LA ANEMIA DEL DEPORTISTA

Hay una palabra que aparece con frecuencia en las conversaciones entre deportistas: anemia. A veces se usa con demasiada ligereza, para justificar cualquier bajón de rendimiento o episodio de cansancio. Pero la anemia real es algo concreto, con criterios diagnósticos claros, y no siempre es lo que parece.

Si has llegado hasta aquí, probablemente ya has leído nuestros artículos sobre la importancia del hierro en el deporte y sobre el déficit de hierro en el deporte. En este artículo damos un paso más: explicamos qué es exactamente la anemia del deportista, cómo distinguir la verdadera de la falsa, y qué se puede hacer cuando aparece.

¿Qué es exactamente la anemia?

La sangre tiene dos grandes componentes: una parte líquida llamada plasma y una parte sólida formada por células: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Los glóbulos rojos son los encargados de transportar oxígeno desde los pulmones a todas las células del cuerpo, gracias a la hemoglobina, una proteína que necesita hierro para formarse.

Hablamos de anemia cuando la cantidad de glóbulos rojos, hemoglobina o hematocrito bajan por debajo de los valores normales:

Hemoglobina:

  • Mujer: 12-16 g/dl
  • Hombre: 14-18 g/dl

Glóbulos rojos:

  • Mujer: 4-5,3 millones
  • Hombre: 4,4-6 millones

Hematocrito:

  • Mujer: 37-47%
  • Hombre: 40-50%

Ferritina (reservas de hierro):

  • Mujer: 8-300 ng/ml
  • Hombre: 18-440 ng/ml

Pero aquí está la clave: en deportistas, estos valores hay que interpretarlos con mucho cuidado. Y esto nos lleva a uno de los conceptos más importantes que existe en medicina deportiva.

Falsa anemia vs. verdadera anemia: una diferencia fundamental

La falsa anemia del deportista

Cuando entrenas con regularidad y de forma intensa, tu cuerpo se adapta aumentando el volumen plasmático hasta un 20%. Esto hace que la sangre esté más «diluida»: hay más líquido, y por tanto la concentración de glóbulos rojos, hemoglobina y hematocrito puede aparecer baja en una analítica aunque en realidad los glóbulos rojos sean suficientes y funcionen perfectamente.

Este fenómeno se llama pseudoanemia o anemia diluida, y no requiere tratamiento porque no es una alteración real: es una adaptación fisiológica al entrenamiento. De hecho, hace que la sangre circule con menos resistencia por los vasos, lo cual es una ventaja para el rendimiento.

Es precisamente por esto que muchos deportistas de fondo presentan hematocritos más bajos que la población general sin que ello sea un problema. Para entender bien cómo interpretar estos valores en el contexto deportivo, te recomendamos nuestro artículo sobre variabilidad analítica en deportistas.

La verdadera anemia del deportista

Aquí sí hay un problema real. En la verdadera anemia ferropénica, los glóbulos rojos son pequeños y poco pigmentados porque no tienen suficiente hemoglobina, y eso sí impide que transporten el oxígeno correctamente. El corazón tiene que trabajar más para compensar, la fatiga aumenta y la recuperación se alarga.

La diferencia clave la da el nivel de ferritina: si está bajo, las reservas de hierro están agotadas y la recuperación tras el tratamiento será más lenta.

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¿Por qué se produce la anemia en deportistas?

Las causas son múltiples y a menudo se combinan:

Aporte insuficiente de hierro en la dieta. Especialmente en deportistas de fondo con dieta vegetariana o vegana, donde el hierro es menos biodisponible. Quienes siguen este tipo de dieta deberían controlar regularmente su ferritina.

Dificultad de absorción intestinal. El entrenamiento intenso acelera el tránsito intestinal, y el hierro, que ya de por sí se absorbe con dificultad, puede eliminarse en buena parte por las heces antes de ser aprovechado.

Microhemorragias digestivas. En pruebas de larga duración, el bajo riego sanguíneo del intestino (la sangre está en los músculos) puede causar pequeñas lesiones por necrosis en la mucosa. Algunos corredores incluso detectan sangre en las heces tras una competición.

Pérdidas por sudor. Pequeñas pero acumulativas en deportistas que entrenan muchas horas.

Hemólisis por impacto. En deportes como la maratón, los impactos repetidos del pie contra el suelo rompen glóbulos rojos, lo que en algunos casos puede llegar incluso a colorear la orina. A esto se suma el estrés oxidativo: durante el ejercicio exhaustivo, el consumo de oxígeno muscular se multiplica entre 100 y 200 veces respecto al reposo, y esto hace a los glóbulos rojos más vulnerables. Este fenómeno se da también en natación, remo, triatlón y gimnasia.

Mayor menstruación en mujeres deportistas. El ejercicio intenso puede alterar el ciclo menstrual y aumentar las pérdidas de hierro.

¿Cuáles son los síntomas?

El primer síntoma suele ser una bajada progresiva del rendimiento que cuesta explicar: te cuesta más tolerar las cargas intensas, necesitas más tiempo de recuperación entre series, tus marcas empeoran sin razón aparente.

Si no se trata, aparecen síntomas más evidentes: cansancio general persistente, aumento de la frecuencia cardiaca en reposo y durante el esfuerzo, bajada de tensión arterial, palpitaciones, mareos y, en casos avanzados, soplos cardiacos.

Tratamiento: dieta, suplementos y medicación

Una vez diagnosticada la anemia ferropénica, el objetivo es reponer las reservas de hierro. El médico decidirá el enfoque según la gravedad: dieta, suplementos o medicación.

Con la dieta:

El hierro de origen animal (hierro hemo) —carne, hígado, pescado azul— se absorbe mejor que el hierro no hemo de los vegetales (cereales integrales, legumbres, verduras y yema de huevo). La biodisponibilidad del hierro animal es mayor, y además su absorción aumenta si:

  • Se acompaña de vitamina C (naranja, limón, pomelo, kiwi)
  • Se combina con proteínas de carne o pescado
  • Se toma en ayunas, cuando la acidez gástrica es mayor

Algunos ejemplos prácticos:

  • Lentejas con pimiento, o garbanzos con pescado
  • Carne con zumo de naranja de postre
  • Pescado aliñado con limón, o acompañado de ajo y perejil
  • Ensaladas con germinados (la germinación aumenta el hierro asimilable)

Evita tomar los alimentos ricos en hierro junto con café, té, cacao, lácteos o pan, ya que dificultan su absorción.

Con suplementos:

💊 Si buscas un suplemento para recuperar niveles de hierro, el hierro bisglicinato es una de las opciones con mejor absorción y menor impacto digestivo. También puedes encontrar complejos que ya incluyen vitamina C para facilitar su aprovechamiento. (Aquí insertas tu enlace de afiliado de Amazon)

Con medicación:

El sulfato ferroso oral es el tratamiento de elección cuando el médico decide medicar. Se absorbe mejor en ayunas y con vitamina C. Nunca tomes hierro medicamentoso sin prescripción: un exceso de hierro puede acumularse en órganos vitales y causar problemas serios de salud.

En resumen

La anemia del deportista no siempre es lo que parece. Antes de alarmarte, hay que distinguir si se trata de una adaptación fisiológica normal o de una verdadera carencia de hierro. El diagnóstico requiere una analítica completa, con ferritina incluida, y la interpretación de un profesional que conozca el contexto deportivo.

Si tienes dudas sobre cómo leer tu analítica, no te pierdas nuestro artículo sobre variabilidad analítica en deportistas: te ayudará a entender qué significan realmente esos números.

 

DEFICIT DE HIERRO EN EL DEPORTE

El hierro es mucho más que un mineral. El déficit de hierro es mucho más que una carencia nutricional. Es la clave para que tu cuerpo funcione bien, para que tus músculos reciban oxígeno, para que tu sistema inmune te proteja y para que tu cabeza esté despejada cuando más lo necesitas. Si aún no has leído nuestro artículo sobre la importancia del hierro en el deporte, te recomendamos empezar por ahí para entender bien el contexto.

Pero si ya sabes que el hierro importa y quieres entender por qué te puede faltar y qué hacer al respecto, este artículo es para ti.

¿Qué hace exactamente el hierro en tu cuerpo?

Además de ser esencial para fabricar hemoglobina y transportar oxígeno, el hierro interviene en funciones que los deportistas notan directamente en el día a día:

  • Te hace más fuerte y resistente
  • Mejora la concentración y la claridad mental
  • Mantiene en buen estado la piel, el cabello y las uñas
  • Refuerza el sistema inmune

Cuando los niveles de hierro bajan, todo esto se resiente. Y en un deportista, se nota antes y con más intensidad que en alguien sedentario.

Síntomas que te avisan de que algo no va bien

Los primeros síntomas del déficit de hierro son fáciles de confundir con simple cansancio acumulado:

  • Fatiga persistente que no mejora con el descanso
  • Dificultad para concentrarte
  • Caída del cabello y uñas quebradizas
  • Heridas en las comisuras de la boca
  • Palidez, sensación de falta de aire
  • Mayor susceptibilidad a infecciones
  • Trastornos del sueño o síndrome de piernas inquietas

Si eres deportista y te identificas con varios de estos síntomas, puede que no sea solo cansancio. Una analítica puede darte la respuesta. Y recuerda: los valores de referencia normales no siempre se aplican igual a quienes entrenan con regularidad. En nuestro artículo sobre variabilidad analítica en deportistas te explicamos por qué.

¿Quién tiene más riesgo de sufrir déficit de hierro?

