élite, sino también en corredores populares, triatletas o personas que entrenan con regularidad. Y dentro de esos resultados, hay un grupo de valores que suele generar más dudas que cualquier otro: las transaminasas.

Es bastante frecuente que alguien reciba su informe médico, vea que la GOT o la GPT están ligeramente elevadas y empiece a preocuparse pensando en el hígado. Sin embargo, en el contexto del entrenamiento, esa lectura rápida puede ser engañosa.

El cuerpo del deportista no funciona exactamente igual que el de una persona sedentaria.

De hecho, la fisiología del deportista cambia de forma significativa en función de la carga de entrenamiento, la hidratación y el estado de recuperación.

El ejercicio modifica la fisiología, los marcadores sanguíneos e incluso la forma en la que interpretamos lo que “está bien” o “está mal” en una analítica.

Por eso, antes de sacar conclusiones, es importante entender qué son realmente estas enzimas, por qué aparecen en sangre y en qué situaciones su elevación es algo completamente normal.

Este fenómeno es especialmente relevante en periodos de alta carga donde puede aparecer fatiga acumulada o sobreentrenamiento.

Qué son las transaminasas y por qué aparecen en la analítica

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Las transaminasas son enzimas que participan en el metabolismo de los aminoácidos, es decir, en los procesos que permiten al organismo construir, transformar y degradar proteínas. Aunque esto suene complejo, en realidad forman parte del funcionamiento básico de cualquier célula del cuerpo.

Las dos principales que aparecen en la analítica son la GOT (AST o ASAT) y la GPT (ALT o ALAT). Ambas cumplen funciones similares, pero no tienen exactamente el mismo origen ni el mismo valor interpretativo.

La GPT se considera más específica del hígado, mientras que la GOT se encuentra también en otros tejidos como el músculo esquelético, el corazón o incluso los glóbulos rojos. Esta diferencia es fundamental para entender por qué los deportistas pueden presentar alteraciones sin que exista ninguna enfermedad hepática.

Esta diferencia es clave en la interpretación de analíticas en deportistas, especialmente cuando existen otros marcadores musculares alterados.

El deporte como factor clave en su interpretación

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El ejercicio físico, especialmente cuando es intenso o acumulado, tiene un impacto directo sobre muchos parámetros sanguíneos. Las transaminasas no son una excepción.

Durante el entrenamiento se producen microlesiones musculares completamente normales. Estas pequeñas roturas forman parte del proceso de adaptación del músculo: el cuerpo se estresa, se repara y se hace más fuerte.

En ese proceso, enzimas como la GOT pueden liberarse desde el tejido muscular hacia la sangre, lo que provoca una elevación transitoria en la analítica. Este fenómeno es muy común en deportes de resistencia, fuerza o en periodos de carga elevada.

Lo importante aquí es entender que no siempre una analítica alterada significa enfermedad. A veces, simplemente refleja que el cuerpo ha trabajado.

Cuando las transaminasas sí indican un problema hepático

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Aunque en deportistas el origen muscular es muy frecuente, no hay que olvidar que las transaminasas también pueden elevarse por causas hepáticas reales.

Entre las más habituales se encuentran el hígado graso, las hepatitis virales, el consumo de alcohol, algunos fármacos o determinadas alteraciones metabólicas. En estos casos, la elevación suele ser más sostenida en el tiempo y no depende directamente del entrenamiento reciente.

En este mismo grupo también es importante mencionar el uso de determinadas sustancias prohibidas en el deporte, como los esteroides anabolizantes. Este tipo de compuestos puede alterar diferentes parámetros hepáticos, entre ellos las transaminasas, generando elevaciones analíticas que no siempre reflejan una adaptación al entrenamiento, sino una carga tóxica sobre el hígado. Por este motivo, en el contexto deportivo siempre se recomienda priorizar la salud y evitar el uso de este tipo de sustancias.

Además, a menudo no aparece de forma aislada, sino acompañada de otros cambios en la analítica o incluso síntomas clínicos.

Por eso, la clave no es solo el valor en sí, sino el contexto completo del deportista.

El músculo como origen más frecuente en personas activas

En la práctica clínica del deporte, la causa más habitual de transaminasas elevadas es el propio músculo.

Algunas transaminasas también se encuentran en el músculo esquelético, como la GOT, por lo que el daño muscular intrínseco al ejercicio (especialmente el ejercicio de fuerza) elevará invariablemente su concentración en sangre .

El  músculo está compuesto por células (miocitos) que sufren pequeñas roturas con el entrenamiento. Estos miocitos liberan enzimas, como las transaminasas, que pasan al torrente sanguíneo.

El hígado es la mayor fábrica de tu organismo y el mayor detoxificante, pero también sintetiza  proteínas esenciales y otras estructuras. En esta síntesis las transaminasas son muy activas.

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Cuando el entrenamiento es exigente, las fibras musculares sufren pequeñas alteraciones estructurales. Estas microlesiones no solo son normales, sino necesarias para la adaptación y mejora del rendimiento.

Durante este proceso, enzimas como la GOT pueden liberarse al torrente sanguíneo, elevando los valores en la analítica. Esto es especialmente frecuente en fases de carga, competiciones o cambios bruscos en el volumen de entrenamiento.

En este contexto, una elevación leve o moderada no debe interpretarse como un signo de daño hepático.

Daño muscular: cuando el esfuerzo supera la capacidad de recuperación

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En situaciones excepcionales, cuando el esfuerzo es muy elevado y no hay una adecuada recuperación o hidratación, puede aparecer la rabdomiólisis.

La rabdomiolisis constituye un síndrome clínico y bioquímico resultado del daño muscular, necrosis del músculo esquelético y liberación del contenido celular al torrente circulatorio. En este caso también se puede detectar una elevación de las transaminasas , aldolasa, LDH, creatinina, urea, ácido úrico.

Se trata de un cuadro de destrucción muscular importante en el que se liberan grandes cantidades de contenido celular al torrente sanguíneo. En estos casos, además de las transaminasas, se elevan de forma significativa otros marcadores como la creatinquinasa (CK), la LDH o la urea.

Aunque no es frecuente, es una situación que sí requiere atención médica inmediata.

Cómo interpretar realmente una analítica en deportistas

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Uno de los errores más comunes es interpretar una analítica deportiva sin tener en cuenta el entrenamiento de los días previos.

Después de esfuerzos intensos es perfectamente normal encontrar transaminasas ligeramente elevadas, especialmente la GOT. En ausencia de síntomas y con el resto de parámetros normales, lo más probable es que se trate de una respuesta fisiológica.

En la práctica clínica del deporte, es fundamental no interpretar los valores de forma aislada. En la mayoría de los deportistas sanos, una elevación leve de transaminasas no suele ser un marcador de enfermedad hepática.

De hecho, en muchas patologías hepáticas relevantes, las elevaciones suelen ser mucho más marcadas, pudiendo alcanzar incrementos de entre un 500% y un 1000% sobre los valores normales. Por ello, cifras moderadamente elevadas, especialmente en el rango bajo de alteración, deben interpretarse siempre dentro del contexto clínico y deportivo.

Por eso, antes de preocuparse, es importante revisar siempre el contexto: volumen de entrenamiento, intensidad, descanso e hidratación.

Hábitos que ayudan a mantenerlas en equilibrio

Mantener unas transaminasas estables no depende de una única acción, sino de la combinación de varios factores.

Seguir estos consejos te ayudará a bajar las transaminasas:

  • Sigue una dieta equilibrada, limitando la ingesta de grasas, y eliminando siempre que sea posible los alimentos procesados.
  • Evita los alimentos muy azucarados o salados.
  • Cocina preferentemente al vapor, al horno, a la plancha, hervido…
  • Bebe suficiente agua para mantenerte bien hidratado y para ayudar al hígado a eliminar las grasas.
  • No consumas bebidas alcohólicas.
  • Aumenta el consumo de frutas y verduras.
  • Toma infusiones de plantas medicinales como el cardo mariano o el boldo, que tienen propiedades beneficiosas para el hígado, consultando previamente a un experto por si su consumo estuviera contraindicado en tu caso.

Una alimentación basada en el patrón mediterráneo, rica en alimentos frescos y baja en ultraprocesados, ayuda a reducir la carga metabólica del hígado y a mantener los marcadores metabólicos en equilibrio. Si quieres saber cómo aplicar este patrón alimentario al día a día del deportista, te lo explicamos en detalle en nuestro artículo sobre nutrición en deportes de resistencia .

Una alimentación adecuada no solo mejora el rendimiento, sino que también influye en los marcadores metabólicos del deportista.

La nutrición deportiva también influye en estos procesos (próximamente en www.farmarunning.com) .

Del mismo modo, la planificación del ejercicio juega un papel clave. Alternar intensidad, respetar los días de descanso y evitar la acumulación de fatiga es esencial para permitir la correcta recuperación del organismo.

El ejercicio moderado y bien planificado, junto con una adecuada recuperación, suele tener un efecto positivo en la regulación de los marcadores metabólicos.

Realiza ejercicio moderado regularmente, como caminar 30 minutos diarios.

Muchos deportistas realizan controles periódicos de su estado de salud para monitorizar su evolución durante la temporada.

La idea clave que no hay que olvidar

En deportistas, una elevación leve de transaminasas no debe interpretarse automáticamente como un problema hepático.

En la mayoría de los casos, simplemente refleja la respuesta natural del cuerpo al entrenamiento: adaptación muscular, microlesiones o carga reciente de esfuerzo.

En el contexto del deporte, también es habitual que exista preocupación por la alimentación, especialmente por el consumo de proteínas. Un aporte adecuado de proteína en deportistas suele situarse aproximadamente entre 1 y 1,5 g/kg de peso corporal, dependiendo del tipo de entrenamiento y del objetivo. Este rango, en condiciones normales, no debería provocar elevaciones significativas de transaminasas en personas sanas.