No todos los deportistas parten del mismo punto. Hay perfiles con un riesgo claramente mayor:

  • Mujeres deportistas: tienen más del doble de riesgo que los hombres. A las pérdidas habituales del ejercicio se suma la menstruación, que es la causa más frecuente de déficit de hierro en mujeres.
  • Atletas de resistencia: runners, ciclistas, triatletas. El entrenamiento intensivo puede aumentar el volumen de sangre entre un 10 y un 20%, haciendo que los marcadores de hierro aparezcan hasta un 10% más bajos de lo real. Esto se conoce como anemia diluida o pseudoanemia del deportista.
  • Atletas con bajo peso corporal: quienes mantienen dietas hipocalóricas para competir en deportes con categorías de peso.
  • Atletas de resistencia con dieta rica en carbohidratos y poca carne.
  • Corredores de maratón y ultratrail: los «atletas extremos» que someten al cuerpo a esfuerzos muy prolongados.
  • Deportistas en tratamiento con AINEs (antiinflamatorios), que pueden provocar microlesiones digestivas y pérdidas de hierro adicionales.

El micro-sangrado: la pérdida de hierro que no ves

Muchos deportistas desconocen que existe una pérdida de hierro silenciosa llamada hemólisis por impacto. Cuando corres largas distancias sobre superficies duras, los pequeños vasos sanguíneos de la planta del pie se lesionan con cada zancada, destruyendo glóbulos rojos. Este fenómeno se ha documentado también en natación, remo, triatlón, gimnasia y entrenamiento militar intensivo.

Además, en pruebas de larga duración pueden producirse pequeñas hemorragias intestinales por el bajo riego sanguíneo del sistema digestivo durante el esfuerzo. En ocasiones los corredores incluso encuentran sangre en las heces tras una competición.

A esto hay que sumar las pérdidas de hierro a través del sudor y la orina, que aunque son pequeñas, se acumulan con el tiempo.

Déficit de hierro por mala alimentación

La otra gran causa es simplemente no ingerir suficiente hierro, o no absorberlo bien. El hierro de origen vegetal (legumbres, espinacas, cereales) es menos biodisponible que el de origen animal, y hay sustancias que dificultan todavía más su absorción:

  • Ácido fítico: presente en lentejas, garbanzos y cereales integrales
  • Ácido oxálico: en espinacas, acelgas, espárragos y chocolate
  • Taninos: en café, té y vino tinto

Por el contrario, la vitamina C es la gran aliada: tomada en la misma comida, mejora significativamente la absorción del hierro vegetal. Y dejar las legumbres en remojo durante 24 horas antes de cocinarlas también ayuda.

Lo que debes saber sobre el timing del hierro

Aquí hay un dato que sorprende a muchos: no solo importa cuánto hierro comes, sino cuándo lo comes.

Las 12 horas posteriores al ejercicio son el peor momento para consumir hierro, ya que el organismo lo aprovecha mucho menos. El mejor momento para que tu cuerpo saque el máximo partido al hierro es en los días de descanso, cuando el metabolismo no está alterado por el esfuerzo reciente.

Pautas nutricionales para deportistas

Para asegurar un aporte óptimo de hierro, la dieta del deportista debería incluir:

  • Hidratos de carbono por encima del 60% de la ingesta energética
  • Una ingesta mínima de proteínas de 1,2 g/kg de peso corporal, priorizando las de origen animal
  • Aumentar la ingesta de hierro entre un 30-70% respecto a las recomendaciones para la población general (hasta 20-40 mg/día)
  • Separar en el tiempo los inhibidores de la absorción (lácteos, café, té, cereales integrales) de las comidas principales ricas en hierro
  • Incluir vitamina C o proteína animal en las comidas principales para favorecer la absorción

¿Y si necesitas suplementar?

Si tras una analítica el médico confirma un déficit de hierro, puede que la dieta sola no sea suficiente para recuperar los niveles en un tiempo razonable. En ese caso se plantea la suplementación.

Lo más importante a saber si tomas suplementos de hierro:

  • Tómalo en ayunas, 30 minutos antes del desayuno
  • Acompáñalo de vitamina C (zumo de naranja, por ejemplo)
  • No lo combines con antiácidos, omeprazol ni calcio
  • Puede causar estreñimiento, molestias abdominales o heces oscuras: es normal

💊 Puedes encontrar suplementos de hierro en distintos formatos: bisglicinato (alta absorción y mejor tolerancia digestiva), hierro liposomado o complejos con vitamina C ya incluida.

Si la situación ha avanzado más allá de una simple bajada de niveles y se ha convertido en anemia ferropénica, el abordaje es diferente y requiere diagnóstico médico. Te lo explicamos en detalle en nuestro artículo sobre la anemia del deportista.

Vocabulario básico del metabolismo del hierro

Por si te encuentras estos términos en tu analítica:

  • Ferritina: la proteína que almacena el hierro en el organismo. Es el indicador más fiable de las reservas de hierro.
  • Transferrina: proteína formada en el hígado que transporta el hierro en el plasma sanguíneo.
  • Hemosiderina: complejo proteico que actúa como reserva secundaria de hierro.
  • Mioglobina: proteína muscular que almacena oxígeno en el tejido muscular, con una capacidad de unión al oxígeno unas 6 veces mayor que la hemoglobina.
   

LA IMPORTANCIA DEL HIERRO EN EL DEPORTE

El hierro en el deporte es uno de los minerales más esenciales para cualquier persona que practique ejercicio. Sin unos niveles adecuados de hierro, el rendimiento se resiente, la fatiga aparece antes de lo que debería y la recuperación se hace más lenta y costosa.

Pero ¿por qué exactamente? ¿Qué tiene de especial este mineral?

El hierro y los glóbulos rojos: una relación clave

El hierro es el componente fundamental para fabricar hemoglobina, la proteína que da color a los glóbulos rojos y que transporta el oxígeno desde los pulmones hasta todas las células del cuerpo. Sin hierro suficiente, no hay hemoglobina. Sin hemoglobina, el oxígeno no llega bien a los músculos. Y sin oxígeno en los músculos… el rendimiento cae.

Si entrenas con regularidad, tu cuerpo necesita transportar mucho más oxígeno que el de una persona sedentaria. Por eso los deportistas tienen unas necesidades de hierro más elevadas, y por eso también son más vulnerables a notar los efectos de una carencia.

Además del transporte de oxígeno, el hierro interviene en otras funciones importantes: refuerza las defensas, contribuye a la concentración y al rendimiento cognitivo, y mantiene en buen estado la piel, el cabello y las uñas.

¿Qué notas cuando te falta hierro?

Los primeros síntomas suelen ser sutiles: un cansancio que no desaparece con el descanso, la sensación de que te cuesta más de lo habitual terminar los entrenamientos, menor concentración, más irritabilidad. Si la situación se prolonga, pueden aparecer palpitaciones, mareos y una bajada clara del rendimiento.

Lo importante es saber que estos síntomas pueden tener una causa analítica concreta y corregible. Si te identificas con alguno de ellos, puede que valga la pena hacerte una analítica. Y ojo: los valores de referencia no siempre se interpretan igual en deportistas que en la población general. En nuestro artículo sobre variabilidad analítica en deportistas explicamos por qué un resultado «dentro de la normalidad» puede no serlo tanto si entrenas con frecuencia.

 

¿Quiénes tienen más riesgo?

No todos los deportistas tienen el mismo riesgo de sufrir una carencia de hierro. Los más vulnerables son:

  • Mujeres deportistas, por las pérdidas menstruales
  • Atletas de resistencia (runners, ciclistas, triatletas), por las pérdidas a través del sudor, la orina y la hemólisis por impacto
  • Deportistas con dieta vegetariana o vegana, por la menor biodisponibilidad del hierro vegetal
  • Deportistas en etapas de carga intensa, en las que el consumo aumenta y la absorción puede verse comprometida

Si quieres entender en profundidad por qué el deporte intensivo favorece la pérdida de hierro y qué factores concretos intervienen, te lo contamos todo en nuestro artículo sobre déficit de hierro en el deporte.

Cómo cuidar los niveles de hierro a través de la dieta

Nuestro cuerpo no fabrica hierro por sí solo, así que dependemos completamente de lo que comemos. Hay dos tipos de hierro en los alimentos:

  • Hierro hemo (origen animal): se absorbe directamente, sin transformaciones. Lo encontramos en carnes rojas, hígado, berberechos, mejillones, pescado azul.
  • Hierro no hemo (origen vegetal): necesita condiciones favorables para absorberse bien. Lo aportan las legumbres, las espinacas, los cereales integrales, los frutos secos o la avena.

La clave está en combinar bien los alimentos. La vitamina C es la gran aliada del hierro: tomarla en la misma comida mejora mucho su absorción. Un zumo de naranja, pimiento crudo, kiwi o fresas junto con una fuente de hierro marca la diferencia.

Por el contrario, hay sustancias que dificultan la absorción y conviene separar de las comidas ricas en hierro:

  • Café, té, vino tinto y chocolate (taninos)
  • Lácteos (calcio y caseína)
  • Cereales integrales sin remojar (fitatos)
  • Vinagre (ácido acético)

Un truco sencillo: deja en remojo las legumbres y los cereales integrales durante 24 horas antes de cocinarlos. Esto reduce los fitatos y mejora notablemente la absorción del hierro.

¿Y si con la dieta no es suficiente?

En algunos casos, especialmente en deportistas con entrenamientos exigentes, la dieta sola puede no bastar para mantener los niveles óptimos. Antes de recurrir a cualquier suplemento, lo ideal es hacer una analítica y consultar con un profesional.