Sin embargo, cuando se combina una carga elevada de entrenamiento con periodos de fatiga acumulada, es posible observar pequeñas variaciones analíticas que no siempre tienen un significado patológico, sino más bien adaptativo.

El valor aislado no dice mucho. El contexto lo es todo.

Conclusión

Las transaminasas son un marcador útil en medicina, pero en el deporte su interpretación requiere una visión más global.

Cuando no existen síntomas y hay entrenamiento reciente, una elevación leve suele ser completamente fisiológica y transitoria. Sin embargo, ante valores muy elevados o dudas persistentes, siempre es recomendable la valoración médica.

 

 

 

 

 

 

ELECTROLITOS EN EL RUNNING

Los electrolitos son minerales presentes en el cuerpo humano que tienen carga eléctrica y se encuentran en la sangre, los tejidos y otros fluidos corporales.

Electrolitos: qué son, beneficios, fuentes y consumo

Aunque este concepto suele asociarse a la medicina o la nutrición general, en el mundo del running tienen un papel mucho más relevante de lo que parece: influyen directamente en la hidratación, la función muscular y el rendimiento deportivo.

Cuando corres, especialmente en entrenamientos largos, intensos o en condiciones de calor, el cuerpo activa mecanismos de regulación térmica como el sudor. Y con ese sudor no solo pierdes agua: también pierdes minerales esenciales.

Exhausted athlete drinking water when taking a break during a run

Si quieres entender mejor ese proceso fisiológico, puedes leer también el artículo de cómo sudamos al correr.

QUÉ SON LOS ELECTROLITOS

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Los electrolitos son minerales con carga eléctrica que desempeñan funciones esenciales en el organismo.

Los principales son:

  • Sodio
  • Potasio
  • Magnesio
  • Calcio
  • Cloro
  • Fósforo

Aunque puedan parecer simples minerales, su papel es fundamental: permiten que el cuerpo mantenga el equilibrio interno necesario para funcionar correctamente.

Entre sus funciones principales destacan:

  • Regular el equilibrio de líquidos dentro y fuera de las células
  • Permitir la contracción y relajación muscular
  • Facilitar la transmisión de impulsos nerviosos
  • Mantener la función cardíaca y la presión arterial

QUÉ PASA CON LOS ELECTROLITOS CUANDO CORRES:

Durante la carrera, el cuerpo aumenta su temperatura interna. Para evitar el sobrecalentamiento, activa el sudor como mecanismo de refrigeración.

Este sudor es eficaz para regular la temperatura, pero tiene una consecuencia directa: arrastra agua y electrolitos, especialmente sodio.

Cuando esta pérdida es moderada pero continua, el cuerpo empieza a notar el desequilibrio.

Los primeros signos suelen ser:

  • Sensación de fatiga antes de lo esperado
  • Dificultad para mantener el ritmo habitual
  • Sensación de piernas pesadas
  • Aparición de calambres musculares

En este punto, hidratarse únicamente con agua puede no ser suficiente, especialmente en sesiones largas o en verano.

SUB-9 SALTS ELECTROLYTES 100UD son una opción práctica para entrenamientos habituales, ya que permiten reponer sales de forma sencilla sin alterar la dinámica de la carrera.

POR QUÉ SON TAN IMPORTANTES LOS ELECTROLITOS:

Los electrolitos no solo influyen en la hidratación, sino que afectan directamente al rendimiento deportivo.

Cuando los niveles son adecuados:

  • Los músculos responden mejor
  • La fatiga aparece más tarde
  • La recuperación entre esfuerzos es más eficiente
  • La percepción del esfuerzo es más controlada

Pero cuando bajan:

  • El sistema nervioso se vuelve menos eficiente
  • La contracción muscular pierde calidad
  • Aumenta el riesgo de calambres
  • Se reduce la capacidad de sostener ritmos altos

Por eso, en deportes de resistencia como el running, su equilibrio es clave.

CUÁNDO SE PIERDE EL EQUILIBRIO DE ELECTROLITOS:

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El cuerpo regula los electrolitos a través de los riñones, la sudoración y otros sistemas fisiológicos.

Sin embargo, hay situaciones que pueden alterar este equilibrio:

  • Entrenamientos prolongados
  • Correr con altas temperaturas o humedad
  • Sudoración elevada
  • Dieta insuficiente o desequilibrada
  • Problemas digestivos (vómitos o diarreas)
  • Algunos tratamientos médicos

En el caso del running, el factor más habitual es la sudoración repetida sin reposición adecuada.

SÍNTOMAS DE BAJOS ELECTROLITOS:

Cuando el equilibrio se altera, pueden aparecer síntomas como:

  • Fatiga intensa o prematura
  • Dolor de cabeza
  • Calambres musculares
  • Debilidad generalizada
  • Mareo o sensación de confusión leve
  • Bajada del rendimiento físico

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Estos síntomas no siempre indican falta de entrenamiento, sino una posible mala gestión de la hidratación y los minerales.