Si se confirma la necesidad de suplementar, el hierro se absorbe mejor tomado en ayunas, 30 minutos antes del desayuno, acompañado de vitamina C. Evita tomarlo junto con antiácidos, omeprazol o calcio, ya que interfieren en su absorción.

💊 Si buscas un suplemento de hierro de calidad, puedes encontrar distintas opciones desde hierro bisglicinato de alta absorción hasta complejos con vitamina C incluida. (Aquí puedes insertar tu enlace de afiliado)

En casos más severos, cuando la carencia de hierro ha derivado en algo más que una simple bajada de niveles, hablamos de anemia ferropénica. Para entender bien la diferencia, cómo se diagnostica y cómo se trata, te recomendamos nuestro artículo sobre la anemia del deportista.

En resumen

El hierro es pequeño pero imprescindible. Cuidar la dieta, combinar bien los alimentos, hacer revisiones periódicas y, si es necesario, suplementar bajo criterio médico: esa es la mejor estrategia para que tu cuerpo tenga todo lo que necesita para rendir al máximo.

 

 

TRANSAMINASAS EN EL DEPORTE

En el mundo del deporte es cada vez más habitual realizar analíticas de control. No solo en deportistas de élite, sino también en corredores populares, triatletas o personas que entrenan con regularidad. Y dentro de esos resultados, hay un grupo de valores que suele generar más dudas que cualquier otro: las transaminasas.

Es bastante frecuente que alguien reciba su informe médico, vea que la GOT o la GPT están ligeramente elevadas y empiece a preocuparse pensando en el hígado. Sin embargo, en el contexto del entrenamiento, esa lectura rápida puede ser engañosa.

El cuerpo del deportista no funciona exactamente igual que el de una persona sedentaria.

De hecho, la fisiología del deportista cambia de forma significativa en función de la carga de entrenamiento, la hidratación y el estado de recuperación.

El ejercicio modifica la fisiología, los marcadores sanguíneos e incluso la forma en la que interpretamos lo que “está bien” o “está mal” en una analítica.

Por eso, antes de sacar conclusiones, es importante entender qué son realmente estas enzimas, por qué aparecen en sangre y en qué situaciones su elevación es algo completamente normal.

Este fenómeno es especialmente relevante en periodos de alta carga donde puede aparecer fatiga acumulada o sobreentrenamiento.

Qué son las transaminasas y por qué aparecen en la analítica

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Las transaminasas son enzimas que participan en el metabolismo de los aminoácidos, es decir, en los procesos que permiten al organismo construir, transformar y degradar proteínas. Aunque esto suene complejo, en realidad forman parte del funcionamiento básico de cualquier célula del cuerpo.

Las dos principales que aparecen en la analítica son la GOT (AST o ASAT) y la GPT (ALT o ALAT). Ambas cumplen funciones similares, pero no tienen exactamente el mismo origen ni el mismo valor interpretativo.

La GPT se considera más específica del hígado, mientras que la GOT se encuentra también en otros tejidos como el músculo esquelético, el corazón o incluso los glóbulos rojos. Esta diferencia es fundamental para entender por qué los deportistas pueden presentar alteraciones sin que exista ninguna enfermedad hepática.

Esta diferencia es clave en la interpretación de analíticas en deportistas, especialmente cuando existen otros marcadores musculares alterados.

El deporte como factor clave en su interpretación

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El ejercicio físico, especialmente cuando es intenso o acumulado, tiene un impacto directo sobre muchos parámetros sanguíneos. Las transaminasas no son una excepción.

Durante el entrenamiento se producen microlesiones musculares completamente normales. Estas pequeñas roturas forman parte del proceso de adaptación del músculo: el cuerpo se estresa, se repara y se hace más fuerte.

En ese proceso, enzimas como la GOT pueden liberarse desde el tejido muscular hacia la sangre, lo que provoca una elevación transitoria en la analítica. Este fenómeno es muy común en deportes de resistencia, fuerza o en periodos de carga elevada.

Lo importante aquí es entender que no siempre una analítica alterada significa enfermedad. A veces, simplemente refleja que el cuerpo ha trabajado.

Cuando las transaminasas sí indican un problema hepático

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Aunque en deportistas el origen muscular es muy frecuente, no hay que olvidar que las transaminasas también pueden elevarse por causas hepáticas reales.

Entre las más habituales se encuentran el hígado graso, las hepatitis virales, el consumo de alcohol, algunos fármacos o determinadas alteraciones metabólicas. En estos casos, la elevación suele ser más sostenida en el tiempo y no depende directamente del entrenamiento reciente.

En este mismo grupo también es importante mencionar el uso de determinadas sustancias prohibidas en el deporte, como los esteroides anabolizantes. Este tipo de compuestos puede alterar diferentes parámetros hepáticos, entre ellos las transaminasas, generando elevaciones analíticas que no siempre reflejan una adaptación al entrenamiento, sino una carga tóxica sobre el hígado. Por este motivo, en el contexto deportivo siempre se recomienda priorizar la salud y evitar el uso de este tipo de sustancias.

Además, a menudo no aparece de forma aislada, sino acompañada de otros cambios en la analítica o incluso síntomas clínicos.

Por eso, la clave no es solo el valor en sí, sino el contexto completo del deportista.

El músculo como origen más frecuente en personas activas

En la práctica clínica del deporte, la causa más habitual de transaminasas elevadas es el propio músculo.

Algunas transaminasas también se encuentran en el músculo esquelético, como la GOT, por lo que el daño muscular intrínseco al ejercicio (especialmente el ejercicio de fuerza) elevará invariablemente su concentración en sangre .

El  músculo está compuesto por células (miocitos) que sufren pequeñas roturas con el entrenamiento. Estos miocitos liberan enzimas, como las transaminasas, que pasan al torrente sanguíneo.

El hígado es la mayor fábrica de tu organismo y el mayor detoxificante, pero también sintetiza  proteínas esenciales y otras estructuras. En esta síntesis las transaminasas son muy activas.

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Cuando el entrenamiento es exigente, las fibras musculares sufren pequeñas alteraciones estructurales. Estas microlesiones no solo son normales, sino necesarias para la adaptación y mejora del rendimiento.

Durante este proceso, enzimas como la GOT pueden liberarse al torrente sanguíneo, elevando los valores en la analítica. Esto es especialmente frecuente en fases de carga, competiciones o cambios bruscos en el volumen de entrenamiento.

En este contexto, una elevación leve o moderada no debe interpretarse como un signo de daño hepático.

Daño muscular: cuando el esfuerzo supera la capacidad de recuperación

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En situaciones excepcionales, cuando el esfuerzo es muy elevado y no hay una adecuada recuperación o hidratación, puede aparecer la rabdomiólisis.

La rabdomiolisis constituye un síndrome clínico y bioquímico resultado del daño muscular, necrosis del músculo esquelético y liberación del contenido celular al torrente circulatorio. En este caso también se puede detectar una elevación de las transaminasas , aldolasa, LDH, creatinina, urea, ácido úrico.

Se trata de un cuadro de destrucción muscular importante en el que se liberan grandes cantidades de contenido celular al torrente sanguíneo. En estos casos, además de las transaminasas, se elevan de forma significativa otros marcadores como la creatinquinasa (CK), la LDH o la urea.

Aunque no es frecuente, es una situación que sí requiere atención médica inmediata.

Cómo interpretar realmente una analítica en deportistas

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Uno de los errores más comunes es interpretar una analítica deportiva sin tener en cuenta el entrenamiento de los días previos.

Después de esfuerzos intensos es perfectamente normal encontrar transaminasas ligeramente elevadas, especialmente la GOT. En ausencia de síntomas y con el resto de parámetros normales, lo más probable es que se trate de una respuesta fisiológica.

En la práctica clínica del deporte, es fundamental no interpretar los valores de forma aislada. En la mayoría de los deportistas sanos, una elevación leve de transaminasas no suele ser un marcador de enfermedad hepática.

De hecho, en muchas patologías hepáticas relevantes, las elevaciones suelen ser mucho más marcadas, pudiendo alcanzar incrementos de entre un 500% y un 1000% sobre los valores normales. Por ello, cifras moderadamente elevadas, especialmente en el rango bajo de alteración, deben interpretarse siempre dentro del contexto clínico y deportivo.

Por eso, antes de preocuparse, es importante revisar siempre el contexto: volumen de entrenamiento, intensidad, descanso e hidratación.

Hábitos que ayudan a mantenerlas en equilibrio

Mantener unas transaminasas estables no depende de una única acción, sino de la combinación de varios factores.

Seguir estos consejos te ayudará a bajar las transaminasas:

  • Sigue una dieta equilibrada, limitando la ingesta de grasas, y eliminando siempre que sea posible los alimentos procesados.
  • Evita los alimentos muy azucarados o salados.
  • Cocina preferentemente al vapor, al horno, a la plancha, hervido…
  • Bebe suficiente agua para mantenerte bien hidratado y para ayudar al hígado a eliminar las grasas.
  • No consumas bebidas alcohólicas.
  • Aumenta el consumo de frutas y verduras.
  • Toma infusiones de plantas medicinales como el cardo mariano o el boldo, que tienen propiedades beneficiosas para el hígado, consultando previamente a un experto por si su consumo estuviera contraindicado en tu caso.

Una alimentación basada en el patrón mediterráneo, rica en alimentos frescos y baja en ultraprocesados, ayuda a reducir la carga metabólica del hígado y a mantener los marcadores metabólicos en equilibrio. Si quieres saber cómo aplicar este patrón alimentario al día a día del deportista, te lo explicamos en detalle en nuestro artículo sobre nutrición en deportes de resistencia .