ELECTROLITOS VS AGUA: EL ERROR MÁS FRECUENTE:

Uno de los errores más comunes en el running es pensar que hidratarse solo con agua es suficiente.

Aunque el agua es imprescindible, no repone los minerales perdidos con el sudor.

En entrenamientos largos o en condiciones de calor, esto puede provocar un desequilibrio progresivo que afecta al rendimiento.

Por eso, la estrategia más eficiente suele ser combinar agua + electrolitos según la intensidad del esfuerzo.

CÓMO REPOSTAR ELECTROLITOS DURANTE EL RUNNING:

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No todos los entrenamientos requieren suplementación, pero sí hay situaciones claras donde es recomendable:

✔ Entrenamientos de más de 60 minutos
✔ Días de calor o humedad alta
✔ Sudoración abundante
✔ Series intensas o tiradas largas

En estos casos, los formatos más utilizados son:

Hydraid Electrolitos en Polvo Sobres, especialmente útiles en entrenamientos largos o exigentes, ya que permiten ajustar la concentración de sales según las condiciones.

ELECTROLITOS TAMBIÉN EN LA ALIMENTACIÓN:

Aunque en el deporte se suelen asociar a suplementos, los electrolitos también están presentes en alimentos cotidianos:

  • Lácteos: calcio y sodio
  • Verduras de hoja verde: magnesio y potasio
  • Cereales integrales: minerales variados
  • Carnes y pescado: sodio, fósforo y otros micronutrientes

Una dieta equilibrada ayuda a mantener los niveles base, pero en deporte de resistencia muchas veces no es suficiente por sí sola.

CUÁNDO TIENES QUE PREOCUPARTE DE VERDAD:

No es necesario obsesionarse con los electrolitos en cada entrenamiento.

Pero sí es importante prestarle atención cuando:

  • Corres regularmente más de una hora
  • Entrenas en verano o en climas húmedos
  • Tienes calambres recurrentes
  • Notas bajadas de rendimiento sin explicación

CONCLUSIÓN:

Los electrolitos son una pieza clave del rendimiento en running, ya que regulan funciones esenciales como la hidratación, la actividad muscular y la transmisión nerviosa.

Entender cómo se pierden durante el ejercicio y cómo reponerlos correctamente permite mejorar el rendimiento, reducir la fatiga y optimizar la recuperación.

No se trata de complicar la hidratación, sino de adaptarla a lo que realmente ocurre en el cuerpo cuando corres.

Tampoco debemos olvidar que hay procesos digestivos y psiquiátricos que nos hacen perder grandes cantidades de agua y electrolitos en muy poco tiempo debido a los vómitos (intencionados o no) y diarreas.

Causas de tener los electrolitos bajos:

Los motivos por los que puede haber un desajuste en la cantidad de electrolitos, son diversos, algunos de ellos podrían ser:

  • Insuficiencia renal.
  • Olas de calor: descubre estos 15 alimentos para combatir el calor
  • Desequilibrio del ph.
  • Tratamientos antidepresivos, cardiovasculares u oncológicos, entre otros.
  • Alimentación inadecuada o desequilibrada.
  • La malabsorción intestinal
  • Enfermedades cardiacas, hepáticas o endocrinológicas
  • Vómitos severos y persistentes, incluso la bulimia o los que ocurren en determinados embarazos.
  • Alcoholismo y drogadicción

Síntomas producidos por un nivel bajo de electrolitos:

Los síntomas pueden ser muy diversos, algunos de ellos son:

  • Pulso irregular
  • Dolor de cabeza
  • Desórdenes óseos
  • Debilidad muscular, fasciculaciones (pequeños movimientos involuntarios) y espasmos musculares.
  • Cambios en la presión arterial.
  • Desorientación y Confusión.
  • Fatiga, somnolencia y cansancio
  • Desórdenes del sistema nervioso con desorientación, agitación e irritabilidad.

La regulación del agua y los electrolitos nos debe preocupar a todos, y no sólo a aquellos que están habituados a sudar a través del deporte y la actividad física o las personas de avanzada edad que pierden el reflejo de la sed.

¿Dónde podemos encontrar electrolitos?:

Todas las personas debemos asegurarnos de consumir una cantidad adecuada de agua y de estas sales minerales. Especialmente los casos de aquellas personas que están bajo diversos tratamientos médicos o que están habituadas a sufrir episodios de diarrea o vómitos regulares. También es muy importante controlar la ingesta de estos minerales si tendemos a llevar una alimentación escasa o no saludable.

Debemos asegurarnos de consumir la cantidad adecuada de agua y electrolitos cada día, ya que el cuerpo no puede producirlos por sí mismo y los necesita para su buen funcionamiento.

¿Qué alimentos debemos incluir en nuestra ingesta?:

(complementamos la información de nuestro anterior artículo)

Productos lácteos:

La leche, el yogur, requesón y quesos secos, nos proporcionan cantidades importantes de estos minerales y también de proteínas, incluyendo, además, el potasio y el calcio, yodo, sodio y cloruro. La leche también puede ayudarnos a prevenir los desequilibrios de electrolitos, que estén asociados a la deshidratación (ver artículo anterior).

Vegetales:

Son fuentes principales de antioxidantes, nutrientes que ayudan al cuerpo para que pueda defenderse contra las infecciones y las enfermedades.

Verduras de hoja verde, como por ejemplo las espinacas, col rizada … tienen grandes cantidades de magnesio, potasio y calcio.

Vegetales que contienen calcio, pueden ser el brócoli, las cebollas rojas,  guisantes, pimientos y nabos, entre otros.

Cereales y granos enteros:

Los granos enteros tienen altos niveles de calcio y magnesio.

Alimentos ricos en sodio y cloruro pueden ser las galletas integrales,  galletas de trigo integral, arroz y palomitas de maíz, entre otros.

Carnes y mariscos:

Son fuentes de alimentos altos en proteínas y electrolitos. Alimentos que contienen grandes cantidades de calcio, pueden ser la carne de pollo, los pescados en conserva, como las sardinas o el salmón.

Alimentos ricos en cloruro, pueden ser la carne de ternera, de cerdo y las sardinas. Es preferible comer una gran variedad de alimentos ricos en proteínas de manera rutinaria.

Bebidas con electrolitos:

  • Agua con sal: es una manera rápida y segura de proporcionar sodio a tu cuerpo.
  • Agua de coco: esta alternativa es muy hidratante y refrescante, y nos permite proporcionar potasio a nuestro organismo. Ideal para revitalizarte.
  • Bebidas de frutas: prepara tus propias bebidas con electrolitos añadiendo a tu preparación frutas como la naranja y limón, ricas en vitaminas y minerales.
  • Bebidas deportivas: actualmente existen numerosas alternativas en el mercado de bebidas con electrolitos.

Este artículo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.medlineplus.gov
  • www.msdmanuals.com
  • www.blog.aegon.es
  • www.alimente.elconfidencial.com

MEDICAMENTOS EN DEPORTISTAS

Más de 1.500 medicamentos pueden dar positivo en dopaje

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Esto convierte la labor del farmacéutico en un elemento clave dentro de la atención sanitaria al deportista, especialmente cuando existe competición o deporte de alto nivel.

La decisión sobre el medicamento más adecuado no solo depende de la patología, sino también del contexto deportivo del paciente…si está sometido a controles antidopaje.

Bot PLUS: herramienta clave en la dispensación segura:

Para esta labor, los farmacéuticos cuentan con la base de datos Bot PLUS, del Consejo General de Colegios Farmacéuticos.

Esta herramienta permite:

  • Buscar medicamentos por principio activo o nombre comercial
  • Identificar sustancias prohibidas en deporte
  • Mostrar alertas mediante pictogramas
  • Diferenciar si un medicamento es apto dentro o fuera de competición

Esto permite una toma de decisiones rápida y basada en evidencia.

Medicamentos no dopantes pero prohibidos en deporte:

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No todos los fármacos prohibidos son considerados dopaje clásico.

Existen medicamentos que, sin contener sustancias dopantes directas, están restringidos en determinados deportes por su efecto funcional.

Por ejemplo:

Tramadol:

Muy utilizado en ciclismo para el dolor, está prohibido por la UCI debido a su efecto sobre el sistema nervioso central, ya que puede provocar somnolencia y disminuir la capacidad de reacción.

Pseudoefedrina:

Presente en medicamentos como algunos antigripales, puede estar prohibida por la AMA si supera determinados niveles en orina.

Betabloqueantes:

Utilizados en hipertensión o arritmias, reducen la frecuencia cardiaca.
En deportes de precisión como el tiro con arco, pueden suponer una ventaja injusta al mejorar la estabilidad.

Excepciones: el caso del cannabidiol (CBD):

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El cannabidiol (CBD) es una excepción dentro de los cannabinoides.

Actualmente no está incluido en la lista de sustancias prohibidas por la AMA en condiciones habituales de uso.

No existe evidencia sólida de mejora del rendimiento deportivo, aunque sí se investiga su posible efecto analgésico o antiinflamatorio.

Responsabilidad del farmacéutico en el deporte:

El farmacéutico debe extremar las precauciones en la dispensación de medicamentos a deportistas.

Su papel incluye:

  • Evaluar el riesgo de dopaje accidental
  • Informar al paciente sobre sustancias prohibidas
  • Recomendar consulta médica cuando sea necesario
  • Tener en cuenta las normas específicas del deporte practicado

Este punto es clave para prevenir positivos accidentales y proteger la salud del deportista.

Industria farmacéutica y prevención del dopaje:

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La industria farmacéutica y las agencias antidopaje colaboran cada vez más estrechamente.

Desde 2020, se pueden evaluar sustancias con potencial dopante incluso en fases de investigación y desarrollo.