Una alimentación adecuada no solo mejora el rendimiento, sino que también influye en los marcadores metabólicos del deportista.

La nutrición deportiva también influye en estos procesos (próximamente en www.farmarunning.com) .

Del mismo modo, la planificación del ejercicio juega un papel clave. Alternar intensidad, respetar los días de descanso y evitar la acumulación de fatiga es esencial para permitir la correcta recuperación del organismo.

El ejercicio moderado y bien planificado, junto con una adecuada recuperación, suele tener un efecto positivo en la regulación de los marcadores metabólicos.

Realiza ejercicio moderado regularmente, como caminar 30 minutos diarios.

Muchos deportistas realizan controles periódicos de su estado de salud para monitorizar su evolución durante la temporada.

La idea clave que no hay que olvidar

En deportistas, una elevación leve de transaminasas no debe interpretarse automáticamente como un problema hepático.

En la mayoría de los casos, simplemente refleja la respuesta natural del cuerpo al entrenamiento: adaptación muscular, microlesiones o carga reciente de esfuerzo.

En el contexto del deporte, también es habitual que exista preocupación por la alimentación, especialmente por el consumo de proteínas. Un aporte adecuado de proteína en deportistas suele situarse aproximadamente entre 1 y 1,5 g/kg de peso corporal, dependiendo del tipo de entrenamiento y del objetivo. Este rango, en condiciones normales, no debería provocar elevaciones significativas de transaminasas en personas sanas.

Sin embargo, cuando se combina una carga elevada de entrenamiento con periodos de fatiga acumulada, es posible observar pequeñas variaciones analíticas que no siempre tienen un significado patológico, sino más bien adaptativo.

El valor aislado no dice mucho. El contexto lo es todo.

Conclusión

Las transaminasas son un marcador útil en medicina, pero en el deporte su interpretación requiere una visión más global.

Cuando no existen síntomas y hay entrenamiento reciente, una elevación leve suele ser completamente fisiológica y transitoria. Sin embargo, ante valores muy elevados o dudas persistentes, siempre es recomendable la valoración médica.

 

 

 

 

 

 

NUTRICION EN DEPORTES DE RESISTENCIA: rendimiento, fatiga y recuperación

En el deportista una dieta equilibrada tiene que suministrar la energía suficiente para cubrir todas las necesidades, y debe proporcionar todos los nutrientes en las cantidades adecuadas, teniendo en cuenta las características y necesidades individuales, y adaptando la ingesta al tipo de deporte realizado y a los entrenamientos (intensidad, número de sesiones, horario…).

Es conveniente realizar entre 4–5 comidas a lo largo del día para repartir mejor el aporte energético y llegar con menor sensación de hambre (o ansiedad) a las comidas principales.

Hay que tener en cuenta el horario del entrenamiento, intentando siempre tomar algún alimento unas dos horas antes del mismo, y al finalizar el esfuerzo.

La nutrición como base del rendimiento en resistencia

En los deportes de resistencia, la alimentación no solo influye en la energía disponible durante el ejercicio, sino también en la capacidad de recuperación, la adaptación al entrenamiento y la prevención de la fatiga.

Por eso, la nutrición debe entenderse como un proceso continuo que acompaña al deportista antes, durante y después del esfuerzo.

No existe una única dieta válida, pero sí principios comunes que permiten optimizar el rendimiento de forma consistente.

Alimentos para una alimentación equilibrada del deportista

Una dieta adecuada para deportes de resistencia debe basarse en alimentos reales, variados y poco procesados.

Los pilares fundamentales incluyen:

  • Hidratos de carbono complejos (energía principal)
  • Proteínas de calidad (recuperación muscular)
  • Grasas saludables (función hormonal y energética)
  • Micronutrientes (hierro, magnesio, vitaminas)

Alimentos recomendados en el día a día

En la alimentación habitual del deportista destacan:

  • Avena, arroz, pasta integral y patata
  • Legumbres (lentejas, garbanzos, alubias)
  • Frutas frescas (plátano, frutos rojos, naranja)
  • Verduras variadas (brócoli, espinacas, zanahoria)
  • Carnes magras, pescado y huevos
  • Yogur natural o lácteos fermentados
  • Frutos secos y aceite de oliva virgen extra

Este patrón se asemeja al patrón mediterráneo, considerado uno de los más adecuados para el rendimiento deportivo y la salud metabólica.

Alimentación en días previos a la competición

En los días anteriores a una prueba de resistencia, el objetivo principal es maximizar las reservas de glucógeno muscular y hepático.

Esto se consigue aumentando la proporción de hidratos de carbono y reduciendo ligeramente grasas y fibra para facilitar la digestión.

Los días previos al evento es importante que la dieta se base en una ingesta elevada de hidratos de carbono (entre 65-75%) el resto se dividirá en 15-20 % de grasas y un 10-12% de proteínas.

Alimentos recomendados en esta fase

  • Pasta blanca o integral bien tolerada
  • Arroz
  • Patata cocida o asada
  • Pan blanco o integral suave
  • Frutas maduras (plátano, manzana)
  • Yogur natural
  • Miel o mermelada en pequeñas cantidades

Punto clave

En esta fase también es fundamental mantener una correcta hidratación, ya que el glucógeno se almacena junto con agua.

Se considera imprescindible el aporte de hierro absorbible (hígado carnes rojas, moluscos, legumbres …), para intentar evitarla anemia del deportista.

Alimentación el día de la competición (previa)

La comida previa a la competición es una de las más importantes, ya que puede influir directamente en el rendimiento y en la tolerancia digestiva.

Debe ser:

  • Rica en hidratos de carbono
  • Baja en grasas
  • Baja en fibra
  • Fácil digestión

Ejemplo de alimentos adecuados

  • Arroz blanco con pollo
  • Pasta simple con aceite de oliva
  • Pan blanco con miel o mermelada
  • Plátano maduro
  • Yogur natural
  • Compota de frutas

Errores frecuentes

  • Comer alimentos nuevos ese día
  • Exceso de fibra (legumbres, ensaladas grandes)
  • Exceso de grasa o comidas muy condimentadas

Alimentación durante el ejercicio

En deportes de resistencia de más de 60 minutos, la nutrición durante el esfuerzo puede marcar la diferencia entre mantener el rendimiento o entrar en fatiga.

El objetivo es mantener estables los niveles de glucosa en sangre y retrasar la depleción del glucógeno.

Recomendación general

Aproximadamente 40–60 g de hidratos de carbono por hora, dependiendo de intensidad y tolerancia.

Opciones durante el ejercicio

  • Bebidas isotónicas
  • Geles energéticos
  • Barritas de fácil digestión
  • Plátano (en esfuerzos más controlados)
  • Dátil o fruta deshidratada

Las bebidas deportivas son especialmente útiles porque combinan hidratación + energía + reposición de electrolitos.

Alimentación después del ejercicio (recuperación)

La fase post-ejercicio es clave para la adaptación del deportista.

Aquí el objetivo es:

  • Reponer glucógeno
  • Restaurar líquidos y electrolitos
  • Iniciar reparación muscular

Ventana metabólica

En las primeras 1–2 horas tras el ejercicio, el cuerpo es especialmente eficiente en la reposición de energía.

Alimentos recomendados

  • Plátano (energía + potasio)
  • Avena (energía sostenida)
  • Yogur natural (proteína + carbohidrato)
  • Arroz o pasta
  • Pan con miel
  • Frutas variadas
  • Chocolate negro (>70% cacao en pequeñas cantidades)

Combinación ideal

Carbohidratos + proteína ligera → acelera recuperación muscular

Pirámide alimentaria adaptada al deporte de resistencia

La pirámide del deportista se organiza según la frecuencia de consumo:

BASE (consumo diario)

  • Agua como base de hidratación
  • Cereales, arroz, pasta, patata
  • Frutas y verduras
  • Legumbres
  • Aceite de oliva

NIVEL INTERMEDIO

  • Pescado
  • Carnes magras
  • Huevos
  • Lácteos naturales
  • Frutos secos

CONSUMO OCASIONAL

  • Dulces y bollería
  • Ultraprocesados
  • Grasas saturadas
  • Alcohol (evitar en deportistas)

La clave de la pirámide alimentaria en el deportista

La pirámide alimentaria adaptada al deporte no es solo una forma visual de ordenar alimentos, sino una manera de entender qué debe priorizar un deportista en su día a día.

La idea clave no es prohibir alimentos, sino establecer una jerarquía clara basada en la frecuencia de consumo y su impacto en el rendimiento.

En la base se encuentran los alimentos que deben formar parte de la dieta diaria, porque aportan energía sostenida, nutrientes esenciales y favorecen la recuperación. Aquí están los hidratos de carbono complejos, las frutas, las verduras, las legumbres y las grasas saludables como el aceite de oliva.

En niveles intermedios aparecen alimentos necesarios para la reparación y el mantenimiento muscular, como proteínas de calidad procedentes de pescado, carnes magras, huevos o lácteos.

En la parte superior se sitúan los alimentos de consumo ocasional, que no están prohibidos, pero cuya frecuencia debe ser limitada porque aportan más carga metabólica que beneficios para el rendimiento.

El rendimiento deportivo no depende de un único alimento ni de decisiones puntuales, sino de la consistencia diaria de la alimentación.

Un deportista no mejora por lo que come el día antes de una competición, sino por lo que ha comido de forma repetida durante semanas y meses.

Por eso, la pirámide representa algo más profundo:

Suplementación en deportes de resistencia

La suplementación puede tener un papel complementario, pero nunca sustituye una alimentación equilibrada.

1. Suplementos proteicos

Los suplementos proteicos se utilizan principalmente para:

  • Favorecer la recuperación muscular
  • Reducir el catabolismo en fases de alta carga
  • Facilitar el cumplimiento de requerimientos proteicos

Las proteínas contribuyen a la reparación del tejido muscular tras el ejercicio, especialmente en deportes con alto volumen de entrenamiento.

2. Aminoácidos esenciales

Los aminoácidos esenciales son aquellos que el cuerpo no puede sintetizar y deben obtenerse a través de la dieta o suplementación.

Incluyen:

  • Leucina
  • Isoleucina
  • Valina
  • Lisina
  • Metionina
  • Fenilalanina
  • Treonina
  • Triptófano

Funciones principales:

  • Síntesis de proteínas musculares
  • Recuperación muscular
  • Adaptación al entrenamiento
  • Mantenimiento del tejido muscular

3. Aminoácidos ramificados (BCAA)

Los BCAA incluyen:

  • Leucina
  • Isoleucina
  • Valina

Funciones:

  • Participan en el metabolismo energético muscular
  • Pueden contribuir a retrasar la fatiga
  • Intervienen en la recuperación muscular
  • Reducen el catabolismo en esfuerzos prolongados

Durante el ejercicio, son especialmente relevantes porque pueden ser utilizados directamente por el músculo como fuente energética.

4. Otros aminoácidos

Algunos aminoácidos como la glutamina o la alanina participan en procesos de recuperación, inmunidad y metabolismo energético, especialmente en fases de alta carga de entrenamiento.

El seguimiento del rendimiento no termina en el plato. Controlar tu composición corporal de forma periódica te permite saber si estás ganando músculo, perdiendo grasa o simplemente variando en agua. El peso solo no te cuenta toda la historia.

Una báscula de composición corporal te da datos mucho más útiles para ajustar tu nutrición y tu entrenamiento. Si además entrenas con Garmin, la Garmin Index S2 se sincroniza directamente con tu reloj y te muestra la evolución corporal junto a tus métricas de rendimiento.

Idea clave final

En deportes de resistencia, la nutrición no se basa en un solo momento del día, sino en una estrategia continua que acompaña al entrenamiento.

El rendimiento depende de la suma de decisiones pequeñas y constantes: lo que comes, cómo entrenas, cómo recuperas y cómo te hidratas.

Conclusión

Una estrategia nutricional bien estructurada en deportes de resistencia permite optimizar el rendimiento energético, retrasar la fatiga, mejorar la recuperación y reducir el riesgo de lesión y sobreentrenamiento.

Pero más allá de los porcentajes y los suplementos, hay una idea que lo resume todo: la nutrición es entrenamiento.

No el entrenamiento visible que se mide en kilómetros o en marcas, sino el invisible, el que ocurre en cada comida, en cada decisión cotidiana, en cada noche bien descansada con el depósito lleno.

Un deportista no se construye solo en la pista o en la carretera. Se construye también en la cocina, en la lista de la compra, en el hábito repetido durante semanas y meses.

Por eso, si hay una sola cosa que llevarte de este artículo, que sea esta: no existe ningún suplemento ni ninguna dieta milagrosa de última hora que compense meses de mala alimentación. Pero una alimentación consistente, real y adaptada a tu deporte sí puede marcar la diferencia entre aguantar y rendir, entre terminar y llegar fuerte.

Una estrategia nutricional bien estructurada en deportes de resistencia permite:

  • optimizar el rendimiento energético
  • retrasar la fatiga
  • mejorar la recuperación
  • reducir el riesgo de lesión y sobreentrenamiento

En definitiva, la nutrición es una parte invisible del entrenamiento que determina el rendimiento visible.

Un buen estado de nutrición es el resultado de unos hábitos alimentarios correctos practicados día a día, durante mucho tiempo y con regularidad. Es el “entrenamiento invisible”, no es cuestión de unas cuantas comidas.

Si quieres profundizar en el tema, este libro de nutrición deportiva es una referencia muy completa y práctica que recomiendo con confianza.

 

 

CANNABINOIDES EN EL DEPORTE

CANNABINOIDES EN EL DEPORTE: EFECTOS DEL CANNABIS EN EL RENDIMIENTO FÍSICO

No está del todo claro si el consumo de cannabis es perjudicial o, por el contrario, puede ser beneficioso a la hora de obtener mejores resultados deportivos.

 

Hay mucho que desconocemos actualmente sobre los efectos inmediatos y a largo plazo del consumo de cannabis en el rendimiento físico. Es necesario estudiar los impactos en la fuerza, la potencia y la resistencia muscular, así como las demandas fisiológicas y cognitivas en una variedad de deportes, incluidos los deportes de equipo.

El cannabis es una de las sustancias recreativas más consumidas en el mundo, solo superada por el alcohol (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, 2020).

El cannabis contiene más de 100 moléculas de género específicas, conocidas como fitocannabinoides. Cada una influye en la fisiología humana de alguna manera, pero las dos más estudiadas y relevantes son el THC y el CBD.

¿Qué son el CBD y TCH?

  • THC (tetrahidrocannabinol):  es el principal compuesto psicoactivo del cannabis. Actúa sobre el sistema nervioso central y puede influir en la percepción, la coordinación motora y la respuesta cardiovascular.

    En el contexto deportivo, estos efectos pueden interferir en variables clave del rendimiento como la atención, la toma de decisiones o la tolerancia al esfuerzo.

  • CBD (cannabidiol): no tiene efectos psicoactivos y ha despertado interés en el ámbito deportivo por sus posibles propiedades antiinflamatorias y ansiolíticas.

    Sin embargo, la evidencia científica sobre su impacto real en el rendimiento y la recuperación deportiva aún es limitada y requiere más investigación.

En 2018, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) eliminó el CBD de la lista de sustancias prohibidas en competición, mientras que el THC se mantiene prohibido

CBD y recuperación deportiva

En el ámbito del deporte, el interés principal del CBD no se centra en el rendimiento inmediato, sino en la recuperación post-ejercicio.

Algunos deportistas lo utilizan como parte de estrategias de recuperación orientadas a:

  • mejorar la sensación de bienestar tras entrenamientos intensos
  • reducir la percepción de dolor muscular tardío
  • facilitar rutinas de descanso

En este contexto, el CBD se estudia más como un apoyo a la recuperación que como un ergogénico directo.

La recuperación es un proceso clave en la adaptación al entrenamiento, como se detalla en la guía de cómo recuperar mejor después de correr.

Efectos cardiovasculares del cannabis en el deporte

El consumo de cannabis puede producir alteraciones en el sistema cardiovascular tanto en reposo como durante el ejercicio submáximo. El tetrahidrocannabinol (THC) se ha asociado a un incremento de la frecuencia cardíaca, lo que puede modificar la respuesta fisiológica al esfuerzo.

En el contexto deportivo, este aumento puede influir en la eficiencia del sistema cardiovascular, especialmente en deportes de resistencia donde el control de la intensidad es determinante.

El corazón no solo responde al esfuerzo, sino que regula la adaptación progresiva al entrenamiento. Cualquier alteración de este equilibrio puede afectar al rendimiento.

El control del esfuerzo y la respuesta cardiovascular también depende del equilibrio hidroelectrolítico durante el ejercicio, como se explica en el artículo sobre electrolitos en el running.

Efectos respiratorios y rendimiento deportivo

El THC presenta un leve efecto broncodilatador, aunque transitorio y de corta duración. Sin embargo, el consumo inhalado de cannabis puede aumentar la exposición a sustancias como el monóxido de carbono y el alquitrán.

Esto puede tener implicaciones en la eficiencia respiratoria durante el ejercicio, especialmente en disciplinas de resistencia.

La capacidad pulmonar es uno de los principales factores limitantes del rendimiento deportivo, y pequeñas alteraciones pueden influir en la tolerancia al esfuerzo.

Cannabis inhalado y recuperación deportiva

El consumo inhalado de cannabis puede incrementar la exposición a tóxicos respiratorios, lo que se ha asociado a:

  • Mayor fatigabilidad
  • Reducción de la capacidad de recuperación
  • Menor adaptación al entrenamiento
  • Sensación de esfuerzo aumentada

En el deporte, la recuperación es tan importante como el propio entrenamiento.

Una recuperación inadecuada puede limitar el progreso incluso en deportistas bien entrenados.

Sistema nervioso central y rendimiento

El cannabis actúa también sobre el sistema nervioso central, lo que puede afectar directamente al rendimiento deportivo.

Se han descrito efectos como:

  • Alteración de la coordinación motora
  • Disminución de la atención y la concentración
  • Cambios en la percepción del esfuerzo
  • Reducción de la motivación

Estos factores son especialmente relevantes en deportes que requieren precisión, control técnico o toma de decisiones rápida.

Las alteraciones en la coordinación y el control motor también están relacionadas con el riesgo de lesiones, como se analiza en el artículo de prevención de lesiones y microlesiones.

Uso responsable en deportistas

En el contexto deportivo, el CBD debe entenderse como un complemento potencial dentro de una estrategia global de recuperación que incluya:

  • entrenamiento bien estructurado
  • nutrición adecuada
  • descanso suficiente
  • control de la carga de entrenamiento

No sustituye ninguna de estas variables, sino que, en algunos casos, puede integrarse como apoyo complementario.