Esto permite:

  • Detectar nuevas sustancias antes de su comercialización
  • Desarrollar métodos de detección más rápidos
  • Reducir el riesgo en deportistas
  • Mejorar la seguridad global del deporte

Esta colaboración entre la industria farmacéutica y la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) representa un avance importante en la lucha contra el dopaje.

Medicamentos y deporte: una frontera compleja:

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La mayoría de los medicamentos incluidos en las listas de sustancias prohibidas lo son por motivos de seguridad.

Solo deben utilizarse cuando están médicamente indicados y con supervisión profesional.

El uso inadecuado puede generar riesgos para la salud y afectar a la integridad del deporte.

Conclusión:

El dopaje en el deporte no es solo una cuestión de sustancias prohibidas, sino también de conocimiento, prevención y responsabilidad sanitaria.

El farmacéutico desempeña un papel fundamental en la seguridad del deportista, ayudando a prevenir errores, detectar riesgos y garantizar un uso seguro de los medicamentos.

 

 

 

QUERER ES PODER…PERO NO SIEMPRE

Vivimos en la era del esfuerzo, el éxito, la competitividad y los objetivos.

Por todas partes nos llega el mensaje de que si nos lo proponemos, podemos conseguir cualquier cosa: «si quieres, puedes». Pero querer no siempre es poder.

Querer significa focalizar la energía, la fuerza y la intención en una determinada dirección, mientras que poder hace referencia a la disponibilidad de recursos adecuados para realizar dicha tarea.

Es cierto que las personas, deportistas o no, podemos conseguir muchas cosas de las que nos proponemos.  Incluso cosas que pensábamos que eran imposibles.

Pero a veces llega un momento que, a pesar de entrenar más duro y más fuerte, no logramos rebajar nuestra marca…o ni siquiera conseguimos empezar a entrenar. Ahí aparece la frustración porque no siempre “querer es poder”.

En estos casos deberíamos hacer caso a Albert Einstein cuando dijo: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

Es  decir, quizá la solución sería en buscar motivación de otro modo:

  • Si quieres empezar a correr y tu solo no te ves con ánimos…prueba a salir con algún amigo, o únete a algún club de running en los que encontrarás corredores de todos los niveles y te ayudarán a conseguir tus propósitos.
  • Si te da pereza salir a correr después de estar todo el día trabajando…prueba a madrugar un poco más y correr antes de  ir a trabajar. Seguro que empiezas la jornada laboral con más energía al haberte “activado” antes.

Algunos deportistas se exigen demasiado y, al ver que por mucho que entrenan no consiguen alcanzar sus objetivos…se frustran. Ellos también deberían entender que no siempre “querer es poder”.

Se puede ser igual de feliz corriendo un maratón 3 horas que haciéndolo en 3 y media. No todo el mundo es capaz de correr un maratón. Debemos conocer nuestras fortalezas y nuestros límites y disfrutar de todo lo que hacemos, más si es practicar deporte ya que estamos cuidando nuestra salud.

No todas las personas somos iguales. No todos tenemos la misma condición física. Pero lo que sí que hemos de tener claro todos…es que:

EL DEPORTE ES SALUD

Si queremos cuidar nuestra salud, hemos de mantenernos activos de una manera u otra. No hace falta «forzar la máquina» , pero… ¡hay que moverse!.

Y si aún no os hemos convencido, os invitamos a recorrer nuestro blog en el cual seguro que encontrareis muchas respuestas a vuestras dudas.

Este artículo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.cmdsport.com
  • www.bcngestalt.com
  • www.lourdesdelgado.es

ENGANCHATE AL RUNNING

La gente que corre parece más feliz, más viva, se sienten mejor consigo misma….La culpa es de las endorfinas.

¿Por qué tienes que empezar a correr de una vez por todas?:

  • Porque quieres ponerte retos personales…¡y conseguirlos!
  • Porque ha llegado la hora de ponerte en forma. Necesitas sentirte a gusto y sentir que cuidas tu salud.

Si tu intención es empezar a correr…  ha llegado la hora de dejar el sedentarismo y  empezar.

 

No tener tiempo, pasar frío o calor, no tener el calzado adecuado, el «no corro porque me aburro» y sobre todo la pereza, son escusas que nos hacen creer que no estamos capacitados para correr.

Mucha gente empieza a correr después del verano con el propósito de cuidarse a partir de ahora, pero cuando llega el frío, lo dejan.

Sólo hay que empezar… y no rendirse.

El hábito se encargará de que poco a poco puedas mejorar tu forma física, pero el principal secreto para “engancharte” es estar motivado.

Seguro que conoces los beneficios del running:

  • perder peso
  • mejora el tono muscular
  • aumenta la densidad ósea (previniendo la osteoporosis)
  • se refuerza el sistema inmunológico
  • mejora el sistema respiratorio y el sistema cardiovascular
  • te olvidarás del estrés (gracias a las endorfinas liberadas)
  • sigue leyendo aquí

¿Has pensado en apuntarte a alguna carrera?:

Es uno de los mejores incentivos. Apuntarte a una carrera acorde a tus capacidades físicas puede ser un motivo para no abandonar y tener un objetivo a corto-medio plazo que superar.