El impacto del cannabis no se limita a un único sistema fisiológico. Su acción combinada sobre el sistema cardiovascular, respiratorio y neurológico puede interferir en distintas fases del rendimiento deportivo.

El CBD no debe considerarse un suplemento milagroso ni una herramienta de mejora directa del rendimiento.

Su interés actual en el deporte se basa en su posible papel en la recuperación y el bienestar, pero la evidencia científica aún está en desarrollo.

Algunos deportistas utilizan productos de CBD específicamente formulados para recuperación post-entrenamiento, como:

Importante: elegir siempre productos con certificados de análisis y sin THC detectable según normativa vigente.

El rendimiento deportivo depende de múltiples factores como la nutrición, el entrenamiento y la recuperación, tal como se explica en el artículo de nutrición en deportes de fuerza y running.

Conclusión

El deportista que busca optimizar su rendimiento debe priorizar el entrenamiento estructurado, la recuperación adecuada y el control de las variables fisiológicas clave.

La evidencia actual sugiere que el consumo de cannabis puede interferir en múltiples sistemas implicados en el rendimiento deportivo, por lo que no se considera una sustancia compatible con la optimización del rendimiento.

 

 

 

 

 

 

 

 

¿EXISTE UN MÁXIMO EN LA PRÁCTICA DE EJERCICIO FÍSICO?:

Descubre cuánto ejercicio necesitas realmente para maximizar tu salud, cuándo el entrenamiento excesivo deja de ser beneficioso y cómo detectar el sobreentrenamiento antes de que afecte tu organismo.

La OMS recomienda realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada o 75 minutos de actividad física vigorosa para mantener una buena salud. Alcanzar estas recomendaciones se asocia con una reducción del 16 % en el riesgo de mortalidad y del 12 % en el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Taking a break after hard workout

Los beneficios aumentan a medida que incrementamos nuestra actividad física. De hecho, se duplican cuando duplicamos el tiempo de ejercicio, se triplican cuando lo triplicamos y alcanzan su máximo cuando realizamos aproximadamente cuatro veces la cantidad recomendada por la Organización Mundial de la Salud.

A partir de ese punto, sin embargo, los beneficios sobre la salud parecen estabilizarse. Es decir, realizar más ejercicio no aporta mejoras adicionales significativas. Algunas investigaciones incluso sugieren que niveles muy elevados de entrenamiento podrían dejar de ser beneficiosos y comenzar a tener efectos negativos sobre el organismo.

¿Qué ocurre en el cuerpo cuando nos pasamos de entrenamiento?

El ejercicio físico es un estímulo de estrés controlado que el cuerpo interpreta como una agresión positiva. Sin embargo, cuando el volumen o la intensidad superan la capacidad de recuperación, este equilibrio se rompe.

En estas situaciones pueden producirse varios cambios fisiológicos:

  1. Aumento mantenido del cortisol (hormona del estrés). Este aumento del estrés fisiológico también puede verse influido por una mala gestión de la hidratación y la recuperación.
  2. Alteraciones del sistema inmunitario, con mayor susceptibilidad a infecciones.
  3. Disminución del rendimiento pese a seguir entrenando igual o más.
  4. Fatiga persistente que no mejora con el descanso habitual.
  5. Mayor riesgo de lesiones musculares y articulares.

Este estado, mantenido en el tiempo, puede derivar en sobreentrenamiento, donde el rendimiento empeora en lugar de mejorar.

El control del estado físico general también puede apoyarse en parámetros como la composición corporal y la evolución de la masa muscular.

Cómo detectar el sobreentrenamiento

El sobreentrenamiento no aparece de un día para otro, sino de forma progresiva. Algunos signos de alerta incluyen:

  1. Fatiga constante incluso tras descansar.
  2. Disminución del rendimiento.
  3. Alteraciones del sueño.
  4. Cambios en el estado de ánimo (irritabilidad, apatía).
  5. Frecuencia cardíaca en reposo más elevada de lo habitual.
  6. Mayor propensión a enfermar o lesionarse.

Una de las formas más eficaces de evitar el sobreentrenamiento es controlar la carga interna mediante la frecuencia cardíaca y el esfuerzo percibido.

Escuchar al cuerpo es clave para evitar que un exceso de motivación se convierta en un problema de salud.

Una revisión de estudios publicada en el British Medical Journal en 2016 situó los límites del ejercicio saludable entre 1,7 y 2,3 horas diarias de actividad física moderada o alrededor de una hora diaria de actividad intensa. La ausencia de periodos adecuados de recuperación podría favorecer el desgaste articular y aumentar la producción de radicales libres, contribuyendo al envejecimiento celular.

Qué es el Power Walking y por qué es tan beneficioso - AEDN

El máximo beneficio se alcanza al cuadruplicar las recomendaciones de la OMS

Un estudio publicado en la Revista Española de Cardiología, en el que se realizó el seguimiento de 11.158 personas de entre 25 y 79 años durante siete años, analizó la relación entre la actividad física y la salud cardiovascular de los participantes.

Los resultados mostraron que incluso una dosis relativamente pequeña de ejercicio —aproximadamente 30 minutos diarios durante cinco días a la semana— proporciona importantes beneficios para la salud y reduce de forma significativa el riesgo cardiovascular.

Según este trabajo, el máximo beneficio cardiovascular se alcanza realizando aproximadamente dos horas diarias de caminata rápida durante cinco días a la semana o una hora de actividad física intensa tres días por semana, como correr, jugar al fútbol o practicar baloncesto. Con estos niveles de actividad es posible reducir casi a la mitad el riesgo de sufrir un evento cardiovascular y disminuir hasta un 60 % el riesgo de mortalidad.

Además, los beneficios del ejercicio físico sobre la salud se observan independientemente de la edad y del sexo.

Beneficios globales del ejercicio físico

Mantener una vida activa también se ha asociado con:

  • Mejora de la función cognitiva.
  • Menor riesgo de depresión y ansiedad.
  • Reducción del riesgo de algunos tipos de cáncer (mama, colon, vejiga, endometrio).
  • Mejora de la calidad del sueño.
  • Mejor salud ósea.
  • Menor sobrepeso y obesidad.
  • Reducción del riesgo de caídas en personas mayores.

Conclusión

El ejercicio físico es una de las herramientas más potentes para mejorar la salud. Sin embargo, como ocurre con muchos estímulos biológicos, la clave está en el equilibrio.

El objetivo no es hacer más, sino hacer lo suficiente y hacerlo bien.

Mantener un estilo de vida activo también se asocia con una mejor función cognitiva, un menor riesgo de depresión y ansiedad, una reducción de la incidencia de determinados tipos de cáncer —como los de mama, colon, vejiga o endometrio—, una mejor calidad del sueño, una mayor salud ósea, un menor riesgo de sobrepeso y obesidad y una disminución del riesgo de caídas en personas mayores.

Hacer ejercicio es una de las mejores decisiones que podemos tomar para nuestra salud, pero más no siempre significa mejor. El entrenamiento debe ir acompañado de una recuperación adecuada para obtener todos sus beneficios sin poner en riesgo nuestro organismo.

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Preguntas frecuentes (FAQ)

  • ¿Cuánto ejercicio debo hacer al día? La OMS recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad moderada, lo que equivale a unos 21 minutos diarios como mínimo. Para máximo beneficio, hasta 2 horas diarias de caminata rápida 5 días a la semana.
  • ¿Es malo hacer ejercicio todos los días? No, siempre que incluyas variedad de intensidades y actividades de recuperación activa. El problema es entrenar con alta intensidad sin descanso adecuado.
  • ¿Cómo sé si estoy sobreentrenado? Principales señales: fatiga persistente, descenso de rendimiento, alteraciones del sueño, cambios de humor, frecuencia cardíaca en reposo elevada y mayor propensión a lesiones.
  • ¿El ejercicio excesivo puede ser perjudicial? Sí. Niveles muy elevados de entrenamiento sin recuperación adecuada pueden aumentar el cortisol, debilitar el sistema inmunitario, aumentar el riesgo de lesiones y acelerar el envejecimiento celular.

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Si te interesa seguir profundizando en salud deportiva, en Farmarunning encontrarás más artículos basados en evidencia científica aplicados al corredor.

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ELECTROLITOS EN EL RUNNING

Los electrolitos son minerales presentes en el cuerpo humano que tienen carga eléctrica y se encuentran en la sangre, los tejidos y otros fluidos corporales.

Electrolitos: qué son, beneficios, fuentes y consumo

Aunque este concepto suele asociarse a la medicina o la nutrición general, en el mundo del running tienen un papel mucho más relevante de lo que parece: influyen directamente en la hidratación, la función muscular y el rendimiento deportivo.

Cuando corres, especialmente en entrenamientos largos, intensos o en condiciones de calor, el cuerpo activa mecanismos de regulación térmica como el sudor. Y con ese sudor no solo pierdes agua: también pierdes minerales esenciales.

Exhausted athlete drinking water when taking a break during a run

Si quieres entender mejor ese proceso fisiológico, puedes leer también el artículo de cómo sudamos al correr.

QUÉ SON LOS ELECTROLITOS

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Los electrolitos son minerales con carga eléctrica que desempeñan funciones esenciales en el organismo.

Los principales son:

  • Sodio
  • Potasio
  • Magnesio
  • Calcio
  • Cloro
  • Fósforo

Aunque puedan parecer simples minerales, su papel es fundamental: permiten que el cuerpo mantenga el equilibrio interno necesario para funcionar correctamente.

Entre sus funciones principales destacan:

  • Regular el equilibrio de líquidos dentro y fuera de las células
  • Permitir la contracción y relajación muscular
  • Facilitar la transmisión de impulsos nerviosos
  • Mantener la función cardíaca y la presión arterial

QUÉ PASA CON LOS ELECTROLITOS CUANDO CORRES:

Durante la carrera, el cuerpo aumenta su temperatura interna. Para evitar el sobrecalentamiento, activa el sudor como mecanismo de refrigeración.

Este sudor es eficaz para regular la temperatura, pero tiene una consecuencia directa: arrastra agua y electrolitos, especialmente sodio.

Cuando esta pérdida es moderada pero continua, el cuerpo empieza a notar el desequilibrio.

Los primeros signos suelen ser:

  • Sensación de fatiga antes de lo esperado
  • Dificultad para mantener el ritmo habitual
  • Sensación de piernas pesadas
  • Aparición de calambres musculares

En este punto, hidratarse únicamente con agua puede no ser suficiente, especialmente en sesiones largas o en verano.

SUB-9 SALTS ELECTROLYTES 100UD son una opción práctica para entrenamientos habituales, ya que permiten reponer sales de forma sencilla sin alterar la dinámica de la carrera.

POR QUÉ SON TAN IMPORTANTES LOS ELECTROLITOS:

Los electrolitos no solo influyen en la hidratación, sino que afectan directamente al rendimiento deportivo.

Cuando los niveles son adecuados:

  • Los músculos responden mejor
  • La fatiga aparece más tarde
  • La recuperación entre esfuerzos es más eficiente
  • La percepción del esfuerzo es más controlada

Pero cuando bajan:

  • El sistema nervioso se vuelve menos eficiente
  • La contracción muscular pierde calidad
  • Aumenta el riesgo de calambres
  • Se reduce la capacidad de sostener ritmos altos

Por eso, en deportes de resistencia como el running, su equilibrio es clave.

CUÁNDO SE PIERDE EL EQUILIBRIO DE ELECTROLITOS:

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El cuerpo regula los electrolitos a través de los riñones, la sudoración y otros sistemas fisiológicos.

Sin embargo, hay situaciones que pueden alterar este equilibrio:

  • Entrenamientos prolongados
  • Correr con altas temperaturas o humedad
  • Sudoración elevada
  • Dieta insuficiente o desequilibrada
  • Problemas digestivos (vómitos o diarreas)
  • Algunos tratamientos médicos

En el caso del running, el factor más habitual es la sudoración repetida sin reposición adecuada.

SÍNTOMAS DE BAJOS ELECTROLITOS:

Cuando el equilibrio se altera, pueden aparecer síntomas como:

  • Fatiga intensa o prematura
  • Dolor de cabeza
  • Calambres musculares
  • Debilidad generalizada
  • Mareo o sensación de confusión leve
  • Bajada del rendimiento físico

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Estos síntomas no siempre indican falta de entrenamiento, sino una posible mala gestión de la hidratación y los minerales.

ELECTROLITOS VS AGUA: EL ERROR MÁS FRECUENTE:

Uno de los errores más comunes en el running es pensar que hidratarse solo con agua es suficiente.

Aunque el agua es imprescindible, no repone los minerales perdidos con el sudor.

En entrenamientos largos o en condiciones de calor, esto puede provocar un desequilibrio progresivo que afecta al rendimiento.

Por eso, la estrategia más eficiente suele ser combinar agua + electrolitos según la intensidad del esfuerzo.

CÓMO REPOSTAR ELECTROLITOS DURANTE EL RUNNING:

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No todos los entrenamientos requieren suplementación, pero sí hay situaciones claras donde es recomendable:

✔ Entrenamientos de más de 60 minutos
✔ Días de calor o humedad alta
✔ Sudoración abundante
✔ Series intensas o tiradas largas

En estos casos, los formatos más utilizados son:

Hydraid Electrolitos en Polvo Sobres, especialmente útiles en entrenamientos largos o exigentes, ya que permiten ajustar la concentración de sales según las condiciones.

ELECTROLITOS TAMBIÉN EN LA ALIMENTACIÓN:

Aunque en el deporte se suelen asociar a suplementos, los electrolitos también están presentes en alimentos cotidianos:

  • Lácteos: calcio y sodio
  • Verduras de hoja verde: magnesio y potasio
  • Cereales integrales: minerales variados
  • Carnes y pescado: sodio, fósforo y otros micronutrientes

Una dieta equilibrada ayuda a mantener los niveles base, pero en deporte de resistencia muchas veces no es suficiente por sí sola.

CUÁNDO TIENES QUE PREOCUPARTE DE VERDAD:

No es necesario obsesionarse con los electrolitos en cada entrenamiento.

Pero sí es importante prestarle atención cuando:

  • Corres regularmente más de una hora
  • Entrenas en verano o en climas húmedos
  • Tienes calambres recurrentes
  • Notas bajadas de rendimiento sin explicación

CONCLUSIÓN:

Los electrolitos son una pieza clave del rendimiento en running, ya que regulan funciones esenciales como la hidratación, la actividad muscular y la transmisión nerviosa.

Entender cómo se pierden durante el ejercicio y cómo reponerlos correctamente permite mejorar el rendimiento, reducir la fatiga y optimizar la recuperación.

No se trata de complicar la hidratación, sino de adaptarla a lo que realmente ocurre en el cuerpo cuando corres.

Tampoco debemos olvidar que hay procesos digestivos y psiquiátricos que nos hacen perder grandes cantidades de agua y electrolitos en muy poco tiempo debido a los vómitos (intencionados o no) y diarreas.

Causas de tener los electrolitos bajos:

Los motivos por los que puede haber un desajuste en la cantidad de electrolitos, son diversos, algunos de ellos podrían ser:

  • Insuficiencia renal.
  • Olas de calor: descubre estos 15 alimentos para combatir el calor
  • Desequilibrio del ph.
  • Tratamientos antidepresivos, cardiovasculares u oncológicos, entre otros.
  • Alimentación inadecuada o desequilibrada.
  • La malabsorción intestinal
  • Enfermedades cardiacas, hepáticas o endocrinológicas
  • Vómitos severos y persistentes, incluso la bulimia o los que ocurren en determinados embarazos.
  • Alcoholismo y drogadicción

Síntomas producidos por un nivel bajo de electrolitos:

Los síntomas pueden ser muy diversos, algunos de ellos son:

  • Pulso irregular
  • Dolor de cabeza
  • Desórdenes óseos
  • Debilidad muscular, fasciculaciones (pequeños movimientos involuntarios) y espasmos musculares.
  • Cambios en la presión arterial.
  • Desorientación y Confusión.
  • Fatiga, somnolencia y cansancio
  • Desórdenes del sistema nervioso con desorientación, agitación e irritabilidad.

La regulación del agua y los electrolitos nos debe preocupar a todos, y no sólo a aquellos que están habituados a sudar a través del deporte y la actividad física o las personas de avanzada edad que pierden el reflejo de la sed.

¿Dónde podemos encontrar electrolitos?:

Todas las personas debemos asegurarnos de consumir una cantidad adecuada de agua y de estas sales minerales. Especialmente los casos de aquellas personas que están bajo diversos tratamientos médicos o que están habituadas a sufrir episodios de diarrea o vómitos regulares. También es muy importante controlar la ingesta de estos minerales si tendemos a llevar una alimentación escasa o no saludable.

Debemos asegurarnos de consumir la cantidad adecuada de agua y electrolitos cada día, ya que el cuerpo no puede producirlos por sí mismo y los necesita para su buen funcionamiento.

¿Qué alimentos debemos incluir en nuestra ingesta?:

(complementamos la información de nuestro anterior artículo)

Productos lácteos:

La leche, el yogur, requesón y quesos secos, nos proporcionan cantidades importantes de estos minerales y también de proteínas, incluyendo, además, el potasio y el calcio, yodo, sodio y cloruro. La leche también puede ayudarnos a prevenir los desequilibrios de electrolitos, que estén asociados a la deshidratación (ver artículo anterior).

Vegetales:

Son fuentes principales de antioxidantes, nutrientes que ayudan al cuerpo para que pueda defenderse contra las infecciones y las enfermedades.

Verduras de hoja verde, como por ejemplo las espinacas, col rizada … tienen grandes cantidades de magnesio, potasio y calcio.

Vegetales que contienen calcio, pueden ser el brócoli, las cebollas rojas,  guisantes, pimientos y nabos, entre otros.

Cereales y granos enteros:

Los granos enteros tienen altos niveles de calcio y magnesio.

Alimentos ricos en sodio y cloruro pueden ser las galletas integrales,  galletas de trigo integral, arroz y palomitas de maíz, entre otros.

Carnes y mariscos:

Son fuentes de alimentos altos en proteínas y electrolitos. Alimentos que contienen grandes cantidades de calcio, pueden ser la carne de pollo, los pescados en conserva, como las sardinas o el salmón.

Alimentos ricos en cloruro, pueden ser la carne de ternera, de cerdo y las sardinas. Es preferible comer una gran variedad de alimentos ricos en proteínas de manera rutinaria.

Bebidas con electrolitos:

  • Agua con sal: es una manera rápida y segura de proporcionar sodio a tu cuerpo.
  • Agua de coco: esta alternativa es muy hidratante y refrescante, y nos permite proporcionar potasio a nuestro organismo. Ideal para revitalizarte.
  • Bebidas de frutas: prepara tus propias bebidas con electrolitos añadiendo a tu preparación frutas como la naranja y limón, ricas en vitaminas y minerales.
  • Bebidas deportivas: actualmente existen numerosas alternativas en el mercado de bebidas con electrolitos.