Busca nuevas emociones. Ves cambiando tu ruta de entrenamiento para que no te gane el aburrimiento y la monotonía…son tus enemigos.

Felicítate por tus progresos. Una manera de no rendirse es ir apuntando  todos tus avances y si un día no te apetece salir a correr…podrás ver todo el esfuerzo que le has dedicado y el camino que has recorrido.

No te olvides estirar siempre después de cada carrera y entrenamiento para evitar lesiones.

NO HAY EXCUSAS:

  • Si hace frío…haz el calentamiento en casa.
  • Si hace mal tiempo…usa el equipamiento adecuado: mejor varias capas de ropa que una sola y gruesa. La mejor opción para equiparse con la llegada del frío son los materiales transpirables y térmicos.
  • Trucos de color: Al aire y libre con altas temperaturas se recomienda utilizar prendas con colores claros, los cuales repelen los rayos de sol…tendrás menos calor. Con la llegada del frío, se recomienda lo contrario. Los colores oscuros atraen con mayor facilidad los rayos del sol. Así conseguirás entrar en calor antes.
  • Alimentación e hidratación correctas, tanto en verano como en invierno: A la hora de salir a correr en invierno, come previamente hidratos. Una barrita energética, cereales, o cualquier otro alimento que conlleve hidratos y azúcares; ya que estos alimentos proporcionar energía y ayudan a entrar en calor. En cuanto a la hidratación es recomendable siempre antes, durante y después de la actividad física. Además, a bajas temperaturas la garganta se seca, por lo que será todavía más necesaria la hidratación.
  • Controla tu respiración, sobre todo en invierno:  Inspirar por la nariz y expirar por la boca es la mejor manera para respirar durante una actividad física en invierno, ya que antes de que el aire entre en tu organismo lo calientas por la nariz.

Y si aún no te hemos convencido…igual puedes empezara a correr en grupo para animarte. Sigue leyendo aqui.

Este artículo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.farmarunning.com
  • www.running.es
  • www.comunidad.decathlon.es
  • www.guiafitness.com
  • www.dorsia.es

 

EXTRASISTOLE

Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard comprobó que la práctica de una actividad física de resistencia, como correr, cambia incluso la forma del corazón.

Examinaron los corazones de más de 160 hombres adultos mediante imágenes de ultrasonido y pudieron observar que los corredores de larga distancia tienen los ventrículos izquierdos alargados, más grandes y con paredes delgadas, mientras que las personas sedentarias los tienen más cortos y anchos, con paredes más gruesas.

Estos resultados se recogen en el artículo titulado Selección de capacidades de resistencia y el equilibrio entre presión y volumen en la evolución del corazón humano, publicado en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences)–, muestran que esta adaptación del corazón humano a la resistencia, que probablemente ayudó a nuestros antepasados recolectores y agrícolas, podría estar dificultando a la  población actual, mucho más sedentaria, controlar ciertas enfermedades cardíacas como la hipertensión.

En este estudio también se examinó el corazón de 43 chimpancés. Mientras que trepar o pelear, que es lo que hacen los chimpancés y los gorilas, son actividades de alta intensidad las cuales provocan que la presión arterial aumente durante un corto periodo de tiempo, en el caso de las actividades de resistencia lo que el organismo requiere es bombear grandes volúmenes de sangre durante mucho tiempo.

Unos ventrículos más pequeños, de paredes gruesas y formas redondeadas  aseguran una presión suficiente para que la sangre fluya rápidamente durante el ejercicio intenso. En cambio, para el deporte de resistencia parece tener más sentido contar con unos ventrículos alargados más grandes y un corazón de paredes más delgadas que movilice más sangre cada vez.

La selección natural ha impulsado la evolución humana desde corazones adaptados para manejar altas presiones –como los de los simios– hasta corazones adaptados para manejar mayores volúmenes de sangre, y eso significa que quienes no realizan actividad física de resistencia están desajustados respecto a esa adaptación.

Las personas que están físicamente inactivas desarrollan vasos sanguíneos de menor elasticidad, dimensiones y capacidad vasodilatadora, preparando el escenario para la hipertensión.

Si las personas sedentarias se deciden a incorporar a sus rutinas actividades de resistencia como correr largas distancias o nadar, experimentarán cambios a su favor.

El corazón cambia cuando uno pasa a correr o practicar ciclismo de manera habitual. El primer cambio que se aprecia tras unos cuantos meses de este tipo de entrenamiento es el descenso de la frecuencia cardíaca. El corazón ejercitado es más eficaz y necesita menos latidos para mover la misma cantidad de sangre.

El aumento del tamaño del ventrículo izquierdo para bombear más sangre se refleja en un mayor potencial eléctrico, es decir, que en el electrocardiograma a veces podemos ver algún latido extrasístole.

¿Qué es el latido extrasístole?:

Es un latido «extra» que se anticipa al siguiente latido normal y es generado desde un punto del corazón diferente al que genera el ritmo cardíaco normal.

 

En condiciones normales y de reposo, el ritmo cardiaco no es percibido por el ser humano. En situaciones de esfuerzo físico, ansiedad o cuando se producen arritmias o alteraciones del ritmo cardiaco, situaciones en las cuales la frecuencia cardiaca es alta o irregular, sí podemos percibir el latido en el pecho.

Habitualmente las extrasístoles se producen en situación de reposo y desaparecen con el esfuerzo.

Esto es uno de los motivos de consulta al cardiólogo más frecuentes de individuos jóvenes y sanos, tanto deportistas como individuos sedentarios.

Las extrasístoles son un mundo desconocido para la cardiología. No se sabe con exactitud porqué se producen, porqué aparecen, porqué unas personas las notan y otras no, pero lo que sí se sabe es que son absolutamente benignas, que las personas que las padecen, si no tienen ninguna enfermedad cardiaca asociada, no tienen más riesgo de arritmias graves ni de muerte súbita que el resto de las personas.

Pero…en el caso de tener frecuentes extrasístoles ventriculares (>2000/día o 4% de los latidos diarios) sería recomendable un seguimiento cardiológico.

Factores de riesgo para la aparición de extrasístoles:

  • ansiedad, estrés, preocupaciones
  • insuficiente descanso nocturno
  • el alcohol
  • el tabaco
  • las drogas (sobre todo la cocaína y anfetaminas)
  • todas las sustancias estimulantes “permitidas” como la cafeína, taurina, teína, que se encuentran en numerosas refrescos y bebidas cotidianas y para deportistas como el café, la cola, bebidas de tipo red-bull, etc.

Los geles de cafeína que se consumen sin discreción en muchas competiciones son una auténtica bomba de relojería para todos aquellos que tengan extrasístoles dado que tienen una concentración alta de cafeína y, si le sumamos el estrés de la competición, el ritmo cardiaco puede convertirse en un festival extrasistólico.

Atento a las extrasístoles:

Las palpitaciones y la taquicardia pueden ser fruto de una extrasístole y se debe descartar que esté acompañando a una patología.

La salud no es gratis, hay que cuidarse:

El running es una práctica saludable, con múltiples beneficios a nivel físico (incremento de masa muscular, aporte de oxígeno al corazón, mejora del sistema inmunológico…) y psicológico (reducción de estrés y ansiedad, disminución de síntomas de depresión…) pero se está empezando a convertir en un problema.

Ya son más de tres millones los españoles que salen a correr de forma habitual. Pero algo debemos estar haciendo mal…

El «VI estudio Cinfasalud: percepción y hábitos de los corredores y corredoras españoles 2017», realizado junto a la Sociedad Española de Medicina del Deporte (Semed), demostró que:

  • casi 693.000 corredores (23,1%) afirman sufrir fuertes dolores de cabeza
  • 294.000 (9,8%) dicen padecer mareos, desvanecimientos o desmayos
  • unos 267.000 (8,9%) han presentado palpitaciones
  • otros 200.000 (6,7%) tienen problemas de falta de respiración
  • en torno a 165.000 (5,5%) sienten dolores en el pecho
  • a todos ellos habría que añadir la elevada franja (38%) que ha sufrido lesiones musculares

Los dolores de cabeza pueden ser debidos a un esfuerzo de la presión intracraneal, los mareos pueden deberse a una disminución de la tensión arterial de forma brusca,…

Sin embargo, el síntoma más inquietante es el del dolor torácico. Puede ser la manifestación de una angina de pecho o un infarto de miocardio, que es la principal causa de muerte súbita en mayores de 35 años.

Unos 200 españoles al año mueren por practicar deporte en exceso.

Por la facilidad para su práctica, el «running» es el deporte estrella entre aquellos que, llegada una edad, toman la decisión de adoptar hábitos saludables, o retomar el deporte que practicaban en su juventud pero…el corredor no interpreta bien los años que tiene.

En la tercera o cuarta década de la vida se elevan los factores de riesgo: obesidad, hipertensión, colesterol alto, sedentarismo…

Lo primero que se debería hacer es someterse a un reconocimiento, incluyendo una analítica y una prueba de esfuerzo.

Muy pocas carreras populares, que ya se cuentan por miles, exigen certificado de  salud.

Por ejemplo, la Quebrantahuesos, la marcha cicloturista con salida y meta en Sabiñánigo (Huesca) cuenta con una plataforma digital en la que comprueba que los corredores se han hecho el chequeo obligatorio.

Este artículo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.planetatriathlon.com
  • www.fundaciondelcorazon.com
  • www.medlineplus.gov
  • www.zaguán.unizar.es
  • www.lavanguardia.com
  • www.micof.es