Este artículo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.medlineplus.gov
  • www.msdmanuals.com
  • www.blog.aegon.es
  • www.alimente.elconfidencial.com

MEDICAMENTOS EN DEPORTISTAS

Más de 1.500 medicamentos pueden dar positivo en dopaje

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Esto convierte la labor del farmacéutico en un elemento clave dentro de la atención sanitaria al deportista, especialmente cuando existe competición o deporte de alto nivel.

La decisión sobre el medicamento más adecuado no solo depende de la patología, sino también del contexto deportivo del paciente…si está sometido a controles antidopaje.

Bot PLUS: herramienta clave en la dispensación segura:

Para esta labor, los farmacéuticos cuentan con la base de datos Bot PLUS, del Consejo General de Colegios Farmacéuticos.

Esta herramienta permite:

  • Buscar medicamentos por principio activo o nombre comercial
  • Identificar sustancias prohibidas en deporte
  • Mostrar alertas mediante pictogramas
  • Diferenciar si un medicamento es apto dentro o fuera de competición

Esto permite una toma de decisiones rápida y basada en evidencia.

Medicamentos no dopantes pero prohibidos en deporte:

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No todos los fármacos prohibidos son considerados dopaje clásico.

Existen medicamentos que, sin contener sustancias dopantes directas, están restringidos en determinados deportes por su efecto funcional.

Por ejemplo:

Tramadol:

Muy utilizado en ciclismo para el dolor, está prohibido por la UCI debido a su efecto sobre el sistema nervioso central, ya que puede provocar somnolencia y disminuir la capacidad de reacción.

Pseudoefedrina:

Presente en medicamentos como algunos antigripales, puede estar prohibida por la AMA si supera determinados niveles en orina.

Betabloqueantes:

Utilizados en hipertensión o arritmias, reducen la frecuencia cardiaca.
En deportes de precisión como el tiro con arco, pueden suponer una ventaja injusta al mejorar la estabilidad.

Excepciones: el caso del cannabidiol (CBD):

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El cannabidiol (CBD) es una excepción dentro de los cannabinoides.

Actualmente no está incluido en la lista de sustancias prohibidas por la AMA en condiciones habituales de uso.

No existe evidencia sólida de mejora del rendimiento deportivo, aunque sí se investiga su posible efecto analgésico o antiinflamatorio.

Responsabilidad del farmacéutico en el deporte:

El farmacéutico debe extremar las precauciones en la dispensación de medicamentos a deportistas.

Su papel incluye:

  • Evaluar el riesgo de dopaje accidental
  • Informar al paciente sobre sustancias prohibidas
  • Recomendar consulta médica cuando sea necesario
  • Tener en cuenta las normas específicas del deporte practicado

Este punto es clave para prevenir positivos accidentales y proteger la salud del deportista.

Industria farmacéutica y prevención del dopaje:

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La industria farmacéutica y las agencias antidopaje colaboran cada vez más estrechamente.

Desde 2020, se pueden evaluar sustancias con potencial dopante incluso en fases de investigación y desarrollo.

Esto permite:

  • Detectar nuevas sustancias antes de su comercialización
  • Desarrollar métodos de detección más rápidos
  • Reducir el riesgo en deportistas
  • Mejorar la seguridad global del deporte

Esta colaboración entre la industria farmacéutica y la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) representa un avance importante en la lucha contra el dopaje.

Medicamentos y deporte: una frontera compleja:

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La mayoría de los medicamentos incluidos en las listas de sustancias prohibidas lo son por motivos de seguridad.

Solo deben utilizarse cuando están médicamente indicados y con supervisión profesional.

El uso inadecuado puede generar riesgos para la salud y afectar a la integridad del deporte.

Conclusión:

El dopaje en el deporte no es solo una cuestión de sustancias prohibidas, sino también de conocimiento, prevención y responsabilidad sanitaria.

El farmacéutico desempeña un papel fundamental en la seguridad del deportista, ayudando a prevenir errores, detectar riesgos y garantizar un uso seguro de los medicamentos.

 

 

 

NUTRICION EN DEPORTES DE FUERZA Y RUNNING

Cualquier corredor debería saber que el running debe complementarse con deportes de fuerza, cardio y equilibrio para prevenir lesiones.

El entrenamiento de fuerza es un complemento importante para el progreso de un corredor, ya que fortalece los músculos y las articulaciones, ayuda a mejorar el tiempo de carrera y disminuye notablemente el riesgo de lesiones.

Con un adecuado entrenamiento de fuerza,  serás capaz de retrasar la fatiga en tus carreras y evitarás posibles calambres. Además, al retrasar la fatiga estás previniendo también la aparición de hipoglucemia, mareo e incluso alucinaciones. Y, de propina, serás capaz de correr más rápido.

Muchas lesiones, especialmente las relacionadas con espalda, rodillas o cadera, se dan como resultado de la debilidad de los músculos o de un desarrollo desequilibrado de los mismos. 

Para reducir el riesgo de lesiones es esencial que realices ejercicios para trabajar el core (zona abdominal y lumbar) y el tren inferior de tu cuerpo (glúteos, muslos y piernas).

El entrenamiento de fuerza, a medio y largo plazo, también puede dar lugar a hipertrofia y aumento de la potencia muscular.

El aumento del tamaño muscular provoca un aumento de la capacidad de producción de fuerza.

En un entrenamiento de fuerza influyen diferentes variables:

  • El tipo de ejercicio que se hace
  • El orden de los ejercicios dentro de una sesión
  • El volumen de entrenamiento, condicionado por las variables de carga y los tiempos de descanso entre series de ejercicio.
  • El periodo de descanso entre series: los periodos de descanso cortos afectan negativamente al rendimiento, aunque favorecen la secreción de hormona de crecimiento responsable de la hipertrofia muscular. Periodos de recuperaciones mayores son más adecuados en el caso de querer aumentar la fuerza o la potencia.
  • Carga: a menor carga se debe aumentar el número de repeticiones de cada serie.

Resumiendo:

  • Para aumentar la fuerza: menos repeticiones y más peso
  • Para aumentar la masa muscular e hipertrofia: más repeticiones y menos peso

Una nutrición adecuada puede amplificar los efectos del entrenamiento. Ejemplos:

  • Para perder 1 kg de masa grasa necesitamos consumir 7000 kcal aproximadamente.
  • Una pérdida de 0,5 kg en mujeres conlleva una pérdida de un 5% de fuerza máxima en sus extremidades superiores.
  • En deportistas, una dieta que haga perder 0,7 kg por semana de masa corporal hará disminuir la masa grasa y aumentar la masa magra (o muscular).
  • Para conseguir una hipertrofia, se debe aumentar 200 kcal/dia en la dieta.

Pautas básicas para una nutrición adecuada a deportes de fuerza:

PROTEINAS:

Para ganar masa muscular y/o aumentar el rendimiento se necesita aumentar la ingesta de proteínas. En estos casos se recomienda consumir 1,4-2 g proteina/kg peso/dia.

Si además de ganar masa muscular también se quiere disminuir la masa grasa se aconseja ingerir 2,5g/kg/dia, ya que las dietas hipocalóricas levan implícito un efecto catabólico (degradación de proteínas) importante.

La ingesta de proteínas post-esfuerzo mejora la síntesis de proteínas musculares, sobre todo si se hace en los 30 minutos inmediatamente después del ejercicio.

Las proteínas más eficaces son las que contienen aminoácidos esenciales, sobre todo la proteína de suero de leche. Esta proteína aumenta los niveles plasmáticos de leucina (aminoácido esencial), la cual favorece la hipertrofia muscular. Esta proteína también se recomienda en personas de la tercera edad para prevenir la sarcopenia (pérdida de masa muscular) típica de la edad.

En deportistas se recomiendan dosis de 20 gr de proteína de suero de leche post-esfuerzo.

En personas de la tercera edad que hacen ejercicios de fuerza se recomiendan 40 gr.

Otro buen momento para la ingesta de proteína es por la noche, ya que la situación catabólica de las proteínas aumenta en ese momento. Se recomiendan 0,3g/kg antes de ir a dormir.

HIDRATOS DE CARBONO:

Una ingesta deficitaria de hidratos de carbono puede favorecer el catabolismo (destrucción) proteico y disminuir los niveles de glucógeno muscular (la energía de los músculos), lo cual lleva a una disminución del rendimiento.

La ingesta de hidratos de carbono junto con proteínas durante la ventana metabólica  asegura la recuperación de las reservas de glucógeno.

En deportistas de fuerza se recomienda ingerir 4-7gr/ kg/dia.

En las dietas hipocalóricas no se debe consumir menos de 4-5gr/kg/dia.

Para mejorar la hipertrofia y la resistencia muscular se recomiendan 0,5-1gr/kg durante el entrenamiento y 1gr/kg durante la hora posterior al esfuerzo (y junto a 0,3gr/kg de proteínas).

LIPIDOS:

En los deportistas de fuerza la ingesta de lípidos debe suponer un 20-35% de la ingesta energética diaria.

OMEGA-3:

Algunos deportistas incluyen omega 3 en su dieta por su posible papel en la modulación de la inflamación y la recuperación muscular

Y si creeis que no teneis suficiente con los consejos que os hemos dado, podeis encontrar más información buscando entre todos los artículos publicados en este blog: 

www.farmarunning.com 

 

 

 

 

Este artículo ha sido elaborado con información extraida de:

  • www.escueladerunning.com
  • Nutrición Deportiva Aplicada